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  • mesmontse 3:02 am el 20 May, 2022 Enlace permanente | Responder
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    ESPAÑA – PEGASUS: El escándalo del espionaje que puede acabar con el gobierno de Sánchez 

    Pegasus, la crisis de los servicios de inteligencia españoles que enfrenta al propio Gobierno y lo deja al borde del abismo

    LUIS GONZALO SEGURA, ex militar español. Nota publicada en RT el 05.05.22 19:10 GMT

    Era una noticia, como tantas otras, condenada al ostracismo en la cartelera mediática española. Como mucho, aspiraba a tener relevancia en los clásicos circuitos alternativos y marginales en los que se sabe más de la democracia española de lo que la propia democracia española sabe de ella. Era, no cabe duda, una noticia demasiado incómoda y reveladora como para poner el foco mediático sobre ella: servicios de inteligencia, o en su defecto un ente elegible al gusto del actor o espectador de turno, espiaron a más de sesenta personas vinculadas al independentismo catalán, incluidos políticos, activistas y abogados. Y lo hicieron no ya con el fin de impedir la independencia en Catalunya, sino, peor aún, cuando esta había sido abortada y el proceso judicial seguía su curso. [N. de la E.: el ex presidente catalán Carles Puigdemont anunció en rueda de prensa que denunciará los hechos ante tribunales de Barcelona, Bélgica, Suiza, Alemania, Francia y Luxemburgo. También anunció querellas contra la empresa israelí NSO, que desarrolló el programa, y su subsidiaria luxemburguesa, y pedirá que se investigue al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y a todas las entidades españolas vinculadas al caso.Oriol Junqueras, ex vicepresidente de Cataluña, ex eurodiputado, y presidente de ERC, anunció que llevarán el caso al Parlamento Europeo].

    Era, decía, porque todo cambió cuando desde los partidos catalanes consideraron el asunto injustificable y comenzaron a pedir cabezas, so pena de reventar el Gobierno. Ahí, los medios empezaron a dudar. Incluso El País, que le había dado al asunto el trato que conviene en estos casos, comenzó a virar. Los catalanes amenazaban con no apoyar el decreto de medidas económicas destinadas a paliar los efectos de la guerra de Ucrania. No sólo lo amenazaron, sino que lo cumplieron. Un decreto que, aunque pudo salir adelante gracias al apoyo de EH Bildu, dejó al Gobierno con los tirantes casi desabrochados.

    El Partido Popular, revitalizado por Núñez Feijóo, un político que estuvo durante años veraneando con un narcotraficante, no desaprovechó la ocasión. Ofreció apoyo gubernamental a cambio de una rebaja de impuestos. Sonido celestial para una mayoría, la más pobre, para la que los impuestos, más altos o más bajos, cambian entre poco y nada su paupérrima vida. Y sonido celestial para una minoría, la más adinerada, para la que los impuestos más bajos, que afectan especialmente a los que menos recursos poseen, les cambian entre poco y nada su elitista vida. Y ahí, en la economía y el perfil liberal, Feijóo, como buen comandante de naves tripuladas por narcotraficantes, se mueve con maestría. Los españoles no quieren saber de ideas, sino de pasta (dinero).

    Así, entre bajadas de impuestos, que servirían para que los pobres tengan cada día menos y los ricos cada día más, y presiones políticas, el Gobierno comenzó a meterse en un lío del que parece que no va a salir; o no sabe muy bien cómo va a salir; o no lo hará de una pieza. De momento, las encuestas, incluso las más izquierdosas, dan empate técnico o victoria a los Populares. Vox reduciéndose, Unidas Podemos empequeñecida y el PP cerca de ganar las elecciones al PSOE. Y queda un año para los comicios. Puede pasar de todo, pero no está el horno para bollos.

    Y en esas llegó el bollo. Margarita Robles, (ministra de Defensa) soltó en la sesión de control al Gobierno hace siete días: «¿Qué tiene que hacer un Estado, un Gobierno, cuando alguien vulnera la Constitución, cuando declara la independencia, corta las vías públicas, cuando realiza desórdenes públicos, cuando alguien está teniendo relaciones con dirigentes políticos de un país que está invadiendo Ucrania?». Hoy ya es una frase histórica de lo más cloaquero (propio de las cloacas) del posfranquismo español. Y ya es decir.

    Margarita Robles justificaba lo injustificable y admitía, a la vez, lo mayor: el Gobierno español había espiado a los independentistas. Fue algo así como la mítica escena de Jack Nicholson y Tom Cruise en Código rojo, solo que le faltó aseverar «You can’t handle the truth!»[¡Tú no puedes soportar la verdad!]. Pero, ¿qué esperar de quien tuvo como asesor durante meses al general Rodríguez Galindo, condenado por torturas; que ha justificado el terrorismo de Estado; ha sido acusada de entregar millones de pesetas a la Casa Real en mano para no dejar rastro; ha protegido a ultraderechistas y neonazis; o ha expulsado demócratas en el Ejército español?

    Al instante, Pere Aragonés, presidente de la Generalitat de Catalunya, pidió la dimisión de Margarita Robles. Lo hizo, además, por escrito. No fue el único, casi todos los partidos que apoyan al Gobierno lo han hecho.

    El 4 de mayo, en la comparecencia de la ministra de Defensa, Pablo Echenique ha afirmado que ya sabe lo que tiene que hacer para conservar su dignidad y la del Gobierno.

    El problema del asunto es que en el caso de la ministra de Defensa, y sobre todo de la directora del CNI, Paz Esteban, añadir al espionaje a más de sesenta personas una negligencia tan terrible como haber sido espiados [ellos mismos], no sólo no rebaja la responsabilidad política, sino que la aumenta.

    Entre ambas comparecencias de la ministra de Defensa, tanto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como la ministra de Defensa, Margarita Robles, desvelaron que fueron espiados por Pegasus. Es como si unos policías acusados de atracar a los vecinos alegaran que también han atracado su comisaría. No sólo serían responsables de los atracos perpetrados, sino que, además, quedarían como negligentes por el atraco sufrido. Pues, bien, el Gobierno pretende usar la negligencia como justificación de su fechoría. Es decir, mal de muchos, consuelo de tontos.

    El asunto a estas alturas se mueve entre lo estrafalario, lo deleznable, lo obsceno y lo insoportable, según gustos. Porque Margarita Robles no tiene mucha intención de dimitir ni tampoco parece que vaya a ser cesada, aunque ni lo uno ni lo otro se puede descartar. Como tampoco se puede descartar que se produzca un relevo en las próximas semanas o meses, una vez amaine el chaparrón. Tan pocas ganas tiene de dimitir que se está escudando en los profesionales del CNI, que ninguna culpa tienen en el asunto, sólo son mandados, y está responsabilizando a Presidencia, a Félix Bolaños, del espionaje al móvil de Pedro Sánchez.

    Y es que Robles es política vieja haciendo vieja política y tiene suficiente experiencia como para aguantar hasta las elecciones. Y en ello se empeña, aunque sitúe al Gobierno en el cisma interno, con unos culpando a los otros y casi todos pidiendo su dimisión, y al borde del abismo. Del abismo del Partido Popular y Vox.

    ‘Pegasus’, el caso de espionaje que desnuda la democracia española

    LUIS GONZALO SEGURA, ex militar español. Nota publicada en Rt el 22.04.22 15:07 GM

    El escándalo ‘Pegasus’ no es nuevo, ni mucho menos —tiene dos años de antigüedad—, pero esta semana ha detonado la agenda política española como nunca antes —el presidente de Cataluña, Pere Aragonès, amenaza con dinamitar el apoyo parlamentario que sustenta al Gobierno español—.

    Según Citizen Lab, un organismo de ciberseguridad canadiense, en España fueron espiados un total de 63 personas, todas ellas vinculadas al independentismo catalán, desde dirigentes de partidos catalanes como ERC, Junts x Cat (Juntos por Cataluña) o CUP (Candidaturas de Unidad Popular) hasta miembros de las asociaciones cívicas Assemblea Nacional de Catalunya (ANC) y Òmnium Cultural. Un ataque contra la disidencia española más propio de organizaciones mafiosas que de Estados democráticos, y que fue usado, por ejemplo, por Arabia Saudí para asesinar y descuartizar al periodista y crítico Jamal Khashoggi en 2018. Para reflexionar sobre lo que España es en realidad.

    ¿Qué es ‘Pegasus’?

    ‘Pegasus’ es un spyware de la compañía privada israelí NSO Group que, en teoría, sólo se vende a gobiernos si lo aprueba el Gobierno israelí. Gracias a esta aplicación se pueden escuchar conversaciones, leer mensajes encriptados, tomar el control de la cámara y el micrófono o modificar la memoria del dispositivo. Es decir, no es sólo escuchar las conversaciones telefónicas, es mucho más.

    Es un espionaje total mucho más allá, incluso, de lo estrictamente necesario para las labores propias del espionaje: escenas íntimas, discusiones familiares, infidelidades, disputas laborales, enemistades o cualquier otra circunstancia personal que hubiera podido acontecer o a las que se hubieran podido referir las víctimas, en ámbito público, laboral, privado o cualquier otro, quedaron en poder de los espías. Más que en Gran Hermano.

    El CNI no niega poseer ‘Pegasus’, pero aseveran que han sido escrupulosos con la legislación y alegan que guardan silencio porque la legislación así lo exige. Legislación, la de los secretos oficiales, todo sea dicho, de origen franquista. Cosas de la «democracia plena» española.

    El spyware se introdujo en los móviles de las víctimas mediante software malicioso o debilidades de diferentes aplicaciones, como el error de WhatsApp que permitió que ‘Pegasus’ infectara 1.400 teléfonos en 2019. Entre estos últimos [“infectado” en 2019] se encuentran Roger Torrent,  ex presidente del Parlament de Catalunya, y Ernest Maragall, ex diputado de Esquerra Republicana de Catalunya.

    Además, cabe señalar que no se trata de un espionaje barato, aunque pudiera parecer lo contrario. Para hacernos una idea, Enrique Peña Nieto, ex presidente mexicano entre 2012 y 2018, debió asumir un coste de 27 millones de euros en 2014 por 500 intentos de infección con Pegasus. Intentos que no necesariamente dieron sus frutos de infectar los dispositivos. En Catalunya fueron infectadas 63 personas. A saber cuántos millones costó el asunto, pero seguramente no fueron pocos.

    Nadie sabe nada

    A pesar de lo evidente, que el espionaje a políticos y activistas catalanes tiene un principal interesado, el Estado español, nadie parece saber nada. Ni los medios de comunicación, que tiran balones fuera de forma demasiado descarada en ocasiones.

    Sin embargo, más allá de España, y el tercero que hubiera podido cobrar por semejante encargo, no parece que haya nadie lo suficientemente interesado en la cuestión catalana como para gastarse una millonada y violar las leyes. Claro que, si no encuentran a nadie, siempre tienen a los rusos a mano, que son un buen chivo expiatorio si la cuestión se complica.

    Siguiendo con la autoría, tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil o el Gobierno niegan saber algo y, tan solo, el CNI, los servicios de inteligencia españoles, ofrece alguna grieta. Pues el CNI no niega poseer ‘Pegasus’, pero aseveran que han sido escrupulosos con la legislación y alegan que guardan silencio porque la legislación así lo exige. Legislación, la de los secretos oficiales, todo sea dicho, de origen franquista. Cosas de la «democracia plena» española.

    Los inquietantes antecedentes

    Existen, además, inquietantes antecedentes, pues los servicios de inteligencia españoles deben cumplir la Ley de Control Judicial Previo. Una ley que fue aprobada en el año 2002 para poner algo de control al ‘escándalo Manglano’, un caso que destapó el masivo espionaje a múltiples personalidades durante los años noventa.

    Fue en 1995 cuando se desveló que el Cesid, como entonces se denominaba el CNI, llevaba una década espiando y grabando a periodistas, políticos, empresarios y otras personalidades. No fue un caso aislado, sino que tuvo clara continuidad temporal. En los años de Mariano Rajoy (2011 a 2018) la conocida como ‘policía patriótica’ alcanzó su apogeo y las actividades del ‘comisario Villarejo’ ofrecieron una continuidad temporal de las sucias actividades policiales del franquismo en los años ochenta y noventa. Y es que la fontanería española no ha descansado desde hace décadas.

    Por si fuera poco, existen hechos todavía más inquietantes. Por un lado, un medio ha difundido la relación entre el juez encargado de autorizar el espionaje y la vicepresidenta Carmen Calvo y, por otro lado, los cebos con los que se intentó infectar los dispositivos de los políticos catalanes demuestran que hubo un espionaje previo, demasiado personalizado como para que no tuvieran información (privada) anterior. Además, el espionaje previo queda más que demostrado con la detención en Alemania de Carles Puigdemont en marzo de 2018. Como última reseña, recordar que el CNI estuvo usando un software espía similar a ‘Pegasus’ de la compañía italiana Hacking Team.

    Nadie asume responsabilidades

    Como viene siendo habitual, a pesar de la magnitud del escándalo, tanto el Gobierno español como la mayoría de los medios de comunicación están haciendo lo posible para minimizar las consecuencias derivadas de tan criminal episodio. No es que parezca complicado que, tanto la ministra de Defensa, Margarita Robles, como la directora de los servicios de inteligencia, Paz Esteban, tuvieran que asumir responsabilidades judiciales, sino que tal y como transcurren los acontecimientos mediáticos, ni tan siquiera se atisban responsabilidades políticas o mediáticas.

    Porque la ministra de Defensa y la directora del CNI son las máximas responsables de lo acontecido, ya sea por acción, haber espiado, o por negligencia, haber permitido el espionaje. Y no se trata de señalar por señalar, ya que, si nos remontamos a lo ocurrido en 1995, cuando estalló el escándalo del espionaje, tanto el ministro de Defensa, Julián García Vargas, como el director de los servicios de inteligencia, el entonces general Emilio Alonso Manglano, dimitieron —también lo hizo Narcís Serra, entonces vicepresidente, por sus años como ministro de Defensa en el gobierno socialista de Felipe González—. Sin embargo, ni la ministra ni la directora del CNI son señaladas en forma alguna.

    Sin Estado de derecho

    Más allá de las bonitas palabras de los políticos de las democracias liberales en sus intervenciones públicas, una de las consecuencias más evidentes del escándalo de espionaje en España es la ausencia de un Estado de Derecho verdadero.

    Porque lo peor del escándalo no es ni siquiera la perpetración de este, sino la ausencia de consecuencias. Una ausencia de consecuencias que, no sólo invita a volver a repetirlo, sino que demuestra muy a las claras la existencia de un sistema de impunidad estatal y un aparato judicial, mediático y político cómplice con las actividades delictivas más perniciosas de la democracia, aquellas que atentan, erosionan, socaban y, finalmente, colapsan al Estado de Derecho.

