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  • mesmontse 2:46 pm el 12 December, 2021 Enlace permanente | Responder
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    JULIAN ASSANGE: No hay garantías de EEUU de no someterlo a un régimen de aislamiento 

    Terror de Estado contra Assange

    Nuevamente es posible la extradición de periodistas perseguidos políticamente: un tribunal británico concede la apelación de Estados Unidos. La defensa sigue luchando


    INA SEMBDNER / JUNGE WELT


    El gobierno de Estados Unidos continúa con sus tácticas de desgaste en el caso de Julian Assange. El objetivo: desconectar al periodista de forma permanente. El viernes, el Tribunal Superior de Londres confirmó el recurso presentado de Estados Unidos por la extradición del fundador de la plataforma Wikileaks, que fue rechazado en enero.

    El caso ahora se lleva de vuelta al Tribunal de Magistrados de Westminster con órdenes de remitirlo también al Ministro del Interior del Reino Unido, para una decisión final.

    Según Wikileaks, a Assange no se le permitió comparecer ante el tribunal, como en la audiencia de apelación de dos días en octubre. Si Estados Unidos finalmente tiene éxito en condenar a este hombre de 50 años en suelo estadounidense, el australiano podría enfrentar hasta 175 años de prisión por publicar documentos sobre crímenes de guerra estadounidenses en Irak y Afganistán.

    La apelación fue admitida porque la parte estadounidense había dado garantías de que Assange no sería recluido en régimen de aislamiento en los Estados Unidos y sería tratado adecuadamente.

    La jueza Vanessa Baraitser citó el principal argumento en contra de la extradición en enero de que existía una alta probabilidad de que Assange fuera expuesto a las llamadas medidas administrativas especiales (SAM) –aislamiento y control casi completo del prisionero– en la prisión de máxima seguridad ADX de Florencia, en Colorado, si es declarado culpable. Esto aumentaría el riesgo de suicidio para él hasta tal punto que consideró que la extradición no era posible.

    Sin embargo, en el recurso de extradición no se escucharon «garantías» de la fiscalía estadounidense.

    En justificación de su veredicto, los jueces Ian Burnett y Timothy Holroyde ahora citaron: “No hay ninguna razón por la que este tribunal no deba aceptar las representaciones por lo que dicen. No hay razón para creer que Estados Unidos no hizo las declaraciones de buena fe ”. Como recordatorio, estos compromisos contienen dos salvedades importantes:

    Assange aún podría ser trasladado a una prisión de ADX «si, después de recibir esta promesa, comete algún acto futuro que signifique que califica para tal designación». Con respecto a las condiciones de aislamiento, EEUU declaró que conservaba la autoridad para «imponer SAM al Sr. Assange si, después de hacer esta promesa, comete un acto en el futuro que califique para un SAM».

    La pareja y abogada defensora de Assange, Stella Moris, anunció que «apelaría esta decisión lo antes posible». Continuó explicando: «¿Cómo puede ser justo, cómo puede ser correcto, cómo puede ser posible extraditar a Julian al país que planeó su asesinato?», por parte de funcionarios estadounidenses bajo la presidencia de Donald Trump.

    Es particularmente macabro que el veredicto se conoció en el Día Internacional de los Derechos Humanos y el día en que se otorgó el Premio Nobel de la Paz a dos periodistas en Oslo.

    La ministra federal alemana de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock (Die Grünen/Los Verdes), dijo de manera sucinta que aún no conocía los motivos del veredicto y no podía decir nada más. Cuando estaba en oposición, hace muy poco, Baerbock se unía a quienes piden la liberación inmediata de Assange.

     
  • mesmontse 2:16 am el 28 September, 2021 Enlace permanente | Responder
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    ASSANGE: La CIA planeó secuestrarlo en la embajada de Ecuador y tirotearse con agentes rusos en Londres 

    «Si los rusos lograban subir a Assange a un avión, los operativos estadounidenses o británicos evitarían que despegara bloqueándolo con un automóvil en la pista, colocando un helicóptero sobre él o disparando a sus neumáticos», explicó un ex funcionario de alto rango de la administración Trump a Yahoo News. Otros escenarios previstos contemplaron tiroteos con agentes del Kremlin en las calles de Londres, estrellar un automóvil contra el vehículo diplomático ruso que transportara a Assange y secuestrarlo. «WikiLeaks era una completa obsesión de Pompeo. Él y la subdirectora de la CIA, querían vengarse de Assange», señaló otro ex funcionario de seguridad nacional.

    Secuestro, asesinato y tiroteo en Londres: los planes secretos de guerra de la CIA contra WikiLeaks


    En 2017, cuando Julian Assange comenzó su quinto año refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, la CIA conspiró para secuestrar al fundador de WikiLeaks, lo que provocó un acalorado debate entre los funcionarios de la administración Trump sobre la legalidad y practicidad de tal operación.

    Z. DORFMAN, S.D.NAYLOR, M.ISIKOFF / YAHOO NEWS

    Algunos altos funcionarios dentro de la CIA y la administración Trump incluso hablaron de matar a Assange, llegando incluso a solicitar «borradores» u «opciones» sobre cómo asesinarlo. Las discusiones sobre el secuestro o asesinato de Assange ocurrieron «en los niveles más altos» de la administración Trump, dijo un ex funcionario de alto nivel de contrainteligencia. «No parecía haber límites», dijo.

    Las conversaciones fueron parte de una campaña de la CIA sin precedentes dirigida contra WikiLeaks y su fundador. Los múltiples planes de la agencia también incluían un extenso espionaje de los asociados de WikiLeaks, sembrar la discordia entre los miembros del grupo y robar sus dispositivos electrónicos.

    Si bien Assange había estado en el radar de las agencias de inteligencia de EEUU durante años, estos planes para una guerra total contra él fueron provocados por la publicación en curso de WikiLeaks de herramientas de piratería de la CIA extraordinariamente sensibles, conocidas colectivamente como «Bóveda 7», que la agencia finalmente concluyó que representaba «la mayor pérdida de datos en la historia de la CIA».

    El director de la CIA recién instalado por el presidente Trump, Mike Pompeo, buscaba venganza contra WikiLeaks y Assange, quien había buscado refugio en la embajada de Ecuador desde 2012 para evitar la extradición a Suecia para afrontar acusaciones de violación que siempre negó. Pompeo y otros líderes de las principales agencias «estaban completamente separados de la realidad porque estaban muy avergonzados por el Bóveda 7», dijo un ex funcionario de seguridad nacional de Trump.

    La furia de la CIA contra WikiLeaks llevó a Pompeo a describir públicamente al grupo en 2017 como un «servicio de inteligencia hostil no estatal». Más que un simple tema de conversación provocativo, la designación abrió la puerta para que los operativos de la agencia tomaran acciones mucho más agresivas, tratando a la organización como lo hace con los servicios de espionaje adversario, dijeron ex funcionarios de inteligencia a Yahoo News. En cuestión de meses, los espías estadounidenses estaban monitoreando las comunicaciones y los movimientos de numerosos miembros del personal de WikiLeaks, incluida la vigilancia visual y de audio del propio Assange, según ex funcionarios.


    Esta investigación de Yahoo News, basada en conversaciones con más de 30 ex funcionarios estadounidenses, ocho de los cuales describieron detalles de las propuestas de la CIA para secuestrar a Assange, revela por primera vez uno de los debates de inteligencia más polémicos de la presidencia de Trump y expone nuevos detalles sobre la guerra del gobierno de Estados Unidos contra WikiLeaks. Fue una campaña encabezada por Pompeo que doblegó importantes restricciones legales, potencialmente puso en peligro el trabajo del Departamento de Justicia para enjuiciar a Assange y arriesgó un episodio dañino con el Reino Unido, el aliado más cercano de Estados Unidos. La CIA se negó a comentar y Pompeo no respondió a las solicitudes de comentarios.

    «Como ciudadano estadounidense, me parece absolutamente indignante que nuestro gobierno esté contemplando la posibilidad de secuestrar o asesinar a alguien sin ningún proceso judicial simplemente porque ha publicado información veraz», dijo a Yahoo News Barry Pollack, abogado de Assange en Estados Unidos. «Mi esperanza y expectativa es que los tribunales del Reino Unido considerarán esta información y reforzarán aún más su decisión de no extraditar a los Estados Unidos», agregó Pollack.

    Assange se encuentra ahora en una prisión de Londres mientras los tribunales deciden sobre una solicitud de Estados Unidos para extraditar al fundador de WikiLeaks por los cargos de intentar ayudar a la ex analista del Ejército de los Estados Unidos Chelsea Manning a irrumpir en una red informática clasificada y conspirar para obtener y publicar documentos clasificados en violación de la Ley de Espionaje.

    No hay indicios de que las medidas más extremas dirigidas a Assange hayan sido aprobadas, en parte debido a las objeciones de los abogados de la Casa Blanca, pero las propuestas de la agencia sobre WikiLeaks preocuparon tanto a algunos funcionarios de la administración que se comunicaron secretamente con los miembros del Congreso y los de los Comités de inteligencia del Senado, para alertarlos sobre lo que sugería Pompeo. «Hubo serias preocupaciones de supervisión de inteligencia que se plantearon», dijo un funcionario de seguridad nacional de Trump. A algunos funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional les preocupaba que las propuestas de la CIA de secuestrar a Assange no sólo fueran ilegales sino que también pudieran poner en peligro el enjuiciamiento del fundador de WikiLeaks. Preocupado por que los planes de la CIA descarrilaran un posible caso penal, el Departamento de Justicia aceleró la redacción de los cargos contra Assange para asegurarse de que estuvieran vigentes si lo llevaban a Estados Unidos.

    A fines de 2017, en medio del debate sobre el secuestro y otras medidas extremas, los planes de la agencia dieron un vuelco cuando los funcionarios estadounidenses recogieron lo que consideraron informes alarmantes de que los agentes de inteligencia rusos se estaban preparando para sacar a Assange del Reino Unido y llevarlo a Moscú.

    Los informes de inteligencia sobre una posible fuga se consideraron creíbles en los niveles más altos del gobierno de EEUU. En ese momento, los funcionarios ecuatorianos habían comenzado los esfuerzos para otorgarle el estatus diplomático a Assange como parte de un plan para darle cobertura para dejar la embajada y volar a Moscú para servir en la embajada en Rusia del país.

    En respuesta, la CIA y la Casa Blanca comenzaron a preparar una serie de escenarios para frustrar los planes de salida de Assange a Rusia, según tres ex funcionarios. Esos incluyeron: posibles tiroteos con agentes del Kremlin en las calles de Londres, estrellar un automóvil contra el vehículo diplomático ruso que transportara a Assange y secuestrarlo, y disparar a los neumáticos del avión ruso que transportara a Assange antes de que pudiera despegar hacia Moscú.

    (Los funcionarios estadounidenses pidieron a sus homólogos británicos que dispararan si era necesario disparar, y los británicos estuvieron de acuerdo, según un ex alto funcionario de la administración).

    «Teníamos todo tipo de razones para creer que estaba contemplando la posibilidad de salir de allí», dijo el ex alto funcionario de la administración, y agregó que un informe decía que Assange podría intentar escapar de la embajada escondido en un carrito de lavandería. «Iba a ser como una película sobre la fuga de la prisión».

    La intriga sobre una posible fuga de Assange desencadenó una lucha salvaje entre los servicios de espionaje rivales en Londres. Agencias estadounidenses, británicas y rusas, entre otras, colocaron operativos encubiertos alrededor de la Embajada de Ecuador.

    En el caso de los rusos, fue para facilitar una fuga. Para los Estados Unidos y los servicios aliados, fue para bloquear tal escape. «Fue más que cómico», dijo el ex alto funcionario. «Llegó al punto en que todas las personas en un radio de tres cuadras trabajaban para uno de los servicios de inteligencia, ya fueran barrenderos, agentes de policía o guardias de seguridad».

    Los funcionarios de la Casa Blanca informaron a Trump y le advirtieron que el asunto podría provocar un incidente internacional, o algo peor. “Le dijimos que esto se iba a poner feo”, dijo el ex funcionario.

    A medida que se intensificaba el debate sobre WikiLeaks, a algunos en la Casa Blanca les preocupaba que la campaña contra la organización terminara por «debilitar a Estados Unidos», como lo expresó un funcionario de seguridad nacional de Trump, al reducir las barreras que impiden que el gobierno persiga a periodistas y organizaciones de noticias convencionales, dijeron ex funcionarios. El miedo en el Consejo de Seguridad Nacional, dijo el ex funcionario, podría resumirse en: «¿Dónde va a terminar esto?»

    Cuando WikiLeaks lanzó su sitio web en diciembre de 2006, era un modelo casi sin precedentes: cualquier persona en cualquier lugar podía enviar materiales de forma anónima para su publicación. Y lo hicieron, sobre temas que van desde los ritos secretos de una hermandad, hasta los detalles de las operaciones de detenidos del gobierno de los Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo.

    Sin embargo, Assange, el larguirucho activista australiano que dirigía la organización, no recibió mucha atención hasta 2010, cuando WikiLeaks publicó imágenes de 2007 de la cámara de un helicóptero Apache estadounidense que mató a tiros al menos a una docena de personas, incluidos dos periodistas de Reuters, e hirió a dos niños, en una plaza pública en Bagdad. El Pentágono se había negado a publicar el dramático video, pero alguien se lo había proporcionado a WikiLeaks.

    Más tarde, ese mismo año, WikiLeaks también publicó varios cachés de documentos clasificados y confidenciales del gobierno de EEUU relacionados con las guerras en Afganistán e Irak, así como más de 250.000 cables diplomáticos estadounidenses. Assange fue aclamado en algunos círculos como un héroe y en otros como un villano. Para las agencias de inteligencia y aplicación de la ley de EEUU, la pregunta era cómo tratar con el grupo, que operaba de manera diferente a los medios de comunicación típicos. «El problema planteado por WikiLeaks era que no había nada parecido», dijo un ex funcionario de inteligencia.

