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  • mesmontse 3:10 pm el 29 April, 2021 Enlace permanente | Responder
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    HISTORIAS DEL ESPIONAJE: Los clandestinos, la élite de la inteligencia soviética 

    Elena Vavilova, una joven estudiante de la ciudad siberiana de Tomsk y su novio fueron reclutados por el KGB para entrar a formar parte del programa de inteligencia más secreto de la URSS, el de los agentes clandestinos, infiltrados o «ilegales».

    Elena nació el 16 de noviembre de 1962 en la ciudad siberiana de Tomsk. De 1970 a 1980 asistió a una escuela de estudio intensivo de alemán. Además estudió ballet, música y periodismo. En 1980 ingresó a la Universidad Estatal de Tomsk para estudiar Historia. Cuando estaba en su tercer año de universidad, se casó con Andrey Bezrukov, un compañero de estudios, y juntos se trasladaron a Moscú para comenzar su formación como oficiales de inteligencia. Después de un largo periodo de instrucción en Moscú, fueron enviados a Canadá bajo falsas identidades. Durante casi veinticinco años se instalaron como una familia occidental más, bajo una apariencia de absoluta normalidad, en ciudades como Vancouver, Bruselas, Washington o Boston. En realidad eran agentes secretos del KGB soviético y luego del SVR de la Federación de Rusia. En junio de 2010 fueron detenidos en EEUU diez miembros de esta red -Andrei Bezrukov, Anna Chapman, Vicky Peláez, Elena Vavilova, Vladimir Gúriev, Lídia Gúrieva, Mijail Kútsik, Natalia Pereverzeva, Mijail Semenko y Mijail A. Vasenkov- acusados de espionaje. No fueron descubiertos gracias a la inteligencia estadounidense ni la red había cometido error alguno que los dejara al descubierto: habían sido traicionados por un alto cargo de Moscú que los vendió a la CIA.

    El arquitecto de la creación de ésta y otras unidades de élite de la inteligencia y contrainteligencia soviética fue el general Yuri Drozdov (1925- 2017), una leyenda viva tanto para sus compatriotas como para los enemigos. El escritor y ex espía británico Frederick Forsyth, en su libro «El manifiesto negro», considera a Drozdov como «uno de los más formidables maestros del espionaje ruso». Drozdov, con 20 años combatió en la Segunda Guerra Mundial y con el Ejército Rojo participó en la toma de Berlín. Formado en el Instituto Militar de Lenguas Extranjeras, inició su carrera en el Comité de Seguridad del Estado (KGB) en 1956. En 1979 llegó a la dirección del servicio de espionaje exterior de la inteligencia soviética, y formó y dirigió la unidad de agentes llamados «ilegales» o «clandestinos». Estos agentes no contaban con la cobertura diplomática oficial de los espías «legales», que les da protección en caso de ser descubiertos. Trabajaban solos, sin contacto con la red, y debían mantenerse con sus trabajos legales. Pero eran la élite de los agentes de inteligencia soviéticos, y cuando diez de ellos en 2010 fueron arrestados en EEUU por una traición desde Moscú, el Kremlin no los abandonó: al mejor estilo de la guerra fría los canjeó por espías estadounidenses capturados en Rusia. Tras su regreso a Moscú fueron condecorados con la Orden al Mérito por la Patria.

    La historia de una de estas agentes, Elena Vavilova, inspiró la serie estadounidense «The Americans» y ésto motivó a la protagonista real a escribir una novela basada en lo que vivió durante 25 años como agente clandestina en EEUU, fingiendo ser una estadounidense más. El director del medio digital catalán Vilaweb, Vicent Partal, entrevistó a Vavilova con motivo de la traducción de su libro al catalán y al castellano, con el título «El secret de la clandestina» o «La mujer que sabe guardar secretos«, respectivamente. Vavilova asegura no saber si existen aun hoy los agentes clandestinos porque se halla fuera de la comunidad de inteligencia pero dice que confía en lo que ha dicho el jefe de la inteligencia exterior rusa: «Tenemos suficiente gente para hacer el trabajo.» A continuación pueden leer la traducción de la entrevista. El libro de Vavilova, tanto la versión castellana como la catalana, se puede adquirir anticipadamente por internet antes del lanzamiento oficial el próximo 17 de junio.

    Elena Vavilova, la espía rusa que engañó a EEUU durante 25 años


    El director del medio digital catalán, Vicent Partal, entrevistó a la ex agente del KGB que inspiró la serie «The Americans» y que acaba de publicar la novela «El secreto de la clandestina»

    VICENT PARTAL / VILAWEB

    El 27 de junio de 2010, Elena Vavilova, que se hacía llamar Tracey Lee Ann Foley, fue detenida por las autoridades estadounidenses, con más agentes clandestinos que habían trabajado también para el KGB, a consecuencia de una filtración originada en Moscú. Durante 25 años había vivido en Estados Unidos y Canadá con su marido y también agente, Andrei Bezrukov, simulando ser otra persona, en una complicadísima operación de espionaje que fue popularizada por la serie televisiva The Americans, basada precisamente en su personaje.

    Vavilova creó una identidad falsa pero sin fisuras que le permitía vivir como una estadounidense y conseguir información vital para la Unión Soviética. Tras ser condenada por un jurado, Estados Unidos la cambió, a ella y más miembros de su red, por cuatro espías estadounidenses detenidos en Moscú. Vavilova fue recibida en el Kremlin y condecorada con la Orden al Mérito por la Patria.

    -No sé si se siente cómoda con la palabra «espía»

    -En ruso hay expresiones diferentes para explicarlo. Pero digamos que si entendemos espía como aquella persona que trabaja para obtener información, especialmente sensible, de manera encubierta, clandestinamente, pues es eso. «Espía» tiene la ventaja de que todo el mundo entiende enseguida a qué te refieres. No tienes que dar grandes explicaciones.

    Usted nació en la URSS, donde tenía una vida; después se convirtió completamente en una persona diferente, en una estadounidense, simulando hasta el más mínimo detalle fue en realidad Tracey Foley; y ahora tenemos su novela, que se basa en su vida, pero que no deja de ser una obra de ficción. En vista de tantas capas y detrás tantos personajes, ¿le puedo preguntar quién es en realidad Elena Vavilova?

    -Soy una persona, como cualquier otra, con puntos fuertes y puntos débiles. Soy una persona que durante un tiempo largo hizo un trabajo raro, porque muy poca gente lo hace en el mundo, al servicio de mi país. Y para poder llevar a cabo mi misión tuve que aprender varias técnicas y tuve que ejercer algunas cualidades poco habituales.

    Ha dicho «trabajo» y «misión». ¿Qué parte pesaba más?

    -Todo es una misma cosa, en realidad. Nosotros hicimos un trabajo porque pertenecíamos a una organización y seguíamos órdenes. Pero es evidente que no era sólo una cuestión profesional. Esto que hicimos no se puede hacer sin creer que es muy importante para la defensa de tu país, de tu gente. Es importante creer en lo que haces y en la importancia de lo que haces y seguramente esta es la gran diferencia en nuestro caso. No trabajas ilegalmente en un país extranjero, fingiendo que eres quien no eres por un sueldo, sólo como una manera de vivir. No creo que la gente pueda hacer – creo que puedo usar esta palabra- los sacrificios que una vida como ésta implica sin creer en lo que hace. Ahora, al final, después de tantos años, reconozco que todo acaba siendo una sola cosa. Haces un trabajo porque tienes el sentido de que cumples una misión.

    -En todo.

    -Sí, claro. Eliges donde vivirás y la gente con la que te relacionas por la misión que tienes, por el valor que pueden tener. Toda tu vida gira en torno a eso. Todo lo ves a través del prisma del trabajo que haces.

    -Un trabajo que no es cualquier trabajo. Sabía, tenía acceso a cosas, que muy poca gente sabía. Leyendo la novela, algunos episodios concretos se pueden relacionar con hechos reales. Tengo la sensación de que hay decisiones en el mundo real que se toman tras cortinas muy opacas y que hay muy poca gente que tenga acceso. Usted la tenía.

    -Nosotros sabíamos cosas, sí. Pero la gente tiene que entender cómo funciona esto de la inteligencia exterior. Me interesa mucho explicarlo y por eso he escrito la novela. Nadie esperaba en Moscú que nosotros descubriéramos la gran verdad, que encontráramos aquella información que lo cambiaba todo. Esto es un trabajo de equipo. Cada uno de nosotros iba enviando piezas de información y la cosa importante era el retrato final que se obtenía de todo. Allí estaba la información esencial, la que servía para tomar, en un momento determinado, una decisión concreta que era importante. Y sabemos que se tomaron a partir de nuestro trabajo. Nosotros servíamos para ello, aportamos materiales que ayudaron a hacer esto. Por eso nuestro gobierno empleaba tantos esfuerzos a prepararnos y mantener nuestra red.

    -Tantos esfuerzos durante tantos años.

    -Efectivamente, tantos años. Si no hubiéramos resultado útiles, si nuestras informaciones no hubieran ayudado nada, no nos habrían mantenido. Nos mantenían por eso y también porque en definitiva éramos agentes durmientes, que en cualquier momento, si era necesario, nos podíamos despertar.

    -¿Agentes durmientes?

    -Nosotros ya estábamos dentro del país, perfectamente camuflados y adaptados. Si alguna vez nos necesitaban, en momentos muy conflictivos, nosotros ya estábamos dentro y podíamos hacer lo que fuera necesario. Pero insisto en el carácter colectivo de este trabajo. Había analistas muy buenos, por ejemplo, y gente que era buena consiguiendo información de terceros. Y había gente muy buena haciendo operaciones sobre el terreno. Todo era un conjunto, un gran engranaje, el KGB era una gran organización y no se puede juzgar el trabajo de una parte, fuera del conjunto. No se trata de decir cuántos documentos pasábamos o dejábamos de pasar.

    ¿Y por qué explica todo esto ahora como una novela? ¿No hubiera sido mejor escribir un libro sobre su experiencia, un libro de no ficción?

    -El problema es que escribiendo unas memorias hubiera tenido que explicar cosas que no puedo decir. La ficción, en cambio, me da más libertad. Aunque algunos pasajes les he pensado ​​mucho para no cometer errores y dar demasiada información. La primera parte de la novela, donde describo como fuimos reclutados y todo el trabajo que hicimos para convertirnos en clandestinos y sobreponernos a las dificultades, es la vida real. Luego, más adelante, en el libro intento explicar cómo vivíamos, como trabajábamos. Todo lo que describo es basado en lo que vivimos, los temas sobre los que trabajábamos; todo es real y el momento en que pasa la novela coincide con el momento en que nosotros estábamos allí. Ahora, no creo que haya que explicar algunas cosas.

    -¿Qué cosas por ejemplo?

    -Quizá haciendo otro tipo de libro habría revelado métodos y maneras de hacer, secretos que hay que conservar todavía hoy. Una novela me da más libertad. Es una manera de no explicarlo todo y sobre todo de no tener que explicar lo que no quiero explicar. He procurado que todas las cosas fuesen más o menos públicas, que ya hubiesen aparecido en otros libros o en informaciones periodísticas, y que no destape nada que sea inconveniente. Tengo interés en reconstruir como vivíamos.

    -Y ese cuidado de lo que dice, ¿no tiene miedo de que afecte al libro?

    -No. Yo sabía desde el principio qué líneas no podía atravesar y qué quería hacer. La novela reconstruye como ha sido mi vida y mi trabajo y permite hacer una mirada dentro de un mundo que antes casi no tenía referencias públicas. Creo que es interesante explicar cómo vivíamos y cómo trabajábamos y que esto tiene interés por sí mismo. Los «clandestinos», esta figura, este trabajo que nosotros llevábamos a cabo en una clandestinidad muy profunda, es una figura muy propia de la inteligencia soviética y posteriormente rusa. Esto los occidentales no lo hacen y sinceramente no creo que lo supieran hacer tampoco.

    -¿Todavía existen hoy los clandestinos?

    -No lo sé, no puedo decir nada al respecto. Desde que volvimos estamos fuera de este mundo. Por eso hacemos cosas diferentes, tales como esta novela. Pero el jefe de nuestra inteligencia exterior ha dicho: «Tenemos suficiente gente para hacer el trabajo.»