    Y es esta ausencia de Estado de Derecho y de un modelo realmente democrático, el origen de todos los males de las democracias liberales. Ultraderecha, incluida.

    Los teléfonos de Pedro Sánchez y la ministra de Defensa de España fueron «infectados» con el ‘software’ espía Pegasus, revela el Gobierno

    LUIS GONZALO SEGURA, ex militar español. Nota publicada en Rt 02.05.22 11:48 GMT

    Los móviles del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y de la ministra de Defensa, Margarita Robles, fueron «infectados» con el ‘software’ espía israelí Pegasus, anunció el pasado 2 de mayo Félix Bolaños, ministro de la Presidencia. La Moncloa señala que las intervenciones en los móviles de Pedro Sánchez y Margarita Robles, que se produjeron en mayo y junio del 2021, son «ilícitas» y «externas», «ajenas a los organismos estatales» y «no cuentan con autorización judicial.

    El alto funcionario comunicó en una conferencia de prensa que el Gobierno español «ha puesto en conocimiento de la Justicia dos informes técnicos del Centro Criptológico Nacional, según los cuales los teléfonos móviles del presidente del Gobierno y de la ministra de Defensa han sido infectados con el ‘software’ Pegasus», y explicó que se trata de «una herramienta que permite acceder al contenido de los móviles».

    Según detalló Bolaños, en mayo del 2021 se produjeron dos intrusiones en el dispositivo de Sánchez, mientras que el teléfono de Robles fue intervenido en junio del mismo año. «No hay pruebas de que se haya producido ninguna intrusión posterior a estas fechas», aseguró, revelando que el Gobierno español conoce el volumen de la información que fue extraída de los móviles afectados, pero hasta el momento no se sabe exactamente qué datos se extrajeron. «La intervención ilegal de estos teléfonos se ha comprobado en el curso de una verificación que aún está en marcha y que alcanzará a todos los miembros del Gobierno», afirmó el ministro, señalando que «son hechos contrastados y fehacientes, no son suposiciones».

    Bolaños afirmó que se trata de intervenciones «ilícitas» y «externas» que son «ajenas a los organismos estatales y que no cuentan con autorización judicial». Subrayó que las autoridades de España serán inflexibles «con cualquier vulneración de derechos y libertades fundamentales» y añadió que tanto la administración central como los gobiernos y parlamentos autonómicos,y otras instituciones, seguirán reforzando sus sistemas de seguridad.

    Bolaños apuntó que la Abogacía del Estado presentó el mismo 2 de mayo una denuncia ante la Audiencia Nacional para que se investigue el incidente, agregando que el documento no señala a los supuestos responsables, pero se basa en hechos «verificados y contrastados».

    Además, el ministro recordó que existe constancia de que el ‘software’ Pegasus, desarrollado por la firma cibernética israelí NSO Technologies  –que afirma que solo provee a gobiernos con la finalidad de luchar contra criminales y terroristas–  «ha sido utilizado de modo ilícito en al menos veinte países, y que entre las víctimas de estas intervenciones se encuentran gobiernos, personalidades de la sociedad civil de distintos ámbitos, e informadores».

    Las declaraciones se produjeron después de que Citizen Lab, un laboratorio canadiense experto en detección de ataques informáticos, publicara el pasado 18 de abril un informe en el que reveló que al menos 65 figuras políticas y activistas independentistas catalanes fueron espiados entre 2017 y 2020 con el ‘software’ israelí Pegasus. Entre ellos, se encuentran todos los presidentes de esa comunidad autónoma desde 2010. Aunque la investigación no señala un responsable específico, recoge «un nexo con las autoridades españolas». A su vez, la empresa israelí y el Gobierno de España negaron las acusaciones. La portavoz del Gobierno y ministra de Política Territorial, Raquel Sánchez, sostuvo en una rueda de prensa que el Gobierno no tiene «nada que ocultar», pero que debido a la ley de seguridad nacional hay «asuntos que tienen que ser tratados de forma secreta», en respuesta a la pregunta sobre si el Gobierno podía garantizar que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) no había hecho uso de Pegasus.

    Por su parte, Pedro Sánchez aseguró que «todo lo que se ha hecho por parte del CNI ha sido atendiendo escrupulosa y rigurosamente a la ley». Además, el presidente del Gobierno español señaló que existe una investigación abierta en el seno del organismo de Inteligencia y ha afirmado  su voluntad de ofrecer explicaciones y reconducir el diálogo con los grupos políticos que apoyaron su investidura, entre los que se encuentran los partidos catalanes.

     
  • mesmontse 3:24 pm el 11 June, 2021 Enlace permanente | Responder
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    EEUU – CASO ROSENBERG: Víctimas de la propaganda anticomunista 

    El 19 de junio de 1953, Julius y Ethel Rosenberg, una pareja de estadounidenses de 35 y 37 años respectivamente, con dos hijos pequeños, fueron conducidos desde sus celdas en el corredor de la muerte hasta la silla eléctrica. Ambos habían sido condenados por «espías atómicos», acusados de pasar secretos nucleares a la URSS, lo que según el FBI habría permitido a los soviéticos tener la bomba nuclear. El director del FBI de aquel momento, J. Edgar Hoover, los acusó de cometer “el delito del siglo”. Durante todo el proceso fueron presionados para que «confesaran», lo que nunca ocurrió.

    El odio a los «traidores comunistas»,  azuzado por los medios estadounidenses, persiguió hasta a sus hijos, niños de 6 y 9 años, que fueron expulsados de la escuela, y debieron cambiar de apellido para ocultar su parentesco. Varios años después, Pável Sudoplátov (1907-1996) alto oficial del NKVD de la URSS y encargado de un gran número de operaciones en el extranjero durante décadas, confirmó en sus memorias, Operaciones especiales, que los Rosenberg jamás pertenecieron a las redes de espionaje soviético.

    En 2016, los hijos de los Rosenberg, Michael y Robert, solicitaron al entonces presidente Obama que absolviera póstumamente a su madre Ethel Rosenberg, que según los informes actuales fue utilizada para armar un caso contra su esposo. No ha habido ninguna respuesta. Los Rosenberg aun siguen siendo un activo en el imaginario anticomunista -patriótico de la sociedad estadounidense y no van a renunciar a él, menos aún en plena reedición de la guerra fría.

    Recientemente, una escritora británica, Anne Sebba, ha publicado una biografía de Ethel Rosenberg, titulada «An American Tragedy» (Una tragedia estadounidense), basada principalmente en las cartas que intercambió desde la prisión con su esposo, su abogado y su psicoterapeuta durante tres años, dos de los cuales fue mantenida en confinamiento solitario. La publicación del libro ha motivado al escritor -y activista social en los 70- estadounidense Jonah Raskin (Nueva York, 1942) a hablar de sus recuerdos personales sobre las circunstancias que rodearon al caso de los Rosenberg, militantes comunistas, judíos y pro-soviéticos como sus propios padres. La vivencia tan cercana de la tragedia de los Rosenberg por parte de Raskin, hace a su nota más interesante que el libro de la británica, que despoja a Ethel de ideología. Tal vez el mayor mérito del libro de Sebba sea actualizar un asunto que -seguramente muy en contra del propósito de la británica- señala la viga en el ojo de EEUU en un momento en que la administración estadounidense no para de buscar la paja en el ojo ajeno.

    Ethel Rosenberg: Ella no pudo salvarse ni nadie más podía hacerlo

    JONAH RASKIN / COUNTERPUNCH

    No queremos morir… Deseamos algún día ser restaurados a la sociedad, donde podamos contribuir con nuestras energías a construir un mundo donde tengamos paz, pan y rosas”. Ethel Rosenberg en la primera petición de indulto ejecutivo

    Comunista y judía

    Ethel Rosenberg era una estadounidense compleja. Era una amorosa madre de dos niños, una devota esposa de un hombre que espiaba para la Unión Soviética y una decidida comunista en una nación decididamente anticomunista. «Somos las víctimas del tipo de fraude político más grosero jamás conocido en la historia de Estados Unidos», escribió. Añadió: «Le pedimos a la gente de Estados Unidos que … venga en nuestra ayuda».

    Anne Sebba explora la vida y la época de Ethel Rosenberg, quien murió en la silla eléctrica en el correccional de Sing Sing  el 19 de junio de 1953 cuando tenía 35 años, en una nueva biografía con el subtítulo «An American Tragedy». Desafortunadamente, Sebba parece aceptar algunas ideas de la Guerra Fría cuando escribe sobre el «mundo libre» y cuando adopta una perspectiva liberal y argumenta que durante «un breve momento en el tiempo, la histeria superó el sentido común». Disculpe, pero la histeria duró décadas.

    El libro es convincente en algunas partes y al mismo tiempo lo encontré exasperante y enormemente decepcionante. Sebba investigó mucho. Es útil saber que Ethel trabajaba para Carl Marzini, que aparentemente firmó una petición del Partido Comunista para Peter Cacchinone, un concejal de la ciudad de Nueva York, y que Julius vendía copias de The Daily Worker (el periódico del Partido Comunista de EEUU) . El libro de Sebba tiene una bibliografía completa y un índice útil.

    Su salva inicial es poderosa: «Julius y Ethel Rosenberg siguen siendo los únicos estadounidenses ejecutados en tiempos de paz por conspiración para cometer espionaje, los únicos dos civiles estadounidenses ejecutados por crímenes relacionados con el espionaje cometidos durante la Guerra Fría … y Ethel es la única mujer asesinado por un delito que no sea el asesinato «.

    En su Introducción, Sebba se pregunta sobre «el alcance» de la «complicidad» de Ethel con el espionaje de su marido. Ella nunca proporciona un relato satisfactorio de la participación de Ethel o la falta de la misma con las actividades de Julius en nombre de los rusos, que describe «como una historia de traición» de su propio país. Los primeros capítulos, en los que la autora tiene como objetivo psicoanalizar a Ethel y representar sus relaciones con los miembros de su familia, se sienten débiles y aficionados, aunque hace referencia al tiempo de Ethel en psicoterapia. He rastreado y rastreado a las familias de origen de Jack London, Allen Ginsberg y Abbie Hoffman en las tres biografías que he escrito sobre ellos. Conozco los peligros del territorio. Los necios se apresuran a entrar donde los ángeles temen pisar.

    Recuerdos de la década de 1950

    Supongo que era de esperar mi decepción con el libro de Sebba. He sabido de Ethel y Julius Rosenberg durante toda mi vida adulta. Tengo un recuerdo de cuando tenía unos diez años, en 1952. Mi padre y yo, y uno de sus amigos, Merle Miller, salimos de un coche que conducía mi padre. Miller le susurró a mi padre: «Me gustaría llevar algo de dinero para los Rosenberg». Mi papá dijo: “Claro. Yo puedo hacer eso.» Mi padre fue miembro del PC desde aproximadamente 1938 hasta 1948, luego un «compañero de viaje» durante toda la década de 1950 y nuevamente abiertamente radical en la década de 1960. Era abogado y ayudaba a familiares, incluida mi tía Lenore, que fueron investigados como comunistas.

    Aprendí lecciones temprano en la vida sobre secretos y secretismo, sobre dónde y cuándo hablar y sobre la paranoia y la conspiración. En la universidad, conocí a Helen Sobel, cuyo esposo, Morton, había sido declarado culpable como espía y condenado a una larga pena de prisión. Helen me dio una transcripción del juicio de Rosenberg que usé para escribir un artículo para una clase de historia sobre la pareja y sus batallas dentro y fuera de la sala del tribunal. También leí su correspondencia que fue publicada en 1953 bajo el título Death House Letters of Ethel y Julius Rosenberg.

    Tenía once años cuando los ejecutaron. Me dije a mí mismo que si los enviaban a la silla eléctrica, mis propios padres, que eran judíos, comunistas y prosoviéticos, también podrían ser ejecutados. La ejecución tuvo un impacto similar en muchos de mis contemporáneos que también eran hijos e hijas de judíos, comunistas y prosoviéticos cuando parecía que ser judío, comunista y prosoviético era un crimen.

    La reportera y columnista sindicada Inez Robb (1901-1979) señaló ese punto en The Minneapolis Star el 12 de marzo de 1951. Robb escribió: «Hay 50.000 ‘Ethel Rosenberg’ en el metro cualquier mañana de trabajo».

    ¿Por qué los Rosenberg?

    Ethel y Julius eran los sospechosos habituales que tuvieron que ser detenidos y encarcelados para salvar las apariencias. Los rusos lanzaron su bomba atómica en 1949, el mismo año en que China se volvió comunista. La Guerra de Corea comenzó en 1950. Alger Hiss fue a la cárcel por perjurio (N.de la E.: Hiss era funcionario del gobierno estadounidense, fue acusado de ser espía soviético en 1948 y condenado en 1950). El senador McCarthy afirmaba que el gobierno de los Estados Unidos había sido infiltrado por comunistas (no toda era falsedad), y J. Edgar Hoover (primer director del FBI) advirtió a la nación sobre las decenas de miles de estadounidenses que eran miembros del PC.

    Ethel y Julius se convirtieron en los rostros demasiado humanos del PC. A diferencia de Alger Hiss, no eran intelectuales de clase alta y no eran espías con nombres que suenan extranjeros como Klaus Fuchs, el físico británico nacido en Alemania.  Eran de clase media y blancos (contrataban a una mujer negra llamada Evelyn Cox que trabajaba en su apartamento de Nueva York). El marido era el sostén de la familia y la esposa la madre que se quedaba en casa. Eran neoyorquinos nativos y se casaron en una sinagoga.

    Alguien tuvo que pagar por el fiasco del New Deal y la guerra contra el fascismo que condujo a los acuerdos de Yalta y la abdicación ante Stalin, según los veían los republicanos. Ethel y Julius fueron los chicos convertidos en mártires por socialistas y comunistas, lo mismos que artistas famosos en EEUU y en todo el mundo, incluidos Sartre, de Beauvoir, Pablo Picasso o el novelista estadounidense Nelson Algren.

    El encarcelamiento y ejecución de los Rosenberg dañó la imagen de Estados Unidos en Europa, donde había decaído constantemente después de 1945, cuando Estados Unidos y los estadounidenses eran vistos como los grandes liberadores. La ejecución exasperó las divisiones que ya existían en la comunidad judía estadounidense, ayudó a lanzar la carrera de Roy Cohn y alimentó la imaginación de escritores como Sylvia Plath (The Bell Jar), ​​E.L. Doctorow (The Book of Daniel) y Tony Kushner que puso a Ethel Rosenberg y Roy Cohn en Angels in America.