    Cómo definir WikiLeaks durante mucho tiempo ha confundido a todos, desde los funcionarios del gobierno hasta los defensores de la prensa. Algunos lo ven como una institución periodística independiente, mientras que otros han afirmado que es el sirviente de los servicios de espionaje extranjeros.

    «No son una organización periodística, no están cerca de ella», dijo a Yahoo News en una entrevista William Evanina, quien se retiró siendo el principal funcionario de contrainteligencia de Estados Unidos a principios de 2021. Evanina se negó a discutir propuestas específicas de Estados Unidos con respecto a Assange o WikiLeaks.

    Pero la administración Obama, temerosa de las consecuencias para la libertad de prensa y castigada por las consecuencias de sus propias búsquedas agresivas de filtraciones, restringió las investigaciones sobre Assange y WikiLeaks. “Estuvimos estancados durante años”, dijo Evanina. «Hubo una reticencia a un alto nivel en la administración de Obama, para permitir que las agencias se involucraran en ciertos tipos de recopilación de inteligencia contra WikiLeaks, incluidas las señales y las operaciones cibernéticas», dijo.

    Eso comenzó a cambiar en 2013, cuando Edward Snowden, un contratista de la Agencia de Seguridad Nacional, huyó a Hong Kong con un enorme tesoro de materiales clasificados, algunos de los cuales revelaron que el gobierno de Estados Unidos estaba espiando ilegalmente a estadounidenses. WikiLeaks ayudó a organizar la fuga de Snowden a Rusia desde Hong Kong. Un editor de WikiLeaks también acompañó a Snowden a Rusia, permaneciendo con él durante su estadía forzada de 39 días en un aeropuerto de Moscú y viviendo con él durante tres meses después de que Rusia le concediera asilo a Snowden.

    A raíz de las revelaciones de Snowden, la administración Obama permitió que la comunidad de inteligencia priorizara la recopilación sobre WikiLeaks, según Evanina, ahora director ejecutivo del Grupo Evanina. Anteriormente, si el FBI necesitaba una orden de registro para ingresar a las bases de datos del grupo en los Estados Unidos o quería usar el poder de una citación o una carta de seguridad nacional para obtener acceso a los registros financieros relacionados con WikiLeaks, «eso no sucedía, dijo otro ex alto funcionario de contrainteligencia. «Eso cambió después de 2013», añadió.

    A partir de ese momento, la inteligencia estadounidense trabajó en estrecha colaboración con agencias de espionaje amigas para construir una imagen de la red de contactos de WikiLeaks «y vincularla con los servicios de inteligencia estatales hostiles», dijo Evanina. La CIA reunió a un grupo de analistas conocidos extraoficialmente como «el equipo de WikiLeaks» en su Oficina de Asuntos Transnacionales, con la misión de examinar la organización, según un ex funcionario de la agencia.

    Aún irritados por los límites establecidos, los principales funcionarios de inteligencia presionaron a la Casa Blanca para que redefiniera a WikiLeaks, y a algunos periodistas de alto perfil, como «intermediarios de información», lo que habría abierto el uso de más herramientas de investigación en su contra, y podría allanar el camino para su enjuiciamiento, según ex funcionarios. «Fue un paso en la dirección de mostrarle a un tribunal -si llegábamos tan lejos- que estábamos tratando con agentes de una potencia extranjera», dijo un ex alto funcionario de contrainteligencia.

    Entre los periodistas que algunos funcionarios estadounidenses querían designar como «intermediarios de información» se encontraban Glenn Greenwald, entonces columnista de The Guardian, y Laura Poitras, realizadora de documentales, quienes habían sido fundamentales en la publicación de documentos proporcionados por Snowden.

    “¿Es WikiLeaks un medio periodístico? ¿Son Laura Poitras y Glenn Greenwald verdaderamente periodistas? » dijo el ex funcionario. «Intentamos cambiar la definición de ellos, prediqué esto en la Casa Blanca y me rechazaron».

    La política de la administración Obama fue: «Si tienen trabajos publicados, no importa el lugar, entonces tenemos que tratarlos como individuos protegidos por la Primera Enmienda», dijo el ex alto funcionario de contrainteligencia. «Hubo algunas excepciones a esa regla, pero fueron muy, muy, muy pocas y distantes entre sí». WikiLeaks, decidió la administración, no encajaba en esa excepción.

    En un comunicado a Yahoo News, Poitras dijo que los intentos informados de clasificarla a ella misma, a Greenwald y Assange como «intermediarios de información» en lugar de periodistas son «escalofriantes y una amenaza para los periodistas de todo el mundo». «Que la CIA conspiró para buscar la entrega y el asesinato extrajudicial de Julian Assange es un crimen contra la prensa patrocinado por el Estado», agregó.

    «No me sorprende en lo más mínimo que la CIA, una institución autoritaria y antidemocrática desde hace mucho tiempo, conspirara para encontrar una manera de criminalizar el periodismo y espiar y cometer otros actos de agresión contra periodistas», dijo Greenwald a Yahoo News.

    En 2015, WikiLeaks fue objeto de un intenso debate sobre si la organización debería ser atacada por agencias policiales o de espionaje.

    Algunos argumentaron que el FBI debería tener la responsabilidad exclusiva de investigar WikiLeaks, sin ningún papel para la CIA o la NSA. El Departamento de Justicia, en particular, fue «muy protector» con sus autoridades sobre si presentar cargos contra Assange y si tratar a WikiLeaks «como un medio de comunicación», dijo Robert Litt, abogado principal de la comunidad de inteligencia durante la administración Obama.

    Luego, en el verano de 2016, en el apogeo de la temporada de elecciones presidenciales, se produjo un episodio sísmico en el enfoque evolutivo del gobierno de Estados Unidos hacia WikiLeaks, cuando el sitio web comenzó a publicar correos electrónicos del Partido Demócrata. La comunidad de inteligencia de EEUU concluyó más tarde que la agencia de inteligencia militar rusa conocida como GRU había pirateado los correos electrónicos.

    En respuesta a la filtración, la NSA comenzó a vigilar las cuentas de Twitter de los presuntos agentes de inteligencia rusos que estaban difundiendo los correos electrónicos filtrados del Partido Demócrata, según un ex funcionario de la CIA. Esta colección reveló mensajes directos entre los operativos, que se conocían con el sobrenombre de Guccifer 2.0, y la cuenta de Twitter de WikiLeaks. Assange en ese momento negó rotundamente que el gobierno ruso fuera la fuente de los correos electrónicos, que también fueron publicados por las principales organizaciones de noticias.

    Aun así, la comunicación de Assange con los presuntos agentes resolvió el asunto para algunos funcionarios estadounidenses. Los eventos de 2016 «realmente cristalizaron» la creencia de los funcionarios de inteligencia de Estados Unidos de que el fundador de WikiLeaks «estaba actuando en connivencia con personas que lo estaban utilizando para dañar los intereses de Estados Unidos», dijo Litt.

    Después de la publicación de los correos electrónicos del Partido Demócrata, no hubo «debate cero» sobre el tema de si la CIA aumentaría su espionaje en WikiLeaks, dijo un ex funcionario de inteligencia. Pero todavía había «sensibilidad sobre cómo recogeríamos [la información] sobre ellos», agregó el ex funcionario.

    La CIA ahora consideraba a las personas afiliadas a WikiLeaks como objetivos válidos para varios tipos de espionaje, incluida la recopilación técnica cercana -el espionaje en persona- y las «operaciones remotas», es decir, entre otras cosas, la piratería de los dispositivos de los miembros de WikiLeaks desde lejos, según ex funcionarios de inteligencia.

    La opinión de la administración Obama sobre WikiLeaks experimentó lo que Evanina describió como un «cambio radical» -ayudado en parte por la publicación de WikiLeaks de los correos electrónicos de la campaña demócrata- poco antes de que Donald Trump, obtuviera la victoria sobre Hillary Clinton en las elecciones de 2016.

    Mientras el equipo de seguridad nacional de Trump asumía sus posiciones en el Departamento de Justicia y la CIA, los funcionarios se preguntaban si, a pesar de su declaración de campaña de «amor» por WikiLeaks, las personas designadas por Trump adoptarían una visión más dura de la organización. No fueron decepcionados.

    “Hubo un cambio fundamental en cómo se ve [a WikiLeaks]”, dijo un ex alto funcionario de contrainteligencia. Cuando se trató de enjuiciar a Assange, algo que la administración Obama se había negado a hacer, la Casa Blanca de Trump adoptó un enfoque diferente, dijo un ex funcionario del Departamento de Justicia. «Ese equipo no estuvo demasiado dividido por los problemas con la Primera Enmienda».

    El 13 de abril de 2017, con un broche de la bandera de EEUU en la solapa, Pompeo subió al podio en una sala abarrotada del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) – un grupo de expertos de Washington- para hacer sus primeros comentarios públicos como director de la CIA de Trump. En lugar de utilizar el evento para ofrecer una descripción general de los desafíos globales o para exponer los cambios burocráticos que planeaba hacer en la agencia, Pompeo dedicó gran parte de su discurso a la amenaza que representa WikiLeaks. “WikiLeaks camina como un servicio de inteligencia hostil y habla como un servicio de inteligencia hostil y ha animado a sus seguidores a encontrar trabajo en la CIA para obtener inteligencia”, dijo. «Es hora de llamar a WikiLeaks por lo que realmente es: un servicio de inteligencia hostil no estatal a menudo instigado por actores estatales como Rusia», continuó.

    Apenas habían pasado cinco semanas desde que WikiLeaks sorprendió a la CIA cuando anunció que había obtenido una gran cantidad de archivos, que denominó «Bóveda 7», de la división de piratería ultrasecreta de la CIA. A pesar de la creciente recopilación de información de la CIA sobre WikiLeaks, el anuncio fue una completa sorpresa para la agencia, pero tan pronto como la organización publicó los primeros materiales en su sitio web, la CIA supo que estaba enfrentando una catástrofe.

    «Bóveda 7 lastimó a la agencia hasta la médula”, dijo un ex funcionario de la CIA. Los funcionarios de la agencia «solían reírse de WikiLeaks», burlándose del Departamento de Estado y del Pentágono por permitir que tanto material escapara de su control.

    Pompeo, aparentemente temeroso de la ira del presidente, inicialmente se mostró reacio a informar al presidente sobre Bóveda 7, según un ex funcionario de alto rango de la administración Trump. “No se le digas, no necesita saberlo”, dijo Pompeo a quien le informó de lo ocurrido, antes de que le avisaran que la información era demasiado crítica y que había que informar al presidente, dijo el ex funcionario.

    Airados altos funcionarios del FBI y la NSA exigieron repetidamente reuniones interinstitucionales para determinar el alcance del daño causado por Bóveda 7, según otro ex funcionario de seguridad nacional. La NSA creía que, aunque la filtración reveló solo operaciones de piratería informática de la CIA, también podría dar a países como Rusia o China pistas sobre los objetivos y métodos de la NSA, dijo este ex funcionario.

    «Bóveda 7» impulsó «una mentalidad completamente nueva en la administración para repensar cómo ver a WikiLeaks como un actor adversario», dijo Evanina. «Eso fue nuevo y fue ‘refrescante’ para la comunidad de inteligencia y la comunidad de aplicación de la ley».

    Las actualizaciones sobre Assange se incluyeron con frecuencia en el resumen diario para el presidente Trump, un documento de alto secreto preparado por las agencias de inteligencia de Estados Unidos que resume los problemas de seguridad nacional más críticos del día, según un ex funcionario de seguridad nacional.

    La pregunta inmediata que enfrentaban Pompeo y la CIA era cómo devolver el golpe a WikiLeaks y a Assange. Los funcionarios de la agencia encontraron la respuesta en un juego de manos legal. Por lo general, para que la inteligencia estadounidense interfiera en secreto con las actividades de cualquier actor extranjero, el presidente debe firmar un documento llamado «hallazgo» que autoriza tal acción encubierta, que también debe informarse a los comités de inteligencia de la Cámara y el Senado. En casos muy delicados, la notificación se limita a la llamada Banda de los Ocho del Congreso: los cuatro líderes de la Cámara y el Senado, además del presidente y miembros de alto rango de los dos comités.

    Pero hay una excepción importante. Muchas de las mismas acciones, si se toman contra otro servicio de espionaje, se consideran actividades de «contrainteligencia ofensiva», que la CIA puede realizar sin obtener un dictamen presidencial o tener que informar al Congreso, según varios ex funcionarios de inteligencia. A menudo, la CIA toma estas decisiones internamente, basándose en interpretaciones del llamado «derecho común» transmitidas en secreto dentro del cuerpo legal de la agencia. «No creo que la gente se dé cuenta de cuánto puede hacer [la] CIA bajo [contrainteligencia] ofensiva y cómo hay una supervisión mínima», dijo un ex funcionario.

    La dificultad para demostrar que WikiLeaks estaba operando a instancias directas del Kremlin fue un factor importante detrás de la decisión de la CIA de designar al grupo como un servicio de inteligencia hostil, según un ex funcionario de alto rango de contrainteligencia. «Hubo mucho debate legal sobre: ​​¿Están operando como un agente ruso?» dijo el ex funcionario. «No estaba claro que lo fueran, así que la pregunta era, ¿se puede reformular sobre ellos que son una entidad hostil». Los abogados de la comunidad de inteligencia decidieron que sí. Cuando Pompeo declaró a WikiLeaks “un servicio de inteligencia hostil no estatal”, no estaba hablando espontáneamente ni repitiendo una frase inventada por un redactor de discursos de la CIA. «Esa frase fue elegida deliberadamente y refleja la opinión de la administración», dijo un ex funcionario de la administración Trump. Pero la declaración de Pompeo sorprendió a Litt, quien había dejado su puesto como consejero general de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional menos de tres meses antes. «Basado en la información que había visto, pensé que estaba fuera de lugar en eso», dijo Litt.