    -Si no hubiese sido detenida (en EEUU) y enviada a Rusia, ¿esta novela existiría hoy?

    -Claro que no.

    -¿Cómo vivió aquella detención?

    -Sinceramente, en ese momento nuestra preocupación principal era saber cómo nos habían descubierto. Cuando entendimos que no había sido un error nuestro, sino una traición de una persona en Moscú, respiramos aliviados. Hubiera sido muy duro asumir que nosotros hubiéramos cometido un error.

    -Pero en Estados Unidos la condena podría haber sido gravísima, incluso a la pena de muerte. ¿No le preocupaba esto?

    -Nosotros trabajamos durante décadas como clandestinos. Creamos unas identidades, una historia que tapaba quien éramos de verdad. Vivíamos como una pareja normal estadounidense, teníamos hijos, trabajábamos. Estábamos muy seguros de que no nos descubrirían. Que era imposible. Por eso era tan importante saber que no habíamos caído por algún error nuestro. Está claro que en el día a día, sobre todo al principio, había una tensión por si nos descubrían, pero con los años la normalidad se acababa imponiendo.

    -En el momento de la detención las autoridades estadounidenses dijeron que no habíais conseguido información muy importante.

    -Lo entiendo perfectamente. Nos habíamos pasado veinticinco cinco años en su casa sin que nos descubrieran y sin que ni siquiera tuvieran ninguna idea de qué estábamos. ¿Qué iban a decir? No reconocerían lo que por otra parte era obvio. Piense que hace poco que ellos han reconocido que nos arrestaron gracias a una persona del servicio ruso que traicionó. No fueron los estadounidenses los que nos localizaron.

    De alguna manera lo reconocieron canjeándolos por espías estadounidenses. El canje era una señal de su importancia.

    -Exactamente.

    -Después de descubrirse su existencia y basándose en su vida, se hace la serie de televisión The Americans. ¿Se siente reflejada?

    -En parte, sí. Creo que todo el mundo puede entender que una serie de televisión necesita mucha acción y que pasan muchas más cosas, y sobre todo mucho más seguidas, que no nos pasaban a nosotros en la vida real. Cuando la miramos, mi marido me dijo que nosotros no habíamos tenido una vida tan excitante como la que se veía por pantalla!

    -¿Era más aburrida?

    -No creo que «aburrida» sea la palabra. Digamos que la acción no era tan constante. Hay que entender que en nuestro trabajo la paciencia era un factor clave. A veces podían pasar semanas enteras antes de conseguir un pequeño paso. En la serie de televisión esto no se podría retratar porque aburriría al espectador. Pero se puede decir que en The Americans hay muchos detalles que son verdaderos. La tensión psicológica a que estábamos sometidos es real. La discusión ética y moral cuando teníamos que hacer según qué cosas o la forma en que retrata ese momento excepcional que era la guerra fría y el pico de tensión que había son reales, muy bien hechos. Ahora, en la serie todo es exagerado, espectacular, para atraer y enganchar a los espectadores. Esto es lógico y lo puedo entender. En la novela, de todos modos, busqué rehuir esa cosa de James Bond, y hacer algo que retrate de una manera más realista cómo era nuestra vida.

    -¿»El secreto de la clandestina» es, de alguna manera, una respuesta a la serie?

    -La idea de escribirla me vino a la cabeza cuando mirábamos los primeros capítulos, sí.

    -Me ha sorprendido el libro porque aquí estamos muy acostumbrados a las novelas de espías occidentales. En el Reino Unido las novelas sobre el MI5 son casi un género. Pero no es este el caso ruso. No tiene muchos precedentes.

    -Es cierto. Son tradiciones diferentes. Los británicos hablan más. Aquí no tanto. Y esto hace que la cosa no esté equilibrada. De novelas o filmes, hay muchos más en EEUU o el Reino Unido. Seguramente nosotros guardamos más los secretos y los explicamos menos y más despacio. Es nuestra tradición. Pero sobre los servicios de inteligencia soviéticos y los métodos que usábamos aparecieron libros interesantes cuando la URSS colapsó, pero no hay muchos testigos de primera mano y menos gente viva, como es mi caso. Las cosas son poco equilibradas y espero que mis novelas -acabo de publicar otra en Rusia- ayuden a dar una visión más equitativa de la realidad. Hay mucha gente que tiene una visión desvirtuada en Occidente sobre nuestro trabajo y cambiar esto también era uno de mis objetivos, cambiar esta perspectiva. ¡Es que en las películas y en las novelas occidentales nosotros siempre somos los malos y damos mucho miedo!

    -¿Lo sois? ¿Lo erais?

    Yo no me identifico nada con este retrato, porque no éramos ni tan peligrosos ni tan malos. Nosotros no éramos agresivos. Defendíamos nuestro país. Y en ningún momento, a diferencia de otros, teníamos la pretensión de cambiar la forma de gobierno o la dirección del país donde trabajábamos. Nosotros sólo trabajábamos para que nuestros líderes tuvieran la mejor información posible a la hora de tomar decisiones difíciles. Esta era una característica muy diferenciadora de los servicios de inteligencia soviéticos.

    -¿Quiere decir que un espía británico o estadounidense siempre será diferente de uno ruso?

    -La manera de trabajar tiene muchas semejanzas en todos los casos, a pesar de todo. Existe la importancia de la psicología, existe la técnica sobre cómo acercarte a tus fuentes y descubrir sus debilidades y cómo usarlas a tu favor cuando es necesario. Hay cosas muy, muy similares, esto no lo discuto. Y yo me imagino que en todos los casos existe el patriotismo, la motivación patriótica. Tú no haces un trabajo como este si no tienes la prioridad de defender tu país por encima de todo. Pero diría que en la Unión Soviética esta parte ideológica, si lo quieres decir así, era más profunda que en Occidente. Porque vivíamos en un país amenazado. Lo sentíamos amenazado y teníamos que defendernos, ésta era nuestra prioridad. Y porque creíamos en el sistema que representaba.

    -Un sistema que colapsó de repente. Para vosotros habrá sido muy angustioso -no sé si esa es la palabra- vivir en Boston y ver por televisión la desaparición de la Unión Soviética.

    Fue muy triste, porque creíamos en lo que representaba aquel proyecto. Un Estado multinacional que hacía pasar la justicia social ante todo y que era un Estado poderoso y grande a escala mundial.

    -¿Qué pensaron? ¿Temieron que su organización fuera desmantelada?

    -Nosotros teníamos un contacto escaso con Moscú, por cuestiones de seguridad. La comunicación era muy restringida, trabajábamos muy solos, y la verdad es que no sabíamos casi nada de todo lo que pasaba.

    -Pero continuaron trabajando, ahora para la nueva Rusia.

    -Sí. Cuando nos llegó el mensaje asegurándonos que continuábamos el trabajo respiramos aliviados. Teníamos una sensación extraña porque nos disgustó lo que había pasado, la desaparición de la Unión Soviética, pero también entendimos algo importante.

    -¿Qué?

    Que nosotros no luchábamos por los líderes sino por el país. Por la patria. Por la tierra. Por nuestros compatriotas. Y eso no cambiaba nada con el paso de Unión Soviética a Rusia. Ideológicamente, teníamos un sentimiento muy profundo por la pérdida de la Unión Soviética y el significado que tenía aquello, pero pensábamos que la nueva Rusia seguirá más o menos el mismo camino.

    -¿Y ahora piensa lo mismo?

    -Bueno, Rusia todavía no es un país occidental, hoy.

    -Sin embargo, el cambio en ese momento no era menor.

    -No lo era. Y tenía implicaciones muy fuertes. Por ejemplo, teníamos países aliados con organizaciones aliadas del KGB que de hoy para mañana pasaron a ser parte de Occidente -como la República Democrática Alemana. ¿Y qué pasaba entonces? ¿Qué sabían y qué no sabían? Fue muy complicado todo en ese momento.

    -¿Tiene relación aún con los servicios de inteligencia? ¿De alguna manera le han marcado de qué puede escribir?

    -En el momento que salió a la luz pública mi identidad, ya no tengo nada que hacer dentro de la comunidad de inteligencia. Ahora bien, yo estoy segura qué línea no tengo que atravesar.

    -Hace muchos años que está fuera de los Estados Unidos. ¿No echa en falta nada?

    -Claro. El barrio donde vivíamos en Boston, la gente, los amigos de allí. Ahora que Estados Unidos vive un momento tan convulso sería muy interesante oír qué piensan. Y más cosas. Rusia es muy diferente de los Estados Unidos y hay cosas de allí a las que nos acostumbramos mucho y que las añoramos. Creo que esto lo puede entender todo el mundo.

    -Ahora es un momento muy difícil para los Estados Unidos.

    -Lo es. Y también para las relaciones entre Rusia y Estados Unidos.

    -¿Le gustaría trabajar, todavía? ¿Sería interesante?

    -Los momentos de grandes cambios siempre, siempre, son los momentos realmente interesantes. Y, honestamente, algunas de las cosas que ahora pasan ya empezaban a ser visibles cuando nosotros estábamos, hace diez años.

    -Mirando atrás, ¿está orgullosa de lo que hizo? ¿Se arrepiente de cosas que hizo?

    -Mire: nuestro trabajo no era tomar decisiones. No éramos nosotros, quien tomábamos las decisiones. Incluso a veces no estábamos de acuerdo con las decisiones que se tomaban, que se tomaban en Moscú, a partir de nuestras informaciones. Pero sí sentíamos en todo momento que hacíamos un trabajo útil. Y no sólo para nosotros. De alguna manera nuestro trabajo también favorecía el pueblo estadounidense …

    -¿Qué quiere decir?

    -Servíamos de contrapeso.

    -Pero era una agente activa, clandestina, trabajando contra los Estados Unidos con todas sus fuerzas y poniendo su vida en juego …

    -Pero nosotros no sentíamos ninguna hostilidad hacia el pueblo de Estados Unidos, ni trabajábamos contra ellos. Nosotros trabajábamos contra quienes tomaban determinadas decisiones en Estados Unidos y sobre todo con el ánimo de evitar la agresión a nuestro país.

    -¿Y lo consiguieron?

    -Digamos que contribuimos. Yo tengo el sentimiento de que nuestro trabajo fue importante para nuestros compatriotas pero si lo miras desde este punto de vista para otra gente también, incluso para los estadounidenses.

    Con nuestro trabajo ayudamos a mantener el equilibrio de la coexistencia y la paz. Al final no hubo una guerra nuclear, que podía haber pasado. Así que mirando todo el conjunto de lo que pasó, en este sentido, creo que nosotros contribuimos a mantener la paz para todos.

     
    • Alberto Espejo 4:39 pm el 29 abril, 2021 Enlace permanente | Responder

      Muy interesante el texto sobre estos exmiembros de la KGB trabajando durante 25 años en EU. Exitosos profesionales tanto Vavilova como su marido en sus trabajos y en su labor de espías. Siempre es útil recordar que desde los inicios de las sociedades esta naturaleza gregaria del sujeto, creada a base de búsqueda de seguridad biológica, económica, alimentaria, política, geopolítica, sanitaria, etc. ha necesitado del espionaje, como parte de la conducción de los pueblos, todos, sin excepción lo usaron, lo usan y lo usarán. Claro que hay notables diferencias entre quién o quiénes usan el espionajes, los que quieren apoderarse de recursos ajenos, como USA y UK, agrediendo permanentemente a la soberanía de los pueblos, y los que trabajan por el equilibrio mundial, como lo ha demostrado muchas veces la Unión Soviética y la Federación Rusa. Y sí, como dice la autora y exagente, con su trabajo contribuyeron a la paz, en tiempos de neoliberalismo y golpes de estado en América Latina con el conocido plan Cóndor. Que aún haya países que dieron vuelta la página respecto de genocidios, violación de los DDHH y represión de los poderes judicial, bajo las égidas de «coronas» da VERGÜENZA humana, social e histórica.