    Sebba intenta centrarse en la vida de Ethel Rosenberg, y durante algún tiempo Ethel, junto con las otras mujeres de su familia, están en el centro de la historia. «Esta historia es, de hecho», escribe la autora cerca del final de su biografía, «sobre mujeres». Sebba parece olvidar que los hombres ocupan papeles importantes en las 250 páginas que preceden a esa observación.

    De hecho, es imposible contar la historia de Ethel sin incluir los relatos sobre su esposo, Julius, su hermano, David Greenglass -una rata-  sus dos hijos, Michael y Robert, y los hombres que fueron responsables de enviarla a la silla eléctrica.  Entre ellos se encuentran el juez que presidía,  Irving Kaufman;  los fiscales Irving Saypol y Roy Cohn, quienes aparentemente dijeron de Ethel: «Ella es peor que Julius … Ella diseñó todo esto». Además, el presidente Eisenhower, que se negó a conceder el indulto y perdonar la vida de los Rosenberg.

    Dado el elenco exclusivamente masculino, infundido de testosterona, que procesó y persiguió a Ethel, no es sorprendente que Sebba persiga el patriarcado y la misoginia. La autora también describe la era posterior a la Segunda Guerra Mundial como «una época en la que las mujeres fueron sometidas a una vida doméstica». Hasta cierto punto eso era cierto. Las mujeres que habían trabajado durante la guerra, dejaron sus trabajos, se casaron con soldados que regresaban a casa, dieron a luz hijos y los criaron. Pero esa no fue la única historia.

    La resiliencia de los rojos

    Mi propia madre, que pertenecía al Partido Comunista, hizo arte, crió a tres hijos, cuidó a su esposo, se encargó de la casa, cocinó, creó una guardería cooperativa, participó activamente en la Asociación de Padres y Maestros (PTA) y fue defensora del control de  la natalidad. Mi madre, Mildred Raskin, que pertenecía a la misma generación que Ethel, no estaba sola.

    Como Ethel, no todas las mujeres estadounidenses estaban sometidas a una vida doméstica. A fines de la década de 1940 y principios de la de 1950, hubo mujeres artistas, escritoras y activistas políticas destacadas que llegaron más allá del hogar, como Helen Frankenthaler, Katherine Anne Porter, Rosa Parks, una miembro de la NAACP que asistió a las reuniones del PC, e incluso Robin Morgan, quien se convirtió en una destacada feminista en los años sesenta y fue actriz infantil en la televisión.

    El macartismo y el “nixonismo”, como lo llamó astutamente James Aronson -reportero, editor y fundador del National Guardian-  afectaron negativamente a las personas creativas (así como a los organizadores sindicales, maestros y librepensadores). La resiliencia también fue una gran parte de la historia de la vieja izquierda y los escritores de los años treinta que a veces se encontraban a la deriva en las décadas de 1940 y 1950.

    Sebba no le da suficiente crédito a la resiliencia. No tuvo que buscar muy lejos para encontrarlo. Ethel Rosenberg era tan resistente como cualquier otra mujer de esa época, y quizás mucho más. Ella no quería morir, pero no podía salvarse de la muerte, y tampoco Roy Cohn, quien construyó su carrera sobre su cuerpo, ni su esposo, su hermano, su madre, su cuñada o sus hijos que eran demasiado jóvenes para salvar a nadie más que a ellos mismos.

    Sebba quiere su pastel y comérselo también. Ella minimiza la política de Ethel, su radicalismo, y en ocasiones incluso trata de borrarlo. “Para 1950”, escribe, “el comunismo era simplemente un aspecto de la vida ambigua y multifacética de Ethel y no era su enfoque principal «. Al mismo tiempo, Sebba permite que el comunismo se cuele en su libro por la puerta trasera. Ofrece una cita de Miriam Moskowitz, amiga encarcelada y compañera de Ethel y autora de Phantom Spies, quien dijo que Ethel «seguía la línea del Partido [Comunista]» y que era «doctrinaria».

    También se podría decir que Ethel abrazó una visión del mundo que fue formada por los movimientos de la clase trabajadora que pedían “pan y rosas”, por el judaísmo secular de Nueva York y el tipo de comunismo estadounidense que se convirtió para ella en una especie de religión. Como buena comunista, señaló que «la teoría sin práctica puede ser un gesto bastante vacío y sin sentido» y, como la más roja de los rojos, le escribió a Julius el 5 de mayo de 1951 sobre una «pequeña cancioncilla» que tituló «¿Quién tienen miedo de la Gran Silla Eléctrica / Pueden empujarla por su ‘espina dorsal’ por lo que a mí respecta «. Tuvo la presencia de ánimo para rimar silla con cuidado.

    Sebba ofrece una cita de Ethel que escribió: “No debemos usar la oración a un Ser Omnipotente como pretexto para evadir nuestra responsabilidad hacia nuestros semejantes en la lucha diaria por el establecimiento de la justicia social. ¡Judíos y gentiles, blancos y negros, todos deben unirse en su poder para ganar derechos! «

    No se puede obtener más línea partidista que las frases «lucha diaria», «Judío y gentil, blanco y negro … unámonos para ganar derechos». Sebba no ve el vasto nexo de la política detrás de esa declaración. Ella escribe: «Estas palabras proporcionan poca orientación sobre su verdadera creencia». Nada mas lejos de la verdad.

    Sebba también intenta robarle a Ethel su judaísmo. “El judaísmo no influyó en su comportamiento” cuando estuvo en Sing Sing, escribe. Pero Sebba continúa diciendo que asistió a servicios religiosos cuando estaba tras las rejas y que quería que sus hijos recordaran los Diez Mandamientos que Moisés trajo del monte Sinaí.

    Una historia de amor

    Uno no puede evitar sentir que Ethel Rosenberg demostró ser una persona demasiado grande y compleja para que Sebba pudiera lidiar con ella y comprenderla. Aproximadamente en una docena de páginas hacia el final de su libro, se pregunta: «¿Quién era exactamente Ethel Rosenberg?» Ese es el tipo de pregunta que hace un autor al comienzo de una biografía, no al final.  Sebba también dice, al final del libro, que se trata de «traición» y que «sólo Ethel no traicionó a nadie, sellando así su destino». Disculpe, pero creo que no se puede separar su historia de la historia de Julius y que la de ellos es una historia de amor. La imagen de la contraportada que muestra a Ethel y Julius besándose y esposados, cuenta esa historia romántica. También lo hacen sus apasionadas cartas de amor de la Casa de la Muerte.

    Buen intento Sebba. Mejor suerte la próxima vez y trata de abstenerte de usar adjetivos innecesarios, como cuando escribes que Ethel llevaba un sombrero “espantoso”. A veces, un sombrero es sólo un sombrero.

     
  • mesmontse 10:39 am el 3 June, 2021 Enlace permanente | Responder
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    ESPIONAJE: Dinamarca ayudó a EEUU a espiar a los principales gobernantes y altos cargos europeos 

    Algo huele a podrido en Dinamarca

    Entre 2012 y 2018 -año en que un empleado de la inteligencia danesa lo denunció ante un organismo de control de su gobierno- el Servicio de Inteligencia de Defensa de Dinamarca (FE), junto a la NSA estadounidense espiaron a los líderes políticos y funcionarios de gobierno de primera línea de Francia, Alemania, Noruega y Suecia.  Los datos interceptados desde los cables de internet daneses se copiaban en instalaciones secretas de Dinamarca y se analizaban en un centro construido a tal efecto, al sur de la isla danesa de Amager, a poca distancia de Copenhage, la capital del país.

    El «Snowden vikingo»

    El denunciante -bautizado por los medios como «el Snowden vikingo»- que informó a la junta de supervisión de inteligencia, dijo que «temía que la administración del Servicio de Inteligencia de Defensa danesa estuviera haciendo negocios en EEUU al dejar a propósito al sistema con vulnerabilidades técnicas que permitían a la NSA abusar del mismo». Según el prestigioso diario danés Belingske, el denunciante es uno de los empleados más jóvenes de la inteligencia danesa, con un perfil similar al de Edward Snowden. Antes de acudir al organismo de control de las actividades de inteligencia, el joven especialista expuso sus críticas a su jefe, y éste creó un grupo técnico para revisar el sistema en busca de vulnerabilidades o signos de abuso por parte de la NSA, incluyendo al joven en el equipo de trabajo para tranquilizarlo. En 2014, el equipo concluyó que no había señales de intrusión ilegal y se cerró el caso. Pero el joven analista de inteligencia no quedó satisfecho y entró subrepticiamente una grabadora a su lugar de trabajo, y grabó en secreto conversaciones con colegas y jefes durante meses. Luego, con el material grabado, en noviembre de 2019 se dirigió a la junta de supervisión de las actividades de inteligencia del país, quienes luego de estudiarlas las remitieron a la ministra de Defensa. Según informa Berlingske, las grabaciones proporcionaron muchas horas de material que confirma la sospecha de que la inteligencia danesa pudo haber actuado ilegalmente. La ministra de Defensa, a diferencia de sus antecesores se tomó en serio el tema y pidió una investigación oficial realizada por la junta de supervisión. Como resultado de la misma, en agosto de 2020 fue cesado el jefe del Servicio de Inteligencia de Defensa y algunos otros funcionarios. En octubre, el gobierno danés decidió establecer una comisión especial para realizar una investigación independiente sobre las acusaciones contra los servicios de inteligencia. El informe debe presentarse en octubre de 2021.

    Bill Clinton convenció a un primer ministro socialista para espiar junto a la NSA

    Los antecedentes de este vergonzoso capítulo de la historia danesa se remontan a 1990 -según viene informando desde finales de 2020, el diario Berlingske– cuando la NSA descubrió que en algún lugar debajo de Dinamarca había un cable troncal por el cual circulaban llamadas telefónicas, correos electrónicos y mensajes de texto desde y hacia países como China y Rusia. Llegar hasta ese cable era casi imposible sin la ayuda de los daneses, por lo que la NSA le pidió a la inteligencia danesa acceso al cable, pero esta solicitud fue denegada por el gobierno de Dinamarca. Entonces, intervino directamente el presidente Bill Clinton ante el primer ministro danés de la época Poul Nyrup Rasmussen, un socialdemócrata que ocupó el cargo durante cuatro legislaturas, fue secretario general de su partido, fue presidente de los socialistas europeos, y actualmente es europarlamentario. Rasmussen, partidario de unas «relaciones cercanas con EEUU» -la versión del primer mundo de las «relaciones carnales con EEUU» del ex presidente argentino Menem- dijo que sí a Clinton, y la cooperación se estableció en un documento secreto que sólo conocería un exclusivo círculo de gobernantes daneses. El gobierno pidió la colaboración de la empresa privada danesa que operaba el cable, la compañia aceptó, pero pidió que el acuerdo estuviera ratificado por la máxima autoridad del país. Por lo tanto, firmaron el propio Rasmussen, el ministro de Defensa  y el jefe del departamento de inteligencia. Se hizo sólo una copia del acuerdo y se guardó en una fortaleza histórica de Copenhague, que alberga la sede de la inteligencia danesa.

    Parte del acuerdo entre EEUU y Dinamarca fue que los estadounidenses no usarían el sistema contra ciudadanos y empresas danesas, y viceversa. La FE intentó desarrollar una serie de filtros para garantizar que los datos de los ciudadanos y las empresas danesas quedaran encriptados y no se pudieran buscar, pero el ex ministro de Defensa danés Claus Hjort Frederiksen dijo recientemente que si bien hubo un intento de desarrollar tales filtros, no puede haber garantía de que la información danesa quedara protegida. Según una fuente citada en el periódico Berlingske, «en una oportunidad la NSA envió una solicitud para buscar una empresa en un país de Asia, pero la FE descubrió que la empresa era de propiedad danesa». Esto muestra que el interés de la NSA era bastante «amplio».

    Se desconoce el nombre en clave de esta cooperación, pero es probable que forme parte del programa RAMPART-A de la NSA, que data de 1992, mediante el cual los socios extranjeros de EEUU brindan acceso a cables de fibra óptica internacionales, mientras que EEUU proporciona el equipo para el procesamiento y análisis.

    El Servicio de Inteligencia de Dinamarca colaboró con EEUU para espiar a Angela Merkel, y a líderes políticos franceses, noruegos y suecos a través de cables de internet daneses

    Una investigación interna secreta en el Servicio de Inteligencia de Defensa danés (FE), con el nombre en clave  Operación Dunhammer reveló extensas escuchas telefónicas en Dinamarca contra los países vecinos

    NIELS FASTRUP –LISBETH QUASS / DR

    El poderoso servicio de inteligencia estadounidense NSA con la  colaboración del Servicio de Inteligencia de Defensa (FE) de Dinamarca, espió a través de los  cables de Internet daneses a dirigentes de Estado, líderes políticos y funcionarios de alto rango de Alemania, Suecia, Noruega y Francia.

    La canciller alemana Angela Merkel, el entonces ministro de Relaciones Exteriores alemán Frank-Walter Steinmeier y el entonces líder de la oposición alemana Peer Steinbrück se encuentran entre los políticos de países vecinos de Dinamarca que la NSA ha espiado a través de la cooperación entre Dinamarca y Estados Unidos. Estas fueron algunas de las conclusiones tras una investigación interna secreta en la FE, concluida en mayo de 2015.

    Diversos medios de los países afectados – los alemanes Süddeutsche Zeitung, NDR, WDR y el francés Le Monde , entre otros-  se han hecho eco de las revelaciones publicadas en Dinamarca. 

    «Angela Merkel, Steinbrück y Steinmeier no estaban sólo en la cima  de la política alemana, sino que son la superliga de la política europea… el espionaje pone a Dinamarca en un problema con Europa», dice el profesor asociado e investigador de inteligencia Thomas Wegener Friis de la Universidad del Sur de Dinamarca. Angela Merkel ha sido la canciller de Alemania desde 2005. En relación con una filtración de documentos de la NSA, se informó anteriormente de que Estados Unidos intervino su teléfono. En ese momento, Alemania simplemente dijo «no hagan eso», y lo consideró «espionaje entre amigos». Frank-Walter Steinmeier del SPD (Partido Socialista alemán) ha sido el presidente federal de Alemania desde 2017 y, por lo tanto, es el jefe de Estado del país. Antes de eso, fue Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania desde 2013. Peer Steinbrück fue líder de la oposición y candidato a canciller por el SPD en las elecciones al Bundestag en 2013. Anteriormente fue ministro de Finanzas de Alemania.