    Sin embargo, para muchos altos funcionarios de inteligencia, la definición de WikiLeaks de Pompeo fue un paso positivo. «Todos estuvimos de acuerdo en que WikiLeaks era una organización de inteligencia hostil y debería tratarse en consecuencia», dijo un ex alto funcionario de la CIA.

    Poco después del discurso, Pompeo pidió a un pequeño grupo de altos funcionarios de la CIA que descubrieran «el arte de lo posible» en lo que respecta a WikiLeaks, dijo otro ex alto funcionario de la CIA. «Él dijo, ‘nada está fuera de los límites, no se autocensuren. Necesito ideas operativas de ustedes. Me preocuparé por los abogados en Washington’ «. La sede de la CIA en Langley, Virginia, envió mensajes dirigiendo a las estaciones y bases de la CIA en todo el mundo a priorizar la inteligencia sobre WikiLeaks, según el ex funcionario de la agencia.

    La designación de WikiLeaks por parte de la CIA como un servicio de inteligencia hostil no estatal permitió «duplicar los esfuerzos a nivel mundial y nacional de inteligencia» contra el grupo, dijo Evanina. Esos esfuerzos incluyeron el seguimiento de los movimientos y las comunicaciones de Assange y otras figuras importantes de WikiLeaks, «haciendo más tareas en el lado tecnológico,y reclutando más en el lado humano», dijo otro ex funcionario de alto nivel de contrainteligencia.

    No fue una tarea fácil. Los asociados de WikiLeaks eran «personas súper paranoicas» y la CIA estimó que solo un puñado de personas tenían acceso a los materiales del Bóveda 7 que la agencia quería recuperar, dijo un ex funcionario de inteligencia. Esas personas emplearon medidas de seguridad que dificultaron la obtención de la información, incluida su conservación en unidades encriptadas que llevaban consigo o guardadas en cajas fuertes, según ex funcionarios.

    WikiLeaks afirmó que había publicado solo una fracción de los documentos de Bóveda 7 que tenía en su poder. Entonces, ¿qué pasaría si la inteligencia de EEUU encontrara un tramo de esos materiales inéditos en línea? En la Casa Blanca, los funcionarios comenzaron a planificar ese escenario. ¿Estados Unidos podría lanzar un ciberataque al servidor que utilizara WikiLeaks para albergar estos documentos? Los funcionarios no estaban seguros de si el Departamento de Defensa tenía la autoridad para hacerlo en ese momento, sin la firma del presidente. Alternativamente, sugirieron, tal vez que la CIA podría llevar a cabo la misma acción bajo los poderes de contrainteligencia ofensiva de la agencia. Después de todo, razonaron los funcionarios, la CIA estaría borrando sus propios documentos. Sin embargo, los espías estadounidenses nunca encontraron una copia de los materiales inéditos de Bóveda 7 en línea, por lo que la discusión fue finalmente discutible, según un ex funcionario de seguridad nacional.

    No obstante, la CIA tuvo algunos éxitos. A mediados de 2017, los espías estadounidenses tenían inteligencia excelente sobre numerosos miembros y asociados de WikiLeaks, no sólo sobre Assange, dijeron ex funcionarios. Esto incluía lo que estas personas decían y a quién se lo decían, a dónde viajaban o iban a estar en una fecha y hora determinadas, y en qué plataformas se comunicaban estas personas, según ex funcionarios. Las agencias de espionaje de Estados Unidos desarrollaron inteligencia sobre los «patrones de vida» de los socios de WikiLeaks, particularmente sus viajes dentro de Europa, dijo un ex funcionario de seguridad nacional. La inteligencia de Estados Unidos estaba particularmente interesada en la información que documentaba los viajes de los socios de WikiLeaks a Rusia o países en la órbita de Rusia, según el ex funcionario.

    En la CIA, la nueva definición del caso significaba que Assange y WikiLeaks pasarían de ser «un objetivo de recolección a un objetivo de interrupción», dijo un ex alto funcionario de la CIA. Las propuestas comenzaron a filtrarse hacia arriba dentro de la CIA y el NSC para emprender varias actividades disruptivas – el núcleo de la “contrainteligencia ofensiva” – contra WikiLeaks. Estos incluyeron paralizar su infraestructura digital, interrumpir sus comunicaciones, provocar disputas internas dentro de la organización al plantar información dañina y robar los dispositivos electrónicos de los miembros de WikiLeaks, según tres ex funcionarios.

    Infiltrarse en el grupo, ya sea con una persona real o inventando una persona cibernética para ganarse la confianza del grupo, fue rápidamente descartado como poco probable de éxito porque las figuras de alto rango de WikiLeaks eran muy conscientes de la seguridad, según ex funcionarios de inteligencia. Sembrar discordia dentro del grupo parecía una ruta más fácil hacia el éxito, en parte porque «esos tipos se odiaban y peleaban todo el tiempo», dijo un ex funcionario de inteligencia. Pero muchas de las otras ideas [de la CIA] «no estaban listas para [ser oídas] en horario de máxima audiencia», dijo el ex funcionario de inteligencia. “Un tipo afiliado a WikiLeaks se estaba moviendo por el mundo y querían ir a robar su computadora porque pensaban que podría tener archivos de Bóveda 7″, dijo el ex funcionario.

    El funcionario no pudo identificar a ese individuo. Pero algunas de estas propuestas pueden haber sido finalmente aprobadas. En diciembre de 2020, un pirata informático alemán estrechamente afiliado a WikiLeaks y que ayudó con las publicaciones de Bóveda 7 afirmó que había habido un intento de irrumpir en su apartamento, que había asegurado con un elaborado sistema de bloqueo. El hacker, Andy Müller-Maguhn, también dijo que había sido seguido por figuras misteriosas y que su teléfono encriptado había sido intervenido.

    Cuando se le preguntó si la CIA había irrumpido en las casas de los socios de WikiLeaks y robado o borrado sus discos duros, un ex funcionario de inteligencia se negó a entrar en detalles, pero dijo que «se tomaron algunas acciones».

    Para el verano de 2017, las propuestas de la CIA estaban haciendo sonar las alarmas en el Consejo de Seguridad Nacional.

    «WikiLeaks era una completa obsesión de Pompeo», dijo un ex funcionario de seguridad nacional de la administración Trump. «Después del Bóveda 7, Pompeo y [la subdirectora de la CIA, Gina] Haspel querían vengarse de Assange».

    En reuniones entre altos funcionarios de la administración Trump, después de que WikiLeaks comenzara a publicar los materiales de Bóveda 7, Pompeo comenzó a discutir el secuestro de Assange, según cuatro ex funcionarios. Si bien la idea de secuestrar a Assange precedió a la llegada de Pompeo a Langley, el nuevo director defendió las propuestas, según ex funcionarios.

    Pompeo y otros en la agencia propusieron secuestrar a Assange de la embajada de Ecuador y llevarlo subrepticiamente a Estados Unidos a través de un tercer país, en un proceso conocido como entrega. La idea era «irrumpir en la embajada, sacar a [Assange] y llevarlo a donde quisiéramos», dijo un ex funcionario de inteligencia. Una versión menos extrema de la propuesta planteaba a agentes estadounidenses sacando a Assange de la embajada y entregándolo a las autoridades británicas.

    Tales acciones seguramente crearían una tormenta diplomática y política, ya que habrían involucrado violar la Embajada de Ecuador, antes de secuestrar a un ciudadano de un socio crítico de Estados Unidos, Australia, en la capital del Reino Unido, el aliado más cercano de Estados Unidos. Intentar apoderarse de Assange de una embajada en la capital británica les pareció a algunos «ridículo», dijo el ex funcionario de inteligencia. «Eso no es Pakistán o Egipto, estamos hablando de Londres», dijeron.

    La aquiescencia británica estaba lejos de estar asegurada. Los ex funcionarios difieren sobre cuánto sabía el gobierno del Reino Unido sobre los planes de la CIA de la entrega de Assange, pero en algún momento, los funcionarios estadounidenses plantearon el problema a sus homólogos británicos. «Hubo una discusión con los británicos sobre poner la otra mejilla o mirar para otro lado cuando un equipo de muchachos entró e hizo una interpretación», dijo un ex funcionario de alto nivel de contrainteligencia. “Pero los británicos dijeron: ‘De ninguna manera, no van a hacer eso en nuestro territorio, eso no va a suceder’”. La embajada británica en Washington no respondió a una solicitud de comentarios [de Yahoo News].

    Además de las preocupaciones diplomáticas sobre la entrega, algunos funcionarios del NSC creían que secuestrar a Assange sería claramente ilegal. «No se puede arrojar a la gente en un automóvil y secuestrarlos», dijo un ex funcionario de seguridad nacional. De hecho, dijo este ex funcionario, para algunos miembros del personal del NSC, «ésta era la pregunta clave: ¿Era posible poner a Assange bajo las autoridades de contrainteligencia ofensiva [de la CIA»? En el razonamiento de este ex funcionario, esos poderes estaban destinados a permitir las actividades tradicionales de espionaje contra espías, «no el mismo tipo de basura que sacamos en la guerra contra el terrorismo», dijo.

    Algunas discusiones incluso fueron más allá del secuestro. Los funcionarios estadounidenses también habían considerado matar a Assange, según tres ex funcionarios.

    Uno de esos funcionarios dijo que fue informado sobre una reunión en la primavera de 2017 en la que el presidente preguntó si la CIA podría asesinar a Assange y presentarle «opciones» sobre cómo hacerlo. «Fue visto como desquiciado y ridículo», recordó este ex alto funcionario de la CIA sobre la sugerencia.

    No está claro cuán serias fueron realmente las propuestas para matar a Assange. “Me dijeron que sólo estaban escupiéndolas”, dijo un ex funcionario de alto nivel de contrainteligencia al que se informó sobre las discusiones sobre las “opciones cinéticas” con respecto al fundador de WikiLeaks. “Fue simplemente Trump siendo Trump”.

    No obstante, aproximadamente al mismo tiempo, los ejecutivos de la agencia solicitaron y recibieron «bocetos» de los planes para matar a Assange y otros miembros de WikiLeaks con sede en Europa, que tenían acceso a los materiales de Bóveda 7, dijo un ex funcionario de inteligencia. Hubo discusiones «sobre si matar a Assange era posible y si era legal», dijo el ex funcionario.

    Yahoo News no pudo confirmar si estas propuestas llegaron a la Casa Blanca. Algunos funcionarios con conocimiento de las propuestas de entrega dijeron que no habían escuchado discusiones sobre el asesinato de Assange. En una declaración a Yahoo News, Trump negó que alguna vez hubiera considerado que Assange fuera asesinado. «Es totalmente falso, nunca sucedió», dijo. Trump pareció expresar cierta simpatía por la difícil situación de Assange. «De hecho, creo que lo han tratado muy mal», agregó.

    Cualquiera que sea la opinión de Trump sobre el asunto en ese momento, sus abogados del NSC estaban convencidos que se opuso a las propuestas potencialmente ilegales de la CIA, según ex funcionarios. «Si bien la gente piensa que la administración Trump no creía en el Estado de derecho, tenían buenos abogados a los que les prestaban atención«, dijo un ex funcionario de inteligencia de alto rango.

    El discurso sobre la «entrega» alarmó profundamente a algunos altos funcionarios de la administración. A John Eisenberg, el principal abogado del NSC, y a Michael Ellis, su adjunto, les preocupaba que “Pompeo defienda cosas que probablemente no sean legales”, incluida la “actividad del tipo entregas”, dijo un ex funcionario de seguridad nacional. Eisenberg escribió al asesor legal de la CIA, Courtney Simmons Elwood, expresando su preocupación por las propuestas de la agencia relacionadas con WikiLeaks, según otro funcionario de seguridad nacional de Trump. No está claro cuánto sabía Elwood sobre las propuestas. “Cuando Pompeo asumió el cargo, apartó a los abogados de muchas cosas”, dijo un ex abogado de alto rango de la comunidad de inteligencia.

    El fácil acceso de Pompeo al Despacho Oval, donde se reuniría solo con Trump, exacerbó los temores de los abogados. A Eisenberg le preocupaba que el director de la CIA abandonara esas reuniones con autorizaciones o aprobaciones firmadas por el presidente, de las que Eisenberg no sabía nada, según ex funcionarios.

    Los funcionarios del NSC también estaban preocupados por el momento del posible secuestro de Assange. Las discusiones sobre la «entrega» de Assange ocurrieron antes de que el Departamento de Justicia presentara cargos criminales en su contra, incluso bajo secreto [de sumario], lo que significa que la CIA podría haber secuestrado a Assange de la embajada sin ninguna base legal para juzgarlo en los Estados Unidos.

    Eisenberg instó a los funcionarios del Departamento de Justicia a acelerar la redacción de los cargos contra Assange, en caso de que los planes de entrega de la CIA avanzaran, según ex funcionarios. La Casa Blanca le dijo al fiscal general Jeff Sessions que si los fiscales tenían motivos para acusar a Assange, deberían darse prisa y hacerlo, según un ex alto funcionario de la administración.

    Las cosas se complicaron más en mayo de 2017, cuando los suecos abandonaron su investigación sobre Assange por violación, quien siempre había negado las acusaciones. Los funcionarios de la Casa Blanca desarrollaron un plan alternativo: los británicos retendrían a Assange con un cargo de saltarse la fianza, lo que les daría a los fiscales del Departamento de Justicia 48 horas para apresurar una acusación.