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  • mesmontse 9:46 pm el 14 November, 2020 Enlace permanente | Responder
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    EDUCACIÓN y TECNOLOGÍA: La era digital es una fábrica de imbéciles 

    Michel Desmurget es doctor en neurociencias y director de investigación del Instituto Nacional de Salud de Francia. En 2019 publicó «La Fabrique du crétin digital: Les dangers des écrans pour nos enfants” (La fábrica del idiota digital: el peligro de las pantallas para nuestros niños”). En Francia fue un éxito de ventas y fue calificado como «libro de salud pública». Desde el pasado mes de septiembre está disponible la traducción en castellano, titulada “La fábrica de cretinos digitales». En el libro, el neurocientífico denuncia los efectos nefastos que tiene para el desarrollo infantil, la gran cantidad de tiempo que pasan frente las pantallas de smartphones, tablets, computadoras, consolas y televisores. Las estadísticas muestran que los niños de dos años pasan una media de casi 3 horas diarias frente a las pantallas; los de ocho están una media de 5 y los adolescentes, más de 7.

    El Dr. Desmurget señala que a los 18 años, esta generación llamada de los «nativos digitales» -justamente porque han usado estos dispositivos casi desde su nacimiento- habrá pasado el equivalente a 30 años escolares frente a las pantallas; o 16 años de trabajo a tiempo completo; o el tiempo suficiente para leer 3.000 libros como La Peste, de Camus. Lo peor es que no sólo habrán perdido el tiempo (los preadolescentes usan la tecnología 13 veces más para divertirse que para tareas escolares) sino que se habrán estado volviendo más tontos que las generaciones anteriores. El experto francés explica, que se ha demostrado que los videojuegos de acción producen un engrosamiento en regiones cerebrales motoras relacionadas con la manipulación del joystick y el procesamiento de recompensas, que son las mismas áreas involucradas en las adicciones.

    El científico también denuncia que la educación pública utiliza cada vez más al aprendizaje digital, mientras que la élites envían a sus hijos a escuelas privadas donde ya están prohibidas las pantallas y tienen maestros reales. El Dr. Desmurget señala que es necesario lanzar una gran campaña educativa para los padres alertándolos de que las pantallas pueden producir daños permanentes en los cerebros de sus hijos, aun en desarrollo.

    China ya ha reaccionado y ha legislado para proteger a los menores del consumo de videojuegos: no pueden jugar a partir de las diez de la noche ni superar la hora y media diaria durante la semana en época escolar. Los fines de semana y durante las vacaciones, pueden estar frente a las pantallas 3 horas. Los padres son responsables del cumplimiento de la normativa. En Taiwan está prohibido que los padres proporcionen dispositivos digitales a los menores de 2 años; y entre los 2 y los 18 años están obligados a controlar el tiempo que pasan frente a las pantallas. Corea del Sur también ha introducido normas en ese sentido.

    El Dr. Peter Whybrow, una autoridad internacional en el estudio de la bioquímica del cerebro, llama a la tecnología digital «cocaína electrónica» y en China los investigadores la consideran como «heroína digital».  Whybrow explica que las tecnologías digitales dominan las áreas primarias del cerebro que hacen tener menos empatía y ser más individualista; que impactan directamente en la capacidad de concentración y atención de los niños; y que los nacidos en la era digital sufren altos niveles de ansiedad.

    Los niños de la era digital tienen coeficientes de inteligencia más bajos que sus padres

    BBC


    El neurocientífico Michel Desmurget, (Lyon, 1965), director de investigación del Instituto Nacional de Salud de Francia, explicó el efecto de los dispositivos digitales en la generación más joven. Ha tratado el tema en su libro La Fabrique du crétin digital:Les dangers des écrans pour nos enfants (La fábrica del idiota digital: el peligro de las pantallas para nuestros niños).

    Michel Desmurget expone datos concretos y concluyentes sobre cómo los dispositivos digitales afectan gravemente al desarrollo del cerebro de niños y jóvenes.

    “Simplemente no hay excusa para lo que le estamos haciendo a nuestros hijos y la forma en que estamos poniendo en peligro su futuro y su desarrollo”, advierte el experto, que ha trabajado en reconocidos centros de investigación como el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) o la Universidad de California.

    ¿Son los jóvenes de hoy la primera generación en la historia que tiene un coeficiente intelectual más bajo que la generación anterior?

    Los investigadores han observado en muchas partes del mundo que el coeficiente intelectual aumenta de generación en generación. A esto se le ha llamado el «efecto Flynn», en honor al psicólogo estadounidense que describió este fenómeno.

    Es cierto que el coeficiente intelectual está fuertemente influenciado por factores como el sistema de salud, el sistema escolar, la nutrición, pero recientemente esta tendencia ha comenzado a revertirse en varios países.

    Según los expertos, incluso en países donde los factores socioeconómicos se han mantenido bastante estables durante décadas, el «efecto Flynn» ha comenzado a disminuir. En estos países, los «niños digitales» son los primeros niños en tener un coeficiente intelectual más bajo que el de sus padres. Esta es una tendencia que se ha documentado en Noruega, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos, Francia, etc.


    ¿Y cuál es la causa de esta caída en el coeficiente intelectual?

    Desafortunadamente, todavía no es posible determinar la función específica de cada factor, incluida, por ejemplo, la contaminación (especialmente la exposición temprana a pesticidas) o la exposición a pantallas.

    Lo que sí sabemos con certeza es que, si bien el tiempo de pantalla de un niño no es el único culpable, tiene un efecto significativo en su coeficiente intelectual.

    Varios estudios han demostrado que cuando aumenta el uso de la televisión o los videojuegos, el coeficiente intelectual y el desarrollo cognitivo disminuyen.

    Los principales fundamentos de nuestra inteligencia se ven afectados: lenguaje, concentración, memoria, cultura (definida como un cuerpo de conocimiento que nos ayuda a organizar y comprender el mundo). En última instancia, estos impactos conducen a una caída significativa en el rendimiento académico.

    ¿Y por qué el uso de dispositivos digitales está provocando todo esto?

    Las causas también están claramente identificadas: suponen una disminución de la calidad y cantidad de las interacciones intrafamiliares, fundamentales para el desarrollo del lenguaje y las emociones; una reducción del tiempo dedicado a otras actividades más gratificantes (deberes, música, arte, lectura, etc.); la interrupción del sueño, que se acorta cuantitativamente y se degrada cualitativamente; sobrestimulación de la atención, que causa problemas de concentración, aprendizaje e impulsividad; subestimulación intelectual, que evita que el cerebro se desarrolle a su máximo potencial; y un estilo de vida excesivamente sedentario que, además del desarrollo del cuerpo, influye en la maduración del cerebro.

    ¿Cuál es el efecto exacto de las pantallas en el cerebro?

    El cerebro no es un órgano «estable». Sus características dependen de la experiencia. Según los especialistas, el mundo en el que vivimos, los desafíos que enfrentamos, modifican tanto la estructura como el funcionamiento del cerebro, y ciertas regiones del cerebro se especializan, ciertas redes se crean y fortalecen, otras quedan abandonadas, algunas se desarrollan y otras se adelgazan.

    Se ha observado que el tiempo de pantalla recreativa retrasa la maduración anatómica y funcional del cerebro dentro de varias redes cognitivas relacionadas con el lenguaje y la atención.

    Debe enfatizarse que no todas las actividades estimulan la construcción del cerebro con la misma eficacia.

    ¿Qué significa ?

    Actividades relacionadas con las tareas escolares, el trabajo intelectual, la lectura, música, arte, deporte, etc. tienen un poder estructurante y nutritivo para el cerebro mucho más importante que las pantallas de ocio.

    ¿Por qué muchos padres desconocen los peligros de las pantallas?

    Porque la información que se da a los padres es parcial y sesgada. Los principales medios de comunicación están llenos de afirmaciones infundadas, propaganda e información engañosas. La brecha entre el contenido de los medios y la realidad científica es a menudo preocupante, si no exasperante.

    La industria digital genera miles de millones de dólares en ganancias cada año. Y, por supuesto, los niños y adolescentes son un recurso muy lucrativo.

    Separar el trigo de la paja no es fácil, incluso para los periodistas honestos y concienzudos.

    Creo que una campaña de información justa sobre el impacto de las pantallas en el desarrollo, con pautas claras, sería un buen comienzo: no hay que dar pantallas a los niños hasta los 6 años y luego no más de 30- 60 minutos al día.

    Si esta orgía digital no se detiene, ¿qué podemos esperar?

    Un aumento de las desigualdades sociales y una división progresiva de nuestra sociedad entre una minoría de niños preservados de esta «orgía digital» – los llamados Alfas de la novela de Huxley – que poseerán a través de la cultura y el lenguaje todas las herramientas necesarias para piensan y reflexionan sobre el mundo, y la mayoría de los niños con herramientas cognitivas y culturales limitadas, los llamados Gammas en la novela de Huxley, que son incapaces de comprender el mundo y actuar como ciudadanos ilustrados.

    Los Alpha asistirán a costosas escuelas privadas, con maestros humanos «reales». Los Gammas asistirán a escuelas públicas virtuales con escaso apoyo humano, donde se les alimentará con un pseudolenguaje similar al «Newspeak» de Orwell y donde se les enseñarán las habilidades básicas de técnicos de nivel medio (proyecciones económicas indican que este tipo de trabajo estará sobrerrepresentado en la fuerza laboral del futuro).

    Un mundo triste en el que, como dijo el sociólogo Neil Postman, se divertirán hasta la muerte.

    Un mundo en el que, a través del acceso constante y debilitante al entretenimiento, aprenderán a amar su esclavitud.

    Michel Desmurget concluye que simplemente no hay excusa para lo que les hacemos a nuestros hijos y la forma en que ponemos en peligro su futuro y su desarrollo.

     
  • mesmontse 12:37 am el 13 September, 2020 Enlace permanente | Responder
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    ORIENTE MEDIO Y EL PETRÓLEO: Una partida mortal desde sus inicios 

    Nota más leída del mes de septiembre de 2020

    Tras la salida de los nazis de Beirut, los antiguos aliados que acababan de ganar la II Guerra Mundial, ahora competían por el control del petróleo de Oriente Medio. En 1943, Daniel Dennett, un académico estadounidense, fue designado agregado cultural en la embajada de EEUU en Beirut. En realidad, era un agente encubierto de operaciones de contrainteligencia del Grupo Central de Inteligencia (CIG) en Oriente Medio. Dennett espió a británicos, franceses y soviéticos, para proteger los intereses de EEUU. En marzo de 1947, tras una misión en Arabia Saudita, volaba hacía Etiopía para reunirse con funcionarios de la petrolera estadounidense Sinclair Oil. Nunca llegó. Su avión, el vuelo 3804, se estrelló en las montañas. Su hija, Charlotte Dennett (Beirut, 1947), tenía pocas semanas de vida. Convertida luego en periodista de investigacion especializada en Oriente Medio, Charlotte, empleó décadas para descubrir quiénes estuvieron detrás de la muerte de su padre. En la búsqueda de respuestas destapó la política mortal por el control del petróleo en los inicios de la era petrolera, que plasma en su libro «El accidente del vuelo 3804». Charlotte Denner ya había investigado políticas mortales mucho más reciente en la partida mundial por el petróleo. Lo expone en «Thy Will be Done:The Conquest of the Amazon: Nelson Rockefeller y Evangelism in the Age of Oil» («Que se haga Tu Voluntad. La conquista del Amazonas: Nelson Rockefeller y el Evangelismo en la era del petróleo»), obra de la cual es co-autora junto a su compañero Gerard Colby.

    La política mortal de la gran partida por el petróleo


    MICHAEL LEBRON / COUNTERPUNCH

    Michael Lebron es escritor

    El nuevo libro de Charlotte Dennett, «The Crash of Flight 3804: A Lost Spy, a Daughter’s Quest, and the Deadly Politics of the Great Game for Oil» («El accidente del vuelo 3804: un espía perdido, la búsqueda de una hija y la política mortal del gran juego del petróleo») proporciona una impresionante visión de lo que era el mundo en un momento crucial tras la II Guerra Mundial.

    El padre de Charlotte, Daniel Dennett, era un académico considerado por sus colegas como un brillante erudito. Fue profesor en la Universidad Americana en Beirut, Líbano, a principios de la década de 1930, y regresó al país en 1937 para completar un doctorado en Estudios Islámicos. En 1943, este académico fue reclutado para «servir como agregado cultural en la delegación de los Estados Unidos en Beirut». En realidad su trabajo consistía en supervisar las operaciones de inteligencia de la Oficina de Servicios Estratégicos y su sucesora de posguerra, el Grupo Central de Inteligencia (CIG) en el Medio Oriente.