    Operación Dunhammer

    Durante meses, DR ha mantenido varias reuniones con nueve fuentes diferentes, todas las cuales han tenido acceso a información clasificada de la FE. Toda la información del artículo está confirmada por varias fuentes de forma independiente. La investigación secreta interna de la FE sobre el espionaje estadounidense a través de los cables de Internet daneses tenía el nombre en clave de ‘Operación Dunhammer’ (N.de la E.: «dunhammer» es el nombre de las totoras o juncos silvestres de Dinamarca, que crecen en los pantanos, con fuertes raíces bajo el agua).

    La investigación fue realizada por un grupo de trabajo formado por cuatro hackers y analistas del servicio de inteligencia, quienes investigaron la cooperación entre Dinamarca y Estados Unidos en el más profundo secreto para evitar que la NSA se enterara de la investigación. Las conclusiones del grupo de trabajo se resumieron en un informe secreto titulado «Dunhammer», que fue entregado a la dirección de FE en 2015.

    Según las fuentes,  el informe y los datos de inteligencia en los que se basa la Operación Dunhammer, son el punto focal del escándalo que estalló entre la FE y el Ministerio de Defensa en agosto del año pasado y provocó la destitución de los jefes del servicio de inteligencia.  El caso se perfila como el mayor escándalo de inteligencia en la historia de Dinamarca, dijo una fuente cercana a la investigación.

    Selección deliberada de objetivos

    Una conclusión importante del informe Dunhammer es que la NSA ha obtenido deliberadamente datos espiados sobre los políticos y funcionarios noruegos, suecos, alemanes y franceses a través de la cooperación entre Dinamarca y Estados Unidos.

    El grupo de trabajo interno secreto de inteligencia reveló, entre otras cosas, que la NSA aparentemente utilizó los números de teléfono de los políticos y funcionarios en cuestión como selectores. Esto significa que la NSA ha utilizado los números de teléfono como parámetros de búsqueda para extraer la comunicación de los políticos y funcionarios de los extensos flujos de datos que pasan por los cables de Internet hacia y desde Dinamarca.

    La NSA interceptó todo, desde mensajes de texto hasta llamadas telefónicas que pasaban a través de los cables en su camino hacia y desde los teléfonos de los políticos y funcionarios. Una fuente, explica : «Ellos [la NSA] obtuvieron todo para lo que usaron sus teléfonos. No se puede evitar el hecho de que se trata de una obtención específica. Me resulta muy difícil ver que redunde en los intereses de Dinamarca o en los intereses de los países occidentales aliados. Al contrario, socava nuestros sistemas políticos».

    No ha sido posible obtener una respuesta sobre cuántos políticos y funcionarios en los países vecinos de Dinamarca  fueron espiados por la NSA a través de la cooperación danesa. Los nombres de los tres principales políticos alemanes que se revelan hoy son sólo una selección de varios nombres que el grupo de trabajo de la Operación Dunhammer descubrió. » Estos son políticos de áreas en las que los servicios de inteligencia están clásicamente interesados», dijo  una fuente.

    Dinamarca queda en una posición delicada ante sus socios europeos

    [En Dinamarca] no es ilegal que el Servicio de Inteligencia ayude a un socio comercial a espiar a otros países, pero es políticamente grave que hayan dado a la NSA acceso para espiar a los políticos de países amigos vecinos interceptando cables dentro y fuera de Dinamarca, dicen los expertos.

    «Este es un caso delicado para Dinamarca, para los estadounidenses y para los países que hemos espiado», dice el profesor Jens Ringsmose de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad del Sur de Dinamarca. 

    En Suecia, el parlamentario sueco Jens Holm describe como «extremadamente escandaloso y sorprendente» que la FE danesa haya dado acceso a la NSA para espiar a los políticos suecos.  “Es una violación de Suecia como país, ya que nosotros, como políticos, representamos al pueblo sueco. Representamos a Suecia – dice Jens Holm- parlamentario del Partido de la Izquierda, partido de apoyo al gobierno. Señala, además,  que no es sólo la propia comunicación de los políticos a la que la NSA ha obtenido acceso a través de la cooperación danesa. La NSA también ha podido interceptar comunicaciones de quienes contactan con esos políticos. «Pueden ser personas que se esconden porque son perseguidas en su país de origen,  pueden ser periodistas que quieran hablar de temas delicados,  pueden ser activistas políticos, políticos de oposición de otros países, etc.», dice Jens Holm y agrega, que es una violación de los derechos de todos los involucrados.

    El líder del Partido de la Izquierda Socialista en Noruega, Audun Lysbakken, lo describe como un «abuso de confianza profundo, grave y perturbador», que  la NSA haya espiado a políticos noruegos a través de Dinamarca. «Es absolutamente necesario poner las cartas sobre la mesa y averiguar qué ha sucedido, dice Audun Lysbakken, que forma parte de la oposición en el Parlamento noruego. 

    En Alemania, el congresista Patrick Sensburg de la CDU no está tan sorprendido como su colega sueco. De 2014 a 2017, Patrick Sensburg fue presidente de una comisión que investigó la interceptación de servicios  de inteligencia extranjeros en Alemania, y describe como una práctica común que incluso los países de la UE se espíen entre sí. «Supongo que Dinamarca no ha interceptado deliberadamente a los principales líderes políticos, pero la pregunta que surge ahora es cuán deliberadamente ha sucedido esto», dice Patrick Sensburg.

    La ‘joya de la corona’ de la inteligencia danesa en el foco del escándalo

    Según las fuentes, el espionaje de la NSA contra políticos y funcionarios de los países vecinos de Dinamarca se llevó a cabo a través de un sistema técnico especial que la NSA y la FE utilizaron para interceptar las comunicaciones de los cables de Internet daneses. El sistema de espionaje ha hecho posible que la FE obtenga, entre otras cosas, conversaciones telefónicas, mensajes de chat y mensajes de texto en una magnitud sin precedentes. Las fuentes describen el sistema de espionaje como la herramienta más eficaz de la FE cuando se trata de acceder a información sobre todo, desde planes terroristas hasta información sobre Rusia y China. Las fuentes describen el sistema de espionaje como la joya de la corona de la inteligencia danesa.

    El sistema de espionaje funcionaba de esta manera: en uno o más lugares secretos de Dinamarca, la FE, en colaboración con la NSA, copiaba la comunicación y los llamados metadatos que pasan a través de los cables de Internet daneses. Luego, la comunicación se enviaba a un centro de datos construido a tal efecto en Sandagergård, al sur de la isla danesa de Amager, que alberga algunas de las actividades más secretas de inteligencia.

    En Sandagergård, según revelaron las fuentes a DR -que hablaron bajo la condición de anonimato-  la comunicación y los datos se almacenan en un período en el que analistas especialmente capacitados tanto de la FE como de la  NSA pueden buscar los flujos de comunicación con un programa de especial llamado Xkeyscore, que ha sido desarrollado por la NSA.

    El acceso a los cables de Internet de dentro y fuera de Dinamarca también tiene un gran valor para la NSA, según las fuentes. Esto se debe sobre todo al hecho de que Dinamarca constituye geográficamente un centro para el tráfico global de Internet con acceso a cables con flujos de comunicación de un gran número de países europeos y de Rusia.

    La colaboración para escuchar a escondidas los cables de Internet desde y hacia el país es tan importante que «tiene un significado estratégico para la relación entre Dinamarca y Estados Unidos», dice una fuente.

    Las revelaciones de Snowden alertaron a altas esferas de la inteligencia danesa

    El público rara vez se entera del espionaje de los servicios de inteligencia o de sus colaboraciones con los servicios de inteligencia de otros países. Pero la información sobre el espionaje de la NSA a través de la cooperación con Dinamarca durante años ha dado lugar a discusiones internas en la inteligencia danesa, dicen las fuentes a DR.

    El caso se remonta a 2013, cuando el denunciante estadounidense Edward Snowden filtró una gran cantidad de documentos sobre los métodos de trabajo de la NSA. En los años posteriores a la filtración, los medios, basados ​​en los documentos de la NSA, revelaron que la NSA estaba detrás de la vigilancia masiva global y el espionaje de los líderes electos de las naciones aliadas, incluso a través de colaboraciones con los servicios de inteligencia de otros países. Las revelaciones de Snowden no pasaron desapercibidas en esferas más altas del departamento de la FE en la isla de Amager, donde los empleados monitorean  los cables de Internet. Allí surgió la preocupación de si la NSA había utilizado el sistema de espionaje danés para espiar objetivos en Dinamarca y a sus vecinos más cercanos.

    En 2014, la dirección de la FE dio luz verde al establecimiento de un grupo de trabajo interno secreto con cuatro hackers informáticos y analistas, que bajo el nombre en clave  de Operación Dunhammer, examinaron hasta 2015 la cooperación entre Dinamarca y Estados Unidos.

    Hasta mayo de 2015, el grupo de trabajo investigó de quién había obtenido información la NSA a través del sistema de espionaje. El grupo de trabajo analizó las palabras clave que la NSA había utilizado para interceptar la comunicación en 2012 y 2014, respectivamente.

    Una conclusión importante del informe fue que la NSA había utilizado la colaboración con FE para espiar a políticos y funcionarios en los países vecinos de Dinamarca. “Me cuesta mucho ver que este tipo de espionaje de los vecinos esté en los intereses de Dinamarca, de los Aliados, o de los  países occidentales. Por el contrario, socava nuestros sistemas políticos, que es lo que queremos asegurar en una democracia”, dice la directora de investigación Pernille Boye Koch del Departamento de Derechos Humanos, quien ha investigado el control de los servicios de inteligencia.

    El Informe Dunhammer no detuvo la cooperación con la NSA

    De la portada del informe Dunhammer se desprende que fue leído por el entonces director de los servicios de inteligencia daneses, y por el entonces director del departamento. Por lo tanto, la dirección de la FE parece haber sabido sobre el espionaje de la NSA contra políticos y funcionarios de los países vecinos más cercanos de Dinamarca, al menos durante los últimos seis años.

    Sin embargo, según las fuentes, la dirección de FE no consideró que el Informe Dunhammer diera motivos para detener la cooperación con la NSA. La dirección sacó sus propias conclusiones sobre la investigación secreta del grupo de trabajo interno en un memorando separado, y la Operación Dunhammer no puso fin al espionaje.

    En 2018, tres años después del final de la Operación Dunhammer, uno de los miembros del grupo de trabajo decidió, ponerse en contacto con la Autoridad de Servicios de Inteligencia danesa que controla a los Servicios de inteligencia del país. El empleado informó sobre la Operación Dunhammer a la inspección, y sobre esa base inició una investigación. La Autoridad de Servicios de Inteligencia es un organismo de control independiente creado en 2014, cuya tarea es comprobar si los servicios de inteligencia daneses cumplen la ley cuando recopilan, procesan y transmiten información a los servicios de inteligencia de otros países. Este organismo consta de cinco miembros y una secretaría.

    Durante la investigación, la Autoridad habló con la FE varias veces para obtener una explicación de lo sucedido en la colaboración con la NSA sobre el sistema de espionaje. A fines de 2019, el empleado de FE que les informó del caso proporcionó material adicional para la auditoría.

    La investigación de la auditoría terminó en agosto del año pasado, causando un escándalo cuando los auditores entregaron una declaración de cuatro volúmenes al Ministro de Defensa y emitieron un comunicado de prensa con durísimas críticas a la FE.

    En el comunicado de prensa, los inspectores acusaron, entre otras cosas, a la FE de «no haber seguido ni investigado más los indicios de espionaje». Las críticas de la auditoría llevaron a la destitución de varios jefes de la FE. El gobierno también estableció una comisión con tres jueces de distrito.

    El investigador de inteligencia Thomas Wegener Friis dice que es «repugnante» que la FE haya ayudado a la NSA a espiar a Alemania, Suecia, Noruega y Francia. “Esos no son poderes oscuros,  no son países que estén a punto de invadirnos. Esos son algunos de nuestros mejores amigos en el mundo. Y quien ayuda a otros a engañar a sus mejores amigos, no está actuando bien”, dijo.

    La NSA y el Servicio de Inteligencia de Defensa danés se negaron a comentar el caso.

     
  • mesmontse 3:10 pm el 29 April, 2021 Enlace permanente | Responder
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    HISTORIAS DEL ESPIONAJE: Los clandestinos, la élite de la inteligencia soviética 

    Elena Vavilova, una joven estudiante de la ciudad siberiana de Tomsk y su novio fueron reclutados por el KGB para entrar a formar parte del programa de inteligencia más secreto de la URSS, el de los agentes clandestinos, infiltrados o «ilegales».

    Elena nació el 16 de noviembre de 1962 en la ciudad siberiana de Tomsk. De 1970 a 1980 asistió a una escuela de estudio intensivo de alemán. Además estudió ballet, música y periodismo. En 1980 ingresó a la Universidad Estatal de Tomsk para estudiar Historia. Cuando estaba en su tercer año de universidad, se casó con Andrey Bezrukov, un compañero de estudios, y juntos se trasladaron a Moscú para comenzar su formación como oficiales de inteligencia. Después de un largo periodo de instrucción en Moscú, fueron enviados a Canadá bajo falsas identidades. Durante casi veinticinco años se instalaron como una familia occidental más, bajo una apariencia de absoluta normalidad, en ciudades como Vancouver, Bruselas, Washington o Boston. En realidad eran agentes secretos del KGB soviético y luego del SVR de la Federación de Rusia. En junio de 2010 fueron detenidos en EEUU diez miembros de esta red -Andrei Bezrukov, Anna Chapman, Vicky Peláez, Elena Vavilova, Vladimir Gúriev, Lídia Gúrieva, Mijail Kútsik, Natalia Pereverzeva, Mijail Semenko y Mijail A. Vasenkov- acusados de espionaje. No fueron descubiertos gracias a la inteligencia estadounidense ni la red había cometido error alguno que los dejara al descubierto: habían sido traicionados por un alto cargo de Moscú que los vendió a la CIA.

    El arquitecto de la creación de ésta y otras unidades de élite de la inteligencia y contrainteligencia soviética fue el general Yuri Drozdov (1925- 2017), una leyenda viva tanto para sus compatriotas como para los enemigos. El escritor y ex espía británico Frederick Forsyth, en su libro «El manifiesto negro», considera a Drozdov como «uno de los más formidables maestros del espionaje ruso». Drozdov, con 20 años combatió en la Segunda Guerra Mundial y con el Ejército Rojo participó en la toma de Berlín. Formado en el Instituto Militar de Lenguas Extranjeras, inició su carrera en el Comité de Seguridad del Estado (KGB) en 1956. En 1979 llegó a la dirección del servicio de espionaje exterior de la inteligencia soviética, y formó y dirigió la unidad de agentes llamados «ilegales» o «clandestinos». Estos agentes no contaban con la cobertura diplomática oficial de los espías «legales», que les da protección en caso de ser descubiertos. Trabajaban solos, sin contacto con la red, y debían mantenerse con sus trabajos legales. Pero eran la élite de los agentes de inteligencia soviéticos, y cuando diez de ellos en 2010 fueron arrestados en EEUU por una traición desde Moscú, el Kremlin no los abandonó: al mejor estilo de la guerra fría los canjeó por espías estadounidenses capturados en Rusia. Tras su regreso a Moscú fueron condecorados con la Orden al Mérito por la Patria.