    Eisenberg estaba preocupado por las implicaciones legales de dejar a Assange sin cargos criminales, según un ex funcionario de seguridad nacional. En ausencia de una acusación, ¿a dónde lo llevaría la agencia?, dijo otro ex funcionario que asistió a las reuniones del NSC sobre el tema. «¿Vamos a volver a los ‘sitios negros’?«, dijo.

    Mientras los funcionarios estadounidenses debatían la legalidad del secuestro de Assange, llegaron a creer que estaban corriendo contrarreloj. Los informes de inteligencia advirtieron que Rusia tenía sus propios planes para sacar al líder de WikiLeaks de la embajada y llevarlo a Moscú, según Evanina, principal funcionario de contrainteligencia de Estados Unidos desde 2014 hasta principios de 2021. Estados Unidos «tenía una colección excelente de sus planes e intenciones», dijo Evanina. «Estábamos muy seguros de poder mitigar cualquiera de esos intentos [de fuga]», dijo.

    Los funcionarios se preocuparon particularmente cuando se observó a presuntos operativos rusos en vehículos diplomáticos cerca de la embajada ecuatoriana practicando una maniobra de «explosión estelar», una táctica común para los servicios de espionaje, por la cual varios operativos se dispersan repentinamente para escapar de la vigilancia, según ex funcionarios. Esto puede haber sido una práctica para una extracción, potencialmente coordinada con los ecuatorianos, para sacar a Assange de la embajada y sacarlo del país, creían los funcionarios estadounidenses.

    «Los ecuatorianos avisarían a los rusos de que iban a liberar a Assange en la calle, y luego los rusos lo recogerían y lo llevarían a Rusia», dijo un ex funcionario de seguridad nacional estadounidense.

    Los funcionarios estadounidenses desarrollaron múltiples planes tácticos para frustrar cualquier intento del Kremlin de sacar a Assange, algunos de los cuales preveían enfrentamientos con operativos rusos en la capital británica. “Podría haber cualquier cosa, desde una pelea a puñetazos hasta un tiroteo y autos chocando entre sí”, dijo un ex alto funcionario de la administración Trump.

    Los funcionarios estadounidenses no estuvieron de acuerdo sobre cómo interceptar a Assange si intentaba escapar. Una propuesta para iniciar un accidente automovilístico para detener el vehículo de Assange no era sólo un curso de acción «límite» o «extralegal», «algo que haríamos en Afganistán, pero no en el Reino Unido». Pero también fue particularmente sensible el hecho de que Assange probablemente sería transportado en un vehículo diplomático ruso, dijo un ex funcionario de seguridad nacional.

    Si los rusos lograban subir a Assange a un avión, los operativos estadounidenses o británicos evitarían que despegara bloqueándolo con un automóvil en la pista, colocando un helicóptero sobre él o disparando sus neumáticos, según un ex funcionario de alto rango de la administración Trump. En el improbable caso de que los rusos lograran volar, los funcionarios tenían planeado pedir a los países europeos que impidieran al avión atavesar su espacio aéreo, dijo el ex funcionario.

    Finalmente, Estados Unidos y el Reino Unido desarrollaron un «plan conjunto» para evitar que Assange se fugara y Vladimir Putin obtuviera el tipo de propaganda que disfrutó cuando Snowden huyó a Rusia en 2013, dijo Evanina. «No se trataba sólo de que él llegara a Moscú y se llevara secretos», dijo. «Hubiera sido el segundo aliento que recibiría Putin, se quedó con Snowden y ahora se quedaría con Assange, y se convertiría en una victoria geopolítica para él y sus servicios de inteligencia».

    Evanina se negó a comentar sobre los planes para evitar que Assange escapara a Rusia, pero sugirió que la alianza de inteligencia «Cinco ojos» entre Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda era fundamental. «Teníamos mucha confianza dentro de los Cinco Ojos de que podríamos evitar que él fuera allí», dijo.

    Pero el testimonio en una investigación criminal española sugiere fuertemente que la inteligencia de EEUU también pudo haber tenido ayuda interna para controlar los planes de Assange.

    A finales de 2015, Ecuador había contratado a una empresa de seguridad española llamada UC Global para proteger la embajada del país en Londres, donde Assange ya había pasado varios años dirigiendo WikiLeaks desde su refugio. Sin embargo, sin que Ecuador lo supiera, a mediados de 2017, UC Global también estaba trabajando para la inteligencia de Estados Unidos, según dos ex empleados que testificaron en una investigación criminal española reportada por primera vez por el periódico El País.

    La firma española estaba proporcionando a las agencias de inteligencia estadounidenses informes detallados de las actividades y visitantes de Assange, así como vigilancia por video y audio de Assange desde dispositivos instalados en secreto en la embajada, testificaron los empleados. Un ex funcionario de seguridad nacional de EEUU confirmó que la inteligencia de EEUU tenía acceso a las transmisiones de video y audio de Assange dentro de la embajada, pero se negó a especificar cómo las adquirió.

    Para diciembre de 2017, el plan para llevar a Assange a Rusia parecía estar listo. UC Global había sabido que Assange «recibiría un pasaporte diplomático de las autoridades ecuatorianas, con el objetivo de salir de la embajada para transitar a un tercer Estado», dijo un ex empleado. El 15 de diciembre, Ecuador nombró a Assange diplomático oficial de ese país y planeaba asignarlo a su embajada en Moscú, según documentos obtenidos por Associated Press.

    Assange dijo que «no estaba al tanto» del plan elaborado por el canciller ecuatoriano para asignarlo a Moscú, y se negó a «aceptar esa asignación«, dijo Fidel Narváez, quien fue primer secretario de la Embajada de Ecuador en Londres en 2017 y 2018. Narváez le dijo a Yahoo News que sus superiores le indicaron que intentara que Assange fuera acreditado como diplomático en la embajada de Londres. «Sin embargo, Ecuador tenía un plan B», dijo Narváez, «y entendí que iba a ser Rusia».

    Aitor Martínez, un abogado español de Assange que trabajó en estrecha colaboración con Ecuador para obtener el estatus de diplomático para Assange , también dijo que el ministro de Relaciones Exteriores ecuatoriano presentó la asignación de Rusia a Assange como un hecho consumado, y que Assange, cuando se enteró, inmediatamente rechazó la idea.

    El 21 de diciembre, el Departamento de Justicia acusó en secreto a Assange, aumentando las posibilidades de extradición legal a Estados Unidos. Ese mismo día, UC Global grabó una reunión celebrada entre Assange y el jefe del servicio de inteligencia de Ecuador para discutir el plan de escape de Assange, según El País. “Horas después de la reunión”, el embajador de Estados Unidos transmitió su conocimiento del plan a sus homólogos ecuatorianos, informó El País.

    Martínez dice que el plan, organizado por el jefe de inteligencia ecuatoriana, para sacar a Assange de la embajada de Londres y llevarlo, como diplomático, a un tercer país fue cancelado después de que supieron que los estadounidenses lo sabían.

    Pero los funcionarios de inteligencia estadounidenses creían que Rusia planeaba extraer a Assange, supuestamente en Nochebuena. Según el ex empleado de UC Global, el jefe de la empresa discutió con sus contactos estadounidenses la posibilidad de dejar la puerta de la embajada abierta, como por accidente, «lo que permitiría entrar a personas desde fuera de la embajada y secuestrar al asilado». En el testimonio reportado por primera vez en The Guardian, otra idea también tomó forma. «Incluso se discutió la posibilidad de envenenar al Sr. Assange», dijo el empleado que le dijo su jefe.

    Incluso Assange parecía temer el asesinato. Algún material de Bóveda 7, que los funcionarios de la CIA creían que era incluso más dañino que los archivos que había publicado WikiLeaks, se había distribuido entre los colegas de Assange con instrucciones de publicarlo si uno de ellos era asesinado, según funcionarios estadounidenses.

    Una pregunta importante para los funcionarios estadounidenses era si algún plan de la CIA para secuestrar o potencialmente matar a Assange «era legal». Las discusiones ocurrieron bajo la égida de las nuevas autoridades de «contrainteligencia ofensiva» de la agencia, según ex funcionarios. Algunos funcionarios pensaron que se trataba de una interpretación muy agresiva, y probablemente legalmente transgresora, de estos poderes.

    Sin un hallazgo presidencial -la directiva utilizada para justificar operaciones encubiertas- asesinar a Assange u otros miembros de WikiLeaks sería ilegal, según varios ex funcionarios de inteligencia. En algunas situaciones, incluso un hallazgo no es suficiente para legalizar una acción, dijo un ex funcionario de seguridad nacional. Los nuevos poderes de contrainteligencia ofensiva de la CIA con respecto a WikiLeaks no se habrían extendido al asesinato. «Ese tipo de acción letal estaría muy por fuera de una actividad legítima de inteligencia o contrainteligencia», dijo un ex abogado de alto rango de la comunidad de inteligencia.
    Al final, las discusiones sobre el asesinato no llegaron a ninguna parte, dijeron ex funcionarios. La idea de matar a Assange «no obtuvo mucho recorrido», dijo un ex alto funcionario de la CIA. «Fue : ‘esto es una locura que nos hace perder el tiempo'».

    Dentro de la Casa Blanca, los apasionados argumentos de Pompeo sobre WikiLeaks avanzaban poco. Las propuestas más agresivas del director «probablemente se tomaron en serio» en Langley, pero no dentro del NSC, dijo un ex funcionario de seguridad nacional.

    Incluso Sessions, el fiscal general «muy, muy anti-Assange» de Trump, se opuso a la invasión de la CIA en el territorio del Departamento de Justicia y creía que el caso del fundador de WikiLeaks se manejaba mejor a través de canales legales, dijo el ex funcionario.

    Las preocupaciones del fiscal Sessions reflejaron las tensiones entre la creciente recopilación de inteligencia y los esfuerzos de interrupción dirigidos a WikiLeaks, y el objetivo del Departamento de Justicia de condenar a Assange en audiencia pública, según ex funcionarios. Cuanto más agresivas se volvían las propuestas de la CIA, más preocupaban a otros funcionarios estadounidenses acerca de lo que podría revelar el proceso de descubrimiento si Assange enfrentara un juicio en Estados Unidos.

    Finalmente, aquellos dentro de la administración que abogaban por un enfoque basado en los tribunales, en lugar de la acción encubierta, ganaron el debate político. El 11 de abril de 2019, después de que el nuevo gobierno de Ecuador revocara su asilo y lo desalojara, la policía británica sacó al fundador de WikiLeaks de la embajada y lo arrestó por no presentarse en la corte debido a una orden emitida en 2012. El gobierno de EEUU reveló su inicial acusación contra Assange el mismo día.

    Esa acusación se centró exclusivamente en que, en 2010, Assange se ofreció a ayudar a Manning, analista de inteligencia del Ejército, a descifrar una contraseña para ingresar a una red clasificada del gobierno de EEUU. Un acto que habría ido más allá del periodismo. Pero en un movimiento que provocó las críticas de los defensores de la prensa, los fiscales luego sumaron los cargos de la Ley de Espionaje contra Assange por publicar información clasificada, algo que los medios de comunicación estadounidenses hacen con regularidad.

    La odisea legal de Assange parece haber comenzado. En enero, un juez británico dictaminó que Assange no podía ser extraditado a Estados Unidos y descubrió que correría el riesgo de suicidarse en una prisión estadounidense. Aunque los partidarios de Assange esperaban que la administración de Biden abandonara el caso, Estados Unidos, sin inmutarse, apeló la decisión. En julio, un tribunal del Reino Unido permitió formalmente que procediera la apelación de Estados Unidos.

    Pollack, el abogado de Assange, le dijo a Yahoo News que si Assange es extraditado para enfrentar un juicio, «la naturaleza extrema del tipo de mala conducta gubernamental que [Assange] está informando, ciertamente sería un problema y potencialmente motivo de dimisión»[para un gobierno]. Comparó las medidas utilizadas para perseguir a Assange con las desplegadas por la administración de Nixon contra Daniel Ellsberg por filtrar documentos del Pentágono, y señaló que los cargos contra Ellsberg finalmente fueron desestimados.

    Mientras tanto, WikiLeaks puede estar cada vez más obsoleto. La creciente capacidad de grupos e individuos (denunciantes o disidentes, espías o delincuentes) para publicar materiales filtrados en línea disminuye la razón de ser del grupo. «Estamos en una especie de post-WikiLeaks en este momento», dijo un ex alto funcionario de contrainteligencia.

    Sin embargo, los servicios de espionaje utilizan cada vez más un modelo similar a WikiLeaks para publicar materiales robados en línea. En 2018, la administración Trump otorgó a la CIA nuevas y agresivas autorizaciones secretas para emprender operaciones de pirateo y descarga. Entre otras acciones, la agencia ha utilizado sus nuevos poderes para divulgar de forma encubierta información en línea sobre una empresa rusa que trabajaba con el aparato de espionaje de Moscú.

    Para un ex funcionario de seguridad nacional de Trump, las lecciones de la campaña de la CIA contra WikiLeaks son claras. «Hubo un nivel inadecuado de atención a Assange dada la vergüenza, no la amenaza que planteó en contexto», dijo este funcionario. «Nunca deberíamos actuar por un deseo de venganza», agregó.

     
  • mesmontse 12:08 pm el 19 February, 2021 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , Julian Assange   

    JULIAN ASSANGE: La administración de Biden apela ante la justicia británica para extraditar al periodista 

    Ignorando las súplicas de los defensores de la libertad de prensa, el Departamento de Justicia de Biden presenta una apelación para extraditar a Julian Assange


    JAKE JOHNSON / COMMON DREAMS

    El Departamento de Justicia de Biden apeló formalmente el viernes el rechazo de la jueza británica a la solicitud de Estados Unidos de extraditar a Julian Assange, lo que confirma la intención de la nueva administración de presentarse con los cargos de espionaje de su predecesor contra el editor de WikiLeaks a pesar de las advertencias de que el caso pone en peligro la libertad de prensa en todo el mundo.