    Cuando Dennett llegó a Beirut, la mayoría de los nazis habían sido eliminados. Estaba surgiendo un nuevo panorama geoestratégico, en el que los antiguos aliados competían por el control de las crecientes reservas de petróleo de Oriente Medio. Dennet espió a los británicos, franceses y soviéticos. Los británicos seguían siendo los principales supervisores de gran parte del Medio Oriente y querían proteger sus intereses de soviéticos y estadounidenses.

    Los estadounidenses se habían establecido en la zona rica en petróleo del este de Arabia Saudita. Para llegar a los mercados de la Europa devastada por la guerra, propusieron la creación del Oleoducto Transárabe, o TAPLINE, para transportar petróleo por tierra hasta el Mediterráneo.

    Había dos opciones para la terminal del Mediterráneo. Haifa, en Palestina, era considerada la más eficiente, pero Palestina estaba asediada por la inestabilidad política con los judíos intentando expulsar a los británicos. Los sauditas no querían que el TAPLINE terminara en las tierras que al final serían Israel. La otra opción, apoyada por Dennett, fue Sidon, en el sur del Líbano.

    En marzo de 1947, Dennett había completado esta misión ultrasecreta en Arabia Saudita para determinar la ruta TAPLINE y fue enviado a Etiopía, cuyo sureste de Ogaden era rico en importantes depósitos de petróleo. La estadounidense Sinclair Oil estaba explorando activamente el área. Dennett, junto con el agregado petrolero de EEUU y un especialista en comunicaciones, iban a reunirse con funcionarios de Sinclair en Addis Abeba (capital de Etiopía). Nunca lo lograron: su avión se estrelló contra una montaña, muriendo los seis pasajeros de a bordo. Charlotte, la hija de Daniel Dennett, tenía seis semanas en ese momento.

    La investigación de Charlotte

    Al crecer, Charlotte escuchó historias sobre su padre y siempre supo que era un espía, sin pensar mucho en ello. Cuando regresó a los Estados Unidos en 1975 después de un período de dos años como reportera en Medio Oriente, se dio cuenta que había estado siguiendo inconscientemente los pasos de su padre. En una reunión familiar navideña, recordó que había un baúl en el desván, que había visto cuando era niña. Subió corriendo las escaleras y, con considerable aprensión, la abrió. Para su asombro, descubrió un álbum de recortes lleno de cartas de su padre, incluida su última carta a casa y su último informe oficial sobre Oriente Medio. Este descubrimiento la lanzó a una cruzada de décadas para descubrir las fuerzas ocultas detrás de la muerte de su padre.

    Su búsqueda comenzó en los Archivos Nacionales. Mientras estaba allí, los documentalistas le presentaron a un ex espía que le dijo “Oh, Dan Dennett, qué pérdida. Por supuesto, sé sobre el accidente aéreo. Siempre pensamos que era un sabotaje pero no pudimos probarlo ”. Después de años de solicitudes de información sin respuesta, demandó a la CIA cientos de documentos, pero estaban editados en gran medida y se detenían por completo en el período de durante y después del accidente. Esto sólo fortaleció la determinación de Charlotte, que comenzó a profundizar en el contexto geoestratégico en el que operaba Dennett.

    No pasó mucho tiempo antes de que apareciera el nombre del espía y agente doble más famoso del siglo XX: Kim Philby.

    Philby había sido asignado por el cuerpo de inteligencia británico MI 6 a Estambul, Turquía, en 1946 y era jefe de contrainteligencia en Oriente Medio. Esto lo convirtió en la contraparte directa de Dennett. Seguramente se conocían el uno al otro, ya que Philby había instruido a todos los oficiales de la OSS en espionaje en Londres; incluso probablemente estaban trabajando juntos, compartiendo información valiosa. Sin embargo, no había ni el más mínimo indicio en los registros de la CIA, fuertemente editados, de que existiera Philby.

    El nombramiento de Philby se produjo seis semanas antes del anuncio de la Doctrina Truman, diseñada para contener la expansión soviética. Turquía, el puente entre Europa Occidental y Oriente Medio y su petróleo, era un objetivo candente de la inteligencia soviética. Como agente doble, Philby tuvo que demostrar su valía a los británicos con información sobre los rusos y los estadounidenses, mientras proporcionaba información a los rusos sobre los británicos y los estadounidenses para demostrar su lealtad. Los soviéticos ya habían penetrado en Beirut y estaban alarmados sobre la construcción del TAPLINE, por temor a que esto condujera al establecimiento del poder militar estadounidense en el Medio Oriente. Los británicos, por su parte, también temían el creciente control de Estados Unidos sobre el resto de la península arábiga y más allá, y estaban profundamente resentidos por la intromisión de Estados Unidos en Etiopía.

    Gran Bretaña luego controló los recursos de Etiopía, sus fuerzas armadas, su política exterior, sus comunicaciones e incluso su espacio aéreo. Con Sinclair Oil obteniendo una concesión petrolera exclusiva y promoviendo el establecimiento de Ethiopian Airlines administrada por TWA, ¿qué habría revelado Philby a los soviéticos y británicos sobre las actividades de Dennett?

    ¿Quién lo hizo?

    Basta con decir que los británicos, los soviéticos y los miembros del Irgún sionista (que en marzo de 1947 escaparon desde una prisión británica en la vecina Eritrea a Etiopía) tenían razones para sacar a Dennett del camino. (N.de la E.: El Irgún, en hebreo, abreviatura de «Organización Militar Nacional en la Tierra de Israel», fue una organización paramilitar que operó entre 1931 y 1948, para expulsar a los británicos de Palestina). Dado que los políticos estadounidenses estaban divididos sobre la cuestión de un Estado judío, los estadounidenses pueden haber jugado un papel. El amigo más cercano de Dennett en el Líbano, un príncipe druso llamado Najib Alamuddin, insistió en que Dennett fue asesinado por «uno de los suyos».

    Dicho esto, el libro de la hija de Dennett se basa en años de meticulosa investigación.

    La investigación contó con la ayuda de un trabajo previo que realizó con su esposo, Gerard Colby, que aparece publicado en otro tomo, “Sea tu voluntad”, una mirada igualmente exhaustiva sobre el papel de los Rockefeller y las organizaciones evangélicas en el genocidio de las poblaciones indígenas en la Amazonía en un esfuerzo por hacerse con el petróleo y el gas.


    Charlotte Dennett teje esta información con otros eventos que abarcan regiones y décadas que le brindarán al lector preguntas sobre el tipo de mundo que hemos construido en la actualidad como resultado de la acción de las mismas fuerzas que llevaron a la muerte de su padre y el precio que hemos pagado, y seguimos pagando, especialmente con la crisis climática que se avecina rápidamente.

    La CIA no reconoce a Dennett hasta 2019

    La CIA honra a quienes dieron su vida en servicio con una estrella en un “Muro de Honor” en su sede. Dennett, que había muerto 6 meses antes de que el CIG se convirtiera en la CIA, no estaba en este muro. Casualmente, en la primavera de 2019, cuando Charlotte estaba terminando su libro, la CIA rectificó lo que consideraba una «amnesia» y honró a Dennett como su «Primera estrella caída» en su ceremonia anual en conmemoración de agentes caídos, agregando la estrella de Dennett a la pared.

    Charlotte fue invitada a la ceremonia y pasó el día en Langley, donde se reunió con Gina Haspel, directora de la CIA. Charlotte le mostró a Haspel un “Análisis del trabajo” de 1944 de Dennett, muy editado, y le pidió que se eliminara la pos-redacción. Seis meses después, Charlotte recibió una copia «limpia» desclasificada del Análisis de su padre.

    ¿Cosmovisiones en conflicto?


    Charlotte menciona la declaración de Dennett ante una audiencia académica en 1942: «Dios nos ayude si alguna vez enviamos tropas al Medio Oriente» y recuerda la sensibilidad de su padre hacia el nacionalismo árabe, que adquirió enseñando en la Universidad Americana de Beirut. Más allá de esto, arroja poca luz sobre la orientación política de su padre, aparte de su odio por el fascismo y sus profundas reservas sobre la partición de Palestina.

     
  • mesmontse 1:42 am el 3 July, 2020 Enlace permanente | Responder
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    GENOCIDIOS: La Inquisición española y los judíos conversos mallorquines 

    En 1691, más de doscientos cincuenta vecinos de una calle de un barrio de Palma de Mallorca (Islas Baleares) llamada actualmente calle Jaume II, fueron encerrados en las prisiones de la Inquisición, torturados, confiscadas sus propiedades y finalmente, quemados vivos en la explanada del Castillo de Bellver, una fortificación a las afueras de la ciudad, que existe hasta la actualidad. Estos ciudadanos eran descendientes de los judíos de la conversión forzosa de 1435. Hasta bien entrado el siglo XX, las cuatrocientas familias mallorquinas descendientes de los condenados por la Inquisición en 1691, han estado marcadas y perseguidas. Actualmente hay unas 20 mil personas descendientes de esta comunidad.

    La rebelión de los judíos conversos mallorquines

    La rebel·lió dels jues conversos mallorquins al nou llibre de Miquel López Crespí

    Anticipos editoriales: Lleonard Muntaner Editor publica Una historia escondida, de Miquel López Crespí (1946), historiador y escritor mallorquín, miembro de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Mallorca.

    MIQUEL LÓPEZ CRESPÍ / VILAWEB

    Aterradora historia de cuatrocientas familias que durante siglos -hasta bien entrado el siglo XX- permanecieron confinadas dentro del gueto, décadas después de que fuera abolida la Inquisición y su tenebrosa sede (el Palau, situada donde actualmente está la Plaza Mayor de Mallorca) fuera completamente derribada.

    Los descendientes de los «reos» de los autos de fe de 1679 y 1691 fueron considerados para siempre «impuros», privados de desempeñar los oficios más importantes, perseguidos y sospechosos de reincidir en practicar las leyes antiguas de los hebreos.

    Se conoce con todo detalle, por la obra «La Fe Triunfante» del Padre Garau -escrita como una apología de los hechos- la tragedia que conmovió al Call (barrio judío) en 1691, cuando más de doscientos cincuenta vecinos de la calle del Segell fueron encerrados en las prisiones de la Inquisición, torturados, confiscadas sus propiedades y finalmente, los más firmes en su fe, quemados vivos en la explanada del Castillo de Bellver. (N.de la E.: en tiempos de la Segunda República, en 1931, se reeditó el libro La fe triunfante con este prólogo: «La Justicia triunfará cuando las páginas de este libro, que fue ideado para ser apología de unos hechos, provoquen en el que las leyere un sentimiento de horror que los condene»).

    Eran siglos de opresión militar, de pestes continuadas, de malas cosechas y falta de trigo. Los habitantes de la calle del Segell fueron siempre las víctimas inocentes que la situación requería.

    Los luctuosos acontecimientos eran suficientemente conocidos por numerosas obras de divulgación sobre los Chuetas (nombre que se da a los descendientes de los judíos conversos mallorquines que conservaron a través del tiempo conciencia colectiva de su origen) de Mallorca.

    La utopía revolucionaria de los conversos mallorquines

    Pero hasta el presente no se sabía nada de los contactos de un sector de la comunidad de conversos con los discípulos de Giovanni Domenico Campanella, el dominico rebelde que, a los catorce años, cuando profesó, adoptó el nombre de Tommaso. (N.de la E.: Campanella (1568-1629) fue un poeta, filósofo y religioso italiano, perseguido y encarcelado por orden del Santo Oficio -la Inquisición- por «demonismo y herejía» por haber escrito una obra donde planteaba una república universal ideal cimentada en la igualdad y en una espiritualidad basada en lo que es común a todas las religiones. Se oponía al dominio del imperio español sobre territorios italianos por lo cual la Corona española lo condenó a cadena perpetua. Tras 27 años encarcelado, durante los cuales volvió a escribir sus obras quemadas por la Inquisición, escapó y con otra identidad, huyó a Francia, donde fue acogido por los frailes de un convento de París. Murió 5 años después. Se conservan 82 obras suyas. Muchas de sus propuestas son similares a las que siglos después plantearían los socialistas y comunistas utópicos).