    La historia de una de estas agentes, Elena Vavilova, inspiró la serie estadounidense «The Americans» y ésto motivó a la protagonista real a escribir una novela basada en lo que vivió durante 25 años como agente clandestina en EEUU, fingiendo ser una estadounidense más. El director del medio digital catalán Vilaweb, Vicent Partal, entrevistó a Vavilova con motivo de la traducción de su libro al catalán y al castellano, con el título «El secret de la clandestina» o «La mujer que sabe guardar secretos«, respectivamente. Vavilova asegura no saber si existen aun hoy los agentes clandestinos porque se halla fuera de la comunidad de inteligencia pero dice que confía en lo que ha dicho el jefe de la inteligencia exterior rusa: «Tenemos suficiente gente para hacer el trabajo.» A continuación pueden leer la traducción de la entrevista. El libro de Vavilova, tanto la versión castellana como la catalana, se puede adquirir anticipadamente por internet antes del lanzamiento oficial el próximo 17 de junio.

    Elena Vavilova, la espía rusa que engañó a EEUU durante 25 años


    El director del medio digital catalán, Vicent Partal, entrevistó a la ex agente del KGB que inspiró la serie «The Americans» y que acaba de publicar la novela «El secreto de la clandestina»

    VICENT PARTAL / VILAWEB

    El 27 de junio de 2010, Elena Vavilova, que se hacía llamar Tracey Lee Ann Foley, fue detenida por las autoridades estadounidenses, con más agentes clandestinos que habían trabajado también para el KGB, a consecuencia de una filtración originada en Moscú. Durante 25 años había vivido en Estados Unidos y Canadá con su marido y también agente, Andrei Bezrukov, simulando ser otra persona, en una complicadísima operación de espionaje que fue popularizada por la serie televisiva The Americans, basada precisamente en su personaje.

    Vavilova creó una identidad falsa pero sin fisuras que le permitía vivir como una estadounidense y conseguir información vital para la Unión Soviética. Tras ser condenada por un jurado, Estados Unidos la cambió, a ella y más miembros de su red, por cuatro espías estadounidenses detenidos en Moscú. Vavilova fue recibida en el Kremlin y condecorada con la Orden al Mérito por la Patria.

    -No sé si se siente cómoda con la palabra «espía»

    -En ruso hay expresiones diferentes para explicarlo. Pero digamos que si entendemos espía como aquella persona que trabaja para obtener información, especialmente sensible, de manera encubierta, clandestinamente, pues es eso. «Espía» tiene la ventaja de que todo el mundo entiende enseguida a qué te refieres. No tienes que dar grandes explicaciones.

    Usted nació en la URSS, donde tenía una vida; después se convirtió completamente en una persona diferente, en una estadounidense, simulando hasta el más mínimo detalle fue en realidad Tracey Foley; y ahora tenemos su novela, que se basa en su vida, pero que no deja de ser una obra de ficción. En vista de tantas capas y detrás tantos personajes, ¿le puedo preguntar quién es en realidad Elena Vavilova?

    -Soy una persona, como cualquier otra, con puntos fuertes y puntos débiles. Soy una persona que durante un tiempo largo hizo un trabajo raro, porque muy poca gente lo hace en el mundo, al servicio de mi país. Y para poder llevar a cabo mi misión tuve que aprender varias técnicas y tuve que ejercer algunas cualidades poco habituales.

    Ha dicho «trabajo» y «misión». ¿Qué parte pesaba más?

    -Todo es una misma cosa, en realidad. Nosotros hicimos un trabajo porque pertenecíamos a una organización y seguíamos órdenes. Pero es evidente que no era sólo una cuestión profesional. Esto que hicimos no se puede hacer sin creer que es muy importante para la defensa de tu país, de tu gente. Es importante creer en lo que haces y en la importancia de lo que haces y seguramente esta es la gran diferencia en nuestro caso. No trabajas ilegalmente en un país extranjero, fingiendo que eres quien no eres por un sueldo, sólo como una manera de vivir. No creo que la gente pueda hacer – creo que puedo usar esta palabra- los sacrificios que una vida como ésta implica sin creer en lo que hace. Ahora, al final, después de tantos años, reconozco que todo acaba siendo una sola cosa. Haces un trabajo porque tienes el sentido de que cumples una misión.

    -En todo.

    -Sí, claro. Eliges donde vivirás y la gente con la que te relacionas por la misión que tienes, por el valor que pueden tener. Toda tu vida gira en torno a eso. Todo lo ves a través del prisma del trabajo que haces.

    -Un trabajo que no es cualquier trabajo. Sabía, tenía acceso a cosas, que muy poca gente sabía. Leyendo la novela, algunos episodios concretos se pueden relacionar con hechos reales. Tengo la sensación de que hay decisiones en el mundo real que se toman tras cortinas muy opacas y que hay muy poca gente que tenga acceso. Usted la tenía.

    -Nosotros sabíamos cosas, sí. Pero la gente tiene que entender cómo funciona esto de la inteligencia exterior. Me interesa mucho explicarlo y por eso he escrito la novela. Nadie esperaba en Moscú que nosotros descubriéramos la gran verdad, que encontráramos aquella información que lo cambiaba todo. Esto es un trabajo de equipo. Cada uno de nosotros iba enviando piezas de información y la cosa importante era el retrato final que se obtenía de todo. Allí estaba la información esencial, la que servía para tomar, en un momento determinado, una decisión concreta que era importante. Y sabemos que se tomaron a partir de nuestro trabajo. Nosotros servíamos para ello, aportamos materiales que ayudaron a hacer esto. Por eso nuestro gobierno empleaba tantos esfuerzos a prepararnos y mantener nuestra red.

    -Tantos esfuerzos durante tantos años.

    -Efectivamente, tantos años. Si no hubiéramos resultado útiles, si nuestras informaciones no hubieran ayudado nada, no nos habrían mantenido. Nos mantenían por eso y también porque en definitiva éramos agentes durmientes, que en cualquier momento, si era necesario, nos podíamos despertar.

    -¿Agentes durmientes?

    -Nosotros ya estábamos dentro del país, perfectamente camuflados y adaptados. Si alguna vez nos necesitaban, en momentos muy conflictivos, nosotros ya estábamos dentro y podíamos hacer lo que fuera necesario. Pero insisto en el carácter colectivo de este trabajo. Había analistas muy buenos, por ejemplo, y gente que era buena consiguiendo información de terceros. Y había gente muy buena haciendo operaciones sobre el terreno. Todo era un conjunto, un gran engranaje, el KGB era una gran organización y no se puede juzgar el trabajo de una parte, fuera del conjunto. No se trata de decir cuántos documentos pasábamos o dejábamos de pasar.

    ¿Y por qué explica todo esto ahora como una novela? ¿No hubiera sido mejor escribir un libro sobre su experiencia, un libro de no ficción?

    -El problema es que escribiendo unas memorias hubiera tenido que explicar cosas que no puedo decir. La ficción, en cambio, me da más libertad. Aunque algunos pasajes les he pensado ​​mucho para no cometer errores y dar demasiada información. La primera parte de la novela, donde describo como fuimos reclutados y todo el trabajo que hicimos para convertirnos en clandestinos y sobreponernos a las dificultades, es la vida real. Luego, más adelante, en el libro intento explicar cómo vivíamos, como trabajábamos. Todo lo que describo es basado en lo que vivimos, los temas sobre los que trabajábamos; todo es real y el momento en que pasa la novela coincide con el momento en que nosotros estábamos allí. Ahora, no creo que haya que explicar algunas cosas.

    -¿Qué cosas por ejemplo?

    -Quizá haciendo otro tipo de libro habría revelado métodos y maneras de hacer, secretos que hay que conservar todavía hoy. Una novela me da más libertad. Es una manera de no explicarlo todo y sobre todo de no tener que explicar lo que no quiero explicar. He procurado que todas las cosas fuesen más o menos públicas, que ya hubiesen aparecido en otros libros o en informaciones periodísticas, y que no destape nada que sea inconveniente. Tengo interés en reconstruir como vivíamos.

    -Y ese cuidado de lo que dice, ¿no tiene miedo de que afecte al libro?

    -No. Yo sabía desde el principio qué líneas no podía atravesar y qué quería hacer. La novela reconstruye como ha sido mi vida y mi trabajo y permite hacer una mirada dentro de un mundo que antes casi no tenía referencias públicas. Creo que es interesante explicar cómo vivíamos y cómo trabajábamos y que esto tiene interés por sí mismo. Los «clandestinos», esta figura, este trabajo que nosotros llevábamos a cabo en una clandestinidad muy profunda, es una figura muy propia de la inteligencia soviética y posteriormente rusa. Esto los occidentales no lo hacen y sinceramente no creo que lo supieran hacer tampoco.

    -¿Todavía existen hoy los clandestinos?

    -No lo sé, no puedo decir nada al respecto. Desde que volvimos estamos fuera de este mundo. Por eso hacemos cosas diferentes, tales como esta novela. Pero el jefe de nuestra inteligencia exterior ha dicho: «Tenemos suficiente gente para hacer el trabajo.»

    -Si no hubiese sido detenida (en EEUU) y enviada a Rusia, ¿esta novela existiría hoy?

    -Claro que no.

    -¿Cómo vivió aquella detención?

    -Sinceramente, en ese momento nuestra preocupación principal era saber cómo nos habían descubierto. Cuando entendimos que no había sido un error nuestro, sino una traición de una persona en Moscú, respiramos aliviados. Hubiera sido muy duro asumir que nosotros hubiéramos cometido un error.

    -Pero en Estados Unidos la condena podría haber sido gravísima, incluso a la pena de muerte. ¿No le preocupaba esto?

    -Nosotros trabajamos durante décadas como clandestinos. Creamos unas identidades, una historia que tapaba quien éramos de verdad. Vivíamos como una pareja normal estadounidense, teníamos hijos, trabajábamos. Estábamos muy seguros de que no nos descubrirían. Que era imposible. Por eso era tan importante saber que no habíamos caído por algún error nuestro. Está claro que en el día a día, sobre todo al principio, había una tensión por si nos descubrían, pero con los años la normalidad se acababa imponiendo.

    -En el momento de la detención las autoridades estadounidenses dijeron que no habíais conseguido información muy importante.

    -Lo entiendo perfectamente. Nos habíamos pasado veinticinco cinco años en su casa sin que nos descubrieran y sin que ni siquiera tuvieran ninguna idea de qué estábamos. ¿Qué iban a decir? No reconocerían lo que por otra parte era obvio. Piense que hace poco que ellos han reconocido que nos arrestaron gracias a una persona del servicio ruso que traicionó. No fueron los estadounidenses los que nos localizaron.

    De alguna manera lo reconocieron canjeándolos por espías estadounidenses. El canje era una señal de su importancia.

    -Exactamente.

    -Después de descubrirse su existencia y basándose en su vida, se hace la serie de televisión The Americans. ¿Se siente reflejada?

    -En parte, sí. Creo que todo el mundo puede entender que una serie de televisión necesita mucha acción y que pasan muchas más cosas, y sobre todo mucho más seguidas, que no nos pasaban a nosotros en la vida real. Cuando la miramos, mi marido me dijo que nosotros no habíamos tenido una vida tan excitante como la que se veía por pantalla!

    -¿Era más aburrida?

    -No creo que «aburrida» sea la palabra. Digamos que la acción no era tan constante. Hay que entender que en nuestro trabajo la paciencia era un factor clave. A veces podían pasar semanas enteras antes de conseguir un pequeño paso. En la serie de televisión esto no se podría retratar porque aburriría al espectador. Pero se puede decir que en The Americans hay muchos detalles que son verdaderos. La tensión psicológica a que estábamos sometidos es real. La discusión ética y moral cuando teníamos que hacer según qué cosas o la forma en que retrata ese momento excepcional que era la guerra fría y el pico de tensión que había son reales, muy bien hechos. Ahora, en la serie todo es exagerado, espectacular, para atraer y enganchar a los espectadores. Esto es lógico y lo puedo entender. En la novela, de todos modos, busqué rehuir esa cosa de James Bond, y hacer algo que retrate de una manera más realista cómo era nuestra vida.

    -¿»El secreto de la clandestina» es, de alguna manera, una respuesta a la serie?

    -La idea de escribirla me vino a la cabeza cuando mirábamos los primeros capítulos, sí.

    -Me ha sorprendido el libro porque aquí estamos muy acostumbrados a las novelas de espías occidentales. En el Reino Unido las novelas sobre el MI5 son casi un género. Pero no es este el caso ruso. No tiene muchos precedentes.

    -Es cierto. Son tradiciones diferentes. Los británicos hablan más. Aquí no tanto. Y esto hace que la cosa no esté equilibrada. De novelas o filmes, hay muchos más en EEUU o el Reino Unido. Seguramente nosotros guardamos más los secretos y los explicamos menos y más despacio. Es nuestra tradición. Pero sobre los servicios de inteligencia soviéticos y los métodos que usábamos aparecieron libros interesantes cuando la URSS colapsó, pero no hay muchos testigos de primera mano y menos gente viva, como es mi caso. Las cosas son poco equilibradas y espero que mis novelas -acabo de publicar otra en Rusia- ayuden a dar una visión más equitativa de la realidad. Hay mucha gente que tiene una visión desvirtuada en Occidente sobre nuestro trabajo y cambiar esto también era uno de mis objetivos, cambiar esta perspectiva. ¡Es que en las películas y en las novelas occidentales nosotros siempre somos los malos y damos mucho miedo!

    -¿Lo sois? ¿Lo erais?

    Yo no me identifico nada con este retrato, porque no éramos ni tan peligrosos ni tan malos. Nosotros no éramos agresivos. Defendíamos nuestro país. Y en ningún momento, a diferencia de otros, teníamos la pretensión de cambiar la forma de gobierno o la dirección del país donde trabajábamos. Nosotros sólo trabajábamos para que nuestros líderes tuvieran la mejor información posible a la hora de tomar decisiones difíciles. Esta era una característica muy diferenciadora de los servicios de inteligencia soviéticos.

    -¿Quiere decir que un espía británico o estadounidense siempre será diferente de uno ruso?