    «Sí, presentamos una apelación y seguimos buscando la extradición», dijo a AFP Marc Raimondi, portavoz del Departamento de Justicia, el viernes de la seman pasada, fecha límite para que Estados Unidos apelara el fallo de la jueza Vanessa Baraitser emitido en enero.

    Como Common Dreams informó en ese momento, mientras que Baraitser aceptó la mayoría de las acusaciones que el Departamento de Justicia de Trump hizo contra Assange en su acusación formal de 2019, que acusa al fundador de WikiLeaks de 17 cargos de violar la Ley de Espionaje, denegó la solicitud de extradición de EEUU porque el brutal sistema penitenciario de Estados Unidos representaría una amenaza para la vida de Assange.

    Si es extraditado a Estados Unidos, Assange podría enfrentar hasta 175 años en una prisión de máxima seguridad, condiciones bajo las cuales Assange probablemente se suicidaría, advirtió Baraitser en su decisión.

    «Es decepcionante que la administración Biden haga esto dado el efecto escalofriante que tendrá la persecución en curso de Julian Assange sobre la libertad de prensa», tuiteó Stefan Simanowitz, responsable de comunicación de Amnistía Internacional para Europa, en respuesta a la decisión de la administración Biden.

    Anticipándose a la presentación del Departamento de Justicia, la Courage Foundation, una organización dedicada a defender a los denunciantes, dijo en un comunicado el jueves de la semana pasado que si el juez Merrick Garland es confirmado como fiscal general de Biden, debería «revisar de nuevo el enjuiciamiento» de Assange y «abandonar el caso.» «El caso Assange representa la mayor amenaza a la libertad de prensa en una generación», dijo el grupo.

    No se trata de Julian Assange como persona. Se trata de si el gobierno de Estados Unidos respetará el papel que juega el periodismo en la vida democrática, como el control de las instituciones poderosas, declaró la Courage Fundation.

    La apelación del Departamento de Justicia se produjo pocos días después de que una coalición de organizaciones de libertad de prensa y derechos humanos, incluida la ACLU, Amnistía Internacional y PEN America, publicaran una carta abierta instando al gobierno de Biden a abandonar el caso contra Assange, cuya publicación de documentos clasificados expuso los crímenes en Irak y Afganistán en la guerra de Estados Unidos.

    «Los periodistas de las principales publicaciones de noticias hablan con regularidad con las fuentes, solicitan aclaraciones o más documentación y reciben y publican documentos que el gobierno considera secretos», se lee en la carta abierta. «En nuestra opinión, tal precedente en este caso podría efectivamente criminalizar estas prácticas periodísticas comunes. Además, algunos de los cargos incluidos en la acusación se basan completamente en la decisión del Sr. Assange de publicar información clasificada».

    En una columna, el jueves pasado, James Risen de The Intercept advirtió de manera similar que «si el enjuiciamiento de Assange tiene éxito, establecerá un estándar legal peligroso» y «abrirá la puerta para que el gobierno procese a periodistas por publicar información clasificada, incluso si hacerlo es de interés público «. «El caso Assange podría permitir a los fiscales construir casos penales contra periodistas que obtienen secretos del gobierno en función de sus interacciones con sus fuentes», escribió Risen.

    «Los periodistas de investigación de todo el país podrían enfrentar responsabilidad penal simplemente por reunirse con las fuentes y alentarlas a brindar información. Eso haría casi imposible que los periodistas cubrieran inquisitivamente al Pentágono, la CIA o la Agencia de Seguridad Nacional», señaló Risen.

     
    • xuxuyoc450 10:56 pm el 19 febrero, 2021 Enlace permanente | Responder

      ¿Y no INSISTEN los estadounidenses que JUZGADA una persona no se puede VOLVER a JUZGAR? Claro que con TRUMP la cosa empezó mal desde los inicios, parecía más ese «JUICIO» pour la gallerie, como dicen los franceses, que enseñaron mucho de teoría jurídica a lxs americanxs, todos independientes desde el siglo XIX, muy pocos desde fines del XVIII y otros aún colonizados por Francia, EU, Holanda y Gran Bretaña. Pero lo de Assange es un caso de LAWFARE internacional, una guerra jurídica de su potente armamento de GOLPE a la LIBERTAD de EXPRESIÓN, que parecería un arma de TERRORISMO geopolítico para amedrentar a Europa, con genéticas fascistas o revolucionarias, siguen «PENSANDO» en un orden de AMOS y ESCLAVOS para SAQUEAR mejor. Las FINANZAS mundiales se caen más que Wall Street, la INFORMÁTICA concentrada en dos empresas sólo reproducen la impotencia de los MEDIOS, es una HEGEMONÍA del fracaso poítico, económico ygeopolítico del neoliberalismo y su «inventor», los propios EU. Hubieran dejado a Trump que gobernaba mejor que ustedes, don BIDEN.

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  • mesmontse 5:24 pm el 4 January, 2021 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , Julian Assange   

    JULIAN ASSANGE NO SERÁ EXTRADITADO A EEUU 

    El Departamento de Justicia de EEUU dice que está «extremadamente decepcionado con el fallo de la justicia británica y anuncia que apelará. Assange, de haber sido extraditado hubiera permanecido detenido en la cárcel de máxima seguridad (Supermax) en Colorado, considerada «un destino peor que la muerte». El próximo miércoles podría ser liberado de la prisión británica, probablemente bajo fianza porque EEUU ya ha comunicado su intención de apelar a la decisión de la jueza. En el Reino Unido, parlamentarios laboristas y también conservadores han celebrado la decisión de la justicia. Los laboristas, lamentaron, que la decisión se haya fundamentado en motivos de salud y no en la defensa de la libertad de información. La misma preocupación expresó el periodista Glenn Greenwald, advirtiendo que el fallo de la juez respalda los argumentos de Estados Unidos a favor de la extradición, y no defiende la libertad de prensa. Amnistía Internacional también hizo declaraciones críticas con el Reino Unido, señalando que es responsable de haber participado en este proceso a instancias de EEUU. En realidad, este fallo ha sido una sorpresa, porque es más de lo que todo auguraba, que se podía esperar de la jueza Baraitser.

    La jueza británica ordena la liberación de Assange

    La pareja de Julian Assange, Stella Moris, habla con los medios de comunicación tras conocerse el fallo


    «Ordeno la liberación de Julian Paul Assange, de conformidad con la sección 91 (3) de la EA 2003» (I order the discharge of Julian Paul Assange,pursuant to section 91(3) of the EA 2003). Así finaliza el fallo de 132 páginas de la jueza Vanessa Baraitser.


    No obstante, en el fallo la jueza rechaza con contundencia los argumentos de la defensa y considera -haciéndose eco de la postura de EEUU – que el fundador de WikiLeaks excedió la función de periodista cuando ayudó a Chelsea Manning a obtener información sensible propiedad del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

    La jueza Baraister también se opone a los argumentos de los abogados de Assange de que no recibiría un juicio justo en EEUU, ya que según la magistrada, Assange estaría protegido por los derechos constitucionales en caso de ser juzgado en suelo estadounidense. La realidad es que Julian Assange es australiano, y existe el precedente de que el gobierno de EEUU no reconoce la protección de su Constitución a los extranjeros que detiene, como es el caso de los prisioneros en Guantánamo.

    La magistrada también rechaza el argumento de la defensa acerca de que los cargos de EEUU contra Assange se hayan presentado de «mala fe», porque «la conducta del Sr. Assange puede constituir un delito en Inglaterra y Gales», también.

    En cambio, sí considera que las condiciones de detención en las cuales se encontraría Assange en EEUU, son relevantes para el riesgo de suicidio. El fallo cita como antecedentes a casos en los que el tribunal consideró el riesgo de suicidio del apelante en un contexto de extradición. Inclusive cita fallos de tribunales de EEUU, de 2018, que han dictaminado sobre el impacto de las condiciones de detención en las cárceles estadounidenses sobre la salud mental del apelante. Dentro de estas consideraciones, la jueza menciona el suicidio de Jeffrey Epstein el pasado año, mientras estaba bajo custodia del sistema penitenciario estadounidense.

    La jueza británica fundamenta su decisión de negar la extradicción de Assange a EEUU, en la salud mental del periodista.

    Tras rechazar las acusaciones de parcialidad alegadas por EEUU contra los expertos que han emitido informes sobre la salud mental de Assange, la magistrada Baraister, dice que acepta «la opinión [ del Profesor Kopelman] de que el Sr. Assange padece un trastorno depresivo actual, que fue severo en diciembre de 2019, y que en ocasiones está acompañado de características psicóticas (alucinaciones), a menudo con pensamientos suicidas recurrentes». Y agrega que «el professor Kopelman es un experimetado neuropsiquiatra con una larga y distinguida carrera». Kopelman es uno de los expertos que los abogados de EEUU trataron de desprestigiar por todos los medios.


    La jueza también admite «la opinión del Dr. Deeley de que Assange sufre de un trastorno del espectro autista, aunque sea un caso autista de alto funcionamiento, y el síndrome de Asperger. El Dr. Deeley es un neuropsiquiatra del desarrollo experimentado y el único experto en brindar evidencia de especialización en las condiciones del espectro autista«. Agrega que el experto «fue bastante capaz de mantener y explicar su diagnóstico bajo un fuerte interrogatorio. También noté que tanto el profesor Kopelman como el profesor Fazel habían registrado rasgos autistas en Assange».

    Después de diversas consideraciones sobre los informes de los psiquiatras expertos, la magistrada dice «estoy convencida de que el riesgo de que Assange se suicide es sustancial…El riesgo de suicidio de Assange es muy alto si la extradición se vuelve inminente.. si es detenido sujeto a las restricciones totales de los SAM [Medidas Especiales Administrativas, o Condiciones Especiales de Confinamiento] previos al juicio, el Sr. Assange será alojado en condiciones de aislamiento significativo. El contacto con su familia se limitará a una llamada telefónica monitoreada de 15 minutos por mes. Todo el tiempo fuera de su celda lo pasará haciendo ejercicio en una habitación pequeña o en una jaula solo. Se le prohibirá comunicarse con otros presos. Si los SAM continúan después del juicio en ADX Florence [nombre oficial de la prisión estadounidense Supermax, en Colorado], este nivel de aislamiento se mantendrá. Como reconoció la ECrtHR [Corte Europea de Derechos Humanos], el propósito de este régimen es prevenir todo contacto físico entre un recluso y otros, y minimizar la interacción social entre los reclusos y el personal. Los presos de la Fase 1 en el ADX están restringidos a dos llamadas telefónicas no legales por mes… Todos los testigos psiquiátricos expertos estuvieron de acuerdo en que esto tendría un impacto perjudicial en la salud mental del Sr. Assange. …

    «Assange enfrenta la sombría perspectiva de condiciones de detención severamente restrictivas diseñadas para eliminar el contacto físico y reducir la interacción social y el contacto con el mundo exterior al mínimo. Se enfrenta a estas perspectivas como alguien con un diagnóstico de depresión clínica y pensamientos persistentes de suicidio».

    El fallo también describe la atención psiquiátrica que recibe Julian Assange en la prisión británica de Belmarsh, y la magistrada agrega «Acepto que hay entradas en las notas que indican un estado de ánimo mucho mejor y un ánimo más ligero a veces [debido al tratamiento médico], sin embargo, la impresión general es la de un hombre deprimido y a veces desesperado, que está genuinamente temeroso de su vida«. Y concluye que «Por todas estas razones, considero que el riesgo de suicidio del Sr. Assange, si se emitiera una orden de extradición, es sustancial».

    Más adelante, la magistrada escribe. «No tengo ninguna duda de que el Sr. Assange tiene la “determinación, planificación e inteligencia” [para suicidarse]. El Dr. Deeley describió su intensa concentración y la rigidez e inflexibilidad de sus pensamientos, que caracterizan su trastorno del espectro autista, lo que en su opinión aumentará esta determinación. Como dijo el profesor Kopelman, Assange no solo encontrará una manera de suicidarse, sino que lo ejecutará «con la determinación resuelta de su síndrome de espectro autista / Asperger». Él ya ha hecho planes suicidas que el profesor Kopelman consideró «altamente plausibles» y ha tomado medidas para planificar su muerte, incluso preparar testamento y pedir la absolución al sacerdote católico que asiste a la prisión».

    Por todo ello, la jueza considera «que la condición mental del Sr. Assange es tal que sería cruel extraditarlo a los Estados Unidos de América»

     
  • mesmontse 10:29 am el 8 April, 2020 Enlace permanente | Responder
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    JULIAN ASSANGE CORRE PELIGRO: Primera muerte por coronavirus en la prisión de Belmarsh 

    Este martes la BBC informó de la primera muerte por COVID-19 de uno de los reclusos de la cárcel de Belmarsh, donde la justicia británica mantiene recluido al periodista australiano Julian Assange. El fundador de WikiLeaks está afectado por una enfermedad pulmonar crónica que lo convierte en una persona particularmente vulnerable a la pandemia de coronavirus. La semana pasada, sus abogados solicitaron una fianza de emergencia por esta circunstancia. La jueza del caso, Vanessa Baraitser, denegó la solicitud.

    MATT KENNARD / DAILY MAVERICK

    Sin embargo, Declassified UK ha descubierto que la prisión de Belmarsh ha sido criticada repetidamente por los inspectores de prisiones desde 2005 por no tener las medidas adecuadas contra infecciones.