    Hay indicios también de contactos de los judíos conversos mallorquines con seguidores de Giordano Bruno (el dominico quemado vivo en la hoguera por la Inquisición a los 52 años), pero abundan las declaraciones conseguidas bajo tormento. ¡Quién hubiera podido imaginar esta relación estrecha de un sector de conversos con Campanella, el calabrés que quiso subvertir el orden establecido en su época, o con Bruno, el sabio rebelde quemado por el clero! Giordano Bruno, el cura nacido en Nola en 1548 intuía, siguiendo a los materialistas griegos de la antigüedad (Epicuro, Demócrito), los átomos que formaban la materia.

    Este trabajo de investigación histórica tan importante ha sido llevado a cabo por el estudioso inglés Kevin Edouard, que ha investigado los documentos ocultos del Tribunal de la Inquisición mallorquín. Las confesiones, informaciones sumarias, el resultado de los interrogatorios bajo torturas, los informes de los espías y denunciantes a sueldo del Poder Real haciendo referencia a la influencia de la obra de los sabios considerados herejes por la Iglesia, han sido guardados en el Archivo Histórico Nacional y nunca se habían podido consultar. Así como se dio mucha publicidad a las ejecuciones oficiales de 1691, la Inquisición mallorquina recibió órdenes severísimas de no hablar de los conversos acusados ​​de utópicos, igualitarios, y adoradores de Sabaoth (N.de la E.: nombre antiguo que se usaba para refeirse a un Ser Supremo adorado por los paganos gnósticos. «Sabaoth» aparece en el himno de la reforma de Martín Lutero), y otros probados rebeldes.

    El recuerdo de la revuelta de las Germanías (Hermandades gremiales) aún permanecía vivo dentro de los artesanos de la ciudad y del campesinado, y ni la Inquisición, ni los señores feudales de finales del siglo XVII, querían avivar las cenizas de la revuelta. (N.de la E. La rebelión de las Germanias -Hermandades, del catalán «germà», hermano- fueron revueltas producidas en los Reinos de Valencia y Mallorca en el siglo XVI -al mismo tiempo que en Castilla se produjo el levantamiento armado de los comuneros- contra la nobleza, constituyendo juntas revolucionarias y expulsando al virrey, representante del monarca Carlos I. En el Reino de Valencia los focos revolucionarios fueron derrotados definitivamente en 1522, hubo 800 condenas a muerte y confiscaciones de los bienes de los gremios. En el Reino de Mallorca, los revolucionarios dominaron la isla durante un año y medio, hasta que en 1522 fueron sitiados en Palma de Mallorca por las tropas del imperio español. Hubo 200 condenas a muerte).

    El libro de Kevin Edouard, La utopía en el Call mallorquín: la secta de los Igualitarios, revela otra dimensión de la tragedia de los conversos. El desastre empezó un día de julio de 1685. Un poco antes, Raphael Cortés de Alfonso, tendero de sederías de la calle del Segell, había denunciado, yendo a ver el Padre Sebastián Sabater, de la Compañía de Jesús, que sus amigos y familiares continuaban practicando la fe de los hebreos; y da las primeras indicaciones que otro grupo, igualmente numeroso, quería huir del Call, «para ir a juntarse con los herejes que en Italia querían montar una herética expedición para construir ‘La Ciudad del Sol’ en cualquier lugar del mundo» . La carta de acusación que hace referencia a los utópicos mallorquines del siglo XVII lleva la fecha de 29 de julio de 1685, es decir, nos encontramos, en palabras de Kevin Edouard, ante un documento redactado tres días después de lo que llevará a la hoguera a buena parte de la comunidad de conversos del Call.

    Los conversos «Igualitarios» fueron ejecutados en secreto

    El proceso a los Igualitarios, será llevado en secreto y quince de los acusados ​​morirán en la oscuridad de las prisiones, ahogados por los verdugos inquisitoriales en el más riguroso secreto. Esos tres días fueron decisivos, pues la Inquisición, avisada por el Padre Sebastián Sabater, pudo contar, a partir de la primera denuncia de Raphael Cortés de Alfonso, con un agente dentro del mismo gueto. Un espía muy bien relacionado con ambos grupos de sospechosos.

    ¿Cómo fue posible que un hombre de ascendencia judía, uno de los mismos conversos, se atreviera a dar el paso que lo marcaría para siempre con el estigma de la mayor traición entre lo suyos? Kevin Edouard sólo puede hacer deducciones mediante las mismas cartas de delación que ha encontrado en el Archivo Nacional. De casos de traición como el de Raphael Cortés de Alfonso no se encuentran en siglos. ¿De qué miedo quería huir Raphael Cortés con su denuncia? ¿Lo había amenazado con anterioridad el Tribunal? ¿Qué conflictos secretos tenía el acusador con sus amigos y familiares? ¿Envidia profunda por no ser tenido en consideración ni por parte de los practicantes de la Ley de Moisés ni por parte de los utópicos? Pero al Tribunal no le importaban los motivos ocultos que impulsaban a la denuncia. El Padre Sabater lo anima y le dice que «delatar a su propia gente es proceder como un buen católico cristiano».

    Por los documentos que nos muestran tanto Angela Selke (N. de la E.: Selke, nacida en 1903 en Odessa, fue una escritora judía, brigadista internacional en la Guerra Civil Española. En Barcelona escribió para diarios republicanos, y se integró a la Juventud Comunista Ibérica, la organización juvenil del POUM -Partido Obrero de Unificacion Marxista-, muy implantado en Cataluña. El paso de Angela Selke por Ibiza, la convirtió en una de las principales investigadoras sobre la comunidad de judíos conversos mallorquines. Falleció en 1993), como Kevin Edouard, todo empezó muchos años atrás, cuando, al casarse Raphael Cortés de Alfonso por segunda vez, ninguno de sus amigos y familiares del barrio judío acudieron por su casa a darle la enhorabuena. El futuro causante de la tragedia del Call se sintió muy herido por la muestra de desprecio, porque al parecer le recriminaban haberse casado con una mujer de fuera de la comunidad.

    Sin embargo, el verdadero motivo, según escribe el historiador inglés, es que el matrimonio de Rapahel Cortés de Alfonso con una mujer que no era de la comunidad ponía en peligro el secreto del Call y las diversas conspiraciones que se incubaban. La práctica probada de los ritos hebreos, la observancia de la ley judía, podía ser, desde dentro, descubierta por una persona -la mujer de Rapahel Cortés- que no era la comunidad. Por otro lado, los Igualitarios, estudiosos de libros prohibidos, se reunían a menudo en las afueras de Ciudad, en un huerto propiedad de un carpintero, llamado Juan Galiana, donde constantemente hablaban de huir de Mallorca, embarcarse, quizá a las Indias, y conseguir hacer realidad la utopía del Mundo Nuevo relatado por Tommaso Campanella.

    Era un momento en que, a escondidas del Vaticano, los seguidores del fraile calabrés organizaban varias expediciones al Nuevo Continente abierto a la invasión europea, desde la llegada de Cristóbal Colón y Américo Vespucio, dos siglos antes. Allí querían llevar adelante las ideas de justicia y libertad que los discípulos de Campanella habían hecho correr por toda Europa.

    Por lo tanto, aquella boda improvisada de Raphael Cortés, sin consultar con nadie de la comunidad, no cayó bien entre los habitantes del barrio. Ninguno de los grupos que, en secreto, resistían la opresión de la Inquisición y de la religión católica, aceptó tener tan cerca, al lado de casa, a una posible agente del Poder. Aunque, se equivocaron las dos fracciones de conversos: por los documentos que han ido saliendo a la luz, ahora ya sabemos que el único culpable de la tragedia fue Raphael Cortés, su mujer no denunció nunca a ningún vecino, a pesar de conocer bien las prácticas misteriosas y las reuniones secretas en los huertos de las afueras.

     
  • mesmontse 9:22 pm el 18 June, 2020 Enlace permanente | Responder
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    LAWFARE – LIBROS: El abogado de los políticos catalanes relata la guerra judicial contra los independentistas 

    El abogado chileno Gonzalo Boye, relata en el libro Así están las cosas, la persecución judicial contra el independentismo catalán, y el costo personal y profesional que tiene defender al ex presidente del gobierno de Cataluña, hoy exiliado en Bélgica.

    Gonzalo Boye: el costo personal de ser el abogado del ex presidente de Cataluña

    Así están las cosas': la estrategia exterior de Puigdemont después ...

    En ‘Así están las cosas’ (Roca Editorial), el abogado hace un relato frenético del día a día de la estrategia que ha vuelto a parar los pies a la represión judicial española

    JOSEP CASULLERAS NUALART / VILAWEB

    En el mes de agosto del año pasado el abogado Gonzalo Boye pasaba un momento muy complicado. La estrategia para hacer posible que el ex presidente del gobierno de Cataluña Carles Puigdemont y el ex consejero Toni Comín se sentaran en el Parlamento Europeo como eurodiputados electos, aún no había fructificado, aunque ya se habían puesto las bases para que fuera posible unos cuantos meses después y era una cuestión de tiempo que madurara.

    Pero la percepción que había quedado en la opinión pública -y  sobre todo en la publicada- era que había habido un fracaso. La causa, sin embargo, iba encarrilada y a Boye seguramente le preocupaba mucho más otra cuestión: hacía poco que había sabido que un individuo investigado por narcotráfico, Manuel Puentes Saavedra, de repente había querido declarar ante el juez para incriminar al abogado en un caso de blanqueo de capital. En compensación, el tal Puentes Saavedra fue puesto en libertad. El abogado Boye vio en aquella maniobra extraña el comienzo de una persecución de consecuencias imprevisibles.

    Fue durante aquellos primeros días del mes de agosto, que Boye recibió en su casa, en Madrid, la visita de su buen amigo Wolfgang Kalecki, un reconocido abogado penal y fundador del Centro Europeo por los Derechos Humanos y Constitucionales en Berlín. (N.de la E.: Este Centro con sede en Berlín denunció en su momento ante la ONU, que se estaban haciendo «denuncias de mala fe procesal» contra Boye para «desalentarlo en el ejercicio legítimo de sus deberes profesionales» y que la investigación iniciada por la Audiencia Nacional española pretendía «destruir la reputación y experiencia profesional de Boye»).

    Cuando se despidieron, Kalecki le dijo algo que le quedó grabado: «Cuídate mucho, amigo, van detrás de ti, pero ya sabes que nuestro trabajo es importante y que mucha gente depende de esto que hacemos».

    Kalecki estaba al tanto de la declaración del investigado por narcotráfico que petendía implicar al abogado Boye, y veia venir una campaña de lawfare contra Boye, tal como terminó ocurriendo.

    Todo ello lo explica el abogado chileno en el libro Así están las cosas (Roca Editorial), que llega hoy a las librerías. Un libro con un subtítulo que lo dice todo, «Como ganamos en Europa», es decir, explica la estrategia jurídica que durante todo el año pasado dejó  nuevamente retratada a la  justicia española en Europa en su persecución contra el independentismo catalán, pero que tiene un segundo nivel de lectura, latente durante todo el libro – y más inquietante- que es el coste personal y profesional que tiene y que puede tener todo esto para el abogado.

    Así están las cosas es una continuación de su libro anterior .. Y ahí lo dejo (Roca Editorial, 2019), tanto en el contenido como en el ritmo con que Boye repasa mes a mes, día a día, su ir y venir, a un ritmo tan vertiginoso, tan frenético, que agota sólo de pensarlo. Pero, la conversación es profunda y lleva el debate jurídico de contraponer las arbitrariedades que se cometen en la jurisdicción española con las garantías que ofrece la jurisdicción europea o internacional. A están las cosas es el día a día en el desenlace de una estrategia pensada así, con este esquema, aplicado desde el momento mismo que se hizo cargo, en otoño de 2017, de la defensa del presidente Puigdemont y de algunos exiliados.

    Las fichas del dominó van cayendo

    Aquel efecto dominó que pretendía Boye empezó a hacer caer las  piezas cuando un tribunal alemán desestimó la extradición por rebelión del ex presidente catalán Carles Puigdemont que solicitaba España,  y cuando la justicia belga y la escocesa frenaron las extradiciones de los ex consejeros del gobierno de Puigdemont.