    -La manera de trabajar tiene muchas semejanzas en todos los casos, a pesar de todo. Existe la importancia de la psicología, existe la técnica sobre cómo acercarte a tus fuentes y descubrir sus debilidades y cómo usarlas a tu favor cuando es necesario. Hay cosas muy, muy similares, esto no lo discuto. Y yo me imagino que en todos los casos existe el patriotismo, la motivación patriótica. Tú no haces un trabajo como este si no tienes la prioridad de defender tu país por encima de todo. Pero diría que en la Unión Soviética esta parte ideológica, si lo quieres decir así, era más profunda que en Occidente. Porque vivíamos en un país amenazado. Lo sentíamos amenazado y teníamos que defendernos, ésta era nuestra prioridad. Y porque creíamos en el sistema que representaba.

    -Un sistema que colapsó de repente. Para vosotros habrá sido muy angustioso -no sé si esa es la palabra- vivir en Boston y ver por televisión la desaparición de la Unión Soviética.

    Fue muy triste, porque creíamos en lo que representaba aquel proyecto. Un Estado multinacional que hacía pasar la justicia social ante todo y que era un Estado poderoso y grande a escala mundial.

    -¿Qué pensaron? ¿Temieron que su organización fuera desmantelada?

    -Nosotros teníamos un contacto escaso con Moscú, por cuestiones de seguridad. La comunicación era muy restringida, trabajábamos muy solos, y la verdad es que no sabíamos casi nada de todo lo que pasaba.

    -Pero continuaron trabajando, ahora para la nueva Rusia.

    -Sí. Cuando nos llegó el mensaje asegurándonos que continuábamos el trabajo respiramos aliviados. Teníamos una sensación extraña porque nos disgustó lo que había pasado, la desaparición de la Unión Soviética, pero también entendimos algo importante.

    -¿Qué?

    Que nosotros no luchábamos por los líderes sino por el país. Por la patria. Por la tierra. Por nuestros compatriotas. Y eso no cambiaba nada con el paso de Unión Soviética a Rusia. Ideológicamente, teníamos un sentimiento muy profundo por la pérdida de la Unión Soviética y el significado que tenía aquello, pero pensábamos que la nueva Rusia seguirá más o menos el mismo camino.

    -¿Y ahora piensa lo mismo?

    -Bueno, Rusia todavía no es un país occidental, hoy.

    -Sin embargo, el cambio en ese momento no era menor.

    -No lo era. Y tenía implicaciones muy fuertes. Por ejemplo, teníamos países aliados con organizaciones aliadas del KGB que de hoy para mañana pasaron a ser parte de Occidente -como la República Democrática Alemana. ¿Y qué pasaba entonces? ¿Qué sabían y qué no sabían? Fue muy complicado todo en ese momento.

    -¿Tiene relación aún con los servicios de inteligencia? ¿De alguna manera le han marcado de qué puede escribir?

    -En el momento que salió a la luz pública mi identidad, ya no tengo nada que hacer dentro de la comunidad de inteligencia. Ahora bien, yo estoy segura qué línea no tengo que atravesar.

    -Hace muchos años que está fuera de los Estados Unidos. ¿No echa en falta nada?

    -Claro. El barrio donde vivíamos en Boston, la gente, los amigos de allí. Ahora que Estados Unidos vive un momento tan convulso sería muy interesante oír qué piensan. Y más cosas. Rusia es muy diferente de los Estados Unidos y hay cosas de allí a las que nos acostumbramos mucho y que las añoramos. Creo que esto lo puede entender todo el mundo.

    -Ahora es un momento muy difícil para los Estados Unidos.

    -Lo es. Y también para las relaciones entre Rusia y Estados Unidos.

    -¿Le gustaría trabajar, todavía? ¿Sería interesante?

    -Los momentos de grandes cambios siempre, siempre, son los momentos realmente interesantes. Y, honestamente, algunas de las cosas que ahora pasan ya empezaban a ser visibles cuando nosotros estábamos, hace diez años.

    -Mirando atrás, ¿está orgullosa de lo que hizo? ¿Se arrepiente de cosas que hizo?

    -Mire: nuestro trabajo no era tomar decisiones. No éramos nosotros, quien tomábamos las decisiones. Incluso a veces no estábamos de acuerdo con las decisiones que se tomaban, que se tomaban en Moscú, a partir de nuestras informaciones. Pero sí sentíamos en todo momento que hacíamos un trabajo útil. Y no sólo para nosotros. De alguna manera nuestro trabajo también favorecía el pueblo estadounidense …

    -¿Qué quiere decir?

    -Servíamos de contrapeso.

    -Pero era una agente activa, clandestina, trabajando contra los Estados Unidos con todas sus fuerzas y poniendo su vida en juego …

    -Pero nosotros no sentíamos ninguna hostilidad hacia el pueblo de Estados Unidos, ni trabajábamos contra ellos. Nosotros trabajábamos contra quienes tomaban determinadas decisiones en Estados Unidos y sobre todo con el ánimo de evitar la agresión a nuestro país.

    -¿Y lo consiguieron?

    -Digamos que contribuimos. Yo tengo el sentimiento de que nuestro trabajo fue importante para nuestros compatriotas pero si lo miras desde este punto de vista para otra gente también, incluso para los estadounidenses.

    Con nuestro trabajo ayudamos a mantener el equilibrio de la coexistencia y la paz. Al final no hubo una guerra nuclear, que podía haber pasado. Así que mirando todo el conjunto de lo que pasó, en este sentido, creo que nosotros contribuimos a mantener la paz para todos.

     
    • Alberto Espejo 4:39 pm el 29 abril, 2021 Enlace permanente | Responder

      Muy interesante el texto sobre estos exmiembros de la KGB trabajando durante 25 años en EU. Exitosos profesionales tanto Vavilova como su marido en sus trabajos y en su labor de espías. Siempre es útil recordar que desde los inicios de las sociedades esta naturaleza gregaria del sujeto, creada a base de búsqueda de seguridad biológica, económica, alimentaria, política, geopolítica, sanitaria, etc. ha necesitado del espionaje, como parte de la conducción de los pueblos, todos, sin excepción lo usaron, lo usan y lo usarán. Claro que hay notables diferencias entre quién o quiénes usan el espionajes, los que quieren apoderarse de recursos ajenos, como USA y UK, agrediendo permanentemente a la soberanía de los pueblos, y los que trabajan por el equilibrio mundial, como lo ha demostrado muchas veces la Unión Soviética y la Federación Rusa. Y sí, como dice la autora y exagente, con su trabajo contribuyeron a la paz, en tiempos de neoliberalismo y golpes de estado en América Latina con el conocido plan Cóndor. Que aún haya países que dieron vuelta la página respecto de genocidios, violación de los DDHH y represión de los poderes judicial, bajo las égidas de «coronas» da VERGÜENZA humana, social e histórica.

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  • mesmontse 12:37 am el 13 September, 2020 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , Espionaje, , , Petroleras   

    ORIENTE MEDIO Y EL PETRÓLEO: Una partida mortal desde sus inicios 

    Tras la salida de los nazis de Beirut, los antiguos aliados que acababan de ganar la II Guerra Mundial, ahora competían por el control del petróleo de Oriente Medio. En 1943, Daniel Dennett, un académico estadounidense, fue designado agregado cultural en la embajada de EEUU en Beirut. En realidad, era un agente encubierto de operaciones de contrainteligencia del Grupo Central de Inteligencia (CIG) en Oriente Medio. Dennett espió a británicos, franceses y soviéticos, para proteger los intereses de EEUU. En marzo de 1947, tras una misión en Arabia Saudita, volaba hacía Etiopía para reunirse con funcionarios de la petrolera estadounidense Sinclair Oil. Nunca llegó. Su avión, el vuelo 3804, se estrelló en las montañas. Su hija, Charlotte Dennett (Beirut, 1947), tenía pocas semanas de vida. Convertida luego en periodista de investigacion especializada en Oriente Medio, Charlotte, empleó décadas para descubrir quiénes estuvieron detrás de la muerte de su padre. En la búsqueda de respuestas destapó la política mortal por el control del petróleo en los inicios de la era petrolera, que plasma en su libro «El accidente del vuelo 3804». Charlotte Denner ya había investigado políticas mortales mucho más reciente en la partida mundial por el petróleo. Lo expone en «Thy Will be Done:The Conquest of the Amazon: Nelson Rockefeller y Evangelism in the Age of Oil» («Que se haga Tu Voluntad. La conquista del Amazonas: Nelson Rockefeller y el Evangelismo en la era del petróleo»), obra de la cual es co-autora junto a su compañero Gerard Colby.

    La política mortal de la gran partida por el petróleo


    MICHAEL LEBRON / COUNTERPUNCH

    Michael Lebron es escritor

    El nuevo libro de Charlotte Dennett, «The Crash of Flight 3804: A Lost Spy, a Daughter’s Quest, and the Deadly Politics of the Great Game for Oil» («El accidente del vuelo 3804: un espía perdido, la búsqueda de una hija y la política mortal del gran juego del petróleo») proporciona una impresionante visión de lo que era el mundo en un momento crucial tras la II Guerra Mundial.

    El padre de Charlotte, Daniel Dennett, era un académico considerado por sus colegas como un brillante erudito. Fue profesor en la Universidad Americana en Beirut, Líbano, a principios de la década de 1930, y regresó al país en 1937 para completar un doctorado en Estudios Islámicos. En 1943, este académico fue reclutado para «servir como agregado cultural en la delegación de los Estados Unidos en Beirut». En realidad su trabajo consistía en supervisar las operaciones de inteligencia de la Oficina de Servicios Estratégicos y su sucesora de posguerra, el Grupo Central de Inteligencia (CIG) en el Medio Oriente.

    Cuando Dennett llegó a Beirut, la mayoría de los nazis habían sido eliminados. Estaba surgiendo un nuevo panorama geoestratégico, en el que los antiguos aliados competían por el control de las crecientes reservas de petróleo de Oriente Medio. Dennet espió a los británicos, franceses y soviéticos. Los británicos seguían siendo los principales supervisores de gran parte del Medio Oriente y querían proteger sus intereses de soviéticos y estadounidenses.

    Los estadounidenses se habían establecido en la zona rica en petróleo del este de Arabia Saudita. Para llegar a los mercados de la Europa devastada por la guerra, propusieron la creación del Oleoducto Transárabe, o TAPLINE, para transportar petróleo por tierra hasta el Mediterráneo.

    Había dos opciones para la terminal del Mediterráneo. Haifa, en Palestina, era considerada la más eficiente, pero Palestina estaba asediada por la inestabilidad política con los judíos intentando expulsar a los británicos. Los sauditas no querían que el TAPLINE terminara en las tierras que al final serían Israel. La otra opción, apoyada por Dennett, fue Sidon, en el sur del Líbano.

    En marzo de 1947, Dennett había completado esta misión ultrasecreta en Arabia Saudita para determinar la ruta TAPLINE y fue enviado a Etiopía, cuyo sureste de Ogaden era rico en importantes depósitos de petróleo. La estadounidense Sinclair Oil estaba explorando activamente el área. Dennett, junto con el agregado petrolero de EEUU y un especialista en comunicaciones, iban a reunirse con funcionarios de Sinclair en Addis Abeba (capital de Etiopía). Nunca lo lograron: su avión se estrelló contra una montaña, muriendo los seis pasajeros de a bordo. Charlotte, la hija de Daniel Dennett, tenía seis semanas en ese momento.

    La investigación de Charlotte

    Al crecer, Charlotte escuchó historias sobre su padre y siempre supo que era un espía, sin pensar mucho en ello. Cuando regresó a los Estados Unidos en 1975 después de un período de dos años como reportera en Medio Oriente, se dio cuenta que había estado siguiendo inconscientemente los pasos de su padre. En una reunión familiar navideña, recordó que había un baúl en el desván, que había visto cuando era niña. Subió corriendo las escaleras y, con considerable aprensión, la abrió. Para su asombro, descubrió un álbum de recortes lleno de cartas de su padre, incluida su última carta a casa y su último informe oficial sobre Oriente Medio. Este descubrimiento la lanzó a una cruzada de décadas para descubrir las fuerzas ocultas detrás de la muerte de su padre.

    Su búsqueda comenzó en los Archivos Nacionales. Mientras estaba allí, los documentalistas le presentaron a un ex espía que le dijo “Oh, Dan Dennett, qué pérdida. Por supuesto, sé sobre el accidente aéreo. Siempre pensamos que era un sabotaje pero no pudimos probarlo ”. Después de años de solicitudes de información sin respuesta, demandó a la CIA cientos de documentos, pero estaban editados en gran medida y se detenían por completo en el período de durante y después del accidente. Esto sólo fortaleció la determinación de Charlotte, que comenzó a profundizar en el contexto geoestratégico en el que operaba Dennett.

    No pasó mucho tiempo antes de que apareciera el nombre del espía y agente doble más famoso del siglo XX: Kim Philby.

    Philby había sido asignado por el cuerpo de inteligencia británico MI 6 a Estambul, Turquía, en 1946 y era jefe de contrainteligencia en Oriente Medio. Esto lo convirtió en la contraparte directa de Dennett. Seguramente se conocían el uno al otro, ya que Philby había instruido a todos los oficiales de la OSS en espionaje en Londres; incluso probablemente estaban trabajando juntos, compartiendo información valiosa. Sin embargo, no había ni el más mínimo indicio en los registros de la CIA, fuertemente editados, de que existiera Philby.

    El nombramiento de Philby se produjo seis semanas antes del anuncio de la Doctrina Truman, diseñada para contener la expansión soviética. Turquía, el puente entre Europa Occidental y Oriente Medio y su petróleo, era un objetivo candente de la inteligencia soviética. Como agente doble, Philby tuvo que demostrar su valía a los británicos con información sobre los rusos y los estadounidenses, mientras proporcionaba información a los rusos sobre los británicos y los estadounidenses para demostrar su lealtad. Los soviéticos ya habían penetrado en Beirut y estaban alarmados sobre la construcción del TAPLINE, por temor a que esto condujera al establecimiento del poder militar estadounidense en el Medio Oriente. Los británicos, por su parte, también temían el creciente control de Estados Unidos sobre el resto de la península arábiga y más allá, y estaban profundamente resentidos por la intromisión de Estados Unidos en Etiopía.

    Gran Bretaña luego controló los recursos de Etiopía, sus fuerzas armadas, su política exterior, sus comunicaciones e incluso su espacio aéreo. Con Sinclair Oil obteniendo una concesión petrolera exclusiva y promoviendo el establecimiento de Ethiopian Airlines administrada por TWA, ¿qué habría revelado Philby a los soviéticos y británicos sobre las actividades de Dennett?