    Las nuevas cifras publicadas en el Reino Unido por el Ministerio de Justicia de Gran Bretaña (MOJ) también parecen mostrar la naturaleza irregular de las condiciones en que se encuentra Assange. Los datos, del 11 de marzo de 2020, muestran que más del 20% de la población carcelaria de Belmarsh está detenida por asesinato, mientras que casi dos tercios, 477 personas, están encarcelados por delitos violentos. Otros 16 reclusos están detenidos por delitos relacionados con el terrorismo, incluidas cuatro personas que planearon llevar a cabo ataques terroristas.

    Veinte reclusos están detenidos por delitos sexuales contra niños. Esto incluye a cuatro personas encarceladas en Belmarsh por la violación de un niño menor de 13 años, y otras tres encarceladas por tomar fotografías obcenas de un niño. Treinta y siete reclusos se encuentran en Belmarsh por delitos sexuales graves, incluidos 14 reclusos condenados por la violación de una mujer mayor de 16 años.

    En la lista de delitos de presos de Belmarsh proporcionada por el Reino Unido es probable que el preso en la categoría de «no presentares ante el tribunal o la policía en el momento designado» se refiera a Assange. Otro prisionero se encuentra bajo una categoría similar: «no presentarse ante la corte a la policía tan pronto como sea posible». No se sabe quién es este prisionero.

    Las nuevas cifras plantean más preguntas sobre por qué el editor de WikiLeaks continúa recluido en Belmarsh, que se describe como una prisión para «mantener prisioneros de alto riesgo en prisión preventiva y en espera de juicio».

    La prisión es famosa por su instalación de «Categoría A», que alberga a los reclusos descritos por el gobierno británico como «prisioneros que, si escaparan, representan la mayor amenaza para el público, la policía o la seguridad nacional».

    Dos semanas atrás, dos reclusos en Belmarsh fueron acusados ​​de matar a golpes a su compañero de celda dentro de la prisión en febrero.

    Falta de imparcialidad de los jueces

    La jueza de distrito Baraitser es supervisada por Lady Emma Arbuthnot, la magistrada en jefe de Westminster que se hizo a un lado, informalmente, en el caso Assange después de admitir una «percepción de parcialidad». Se presume que esto se relaciona con los vínculos de su esposo y su hijo con el estamento militar y de inteligencia expuesto por Assange y WikiLeaks.

    Sin embargo, Lady Arbuthnot se ha negado a retirarse formalmente del caso, lo que significa que la defensa no puede revisar sus decisiones anteriores en el caso Assange. También es probable que Arbuthnot haya estado involucrada en el nombramiento de Baraitser para supervisar el caso y todavía es responsable de «apoyar y guiar» y «vincularse» con su jueza supervisada.

    Assange siempre ha dicho que buscó refugio en la embajada ecuatoriana en junio de 2012 para evitar la extradición a los Estados Unidos por sus actividades editoriales. Fue capturado en la embajada ecuatoriana por la policía británica en abril de 2019 e inicialmente encarcelado por 50 semanas por violar las condiciones de la fianza.

    El fallo, que estaba cerca de la pena máxima por el delito de 12 meses, parecía ser irregular. Por el contrario, el británico Jack Shepherd, quien en 2015 mató a una mujer en un accidente de lancha rápida en el río Támesis y fue acusado de homicidio involuntario, recibió una sentencia de seis meses por saltarse la fianza, la mitad de lo que se le otorgó a Assange. Shepherd huyó del país a la ex república soviética de Georgia durante 10 meses antes de entregarse y regresar al Reino Unido.

    En un fallo de 2018, Lady Arbuthnot rechazó el temor de Assange de ser extraditado a los Estados Unidos. «Acepto que el Sr. Assange había expresado su temor de ser devuelto a los Estados Unidos desde una etapa muy temprana», dijo, pero «no creo que los temores del Sr. Assange fueran razonables». Sin embargo, en abril y mayo de 2019, el Departamento de Justicia de EEUU acusó a Assange de 18 delitos penales, principalmente en virtud de la Ley de Espionaje, que podría llevarlo a 175 años de prisión en suelo estadounidense.

    Assange ahora está recluido únicamente a instancias de EEUU después de que la juez Baraitser extendió su sentencia por violación de la libertad bajo fianza en septiembre pasado con el argumento de que su «estado de prisión preventiva cambia de un preso en espera de juicio a una persona que enfrenta la extradición». Assange ahora puede ser retenido indefinidamente en Belmarsh dada la probable demora en los procedimientos de extradición a EEUU.

    El mes pasado, 117 médicos y psicólogos publicaron una carta en la revista médica The Lancet pidiendo el fin de lo que llamaron «la tortura psicológica y la negligencia médica de Julian Assange». Nils Melzer, el relator especial de la ONU sobre la tortura, que visitó Assange en Belmarsh en mayo de 2019, dijo que Assange muestra síntomas de «tortura psicológica».

    «Inadecuado control de infecciones»

    Podemos revelar que Belmarsh puede ser una prisión particularmente peligrosa para reclusos como Assange que, además de una afección pulmonar, también tiene problemas dentales importantes. Belmarsh ha sido criticado repetidamente por los inspectores de prisiones desde 2005 por no tener las precauciones antiinfecciosas adecuadas, particularmente en sus instalaciones de atención dental.

    Un informe de 2007 del Inspector Jefe de Prisiones de SM después de una inspección bianual no anunciada encontró que «el control de transmisión de infecciones era inadecuado» citando «la falta de medidas de control de infecciones en el consultorio de atención dental».

    La siguiente inspección, en 2009, descubrió de manera similar que «el control de infecciones y los estándares de descontaminación aún no eran lo suficientemente buenos». La inspección de 2011 concluyó que las instalaciones del dentista seguían siendo un problema y que «el consultorio dental debería ser restaurado para cumplir con las pautas de control de infecciones». Agregó: «Se debe instalar una sala de esterilización separada para el consultorio dental para garantizar el cumplimiento de la regulación del Departamento de Salud».

    Otro informe crítico de inspección en 2013 encontró que la recomendación de que se restaurara el consultorio dental para cumplir con la guía de control de infecciones «no se logró». Una investigación de 2015 concluyó además que «todas las áreas clínicas, incluidas las salas aisladas de tratamiento, deben cumplir con los estándares actuales de control de infecciones».

    El informe de los inspectores de 2018 señaló que ahora existían «políticas adecuadas de control de infecciones y enfermedades transmisibles», pero no es seguro que más de dos años después aun lo siguen siendo. Un informe del año pasado sobre las condiciones en Belmarsh por parte de las Juntas de Monitoreo Independiente, encontró que «persisten importantes preocupaciones de seguridad y dignidad», ya que «el estado de las duchas y muchos de los baños en la prisión es terrible».

    Se sabe que las cárceles se encuentran entre los lugares más peligrosos para la propagación de virus. En Escocia, los prisioneros que están cerca del final del cumplimiento de sus penas podrían ser liberados para detener la propagación del coronavirus en las cárceles del país. Irán liberó recientemente a 85.000 prisioneros, incluida la mujer británica Nazanin Zaghari-Ratcliffe, para detener la propagación del coronavirus.

    El abogado de Assange, Edward Fitzgerald, dijo recientemente que a su equipo de defensa se le negó la entrada a Belmarsh porque 100 miembros del personal de la prisión se aislaron a sí mismos debido al coronavirus. Hasta el momento, unos 27 reclusos han dado positivo por coronavirus en 14 prisiones británicas.

     
  • mesmontse 2:45 am el 27 February, 2020 Enlace permanente | Responder
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    JULIAN ASSANGE: Las evidencias de la defensa minan las acusaciones de EEUU 

    WikiLeaks entregó los archivos a los medios de comunicación en la versión redactada aceptada por el gobierno de los EEUU. Quienes dieron acceso masivo a los cables no eliminados y no editados, fueron dos periodistas de The Guardian en febrero de 2011 y un medio alemán, seis meses después. Cuando Assange, advirtió el riesgo que suponía, contactó con Hilary Clinton, entonces Secretaria de Estado, quien no le dio importancia al asunto. ¿El gobierno de EEUU ignora estos esfuerzos de Assange? ¿El gobierno de EEUU ignora el papel de Hillary Clinton en esto? ¿Donald Trump protege a Clinton?

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    ERIC ZUESSE / THE SAKER

    Extracto de las mejores notas de los periodistas que asisten a las sesiones:

    CRAIG MURRAY, Día 2
    Por la defensa, el abogado Mark Summers expuso que los cargos de los Estados Unidos dependían completamente de tres acusaciones contra Assange:
    1) Que Assange ayudó a Manning a decodificar una clave para acceder al material clasificado.
    Summers declaró que esta acusación se demostró falsa en la corte marcial contra Manning.
    2) Que Assange solicitó el material a Manning.
    Summers declaró que esta afirmación, según la información pública que se dispone, no es correcta.
    3) Que Assange, a sabiendas, puso vidas en riesgo
    Summers afirmó que esto es incorrecto, tanto por la información disponible públicamente como por la que concierne al gobierno de EEUU.

    En resumen, Summers expuso que el gobierno de EEUU sabe que las acusaciones hechas son falsas en cuanto a hechos, y que se hicieron, como se puede demostrar, de mala fe. Por lo tanto, se trata de un abuso del procedimiento judicial y que debería conducir al rechazo de la solicitud de extradición.

    Esta exhaustiva exposición duró unas cuatro horas. Lo más destacado fue que Summers demostró de manera concluyente que Manning tenía acceso a cada material a), b), c) y d) proporcionado a WikiLeaks sin necesitar ningún código de Assange, y tenía ese acceso antes de contactar con Assange.

    Después de un breve descanso, la jueza Baraitser, dijo a Summers que él había presentado los hallazgos de la corte marcial estadounidense contra Chelsea Manning como un hecho, pero que ella no estaba de acuerdo en que su tribunal tuviera que tratar las pruebas de una corte marcial de los EEUU, incluso las pruebas acordadas o no impugnadas o las pruebas de enjuiciamiento, como un hecho.

    La mayor parte del argumento de Summers fue para refutar la acusación de que la conducta de Assange puso vidas en riesgo. Summers describió ampliamente los esfuerzos de WikiLeaks con su socios de los medios durante más de un año, para establecer la redacción de los cables.

    Explicó que los cables no eliminados sólo estuvieron disponibles después de que Luke Harding y David Leigh de The Guardian publicaron la contraseña convertida en título del Capítulo XI de su libro, «WikiLeaks», publicado en febrero de 2011

    Summers leyó las transcripciones de conversaciones telefónicas de cuando Assange y Harrison [ambos de WikiLeaks] habían intentado convencer a los funcionarios estadounidenses de la urgencia de habilitar los procedimientos de protección de los datos, y expresaron su desconcierto cuando los funcionarios los bloquearon.

    Esta evidencia minó por completo la acusación que presenta el gobierno de EEUU y demostró ser de mala fe, al omitir hechos extremadamente relevantes. Fue un momento muy sorprendente de la sesión.

    CNN, día 2:
    Julian Assange intentó advertir al gobierno de EEUU que los documentos confidenciales se filtrarían «inminentemente», pero le dijeron que volviera a llamar en unas pocas horas, según expusieron sus abogados, durante el segundo día de la audiencia de extradición del fundador de WikiLeaks en Londres.

    Assange advirtió personalmente al Departamento de Estado que una base de datos encriptada de 250.000 cables diplomáticos estadounidenses sin editar estaba a punto de filtrarse en 2011, dijo su abogado Mark Summers al Tribunal de la Corona de Woolwich este martes.

    Los cables incluían las identidades de personas, algunas consideradas de alto riesgo, que habían estado en comunicación con los Estados Unidos.

    Assange contactó a las autoridades después de que se supo que el periódico alemán Der Freitag había descubierto la contraseña de una base de datos que contenía los archivos no editados, dijo Summers.

    El periodista australiano, junto con la editora de WikiLeaks, Sarah Harrison, telefonearon a la línea de emergencia de la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton para hacer sonar la alarma sobre el material no editado, según dijeron al Tribunal. Assange le advirtió personalmente: «No entiendo por qué no ves la urgencia en esto … la vida de las personas está en riesgo», según Summers.
    Pero le dijeron que volviera a llamar en unas pocas horas, dijo el abogado.

    CNN contactó al Departamento de Estado para obtener una respuesta sobre esta declaración, pero no la había recibido hasta el momento de esta publicación.

    BBC, día 2:

    Mark Summers, abogado en representación de Assange, dijo en la audiencia en Londres que WikiLeaks había comenzado a redactar un tramo de 250.000 cables filtrados en noviembre de 2010, trabajando con socios de medios de todo el mundo y con el gobierno de EEUU.

    Dijo que en febrero de 2011 The Guardian publicó un libro sobre WikiLeaks que contenía una contraseña para los documentos no editados.

    Dijo que no fue sino hasta meses después que la contraseña fuera revelada por el medio de noticias alemán Der Freitag el 25 de agosto de 2011, que se descubrió que la contraseña se podía usar para acceder a la base de datos no editada,

    Ese día, Assange llamó a la Casa Blanca y solicitó hablar con la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton «como una cuestión de urgencia» por temor a que los documentos fueran publicados en línea por terceros que habían obtenido acceso, dijo Summers a la Corte. Le dijeron que volviera a llamar en unas pocas horas.
    Summers dijo que Assange había advertido: «No entiendo por qué no ves la urgencia de esto. A menos que hagamos algo, la vida de las personas corre peligro».

    Los fiscales argumentaron el lunes que Assange, a sabiendas, puso a cientos de fuentes en todo el mundo en riesgo de tortura y muerte, al publicar los documentos sin editar que contienen nombres u otros detalles de identificación.