    El libro es la recopilación de la experiencia en primera línea del abogado, siguiendo su agenda imposible, en la colocación de los artefactos jurídicos que han permitido que continuara el efecto dominó. Y que llegara, de momento, hasta la sentencia del TJUE (Tribunal de Justicia de la Unión Europea) del mes de diciembre pasado sobre Oriol Junqueras, reconociendo la inmunidad como eurodiputado del ex vicepreidente del gobierno catalán, y también la de Puigdemont y la de Comín, porque es una sentencia que trasciende el caso particular y fija doctrina sobre la protección de los cargos electos europeos contra las arbitrariedades de las autoridades estatales, en este caso las españolas.

    Boye ha sido víctima de mucho escarnio, porque una parte de la estrategia política y mediática contra los políticos catalanes exiliados, se ha basado en el desprestigio y la ridiculización, también contra el abogado.

    El empuje de las primeras victorias jurídicas en Bélgica y en Alemania hicieron precipitarse a  Boye, cuando dio por hecho en las declaraciones a los medios de comunicación que Puigdemont y Comín estarían en sus escaños en el Parlamento europeo en el mes de julio. Un error de cálculo, que se agrandó mediáticamente y que ocultó la victoria real, que era la admisión en la justicia europea del fondo del recurso que habían presentado, y que continuaba su recorrido.

    Los fundamentos jurídicos de ese recurso se encuentran reflejados incluso en la sentencia de diciembre sobre Oriol  Junqueras  y permitieron que justo al día siguiente el TUE dijera que efectivamente el día 2 de julio Puigdemont y Comín habrían tenido que estar en su escaño en Estrasburgo. Ese día precisamente, el ex presidente y el ex consejero corrieron un gran riesgo, según el relato que hace el abogado, que explica que el gobierno español tenía un dispositivo preparado para detenerlos y llevárselos inmediatamente a Madrid, en unos aviones fletados expresamente.

    El año 2019 que Gonzalo Boye explica en Así están las cosas  ya permite adivinar la trascendencia de lo que vendrá después, de la continuación de los envites jurídicos resueltos el año pasado, como la previsible inhabilitación del presidente actual del gobierno catalán, Quim Torra,  por parte de la justicia española. Y los suplicatorios al Parlamento Europeo de Puigdemont, Comín y Clara Ponsatí (los dos últimos ex consejeros  del gobierno del presidente Puigdemont y actuales europarlamentarios)  que serán una oportunidad para contraponer las arbitrariedades de la justicia española con los estándares europeos. O por lo menos eso pretende Boye, que conviertan lo que él llama «el juicio al juicio» que permita exponer ante la Eurocámara todas las evidencias de persecución política que ha habido en estos casi tres años de cárcel y exilio.

    También está ese otro elemento del que le avisaba su amigo Kalecki, y que es latente de punta a punta del libro: la persecución de que es víctima el mismo Boye  e incluso su familia, con episodios como la entrada y registro de la policía española en su casa, con vaciado de su móvil y de sus correos incluido; la apertura de una causa en la Audiencia española; una orden de embargo de bienes; los actos de vandalismo que ha sufrido; y las limitaciones y los perjuicios que todo ello también a causado a su hija pequeña.  Es el coste personal que paga Boye y que él mismo reconoce que no sabe cómo acabará. De momento las cosas son así, y quien sabe cómo serán mañana.

     
  • mesmontse 3:35 pm el 22 April, 2020 Enlace permanente | Responder
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    OTROS CONFINAMIENTOS – LOS TOPOS: Republicanos españoles se ocultaron durante décadas de la represión franquista 

    En estos días de cuarentena cuando se oye a ciudadanos protestando airadamente -ante los micrófonos que les brindan periodistas frívolos- porque no pueden pasear el perro a kilómetros de su casa, vienen ineludiblemente a la memoria otros confinamientos. Hay una reclusión muy especial que deberían conocer todos aquellos que viven en esta tierra: el autoconfinamiento al que se vieron obligados los republicanos españoles para ocultarse de la represión franquista. Sin ocultarse no hubieran sobrevivido. Bajo la Ley de Responsabilidades Políticas, durante los años inmediatamente posteriores a la victoria de los facciosos, el régimen dictatorial fusiló a casi 165.000 personas. ¿Soportarían nuestros contemporáneos conciudadanos 30 años escondidos emparedados vivos en la oscuridad?Para hacerse una idea de lo que fue, pueden ver este documental. O leer «Los Topos», de Jesús Torbado y Manuel Leguineche; o «Escondido» del hispanista Roland Fraser.

    Estas son algunas de sus historias

    LLIBRES | Alfons el Magnànim

    NACHO DEL RÍO / LA SEXTA y OTRAS FUENTES

    Durante 30 años, Higinio vivió a través de los ojos y los oídos de Rosa, su mujer. Se mantuvo escondido en agujeros en el suelo y entre falsas paredes tres décadas para evitar ser capturado y asesinado por los falangistas; siempre a la espera de un perdón, de una amnistía que no llegaba. Así construyó forzosamente su propia cárcel, y así representan Antonio de la Torre y Belén Cuesta la premisa que ofrece ‘La trinchera infinita’, la película que ahonda en la ‘otra’ cara de la represión que sufrieron las víctimas del franquismo. La de aquellos que, no siendo presos o esclavos del régimen, ni asesinados, ni refugiados en el extranjero, debieron zafarse de las garras del fascismo ocultándose en todo tipo de sitios: alacenas, cobertizos, graneros o pozos. Durante años, décadas.

    Protasio Montalvo Martín (38 años oculto: 1939-1977)

    El 20 de julio de 1939, Protasio Montalvo supo que, para salvar su vida, tenía que ocultarse. Lo que no supo hasta 38 años después fue durante cuánto tiempo debía hacerlo. Habían pasado poco más de tres meses del final oficial de la Guerra Civil, pero el escenario político y social de España en aquel momento no era ni mucho menos pacífico; tampoco en un pueblo como Cercedilla (provincia de Madrid) , de unos 3.000 habitantes. Allí Protasio, ya militante del PSOE y afiliado a la UGT, fue tesorero de la Casa del Pueblo y alcalde durante los años de contienda.

    Acabada la guerra, a Protasio, republicano, le habían aconsejado entregarse bajo la promesa de que su caso, como el de tantos, no iría para largo: «Yo iba con algunos familiares a entregarme en el campo de concentración, que estaba en un campo de fútbol que hoy llaman Bernabéu (N.de la E. se refiere al estadio del Real Madrid, construido en 1946 en los terrenos del Estadio de Chamartín); los familiares iban a despedirme, pero el campo estaba lleno, ya no cabía nadie». Hubo una breve trifulca a las puertas del estadio, lo que dio pie a su fuga: «Aquello me salvó la vida. Si no escapo entonces, no estaría ahora aquí, porque desde ese momento ya no me fie de nadie».

    (Acabada la guerra) «Todos los que habían luchado (en el Ejército republicano) volvían a sus casas, pero según iban viniendo los iban fusilando en cualquier sitio y, más que nada, eran detenidos y los llevaban a El Escorial». A quien no podían acusar de nada le «pegaban una paliza que lo destrozaba y lo usaban para trabajos forzados, para hacer las vías del ferrocarril de Burgos o ese monumento que es tan odioso» (el Valle de los Caídos)»

    Tras unos meses trabajando de forma clandestina en Madrid, y para evitar las sospechas de vecinos y otros delatores favorables al régimen, volvió a casa atravesando el campo, por la noche, en medio de la oscuridad. A punto de cumplir 40 años, comenzó su reclusión. Los primeros años de confinamiento los pasó en una conejera cercana a la casa. Comía de un balde y atendía a los movimientos de los conejos para saber cuándo podía acercarse el peligro; si alguien se acercaba, se escondía junto a ellos. Tiempo después se trasladó a un sótano de la vivienda».

    Sus hermanos murieron sin saber nada de él ni de su paradero. Lo mismo sucedió con amigos y otros allegados, creían que se había fugado al extranjero o estaba muerto. Su mujer y sus hijos guardaron el secreto hasta las últimas consecuencias, y ello incluían las fiestas y reuniones familiares: «Veía a los nietos por un agujero de la puerta; sólo de pequeñitos pude tenerlos en los brazos». No podía seguir viendo a sus nietos cuando aprendían a hablar por miedo a que revelaran su presencia. Protasio no salió de su eterno escondite ni tras la promulgación de la Ley de Amnistía de 1969 por la que se declaró «la prescripción de todos los delitos cometidos con anterioridad al 1 de abril de 1939». No se atrevía. Tampoco lo hizo cuando murió Franco porque «los mismos que estuvieron entonces en el poder seguían ocupando los principales puestos de la Administración«. No fue hasta 1977 cuando puso un pie en la calle como ciudadano libre. Tenía 77 años. El recibimiento a Protasio no fue lo que uno podría esperar para una víctima del franquismo. Las mentiras de los años pasados ya habían calado: algunos no dudaron en señalarle con pintadas en las que se le tachaba de «asesino».

    Hermanos Juan y Manuel Hidalgo España (28 años ocultos: 1939-1967)

    En febrero de 1937, Málaga fue invadida por las tropas franquistas. Miles de personas, se vieron obligadas a huir por la carretera que llevaba a Almería. En el camino, Juan y Manuel fueron testigos de la masacre de ese éxodo de refugiados conocido como «la desbandá» (la desbandada) . «Cuando pasamos Vélez tiraban la aviación y los barcos, desde el mar a la sierra, por donde íbamos todos […] No se pueden numerar los que íbamos. Por todas partes, derramados por todo el campo. Aquello era un diluvio de gente […] Cada uno tiraba por su lado, desorganizados… había que ir a Almería, que eso eran las órdenes». No había agua, ni comida, ni descanso; sólo disparos, bombas, heridos, muertos y carreras.

    (Acabada la guerra) Juan llegó seis días antes que Manuel a Benaque, un pequeño pueblo de la Axarquía de Málaga donde residían los dos antes de la sublevación franquista. Juan había caminado 16 días «sin parar y sin dormir y sin comer» hasta llegar nuevamente a Benaque. Ambos se escondieron al momento de llegar a Málaga, y tampoco pudieron verse en los siguientes 28 años. «A todos los que se quedaron allí o se presentaron …lo primero era detenerlos y a muchos los mataban«. Juan vivía entre dos paredes, en «un sitio muy estrecho, sólo se podía estar acurrucado allí».Las sospechas de un vecino franquista, que no tenía duda alguna de que Juan estaba allí, provocaron que los agentes de la Guardia Civil registraran en una infinidad de ocasiones la vivienda, con tremendas palizas a su mujer y a los padres de ésta. » Me quedé ciego en el 47, de la impresión de verla a ella después de la paliza, ciego del todo. No veía nada». Los hermanos Manuel y Juan pudieron volver a ser libres por un perdón acordado en 1966 por la administración franquista.

    Manuel Cortés Quero (30 años escondido: 1939-1969)

    Manuel Cortés, último alcalde de Mijas, permaneció en una habitación dieciocho años.
    Manuel Cortés, último alcalde de Mijas, en su escondite

    Manuel creía fuertemente en el socialismo; tanto que, después de barbero y organizador clandestino del PSOE y UGT en tiempos pre republicanos, acabó siendo concejal de Mijas en 1931, con solo 26 años. Algo más tenía, 31, cuando finalmente aceptó ser alcalde. A principios de 1937, con la entrada de los fascistas, Manuel, como el resto del pueblo, se vio obligado a abandonar su pueblo a través de la sierra en busca de la carretera que lleva a Almería. Allí se incorporó al Ejército de la República. Tras la derrota sabía las cosas no pintaban bien para un alcalde republicano y socialista ..descartó entregarse y fue a esconderse. El lugar: un armario tapiado en una habitación. Allí se ocultó durante más de dos años. A los dos años de confinamiento (su mujer ) se arriesgó a trasladar a Manuel a un desván, en una noche lluviosa, de difícil visibilidad, vestido con las ropas de su suegra recorrió al ritmo de una anciana los 300 metros que separaban ambos escondites. La noche del 28 de marzo de 1969, Manuel, con el oído pegado a la radio, escuchó a Fraga, por entonces ministro de Información y Turismo del franquismo, anunciar un decreto por el que se otorgaba el perdón para los delitos cometidos en la Guerra Civil. Manuel no se atrevió a poner un pie fuera de la casa hasta ver publicada la orden en el BOE (Boletín Oficial del Estado)

    Y muchos más y otros que nunca sabremos sus nombres…

    Ángel Blázquez, veinte años escondido en Béjar con la sola compañía de tres libros que se aprendió de memoria; Saturnino de Luca, que tuvo que volver a aprender a andar tras pasar 33 años en un hueco de 63 centímetros de altura que no le permitía ponerse de pie; Eulogio de Vega, ex alcalde de Rueda estuvo oculto durante veintiocho años en un huerto de Valladolid, aislado como un ermitaño; Manuel Corral, que tembló durante décadas tumbado sobre un saco de paja; o Andrés Ruiz, veinte años recluido en un agujero por el pecado de haber votado al Frente Popular. Secundino Angulo, del Valle de Losa, en Burgos, era una labrador socialista, pudo escapar del camión en el que lo trasladaban junto a otros compañeros para ejecutarlo. Permaneció diez años escondido en un agujero que él mismo cavó en una cuadra de ovejas. Cuando la Guardia Civil hacía registros, su padre cubría el foso con estiércol.