    ¿Quién lo hizo?

    Basta con decir que los británicos, los soviéticos y los miembros del Irgún sionista (que en marzo de 1947 escaparon desde una prisión británica en la vecina Eritrea a Etiopía) tenían razones para sacar a Dennett del camino. (N.de la E.: El Irgún, en hebreo, abreviatura de «Organización Militar Nacional en la Tierra de Israel», fue una organización paramilitar que operó entre 1931 y 1948, para expulsar a los británicos de Palestina). Dado que los políticos estadounidenses estaban divididos sobre la cuestión de un Estado judío, los estadounidenses pueden haber jugado un papel. El amigo más cercano de Dennett en el Líbano, un príncipe druso llamado Najib Alamuddin, insistió en que Dennett fue asesinado por «uno de los suyos».

    Dicho esto, el libro de la hija de Dennett se basa en años de meticulosa investigación.

    La investigación contó con la ayuda de un trabajo previo que realizó con su esposo, Gerard Colby, que aparece publicado en otro tomo, “Sea tu voluntad”, una mirada igualmente exhaustiva sobre el papel de los Rockefeller y las organizaciones evangélicas en el genocidio de las poblaciones indígenas en la Amazonía en un esfuerzo por hacerse con el petróleo y el gas.


    Charlotte Dennett teje esta información con otros eventos que abarcan regiones y décadas que le brindarán al lector preguntas sobre el tipo de mundo que hemos construido en la actualidad como resultado de la acción de las mismas fuerzas que llevaron a la muerte de su padre y el precio que hemos pagado, y seguimos pagando, especialmente con la crisis climática que se avecina rápidamente.

    La CIA no reconoce a Dennett hasta 2019

    La CIA honra a quienes dieron su vida en servicio con una estrella en un “Muro de Honor” en su sede. Dennett, que había muerto 6 meses antes de que el CIG se convirtiera en la CIA, no estaba en este muro. Casualmente, en la primavera de 2019, cuando Charlotte estaba terminando su libro, la CIA rectificó lo que consideraba una «amnesia» y honró a Dennett como su «Primera estrella caída» en su ceremonia anual en conmemoración de agentes caídos, agregando la estrella de Dennett a la pared.

    Charlotte fue invitada a la ceremonia y pasó el día en Langley, donde se reunió con Gina Haspel, directora de la CIA. Charlotte le mostró a Haspel un “Análisis del trabajo” de 1944 de Dennett, muy editado, y le pidió que se eliminara la pos-redacción. Seis meses después, Charlotte recibió una copia «limpia» desclasificada del Análisis de su padre.

    ¿Cosmovisiones en conflicto?


    Charlotte menciona la declaración de Dennett ante una audiencia académica en 1942: «Dios nos ayude si alguna vez enviamos tropas al Medio Oriente» y recuerda la sensibilidad de su padre hacia el nacionalismo árabe, que adquirió enseñando en la Universidad Americana de Beirut. Más allá de esto, arroja poca luz sobre la orientación política de su padre, aparte de su odio por el fascismo y sus profundas reservas sobre la partición de Palestina.

     
  • mesmontse 11:07 pm el 3 March, 2020 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , Espionaje   

    CIBERSEGURIDAD: EEUU está atacando infraestructuras críticas de China, desde hace 11 años 

    Qihoo 360, una de las firmas de ciberseguridad más grandes de China, ha publicado una investigación que detalla cómo el grupo de ataque informático (APT-C-39) de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) hace once años que está atacando múltiples sectores civiles y gubernamentales críticos de China, poniendo en riesgo el tráfico aéreo, infraestructuras petroleras, la sanidad y las transacciones comerciales, entre otras. Dadas las intensas relaciones que tiene China con todos los países del mundo, estos ataques ponen en riesgo la vida y la seguridad global.

    China debe dar una respuesta contundente contra los ciberataques estadounidenses

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    GLOBAL TIMES

    Qihoo 360, una de las firmas de ciberseguridad más grandes de China, publicó este martes un documento que detalla cómo el grupo de ataque informático (APT-C-39) de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) ha atacado a una amplia gama de sectores chinos, incluyendo aviación, instituciones de investigación científica, industria petrolera, compañías de internet y agencias gubernamentales.

    La compañía de ciberseguridad china identificó a la persona a cargo: el ex empleado de la CIA Joshua Adam Schulte, al arma cibernética que se desplegó: Bóveda 7, y enumeró cinco pruebas relevantes. Los ataques se llevaron a cabo durante los últimos 11 años.

    Aunque hay muchos informes creíbles sobre la participación de Estados Unidos en el espionaje cibernético no sólo contra China sino también contra muchos otros países, incluidos sus aliados cercanos, las revelaciones del documento Qihoo 360 siguen siendo profundamente sorprendentes y preocupantes. Los resultados, si se confirman, ponen al descubierto la asombrosa hipocresía de los Estados Unidos al estar atacando a China durante años, mientras la acusaban de ataques cibernéticos en su contra e incluso han impuesto sanciones a entidades e individuos chinos.

    Pero mucho más importante, es saber cuán vulnerables son los sectores críticos de China ante las poderosas armas cibernéticas de Estados Unidos y cómo China necesita tomar todas las medidas necesarias para proteger a sus ciudadanos, instituciones y seguridad nacional.

    En primer lugar, el documento Qihoo 360 debe tomarse en serio e investigarse a fondo. Si se confirman las revelaciones, se deben tomar medidas rápidas contra las instituciones estadounidenses involucradas, incluida la CIA, su grupo de ataques informáticos y personal involucrado en los ataques.

    Se deben considerar los canales legales y todos los demás posibles para remediar los daños que los ataques estadounidenses hayan causado a las instituciones chinas y al público. Esto no solo es imprescindible para proteger los intereses de China, sino que también es perfectamente apropiado dadas las acciones de los Estados Unidos contra China y contra el derecho internacional.

    En segundo lugar, dados los amplios sectores y la información a los que se dirigen los ciberataques de los Estados Unidos, también se debe realizar una investigación exhaustiva para evaluar daños y riesgos potenciales.

    Por ejemplo, en los ataques contra las instituciones de aviación, la CIA persiguió específicamente a los desarrolladores, que son responsables del desarrollo de sistemas que manejan controles de tráfico aéreo, información de carga, pagos y pasajeros. No se puede exagerar el grave peligro potencial que esto representa para millones de viajeros aéreos y trabajadores del sector. Deben tomarse las medidas necesarias para cerrar las posibles lagunas en estas áreas para minimizar el daño.

    Si bien cerrar la ventana de vulnerabilidad actual, debe ser la máxima prioridad, también se deben discutir planes a largo plazo para reforzar el sistema de ciberseguridad de la nación.

    China se encuentra entre los países más digitalizados del mundo, y las entidades en casi todos los sectores manejan volúmenes masivos de datos de ciudadanos.

    Aunque todas las empresas e instituciones pueden haber establecido sus propios sistemas de ciberseguridad, no pueden enfrentarse a los ataques de la agencia de inteligencia más grande del mundo con algunas de las armas cibernéticas más poderosas a su disposición. Por lo tanto, los esfuerzos para mejorar la ciberseguridad deberían ser un objetivo para toda la sociedad. Se deben destinar más recursos a la investigación y el desarrollo de tecnologías de ciberseguridad.

    Finalmente, la ciberseguridad es un desafío global que requiere la colaboración entre todos los países. Incluso antes del informe Qihoo 360, los documentos filtrados de los EEUU han demostrado los enormes programas de vigilancia global y las capacidades de ataque cibernético de EEUU.

    En un aparente intento por ocultar sus ataques malintencionados, Washington ha emprendido una campaña mundial implacable para acusar a China y otros países de ataques cibernéticos sin ninguna prueba.

    Estados Unidos no puede engañar al mundo y volvernos unos contra otros, para que ellos logren imponer sus medidas contra las empresas tecnológicas chinas. Todos los países deberían unirse para abordar los problemas de ciberseguridad.

     
  • mesmontse 10:32 pm el 12 February, 2020 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , Cryptoleaks, , Espionaje   

    CRYPTOLEAKS – OPERACIÓN RUBICÓN: Alemania y EEUU controlaron la encriptación global de 1970 a 2018 

    Descubierta una operación de espionaje mundial a través de una empresa suiza

    Crypto AG, una de las principales empresas de cifrado del mundo, fue controlada en secreto por la CIA durante décadas

    Fuentes SRF y THE GUARDIAN

    La investigación conjunta del escándalo Cryptoleaks, del Frankfurter Rundschau, la cadena ZDF y The Washington Post, revela una operación de espionaje mundial por parte de los servicios secretos estadounidenses y alemanes. El Consejo Federal suizo ha empezado una investigación judicial basada en la investigación del diario alemán Frankfurter  Rundschau. El Departamento de Economía ha suspendido la licencia general de exportación para dispositivos criptográficos.

    Un dossier del servicio secreto de 280 páginas demuestra que se ha espiado con dispositivos de cifrado manipulados de la empresa Zuger Crypto AG. Según la investigación, la operación se desarrolló al menos hasta 2018.

    La compañía tenía unos 230 empleados, oficinas en Costa de Marfil (África) , en los Emiratos Arabes Unidos; en Buenos Aires (Argentina) , Kuala Lumpur (Malasia), Muscat (Omán) , en Londres y Suiza , e hizo negocios en todo el mundo.

    Hubo rumores constantes de que los servicios secretos estaban detrás de la compañía Crypto AG de Zug, pero ahora los documentos de la CIA y el Servicio Federal de Inteligencia alemán BND demuestran que los dos servicios secretos espiaron con dispositivos de cifrado manipulados de la compañía suiza Crypto AG, en todo el mundo durante décadas.

    Las dimensiones son enormes: más de cien países han sido espiados por la CIA y el BND. Cientos de miles de mensajes entre agencias gubernamentales, autoridades, embajadas o agencias militares han sido interceptados sistemáticamente.

    La relación entre la inteligencia de EEUU y Crypto fue informada por primera vez por el Baltimore Sun en 1995, lo que llevó a varios países a dejar de comprarle a la compañía pero otros continuaron adquiriendo sus dispositivos. Algunos países -como Siria, Libia e Irán- ya habían descubierto mucho antes que los productos que les vendían eran vulnerables.

    Dispositivos vulnerables vendidos como seguros

    En 1970, el BND de Alemania Occidental y la CIA compraron Crypto AG a partes iguales,de forma velada, a través de una fundación en Liechtenstein. Antes ya había habido una débil cooperación,  pero con la compra de la compañía, ambos servicios secretos se hicieron con el control total. Crypto AG fue líder del mercado para dispositivos de cifrado, máquinas que se supone que encriptan la comunicación secreta para que no sea interceptada.

    Bruno von Ah, un ex empleado de Crypto, dijo al Rundschau: «En algún momento, mi supervisor y yo notamos que los dispositivos tenían una puerta trasera».

    De hecho, Crypto AG construyó dos formas de cifrado en los dispositivos durante décadas: una segura y otra insegura, es decir, vulnerable. Sólo unos pocos países, incluida Suiza, recibieron la ejecución segura.

    En las 280 páginas de los informes filtrados al Rundschau, el ZDF y el Washington Post, la llamada Operación Rubicón se describe como “una de las operaciones de inteligencia posguerra más logradas».

    El profesor Richard Aldrich de la Universidad de Warwick en Gran Bretaña llega a la conclusión de que la Operación Rubicón fue una de las «operaciones más audaces y escandalosas de la historia».

    Más de cien estados pagaron miles de millones de dólares por el robo de sus secretos de estado.

    Influencia en la política mundial

    Crypto AG suministró su dispositivo a todo el mundo, incluidos Arabia Saudita, Argentina e Irán.

    Ni China ni la Unión Soviética compraron dispositivos de cifrado Crypto, porque sospechaban de los orígenes de la compañía, pero se vendieron a más de 100 países.

    La compañía suiza era consideraba neutral, por lo que fue un importante proveedor durante la Guerra Fría y el conflicto de Oriente Medio.

    Estados Unidos en particular explotó esto políticamente. Debido a que podían espiar a los países, Estados Unidos tenía una gran ventaja en las negociaciones o en la guerra estratégica. Los dispositivos criptográficos desempeñaron un papel esencial en las negociaciones de Camp David en 1979, en las negociaciones durante la toma de rehenes estadounidenses en Irán en 1981 o en la invasión estadounidense de Panamá en 1989.

    Cuando Anwar el-Sadat y Menájem Begín fueron recibidos por el ex presidente Jimmy Carter en Camp David en 1978 para negociar un acuerdo de paz egipcio-israelí, Estados Unidos pudo monitorear todas las comunicaciones de Sadat con El Cairo

    El experto en inteligencia alemán Erich Schmidt-Eenboom habla de una «operación extraordinariamente importante». En ocasiones, la CIA y el BND debieron al menos el 50, si no el 70 por ciento, de sus resultados de inteligencia a los dispositivos criptográficos manipulados.

    Los documentos también muestran por primera vez que el BND y la CIA estuvieron informados desde el principio de las graves violaciones de los derechos humanos por parte de la junta militar argentina. Los mensajes de radio descifrados de la Armada argentina transmitidos por alemanes y estadounidenses a los británicos hicieron una contribución decisiva a la victoria de Gran Bretaña en la Guerra de las Malvinas en 1982.

    Cae el mito de la neutralidad suiza: Servicios secretos y dirigentes políticos protegían la operación

    De los documentos disponibles, está claro que los servicios secretos suizos conocían la operación de la CIA y el BND. Los medios que han llevado a cabo la investigación, señalan que «la policía federal -el equivalente suizo del FBI estadounidense- se puso en contacto con el servicio de inteligencia militar. Los altos funcionarios de la organización eran generalmente conscientes del papel de Alemania y los Estados Unidos en relación con Crypto AG y ayudaron a proteger esta relación».

    La investigación realizada por el Rundschau confirma que los empleados de los servicios de inteligencia suizos lo sabían. En ese momento, aquellos sospechosos de estar involucrados no querían hacer comentarios o decían que no tenían conocimiento de la operación. También hay indicios de que «personas clave en el gobierno» sabían acerca de la «Operación Rubicón».

    El ministo de Economía suspende la licencia de exportación de Crypto Internacional

    Asustado por la investigación del Rundschau, el ministro de Economía decidió a mediados de diciembre de 2019 suspender la licencia general de exportación de Crypto International. El departamento económico confirma la suspensión y señala que se seguirá «hasta que se aclaren las preguntas abiertas».

    El Consejo Federal por su parte también abrió una investigación. En su reunión del 15 de enero de 2020, decidió establecer un grupo de trabajo interdepartamental sobre el  Cryptoleaks. Se supone que los departamentos de Defensa, Asuntos Exteriores, Justicia y Economía deben aclarar el caso Crypto.