    Summers le dijo al tribunal que la solicitud de extradición de los Estados Unidos «audaz y descaradamente» tergiversó los hechos. Dijo que el gobierno de EEUU que estuvo involucrado en el proceso de redacción, sabe «lo que realmente ocurrió», que estaba «lejos de ser una liberación imprudente y sin editar».

    En respuesta, James Lewis, en representación del gobierno de EEUU le dijo a la Corte que Assange «no tenía que publicar los cables que no habían sido eliminados». «Decidió hacerlo en un sitio web ampliamente seguido y fácil de buscar, sabiendo que era peligroso hacerlo», agregó.

    Es de esperar que lleguemos a saber si la declaración del gobierno de los EEUU de que WikiLeaks «no tenía que publicar los cables no borrados» es cierta. Después de que Wikileaks entregó los archivos a los medios de comunicación en la versión redactada aceptada por el gobierno de los EEUU se produjo una secuencia de eventos en los que, según las alegaciones de WiliLeaks, Luke Harding de The Guardian -que es un destacado periodista neoconservador- comprometió la seguridad con la publicación de su libro «WikiLeaks» en febrero de 2011. Luego, Der Freitag dio el siguiente paso y usó esa llave para abrir la cerradura y obtener acceso al archivo no editado. ¿El gobierno de EEUU ignora los intensos esfuerzos de Assange para evitar que tal cosa sucediera? ¿El gobierno de EEUU ignora el papel de Hillary Clinton en esto? ¿Donald Trump protege a Clinton? ¿Por qué estaría protegiéndola e intentando destruir a Assange? ¿Por qué el gobierno del Reino Unido, a lo largo de casi diez años que dura este asunto, está sirviendo como recadero del gobierno de EEUU?

    El informe de Craig Murray sobre el primer día del juicio proporciona una evidencia impactante de que la jueza Baraitser es extremadamente prejuiciosa contra Assange. Es muy recomendable seguir el blog de Craig Murray, como el mejor sitio que cubre este juicio, (y tambiénn un buen sitio de temas internacionales) junto con «Luna de Alabama».

     
  • mesmontse 9:45 pm el 24 February, 2020 Enlace permanente | Responder
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    JULIAN ASSANGE: Manifestaciones en todo el mundo en solidaridad con el periodista 

    Barcelona, Londres, Melbourne, Niza, Ljubljana, Brisbane, Bruselas y Sydney, entre otras, salen a la la calle para exigir la libertad del periodista australiano y en contra de su extradición a los EEUU.

    Galería de fotos en el digital catalán Vilaweb

    En Barcelona cientos de personas han salido a la calle para pedir la libertad del fundador de WikiLeaks y expresar su rechazo a la extradición a los EEUU, en un acto convocado por la organización social catalana independentistas Asamblea Nacional Catalana (ANC), a la cual han respondido los partidos independentistas y Òmnium Cultural. Ésta última y la ANC tienen a sus ex presidentes encarcelados por el Estado español cumpliendo largas penas de prisión «por convocar manifestaciones tumultuosas». En la convocatoria se ha deunciado la «persecución que sufre Assange por denunciar abusos de poder».

     
  • mesmontse 5:34 pm el 20 February, 2020 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , Julian Assange   

    JULIAN ASSANGE: Marcha en Londres contra la extradición 

    Este sábado 22, habrá una marcha desde la Casa de Australia (Australia House) en Londres hasta la Plaza del Parlamento, en apoyo del periodista australiano Julian Assange quien, el 24 de febrero, se enfrenta al tribunal que decidirá si será extraditado o no a los Estados Unidos y condenado a una muerte en vida. John Pilger -el reconocido periodista y escritor también australiano -llama a la participación (convocatoria a las 11:30 p.m ante la Casa de Australia en Londres) en una nota en que describe algunas de sus gestiones personales ante las autoridades australianas desde 2010 en favor de su compatriota, y la nula respuesta que ha obtenido. Esta actitud, no es sorprendente, Australia es una monarquía constitucional, cuya soberana es la monarca británica Isabel II, (con el título de reina de Australia), que ejerce el papel de Jefe de Estado, y es representada por el Gobernador general federal -que tiene amplios poderes ejecutivos- y el gobernador de cada Estado. Por si esto fuera poco, desde 1951 Australia -junto a Nueva Zelanda- forma parte del tratado ANZUS que la alía con EEUU y Gran Bretaña, para el control militar del Pacífico sur. No es que Australia sea una colonia en sentido figurado, ¡Australia es formalmente una colonia! Es justamente este punto, el que hace dudar de que las instituciones y dirigentes australianos se planteen la defensa de su ciudadano, como confía John Pilger que aun es posible.

    Julian Assange debe ser liberado, no traicionado

    JOHN PILGER / COUNTERPUNCH

    Este sábado 22, habrá una marcha desde la Casa de Australia (Australia House) en Londres hasta la Plaza del Parlamento, el centro de la democracia británica. La gente llevará fotos del editor y periodista australiano Julian Assange quien, el 24 de febrero, se enfrenta a un tribunal que decidirá si será extraditado o no a los Estados Unidos y condenado a una muerte en vida.

    Conozco bien la Casa de Australia. Como australiano, solía ir allí en mis primeros días en Londres para leer los periódicos de casa. Inaugurada por el rey Jorge V hace más de un siglo – con su inmensidad de mármol y piedra, candelabros y retratos solemnes, importados de Australia- cuando los soldados australianos estaban muriendo en la masacre de la Primera Guerra Mundial, tiene asegurado su lugar como un monumento imperial al servilismo.


    Como una de las «misiones diplomáticas» más antiguas del Reino Unido, esta reliquia del imperio ofrece una placentera prebenda para los políticos de las antípodas: ser un «compañero» recompensado o un alborotador exiliado.

    Conocido como Alto Comisionado, el equivalente de un embajador, el beneficiario actual es George Brandis, quien como Fiscal General intentó diluir la Ley de Discriminación Racial de Australia y aprobó redadas contra denunciantes que revelaron la verdad sobre el espionaje ilegal de Australia en Timor Oriental durante las negociaciones para el reparto del petróleo y el gas de ese país empobrecido.

    Esto condujo al enjuiciamiento de los denunciantes Bernard Collaery y «Witness K» (Testigo K) por cargos falsos. Al igual que Julian Assange, quieren silenciarlos en un juicio kafkiano y encerrralos.

    Australia House es el punto de partida ideal para la marcha del sábado

    «Confieso», escribió Lord Curzon, virrey de la India, en 1898, «que los países son piezas en un tablero de ajedrez sobre el que se juega un gran juego para dominar el mundo».

    Los australianos hemos estado al servicio del Gran Juego durante mucho tiempo. Después de haber devastado a nuestros pueblos indígenas en una invasión y una guerra de desgaste que continúa hasta nuestros días, hemos derramado sangre por nuestros amos imperiales en China, África, Rusia, Medio Oriente, Europa y Asia. Ninguna aventura imperial contra aquellos con quienes no tenemos disputas, ha escapado de nuestra dedicación.

    El engaño ha sido una característica. Cuando el primer ministro Robert Menzies envió soldados australianos a Vietnam en la década de 1960, los describió como un equipo de entrenamiento, solicitado por un asediado gobierno en Saigón. Fue una mentira. Un alto funcionario del Departamento de Asuntos Exteriores escribió en secreto que «aunque hemos subrayado públicamente el hecho de que nuestra asistencia fue dada en respuesta a una invitación del gobierno de Vietnam del Sur, la orden vino de Washington «.

    Dos versiones: la mentira para nosotros, la verdad para ellos. Hasta cuatro millones de personas murieron en la guerra de Vietnam.

    Cuando Indonesia invadió Timor Oriental en 1975, el embajador de Australia, Richard Woolcott, instó en secreto al gobierno de Canberra a «actuar de una manera que esté diseñada para minimizar el impacto público en Australia y mostrar un entendimiento privado a Indonesia». En otras palabras, mentir. Hizo alusión al botín de petróleo y gas en el Mar de Timor que, según se jactaba el ministro de Asuntos Exteriores, Gareth Evans, valía «millones».

    En el genocidio que siguió, al menos 200.000 timorenses orientales murieron. Australia fue, prácticamente el único país que reconoció, la «legitimidad» de la ocupación.

    Cuando el primer ministro John Howard envió fuerzas especiales australianas para invadir Irak junto a Estados Unidos y Gran Bretaña en 2003, él, como George W. Bush y Tony Blair, mintió que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva. Más de un millón de personas murieron en Irak.

    WikiLeaks no fue el primero en denunciar el patrón de mentiras criminales en las democracias que siguen siendo tan rapaces como en los días de Lord Curzon. El logro de la notable organización editorial fundada por Julian Assange ha sido proporcionar la prueba.

    WikiLeaks nos ha informado cómo se fabrican guerras ilegales, cómo se derroca a los gobiernos y se usa la violencia en nuestro nombre, cómo se nos espía a través de nuestros teléfonos y pantallas. Se han expuesto las verdaderas mentiras de presidentes, embajadores, candidatos políticos, generales, representantes, estafadores políticos. Uno por uno, estos posibles emperadores se han dado cuenta de que están desnudos.

    Ha sido un servicio público sin precedentes; sobre todo, es periodismo auténtico, cuyo valor puede juzgarse por el grado de conmoción que muestran los corruptos y sus apologistas.

    Por ejemplo, en 2016, WikiLeaks publicó los correos electrónicos filtrados del gerente de campaña de Hillary Clinton, John Podesta, que revelaron una conexión directa entre Clinton, la fundación que comparte con su esposo, y la financiación del yihadismo terrorrista organizado en Medio Oriente.

    Un correo electrónico reveló que el Estado Islámico (ISIS) fue financiado por los gobiernos de Arabia Saudita y Qatar, de los cuales Clinton aceptó enormes «donaciones». Además, como Secretaria de Estado de los Estados Unidos, aprobó la mayor venta de armas del mundo a sus benefactores sauditas, por un valor de más de 80 mil millones de dólares. Gracias a ella, las ventas de armas estadounidenses al mundo -para atacar países como Yemen- se duplicaron.

    Revelados por WikiLeaks y publicados en The New York Times, los correos electrónicos de Podesta desencadenaron una campaña vituperativa contra el editor en jefe Julian Assange, sin pruebas. Era un «agente de Rusia trabajando para elegir a Trump», seguido de un «Rusiagate» sin sentido . Que WikiLeaks también había publicado más de 800.000 documentos con frecuencia críticos con Rusia, fue ignorado.

    En 2017, en el programa Four Corners, de la Australian Broadcasting Corporation, Clinton fue entrevistada por la reportera Sarah Ferguson, quien comenzó: «Nadie podía dejar de conmoverse por el dolor en su rostro en [el momento de la toma de posesión de Donald Trump] … ¿Recuerdas? ¿Cuán visceral fue para ti?»

    Tras establecer el sufrimiento visceral de Clinton, la aduladora Ferguson describió el «papel de Rusia» y el «daño que Julian Assange le hizo personalmente».

    Clinton respondió: “Él [Assange] es muy claramente una herramienta de la inteligencia rusa. Y ha cumplido con su voluntad (la de Rusia)».

    Ferguson le dijo a Clinton: “Mucha gente, incluso en Australia, piensa que Assange es un mártir de la libertad de expresión y la libertad de información. ¿Cómo lo describirías?»
    Nuevamente, a Clinton se le permitió difamar a Assange, un «nihilista» al servicio de los «dictadores», mientras que Ferguson aseguró a su entrevistada que ella era «el ícono de su generación». No se mencionó un documento filtrado, revelado por WikiLeaks, llamado «Libia Tick Tock», preparado para Hillary Clinton, que la describió como la figura central que condujo la destrucción del Estado libio en 2011, lo cual causó 40.000 muertes, la llegada del terrorimo del ISIS al norte de África y la crisis europea de refugiados y migrantes.

    Para mí, este episodio de la entrevista de Clinton -y hay muchos otros- ilustra vívidamente la división entre periodismo falso y verdadero. El 24 de febrero, cuando Julian Assange ingrese al Tribunal de la Corona de Woolwich, el verdadero periodismo será el único delito a juzgar.

    A veces me preguntan por qué he defendido a Assange. Por un lado, me gusta y lo admiro. Es un amigo con un valor asombroso; y tiene un sentido del humor muy fino y mordaz. Es el opuesto diametral del personaje inventado y luego linchado por sus enemigos.

    Como reportero en lugares en agitación en todo el mundo, he aprendido a comparar la evidencia que he presenciado, con los dicursos y acciones de quienes tienen el poder. De esta manera, es posible tener una idea de cómo se controla, divide y manipula nuestro mundo, cómo se distorsionan el lenguaje y el debate para producir la propaganda de la falsa conciencia. Cuando hablamos de dictaduras, a esto le llamamos «lavado de cerebro», la conquista de las mentes. Es una verdad que rara vez aplicamos a nuestras propias sociedades, independientemente del rastro de sangre que queda y que nunca se seca.

    WikiLeaks ha expuesto esto. Es por eso que Assange se encuentra en una prisión de máxima seguridad en Londres enfrentando cargos políticos inventados en Estados Unidos, y por qué ha avergonzado a tantos de los que cobran para mantener el relato oficial. Observe cómo estos periodistas ahora buscan cobertura mientras se da cuenta de que los fascistas estadounidenses que vinieron por Assange pueden venir por ellos, y no sólo aquellos de The Guardian que colaboraron con WikiLeaks y ganaron premios y obtuvieron libros lucrativos y ofertas de Hollywood basadas en su trabajo, antes de volverse contra Assange.

    En 2011, David Leigh, el «editor de investigaciones» de The Guardian, dijo a estudiantes de periodismo en la City University de Londres que Assange estaba «bastante trastornado». Cuando un estudiante desconcertado preguntó por qué, Leigh respondió: «Porque no comprende los parámetros del periodismo convencional».