     
  • mesmontse 2:34 am el 1 March, 2020 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: Libros, Psicología de masas del fascismo, Wilhelm Reich   

    WILHELM REICH – PSICOLOGÍA DE MASAS DEL FASCISMO: Un debate urgente 

    En 1933, Wilhelm Reich publicó «Psicología de masas del fascismo». Sin embargo, la edición más conocida es la de 1946 y viene de la revisión de 1942, que ya no está centrada en la génesis del fascismo que vivio Reich en el siglo XX, y en la prevención que propuso a largo plazo contra futuros desarrollos fascistas. Con el resurgir de la extrema derecha en todo el mundo, ahora es un debate urgente.

    Un clásico silenciado


    La versión original de 1933 de la «Psicología de masas del fascismo» de Wilhelm Reich, que estaba agotada, ha sido reeditada. Para Reich era necesaria una comprensión psicológica de los procesos sociales, y cambios profundos en la educación, la formación, la sexualidad, y las normas patriarcales, para una protección a largo plazo de los desarrollos fascistas.

    ANDREAS PEGLAU / JUNGE WELT

    En una carta a Franz Mehring el 14 de julio de 1886, Friedrich Engels confesó que él y Marx habían descuidado investigar «la forma en que surgieron ideas y acciones políticas, conservadoras y otras ideologías mediadas por estas ideas».

    Excepto por la marginada «teoría crítica», esta brecha todavía existe en el marxismo actual: la infancia, la educación, la socialización, la psique, los motivos, la conciencia y aún más procesos subconscientes no juegan un papel calificado aquí. Pero, ¿cómo podría construirse una comunidad en la que «el libre desarrollo de todos es la condición para el libre desarrollo de todos» y donde se aplique el «todos de acuerdo con sus habilidades, todos de acuerdo con sus necesidades», si no se investigan e incluyen sistemáticamente estos asepectos? ¿Qué distingue exactamente a un individuo libre, qué condiciones se requieren para ser libre, qué habilidades tienen las personas y qué necesidades los impulsan?

    ¿Por qué la gente, hoy, va en contra de sus propios intereses objetivos?

    La Psicología sin embargo, es vista por muchos izquierdistas como una distracción de lo «real», de la lucha de clases. A menudo se entiende al individuo como opuesto a lo político. Las personas tienden a ser vistas como hojas en blanco en las que la sociedad respectiva está escribiendo su texto, de alguna manera, en algún momento.

    Pero si ese fuera el caso, ¿por qué entonces décadas de «socialismo real» no lograron escribir textos duraderos en esas páginas en blanco? ¿Por qué la mayoría de los ciudadanos de la RDA eligió la pseudo-libertad capitalista en 1990 en lugar de tratar de transformar sensiblemente su propio Estado? ¿Cómo es posible que las personas, nuevamente, se comporten en contra de sus intereses objetivos, apoyen a políticos mentirosos y partidos abiertamente reaccionarios o trabajen voluntariamente en sistemas en los que son manipulados, explotados, reprimidos o incluso enviados a la muerte?

    Wilhelm Reich (1897–1957) es uno de los pocos que respondió a estas preguntas bien fundadas. Hasta que se mudó de Viena a Berlín en 1930, fue uno de los colegas más creativos e importantes de Sigmund Freud. En Alemania se convirtió en uno de los autores psicoanalíticos más leído. En el otoño de 1930, el Partido Comunista lo había propuesto en Austria como candidato para el Consejo Nacional. Inmediatamente se convirtió en miembro del Partido Comunista Alemán (KPD) en Berlín, formó parte del Comité Ejecutivo del movimiento de reforma sexual del KP y trabajó como profesor en la Escuela de Trabajadores Marxistas (MASCH).

    A finales del verano de 1933, Reich publicó «Psicología de masas del fascismo» desde el exilio en Dinamarca, un hito dentro de lo que ahora se llama investigación sobre la extrema derecha. Hasta la fecha, no se han publicado libros psicoanalíticos que ofrezcan un análisis casi tan completo de las raíces psicosociales de los movimientos de extrema derecha como la «Psicología de masas» de Reich y la «Anatomía de la destructividad humana» de Erich Fromm (1973).

    Entre 1933 y 1941, Reich fue el único psicoanalista en todo el mundo que se opuso abierta y públicamente al fascismo, y desde 1935 también contra el estalinismo. Una figura notable en la historia de la ciencia y el movimiento obrero, de la que sólo existe una lamentable imagen distorsionada. ¿Cómo ha ocurrido?

    «Membrana mucosa opaca»

    En ningún momento Reich fue un comunista dogmático. Después de expresar las críticas a Friedrich Engels sobre «El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado» en sus publicaciones en 1932, y confirmar a sus camaradas que la moral sexual burguesa era «mucho más profunda de lo que todos creemos», quedó atrapado en el fuego cruzado de las críticas. El nivel más alto del Partido pronto se unió a ellas, por medio de los funcionarios del ZK, Ernst Schneller, Wilhelm Pieck y Ernst Grube. Después de la transferencia de poder al NSDAP, las diferencias se volvieron insuperables. Según la Internacional Comunista, la dictadura de Hitler fue la «etapa preliminar» de una «gran agitación». El juicio de Reich fue diferente. La primera oración de su «psicología de masas» decía: «La clase obrera alemana ha sufrido una severa derrota y con ella todo lo que es progresista, revolucionario, cultural y dirigido a los viejos objetivos de la libertad de la humanidad trabajadora».

    El 21 de noviembre de 1933, Reich descubrió por el periódico del Partido Comunista Danés, Arbejderbladet, que había sido expulsado de las organizaciones comunistas. Una de las razones dadas allí fue: «la publicación de un libro con contenido contrarrevolucionario», sobre lo que significa la «psicología de masas».

    En 1933/34, esta publicación fue revisada positivamente por trotskistas, pensadores libres, socialdemócratas daneses, anarquistas y miembros del Partido Socialista de los Trabajadores (SAP). En el Neue Weltbühne de diciembre de 1933, Ludwig Marcuse confirmó: »Reich está buscando (…) la base teórica para una propaganda realista (…) contra el fascismo. Es, con toda razón, la opinión de que el marxismo en su forma teórica actual no puede fundamentar tal propaganda.

    Como se esperaba, los periódicos comunistas juzgaron la situación de manera muy diferente. El 7 de enero de 1934, el contraataque que apareció en Praga mostró que «el éxito temporal de Hitler había barrido a todo tipo de pequeña burguesía que, como Reich, se consideran comunistas». El 30 de abril de 1934, el Deutsche Volkszeitung agregó: «La psicología de masas» reprodujo completamente la posición del trotskismo internacional». El «predicador sexual» Reich cubre «el carácter de clase del fascismo con una membrana mucosa opaca de sexualidad inhibida».

    En 1936, Reich, que estuvo en contacto con Leon Trotsky entre 1933 y 1936, apareció en una lista de «elementos trotskistas y otros elementos hostiles» elaborada por el Secretario General de la Internacional Georgi Dimitroff. En 1937, el oficial de la Internacional Comunista – y más tarde político del SPD (Partido socialdemócrata alemán)- Herbert Wehner lo denunció junto con otras tres docenas de ex camaradas, al NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Interno) como el «trotskista Reich (vive en Noruega)». Reich nunca fue rehabilitado dentro del movimiento comunista.

    «Abuso del psicoanálisis»

    La Asociación Psicoanalítica Internacional (API) y la Sociedad Psicoanalítica Alemana (DPG) eliminaron en secreto a Reich de sus listas de miembros en julio de 1933. El DPG inmediatamente sirvió a los nuevos señores de Berlín, y el IPV los apoyó todo lo posible. Con el popular Reich antifascista como miembro, eso hubiera sido imposible. El presidente del DPG, Felix Boehm, informó que en la primavera de 1933 «decenas de miles de carteles fueron distribuidos y pegados en lugares públicos y calles (…) con el contenido:» ¡Proteja a nuestros jóvenes de la vergüenza de la cultura reichiana! «

    La exclusión de Reich se hizo pública en agosto de 1934, en el mismo congreso de la API en que se aprobó el curso de adaptación de los analistas «arios». En el discurso de apertura, el presidente británico de la API, Ernest Jones, para desacreditar a Reich y otros analistas de izquierda dijo que «intentar difundir sus propias ideas sociales en nombre del psicoanálisis (…) es un abuso del psicoanálisis, que me gustaría criticar y rechazar fuertemente. «.

    Karl Landauer fue el único psicoanalista que mencionó públicamente la «Psicología de masas» en 1934. En Zeitschrift für Sozialforschung (Revista de Investigación Social), elogió a Reich como alguien «no satisfecho con palabras de moda como la ofuscación de las masas y psicosis colectiva». Sin embargo, los ex colegas de Reich se centraron en negar sus méritos y atribuirle graves trastornos mentales. Gradualmente, el que fue uno de los alumnos más prominentes de Freud fue reinterpretado como psicótico querulatorio, y una figura marginal en la historia del psicoanálisis.

    El trabajo sociocrítico de Reich no juega un papel en la corriente principal del psicoanálisis, allí no hay una discusión adecuada sobre la «Psicología de masas». Esto corresponde a una tendencia fundamental: el curso de adaptación al fascismo y la medicalización simultánea de la enseñanza freudiana en los Estados Unidos, le restaron valor a las corrientes analíticas orientadas hacia la crítica social y el cambio, hasta hoy. En ningún momento la API intentó rehabilitar a Reich.

    Destructor de «leyes morales»

    Por supuesto, los fascistas también ayudaron a hacer que Reich -que como «comunista judío» representaba perfectamente la imagen de su enemigo- fuera anonimizado. Después de que su apartamento fuera registrado, y fuera atacado el 2 de marzo de 1933 en el Völkischer Beobachter (El Observador Popular, diario oficial del Partido nazi) como destructor de la «ley moral», Reich huyó de Alemania.

    El 10 de mayo de 1933, fue uno de los cuatro psicoanalistas discípulos de Sigmund Freud, cuyos escritos fueron quemados en Berlín. En el mismo mes, Reich tenía todas las publicaciones en el índice NS, dos años antes de que los escritos de Freud sufrieran el mismo destino.

    Después de la anexión de Austria a la Alemania nazi, llegaron la expatriación y la preparación de un juicio por traición contra él y su amigo Willy Brandt, el posterior canciller federal. En mayo de 1935, el Reichsanzeiger alemán anunció la prohibición de todos las obras de Reich publicadas desde 1932. Cuando el Ministerio de Propaganda elaboró ​​la primera «Lista de literatura dañina e indeseable», se enumeró todo el trabajo de Reich. Ya en marzo de 1934, la «Psicología de masas del fascismo» se mencionó en el directorio de la biblioteca alemana en Leipzig como una publicación que ya no podía ser utilizada ni mencionada en público.

    No es de extrañar, después de todo, que la primera edición de este libro haya sido olvidada casi por completo. Cualquiera que se refiera a la «Psicología de masas» de Reich se refiere casi por completo a la tercera edición en inglés, publicada en 1946, que ha estado disponible en alemán desde 1971. Pero esta tercera edición es muy diferente de la original.