    La empresa continúa con otros propietarios

    A principios de la década de 1990, por temor a las repercusiones, el BND alemán vendió su parte de la compañía a EEUU. Según el Washington Post, la CIA continuó explotando la compañía hasta 2018, cuando vendió los activos de la compañía a dos empresas privadas.

    Una de esas compañías, CyOne Security, que está dirigida por antiguos empleados de Crypto, emitió un comunicado diciendo que no podían hablar sobre la historia de Crypto. «CyOne Security AG se fundó en enero de 2018. La compañía opera exclusivamente en el mercado suizo con un enfoque en soluciones de seguridad de vanguardia para clientes del sector público suizo», dijo el comunicado. “Desde el inicio de sus actividades comerciales, CyOne Security ha sido propiedad al 100% de cuatro personas privadas suizas. Es completamente independiente del antiguo Crypto AG. CyOne Security no tiene vínculos con ningún servicio de inteligencia extranjero», agregaron.

    La empresa no respondió a las preguntas de cómo podría ser completamente independiente de Crypto, ya que heredó a su personal superior.

    El negocio de ventas al exterior de Crypto se vendió a un empresario sueco, Andreas Linde. Si bien no respondió de inmediato, expresó su sorpresa cuando los periodistas le informaron el mes pasado sobre la historia de Crypto. En una entrevista posterior, Linde dijo que su compañía estaba revisando todos sus productos para detectar vulnerabilidades ocultas.

    El origen de Crypto

    Los orígenes de Crypto se encuentran en los grandes conflictos del siglo XX. Su fundador, Boris Hagelin, nació en Rusia pero huyó a Suecia durante la revolución de 1917. Cuando los nazis invadieron Noruega en 1940, Hagelin huyó a los EEUU y vendió su máquina de cifrado portátil a las fuerzas estadounidenses.

    En los Estados Unidos, Hagelin se hizo amigo de William Friedman, quien es considerado el padre de la criptología estadounidense, y siguieron en contacto después de que Hagelin trasladara su compañía a Suiza, después de la guerra. Los dos hombres hicieron un acuerdo secreto en 1951, en el Cosmos Club en Washington, para restringir las ventas de sus sofisticados productos de encriptación a países sólo aprobados por los Estados Unidos.

    Cuando la tecnología de cifrado evolucionó de mecánica a electrónica en la década de 1960, la NSA manipuló los algoritmos utilizados por los dispositivos Crypto, para que pudieran decodificarse rápidamente.

    La compañía comenzó a fabricar dos versiones de sus máquinas: modelos seguros vendidos a gobiernos amigos y sistemas manipulados para todos los demás, inlcuso antes de que la empresa fuera asumida por la CIA y el BND en 1970.

    El caso de Irán

    La seguridad del equipo Crypto comenzó a despertar sospechas después de que Ronald Reagan hizo reclamos públicos, sobre funcionarios libios involucrados en el atentado de 1986, con información proveniente de interceptaciones por parte de los Estados Unidos.

    El gobierno iraní detuvo al vendedor de Crypto, Hans Buehler, en marzo de 1992, cuando estaba a punto de salir de Teherán. Irán lo liberó sólo después de que la compañía acordó pagar 1 millón de dólares, con fondos provistos por el BND alemán.

    El caso de Siria

    La mayoría de los empleados de Crypto desconocían el secreto de la compañía, pero en 1977, un ingeniero que había sospechado de sus algoritmos fue despedido después de que viajó a Damasco y solucionó las vulnerabilidades en los productos de la empresa operados por el gobierno sirio.

     
  • mesmontse 5:48 pm el 25 November, 2019 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , Espionaje,   

    CATALUÑA, LA INDEPENDENCIA Y LOS ESPÍAS RUSOS: Una película disparatada de la factoría de El País 

    Según el rotativo español una unidad de élite de superhombres del espionaje ruso se dedicaría a ayudar a los independentistas catalanes para que logren sus objetivos. Todo con la malvada finalidad de desestabilizar Europa. El director de Vilaweb, el medio digital más importante en lengua catalana, desmonta paso a paso la construcción de este relato que la semana pasada publicó el diario El País y de paso, hace una crítica del periodismo contemporáneo.

    Una película -muy mala- sobre Cataluña y espías rusos

    Casino Royale
    «Casino Royale», 1967, disparatada película de espionaje, parodia de la primera novela de Ian Fleming donde aparece el legendario 007

    ¿Cómo es posible que una supuesta unidad ultrasecreta capaz de desestabilizar Europa aparezca en las guías telefónicas públicas con los nombres reales de los responsables y todo?

    VICENT PARTAL / VILAWEB

    El diario El País obsequió el pasado día 22 a sus lectores con una noticia que decía que la Audiencia española investigaba los movimientos de peligrosos espías rusos en Cataluña, dedicados a ayudar a la causa de la independencia. El subtítulo de la pieza decía: ‘La policía estudia la presencia de miembros de una unidad militar de élite especializada en operaciones de desestabilización en Europa.’

    El texto publicado por El País en realidad no resistiría ni un simple análisis de texto. No es sino un conjunto de situaciones y rumores inconexos y encadenados para dar apariencia de credibilidad a una mera especulación. En todo el texto no hay ni un solo dato sólido que relacione estos supuestos espías con la lucha por la independencia.

    De hecho, en todo el artículo, que junta en una ensalada imposible de digerir, al gobierno catalán, los CDR (Cómites de Defensa de la República)  y  Tsunami Democrático,  con el Kremlin, sólo hay un dato que se podría considerar concreto. Es la presencia en Barcelona, ​​dos veces, de un hombre que parece que es un oficial ruso, de nombre Denís Serguèiev, que supuestamente viajó con la identidad falsa de  Seguei Fedotov  -«Seguei» es Serguei, pero los periodistas que firman el artículo ni los nombres rusos saben transcribir bien.

    Este dato proviene originalmente de un artículo publicado en el digital Bellingcat el 14 de febrero de este año. El artículo considera Denis Serguèiev sospechoso del envenenamiento en Londres del ex espía y agente doble ruso Serguei Skripal y su hija Yulia. En ese artículo se describían todos los viajes que él había hecho entre el 2012 y el 2018, incluyendo dos estancias en Barcelona que Bellingcat -a diferencia de lo que hace El País a partir de este medio digital- no relacionaba con nada en concreto, ni con el proceso hacia la independencia. Evidentemente, Bellingcat, una publicación prestigiosa pero que ha sido acusada de recibir filtraciones interesadas de los servicios de inteligencia, no aclara en el artículo de donde saca datos tan sensibles. Salvo la presencia de esta persona en Barcelona dos veces -una, los días del referéndum del Primero de Octubre-, todo el resto del artículo de El País no es sino literatura, por no decir manipulación. Tan visible que creo que incluso se puede explicar, paso a paso, cómo ha sido fabricada.

    La pieza se origina el 8 de octubre, cuando The New York Times publicaba este artículo en el que afirmaba que se había descubierto la existencia de una unidad ultrasecreta de espías rusos, llamada Unidad 29155. El titular del diario estadounidense era : ‘Una unidad rusa ultrasecreta quiere desestabilizar Europa, según funcionarios de seguridad’. El artículo ataba una serie de atentados y acciones en varios países europeos, que hasta entonces no parecían conectados entre sí, excepto por el interés ruso, y los atribuía todos a esta unidad 29155. En todo el artículo de The New York Times no aparecen nunca las palabras ‘Cataluña’, ‘catalán’ ni ‘Barcelona’. Y, nuevamente, no hay ningún dato concreto para demostrar lo que se cuenta, excepto declaraciones, básicamente declaraciones de fuentes de seguridad estadounidenses y algunas rusas, pero que en este caso no se identifican.

    Pero el tercer párrafo del artículo de The New York Times llamaba mucho la atención y bastaba para desacreditar toda la historia entera: «El grupo, conocido por Unidad 29155, hace al menos una década que actúa, pero los responsables [de los servicios secretos] occidentales la han descubierto recientemente».

    Sorprende mucho, y sinceramente tengo que decir que asustaría si fuera verdad, que una unidad de superhombres capaces de desestabilizar Europa no haya sido detectada por los espías occidentales en un decenio.

    Pero aún sorprende más que el periodista estadounidense no haya hecho uso de una de las técnicas más básicas del oficio. Porque sólo hay que entrar en las páginas amarillas rusas y escribir Unidad Militar 29155 ( ‘ВОЙСКОВАЯ ЧАСТЬ 29155’) para comprobar que esta unidad está registrada por lo menos desde el 2009, con el nombre del responsable y todo, el general Averiànov ( Аверьянов), que da el artículo del diario estadounidense.

    Tan sólo este detalle tan obvio ya borra toda credibilidad al artículo de The New York Times. ¿Cómo es posible que una unidad ultrasecreta capaz de desestabilizar Europa aparezca en las guías telefónicas públicas con los nombres reales de los responsables y todo? ¿Cómo puede ser que las agencias de espionaje y los gobiernos europeos, a pesar de estar en máxima alerta por los asesinatos causados ​​por este grupo, descubran  ahora que existe esta unidad, si hace diez años que aparece en las guías telefónicas? No es extraño que periodistas rusos de prestigio, como Serguei Kanev, se hayan reído del artículo del Times. Kanev vive en el exilio por las amenazas del Kremlin y no tiene ninguna razón para defender Putin ni al espionaje ruso, pero   sabe leer en la guía telefónica.

    The New York Times es generalmente un buen diario. Pero no es la primera vez ni será la última que publica artículos muy provechosos para los círculos de poder que acaban siendo rotundamente falsos. Sólo hay que recordar el lamentable papel que a la hora de dar credibilidad a la existencia de las armas de destrucción masiva en Irak y justificar, por tanto, la guerra posterior a los ataques del 11 de septiembre. Un papel, lamentable lo vuelvo a decir, que ellos mismos criticaron años después en este editorial donde pedían perdón a los lectores.

    En el caso concreto de Rusia el diario hace años que publica artículos con muy poca base factual, en la línea del que comentamos. Es evidente que Rusia intenta desestabilizar Europa, como Europa y aún más los Estados Unidos intentan desestabilizar Rusia. Y estoy seguro de que Rusia tiene unidades de espionaje de élite capacitadas para asesinar a quien sea y para desinformar sobre qué sea. Pero la historia de The New York Times no se mantiene en pie. Y menos las olas de manipulación que a partir de esta historia se inventan otros diarios. Como es el caso del texto de El País.

    La técnica es bien conocida. No hay hechos. Ni hay que existan. Sólo hay una retroalimentación de rumores y especulaciones. Y así puedes pasar por creíble cualquier cosa. Resulta que unas fuentes básicamente del gobierno le dicen al New York Times que hay una unidad ultrasecreta rusa que tiene la culpa de todo. El diario estadounidense publicando estas opiniones valida la historia, aunque no sea creíble porque ni siquiera supera la prueba de la guía telefónica. Pero eso da igual, y una vez que lo has publicado, como lo dice The New York Times, otro diario, en este caso El País, puede tomar la información haciendo ver que es real y estirarla aún más. Ni el Times ni Bellingcat hablan de Cataluña. Pues El País, sí. Y ¿cómo encaja todo esto, cómo se justifica? Pues diciendo que un juez lo investiga. Pero ¿qué investiga el juez? Investiga el rumor que publica el diario. Es una metanotícia, pero de repente todo el mundo habla como si fuera verdad de una conexión entre el espionaje ruso y el proceso independentista, retroalimentando así la mentira en ambas direcciones.

    Evidentemente, El País esconde conscientemente el desmentido del Kremlin sobre la noticia original de The New Tork Times -¡que la realidad no te arruine la noticia!- . No quiere decir que el Kremlin sea fiable en estos asuntos, pero tampoco es muy correcto ni elegante omitir un dato como éste, ni que muchos periodistas o activistas de varios países han cuestionado la credibilidad de la historia original.

    Todo ello es bien ridículo, pero hay que reconocer que también eficaz, porque ayer la mayor parte de los diarios, las radios y las televisiones de los Países Catalanes y de España se tragaron la historia y la publicaron, sin un ápice de criticismo. Evitando contrastar los datos.

    No es solamente el asunto de que los presuntos espías figuren en la guía telefónica. La historia original no tiene ni pies ni cabeza. Cualquiera que conozca la organización de los servicios secretos rusos sabe que son muy compartimentados y con unos directorios muy especializados. Esto de un grupo de seis espías con superpoderes, capaces de cambiar el mundo ellos solitos y de amenazar Europa desinformando y asesinando, queda bien en los filmes pero en la realidad no es creíble. Hay espías, unidades de espionaje, que desinforman y hay que asesinan. Pero los asesinos asesinan y los desinformadores desinforman. No se han conocido nunca superespías que lo hagan todo a la vez. Y es bien sabido también que los servicios secretos rusos respetan áreas territoriales especializadas y los mismos agentes no actúan en Europa, la esfera anglosajona y el «extranjero cercano ‘, la deliciosa definición que se han inventado para referirse a los países de la antigua Unión Soviética. Y, sabiendo esto, ¿ahora me tengo que creer que una misma unidad actúa, desinforma y mata en el Reino Unido, en Cataluña y en Moldavia?

    Uno de los males del periodismo contemporáneo es la ausencia de lecturas críticas de los propios medios. Por ello, sobre un texto increíble de un diario, otro diario puede añadir más cosas increíbles que luego acabará incluso recogiendo el primer periódico como prueba de credibilidad del primer texto increíble. Es un círculo de desinformación -los expertos llaman ‘fabulación en serie’- que fabrica una’ realidad alternativa ‘, un término acuñado por Donald Trump. Realidad alternativa que incluso acaba originando hechos reales a partir de la nada y la guerra de Irak es la prueba.

    En The Elements of Journalism, el libro escrito por Bill Kovach y Tom Rosientel, que muchos consideramos la Biblia de la profesión en el siglo XXI, se dice que los periodistas no deberíamos reutilizar materiales poco cuidadosos publicados por otro diario que es lo que hace El País. Porque actuando así no únicamente hacemos peligrar la realidad, que ya es muy grave, sino que, escondiéndonos tras el texto de otro, violamos el derecho de los lectores a saber de dónde les llega esa información y qué credibilidad tiene.

    Pero, claro, ve tú ahora en El País a hablarle de periodismo y de reglas profesionales …

    PS. No me voy a reír, porque es grave, pero no puedo evitar preguntarme que coherencia tiene que un mismo diario diga que nadie dará nunca apoyo a la independencia de Cataluña y al mismo tiempo afirme que el Kremlin trabaja por la independencia de Cataluña.

     
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