    En 1933, el objetivo declarado de Reich era fusionar elementos del psicoanálisis y el marxismo en algo nuevo, que llamó «economía sexual». En 1942, ya había estado viviendo en los Estados Unidos durante tres años, y en la revisión de «Psicología de masas» se había distanciado de Freud y Marx, y más aún de cualquier tipo de política de partidos, y le había dado un nuevo enfoque a su trabajo: el estudio de la energía vital, que llamó «orgón». Ahora buscaba formulaciones que también pudieran aplicarse al estalinismo y a todos los sistemas patriarcales autoritarios despóticos. Sin embargo, muchas de estas formulaciones no eran adecuadas para representar el capitalismo, la República de Weimar y el movimiento nacionalsocialista con la misma precisión que en la primera edición del libro. Aunque la edición de 1946 es una continuación notable, leer el texto original no la reemplaza.

    Los escritos de Reich también rara vez se mencionan en publicaciones actuales sobre autoritarismo, fascismo, el Holocausto, investigaciones sobre criminales nazis y extremismo de ultraderecha. Esto es sorprendente porque su visión del fascismo como violencia autoritaria, nacionalista, racista, especialmente antisemita, militante y glorificante masculina, coincide con las definiciones de la ultraderecha que se consideran válidas. Y es desafortunado porque Reich trajo algunos aspectos indispensables al debate, como la dependencia mutua de líderes y personas dirigidas y el hecho de que las orientaciones de derecha son causadas por religiones hostiles al cuerpo y al sexo, por la opresión de los niños, las mujeres y la sexualidad, en resumen: por el patriarcado.

    Fue la socialización autoritaria, emocional y supresora de la sexualidad lo que convirtió a bebés psicológicamente sanos en sujetos manipulables, racistas y fanáticos destructivos, y por lo tanto: fascistas potenciales. Reich describe el último proceso de la siguiente manera:
    «La inhibición moral de la sexualidad natural del niño hace que el miedo, la timidez, el temor a la autoridad, la obediencia, en el sentido burgués, sean algo bueno y educativo; se paralizan las fuerzas rebeldes en el ser humano porque cada impulso agresivo es ocupado por un miedo riguroso. En resumen, su objetivo es producir un ciudadano que se adapte al orden y que lo tolere a pesar de sus necesidades y de la humillación. Como paso preliminar, el niño pasa por el Estado autoritario en miniatura de la familia, a cuya estructura debe primero adaptarse para luego poder categorizarse en el marco social general. (…) Si la sexualidad se excluye de los canales de satisfacción dados naturalmente a través del proceso de represión sexual, se requieren diferentes tipos de satisfacción sustitutiva. Así, la agresión natural aumenta hasta el sadismo brutal, que es una parte esencial de la base psicológica masiva de la guerra, que es puesta en escena por unos pocos intereses imperialistas».

    Esto permite una conclusión significativa: si este tipo de socialización ya no pudiera tener lugar, los sistemas fascistas no tendrían una base masiva y los movimientos de derecha no tendrían ninguna posibilidad. Las personas mentalmente sanas no quieren reprimir ni ser reprimidas. No pueden soportar una dictadura, y mucho menos si se ejerce tan brutalmente como en el fascismo.

    Personajes autoritarios

    Pero, ¿qué quiso decir Reich con «fascismo» en 1933? Reich vio el fascismo como un «movimiento de clase media» que se extendió hasta el proletariado. Sin embargo, objetivamente, este movimiento beneficia a los círculos más reaccionarios de la gran burguesía, impulsados ​​por su temor a una revolución socialista. Al mismo tiempo, el fascismo es la expresión exagerada de estructuras de carácter autoritario de masas que unen el liderazgo y gran parte de los liderados.

    La ideología racial -el «eje teórico del fascismo alemán»- no sólo trata de «poner una capa biológica a las tendencias imperialistas», sino que el odio a los judíos también ayudó a los individuos nacionalsocialistas a ignorar sus bloqueos psicosexuales. Durante siglos la religión cristiana había sido hostil a la sexualidad «como una cualidad de la humanidad de la que sólo el más allá podría redimir», y «el fascismo nacionalista está reubicando los sentidos sexuales» en una «raza extranjera». El nacionalsocialista también luchó contra su propia sexualidad negada en la imagen enemiga del judío. Dado que esta negación a su vez no está restringida a los miembros del NSDAP, el fascismo también es «la construcción de una sociedad sexualmente y económicamente enferma en contra de las (…) tendencias del bolchevismo hacia la libertad sexual y económica».

    Reich describió así el fascismo, como un fenómeno psicológico, social, económico y político y, al mismo tiempo, lo clasificó en contextos históricos más amplios.

    La protección a largo plazo contra los desarrollos fascistas era, por lo tanto, inconcebible para él sin una comprensión psicológico-psicoanalítica de los procesos sociales, sin cambios serios en la educación, la formación, la sexualidad, sin superar las normas patriarcales. De esa conclusión trata el epílogo de la segunda edición en marzo de 1934 de la Psicología de masas: «Si intenta cambiar la estructura de las personas solo, la sociedad es reacia. Si intentas cambiar la sociedad por tu cuenta, las personas son reacias. Eso muestra que ninguno puede cambiar por sí mismo».

    Importancia actual

    El giro político actual hacia la ultraderecha ha dado a los clásicos de Reich una nueva actualidad. Sus tesis podrían usarse para argumentar lo siguiente sobre el éxito electoral de los partidos de extrema derecha: la izquierda emancipadora cree en en el bien, en la sociedad y en la gente, por lo tanto, pregona solidaridad, equidad, etc., en última instancia, libertad e igualdad. Pero la izquierda ignora el hecho de que la mayoría de nosotros hemos sido y estamos siendo psicológicamente deformados por la socialización infantil, opresiva, alienante y autoritaria. Eso tiende a crear individuos antisociales, injustos, inestables, destructivos. Crea miedo a la libertad y a la confrontación con el poder existente y, en cambio, asegura que se busquen chivos expiatorios por una existencia insatisfactoria, que puedan ser atacados con impunidad. En 1933 había judíos y comunistas, hoy son especialmente refugiados o migrantes.

    Las investigaciones a largo plazo de los estudios «Mitte» de Leipzig sobre actitudes autoritarias y de extrema derecha entre 2016 y 2018 mostraron que el 80 por ciento de los alemanes tienen actitudes xenófobas individuales. La agresión autoritaria, y el deseo de obedecer a los personajes autoritarios caracteriza a casi el 70 por ciento de la población alemana.

    Aquí es exactamente donde la derecha, inconscientemente, entra en juego. Significa que mientras la izquierda se dirige a una persona ideal que apenas existe en la realidad, la derecha atrae a las masas por sus estructuras de carácter autoritario-destructivo, y gana. Reich escribió: «Sólo si la estructura de la personalidad de un líder coincide con estructuras específicas de masas de un círculo amplio, un líder puede hacer historia».

     
  • mesmontse 11:54 pm el 30 November, 2019 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , Libros   

    LIBROS: In Defense of Julian Assange/ En defensa de Julian Assange 

    OR Books acaba de publicar «In Defense of Julian Assange«, una obra editada por Tariq Ali y Margaret Kunstler, en la cual una larga lista de personalidades exponen la importancia de defender el trabajo de Assange. Entre los colaboradores se encuentran Franco “Bifo» Berardi, Noam Chomsky, Teresa Forcades i Vila, John Pilger y Slavoj Žižek. Todas las ganancias de las ventas del libro se donarán a la Courage Foundation, una organización de apoyo a periodistas y a denunciantes de actos criminales.

    Noam Chomsky, dice » El arresto de Assange es un escándalo en varios aspectos. Uno de ellos es precisamente la demostración del poder del gobierno, y no sólo del gobierno de EEUU. Los británicos están cooperando. Ecuador, por supuesto, ahora está cooperando. Suecia, antes, había cooperado. Estos son esfuerzos para silenciar a un periodista que estaba produciendo materiales que las personas en el poder no querían que la multitud supiera. WikiLeaks estaba produciendo cosas que la gente debería saber sobre las personas en el poder. Pero como no les gusta quieren silenciarlo».

    John Pilger, explica en el libro: «Cada vez que visito a Julian Assange, nos encontramos en una habitación que él conoce demasiado bien. Hay una mesa desnuda y fotos de Ecuador en las paredes. Hay una estantería donde los libros nunca cambian. Las cortinas siempre están cerradas y no hay luz natural. El aire está quieto y fétido. Esta es la habitación 101. Antes de entrar en la habitación 101, debo entregar mi pasaporte y mi teléfono. Mis bolsillos y posesiones son examinados. La comida que traigo es inspeccionada. El hombre que vigila la habitación 101 se sienta en lo que parece una cabina telefónica pasada de moda y mira una pantalla, observando …»

    La médico y religiosa catalana Teresa Forcades i Vila, relata así su visita a Julian Assange: «Era el 29 de agosto de 2017 y no estaba preparada para lo que encontré. El hermoso edificio inglés que había visto muchas veces en las fotos de los periódicos y en la televisión estaba justo frente a mí, pero el edificio no era la embajada de Ecuador que había imaginado. El portero me dirigió a una pequeña puerta a la izquierda de la escalera principal. Un funcionario abrió la puerta de manera bastante furtiva, tomó mi pasaporte a toda prisa y cerró la puerta nuevamente, dejándome afuera, perpleja».

    Bajo el título «Assange sólo nos tiene a nosotros para ayudarlo», Žižek, comienza escribiendo: «Finalmente sucedió: el 11 de abril de 2019, Julian Assange fue sacado de la embajada ecuatoriana y arrestado. No fue una sorpresa: muchas señales apuntaban en esta dirección. Hacía una o dos semanas, WikiLeaks ya predecía el arresto, y el Ministerio de Relaciones Exteriores ecuatoriano respondió con lo que ahora sabemos que es una mentira descarada – que no había planes para retirar el asilo a Assange-, salpicada de nuevas mentiras -que WikiLeaks estaba publicando fotos de la vida privada del presidente Moreno. ¿Por qué Assange estaría interesado en hacer esto y poner en peligro su asilo? «

    Franco «Bifo» Berardi, se pregunta «¿Por qué la persecución de Julian Assange? ¿Qué acto reprochable cometió? ¿Por qué algunos de los actores más poderosos de la escena política del mundo están tan enojados con él que sugieren que puede ser eliminado por un avión no tripulado?» Y responde, «la culpa de Julian Assange es la siguiente: se ha tomado en serio muchas de las palabras que son la base de la democracia liberal y de la cultura política occidental en general: verdad, transparencia y democracia. La agresión legal de larga duración contra Assange es un acto de hipocresía y viola las reglas éticas de la libertad de información».

     
  • mesmontse 4:33 pm el 28 November, 2019 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , Libros   

    LIBROS: «LAS ESTRATEGIAS DE LA AURORA. Un siglo de revoluciones: Rusia, España, Vietnam y Cuba» 

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    Presentación y debate: viernes 29 de noviembre a las 19 hs, en Librería del Fondo, Costa Rica 4568 (CABA) Buenos Aires.

    Las revoluciones constituyen sucesos poco frecuentes. Los acontecimientos en América Latina renuevan la pregunta y el debate. ¿Qué cambios profundos son posibles hoy? El Colectivo Editorial Crisis, junto a Editorial Prometeo, presenta un libro imprescindible de Pedro Cazes Camarero. El autor es ex miembro del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) organizaciones políticas que existieron en Argentina en la década de los 60 y 70.

    Las condiciones que brinden autonomía a todos los ciudadanos y el derecho a la protección social son construcciones político-culturales, resultado de luchas ideológicas y sociales en procesos históricos concretos. Las propias necesidades de superviencia del sistema capitalista dieron lugar al desarrollo de un sistema público de atención y protección social capaz de sostener a los individuos en circunstancias adversas, más allá de sus redes cercanas de familia y amigos. Sin embargo esta organización institucional de soporte a los ciudadanos es objeto permanente de debates ideológicos e intentos de reduccción, descrédito, cuando no directamente de supresión y retorno a las condiciones de antes de la promulgación de estos derechos sociales.

    Por medio del análisis del discurso público y los resultados de un extenso trabajo de campo, en este libro se analiza esa institucionalidad y las disputas en torno a ella, que caracterizan las primeras décadas de este siglo XXI.

     
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