    Pero es precisamente porque entendió que los «parámetros» de los medios de comunicación a menudo protegían intereses creados y políticos y no tenían nada que ver con la transparencia, que la idea de WikiLeaks era tan atractiva para muchas personas, especialmente jóvenes, que con razón consideran cínicos a los medios hegemónicos.

    Leigh se burló de la idea de que, una vez extraditado, Assange terminaría «vistiendo un traje naranja». Estas eran cosas -dijo- «que él y su abogado están diciendo para alimentar su paranoia».

    Los cargos actuales de Estados Unidos contra Assange se centran en los Registros afganos y en los Registros de Irak, que The Guardian publicó y en los que Leigh trabajó, y en el video de Asesinato colateral que muestra a un equipo de helicópteros estadounidense disparando a civiles y celebrando el crimen. Por este periodismo, Assange enfrenta 17 cargos de «espionaje» que conllevan penas de prisión por un total de 175 años.

    Ya sea que su uniforme de prisión sea o no un «traje naranja», los archivos judiciales de los Estados Unidos vistos por los abogados de Assange revelan que, una vez extraditado, Assange estará sujeto a medidas administrativas especiales, conocidas como SAMS. Un informe de 2017 de la Facultad de Derecho de la Universidad de Yale y el Centro de Derechos Constitucionales describió a SAMS como «el rincón más oscuro del sistema penitenciario federal de EEUU», que combina «la brutalidad y el aislamiento de las unidades de máxima seguridad con restricciones adicionales que niegan a las personas casi cualquier conexión con el ser humano o el mundo … El efecto neto es proteger esta forma de tortura de cualquier escrutinio público real «.

    Finalmente se está volviendo claro para muchos que se tragaron el incesante linchamiento del personaje, que Assange ha tenido razón todo el tiempo, y llevarlo a Suecia fue un fraude para cubrir un plan estadounidense de «rendirlo».

    «Hablo sueco con fluidez y pude leer todos los documentos originales», dijo recientemente Nils Melzer, relator de las Naciones Unidas sobre la tortura, «apenas podía creer lo que veía». Según el testimonio de la mujer en cuestión, nunca se había producido una violación. Y no sólo eso: el testimonio de la mujer fue cambiado más tarde por la policía de Estocolmo sin su participación para que de alguna manera pareciera una posible violación. Tengo todos los documentos en mi poder, los correos electrónicos, los mensajes de texto «.

    Keir Starmer se postula actualmente para las elecciones como líder del Partido Laborista en Gran Bretaña. Entre 2008 y 2013, fue Director de Procesamientos Públicos y responsable del Servicio de Procesamiento de la Corona. Según las búsquedas de Freedom of Information realizadas por la periodista italiana Stefania Maurizi, Suecia intentó abandonar el caso Assange en 2011, pero un funcionario de la CPS (Fiscalía del Estado británico) en Londres le dijo al fiscal sueco que no lo tratara como «sólo otra extradición».

    En 2012, recibió un correo electrónico del CPS: «¡No te atrevas a tener miedo!» Otros correos electrónicos de CPS fueron eliminados o editados. ¿Por qué? Keir Starmer necesita decir por qué.

    A la vanguardia de la marcha del sábado estará John Shipton, el padre de Julian, cuyo apoyo infatigable para su hijo es la antítesis de la colusión y la crueldad de los gobiernos de Australia, nuestra patria.

    La lista de la vergüenza comienza con Julia Gillard, la primer ministro laborista australiana que, en 2010, quería criminalizar a WikiLeaks, arrestar a Assange y cancelar su pasaporte, hasta que la Policía Federal de Australia señaló que ninguna ley permitía esto y que Assange no había cometido ningún delito. Si bien afirmó falsamente que le brindó asistencia consular en Londres, fue el sorprendente abandono de su ciudadano por parte del gobierno de Gillard lo que llevó a Ecuador a otorgar asilo político a Assange en su embajada de Londres.

    En un discurso posterior ante el Congreso estadounidense, Gillard, una de las favoritas de la embajada de los EEUU en Canberra, rompió récords de simpatía (según el sitio web Honest History) al declarar, una y otra vez, la fidelidad a EEUU de los «compañeros de Allá Abajo» (en alusión coloquial a Australia).

    Hoy, mientras Assange espera en su celda, Gillard viaja por el mundo, promoviéndose como una feminista preocupada por los «derechos humanos», a menudo en quipo con esa otra feminista de derechas, Hillary Clinton.

    La verdad es que Australia podría haber rescatado a Julian Assange y aún puede rescatarlo

    En 2010, concerté una reunión con un destacado miembro liberal (conservador) del Parlamento, Malcolm Turnbull. Como joven abogado en la década de 1980, Turnbull había luchado con éxito contra los intentos del Gobierno británico de evitar la publicación del libro, Spycatcher, cuyo autor Peter Wright -un espía- había expuesto el «estado profundo» de Gran Bretaña. Hablamos sobre su famosa victoria para la libertad de expresión con esa publicación, y le describí el error judicial que le esperaba a Assange: el fraude de su arresto en Suecia y su conexión con una acusación estadounidense, por revelar que EEUU rompió su propia Constitución y el estado de derecho internacional.

    Turnbull parecía mostrar un genuino interés y un asistente tomó extensas notas. Le pedí que entregara al gobierno australiano una carta de Gareth Peirce, el reconocido abogado británico de DDHH que representa a Assange.

    En la carta, Peirce escribió: «Dado el alcance de la discusión pública, con frecuencia sobre la base de suposiciones completamente falsas … es muy difícil tratar de preservar para [Julian Assange] cualquier presunción de inocencia. Sobre el Sr. Assange, ahora se ciernen no una, sino dos, espadas de Damocles, de posible extradición a dos jurisdicciones diferentes a su vez por dos supuestos delitos diferentes, ninguno de los cuales son delitos en su propio país, y que su seguridad personal se ha visto en peligro en circunstancias que tienen mucha carga política «.

    Turnbull prometió entregar la carta, seguirla y avisarme. Posteriormente le escribí varias veces, esperé, pero no he sabido nada.

    En 2018, John Shipton escribió una carta profundamente conmovedora al entonces primer ministro de Australia pidiéndole que ejerza el poder diplomático a disposición de su gobierno y que lleve a Julian a casa. Escribió que temía que si Julian no fuera rescatado, habría una tragedia y su hijo moriría en prisión. No recibió respuesta. El primer ministro fue Malcolm Turnbull.

    El año pasado, cuando se le preguntó al actual primer ministro, Scott Morrison, un ex hombre de relaciones públicas, sobre Assange, respondió de la manera habitual: «¡Él debe enfrentar las consecuencias!»

    Cuando la marcha del sábado llegue a la sede del Parlamento británico, que se considera «la Madre de los Parlamentos» (N.de la E. los británicos consideran que son el modelo por excelencia de los sistemas parlamentarios, la frase original de un parlamentario de 1865, dice «Inglaterra es la madre de los Parlamentos»), Morrison y Gillard y Turnbull y todos los que han traicionado a Julian Assange deberían ser llamados: la historia y la decencia no los olvidará a ellos, ni a los que ahora callan.

    Y si queda algún sentido de justicia en la tierra de la Carta Magna (N.de la E: es la Carta que reconocía algunos derechos y libertades individuales en 1215, impuesta por nobles sublevados al rey de Inglaterra, Juan Sin Tierra, que el relato británico considera como antecedente de las Constituciones de los modernos Estados de derecho), la farsa que es el caso creado contra este heroico australiano debe terminar. Si no, todos nosotros estamos en peligro.

    La marcha del sábado 22 de febrero comienza en la Casa de Australia en Aldwych, Londres WC2B 4LA, a las 12.30 p.m.: reunión a las 11.30 p.m.

     
  • mesmontse 6:55 pm el 9 February, 2020 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , Julian Assange   

    JULIAN ASSANGE: 130 personalidades de Alemania piden su liberación inmediata 

    El ex Ministro de Exteriores y ex Secretario general del SPD (Partido Socialista de Alemania), Sigmar Gabriel; el ex ministro del Interior del FDP (Partido Democrático Libre, de centroderecha) Gerhart Baum; la ex Ministra Federal de Justicia del FDP, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger y la diputada del Bundestag Sevim Dagdelen, por Die Linke (izquierda) respondieron a la iniciativa del prestigioso periodista de investigación alemán Günter Wallraff, para pedir la inmediata libertad de Julian Assange de la prisión británica. Al pedido ya se han unido más de 130 destacadas personalidades de Alemania.

    Julian Assange recibe un destacado apoyo de Alemania

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    Conferencia de prensa en Berlín para pedir la libertad inmediata de Julian Assage de la prisión británica

    Poco antes del inicio del proceso de extradición, más de 130 periodistas, políticos, artistas y activistas piden la liberación inmediata del australiano bajo custodia británica.

    TANJA BRANDES / BERLINER ZEITUNG

    El ex ministro de Exteriores y Secretario general del SPD (Partido Socialista de Alemania), Sigmar Gabriel, apareció el jueves frente a la prensa de Berlín para presentar una apelación junto con el periodista de investigación Günter Wallraff, el ex ministro del Interior del FDP (Partido Democrático Libre, de centroderecha) Gerhart Baum, y Sevim Dagdelen, miembro del Bundestag por Die Linke (La Izquierda), en la que pidieron que «liberen a Julian Assange inmediatamente de la prisión británica».
    Assange se enfrenta a la extradición a los Estados Unidos, donde está acusado de espionaje y podría ser sentenciado a 175 años de prisión. El gobierno estadounidense acusa a Assange de violar los intereses de seguridad nacional al publicar documentos y videos militares estadounidenses sobre operaciones militares internacionales en Afganistán, y descubrir posibles crímenes de guerra.

    Hasta el momento, más de 130 periodistas, políticos, artistas y activistas han firmado el llamamiento para la liberación de Assange, incluido el escritor Navid Kermani y la ex Ministra Federal de Justicia del FDP, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger. Gerhart Baum, del FPD se sentó al lado de Sigmar Gabriel, del SPD, en el podio de la Conferencia de Prensa Federal.

    Julian Assange está en régimen de aislamiento casi permanentemente

    Assange muestra síntomas que indican que está sujeto a tortura psicológica sistemática. Las afirmaciones se basan esencialmente en las investigaciones realizadas por el Relator Especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU sobre la tortura, Nils Melzer. El abogado suizo visitó a Assange mientras estaba detenido y también investigó numerosos archivos, que según él, muestran, entre otras cosas, que las acusaciones de violación en Suecia fueron construidas para manipular la opinión del público sobre Assange. Esto aun tiene sus consecuencias, y hace que Assange no despierte tanta simpatía como la que que despierta Edward Snowden o la ex soldado Manning.

    En una entrevista con la revista digital suiza Republik , Melzer, recientemente hizo serias acusaciones contra los gobiernos de Suecia, Gran Bretaña, Ecuador y Estados Unidos.

    A Assange se le ha negado sistemáticamente un juicio justo, dijo Melzer. Todavía se le niega el derecho a preparar su defensa o contactar con sus abogados en los Estados Unidos. También está en confinamiento solitario casi permanentemente.

    Durante casi una década, se hicieron intentos para «poner en ridículo a Assange como delincuente sexual». Melzer llama a esto «un gran escándalo y una declaración de quiebra del estado de derecho occidental».

    El ex ministro de Exteriores alemán, el socialista Sigmar Gabriel, dijo que en un principio dudó en unirse a esta iniciativa por Assange, pero después de una conversación telefónica con Melzer, llegó a la conclusión de que a Assange se le negaron los «derechos elementales». «No se trata de si es culpable o inocente», dijo Gabriel. «Se trata de poner fin a las condiciones irrazonables de detención y garantizarle un juicio justo», señaló.

    Gerhart Baum: «La libertad de prensa en sí misma podría ser criminalizada»

    Para el reconocido periodista de investigación Gerhart Baum, el caso se extiende mucho más allá de Assange . «La libertad de prensa en sí misma puede ser criminalizada», advirtió y continuó, citando a Edward Snowden: «¿Cómo puede ser un crimen resolver crímenes?».

     
  • mesmontse 1:45 pm el 29 January, 2020 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: Julian Assange   

    JULIAN ASSANGE: Chalecos amarillos franceses se manifiestan frente a la prisión británica 

    Un centenar de Chalecos amarillos de todas partes de Francia, viajó a Londres para manifestarse en apoyo del fundador de WikiLeaks, frente a la prisión de Belmarsh.

    «Free Assange»: Acción de los Chalecos amarillos frente a la prisión de Belmarsh

    FUENTE: Fabien Rives / RT

    En algún lugar detrás de uno de los muros de la prisión de Belmarsh, en el módulo donde acaba de ser colocado después de un largo período de confinamiento solitario, ¿Julian Assange los habrá escuchado? Las posibilidades eran escasas, pero la esperanza motivó a un centenar de Chalecos amarillos franceses a organizar una acción de presión, este 25 de enero, alrededor de este establecimiento penitenciario de alta seguridad, ubicado en los suburbios del del este de la capital británica.

    El día anterior a la llegada de los Chalecos amarillos franceses a la prisión de Belmarsh, un portavoz de WikiLeaks anunció que después de una feroz batalla librada por abogados y activistas, así como una petición firmada por los otros detenidos de la prisión, Julian Assange finalmente había sido colocado en un ala del establecimiento con otros 40 prisioneros, después de varios meses de aislamiento.

    La iniciativa no es la primera de su tipo. El 2 de mayo de 2019, tres semanas después del encarcelamiento de Julian Assange en la prisión de Belmarsh, donde posteriormente fue puesto en confinamiento solitario, Maxime Nicolle, activista de los Chalecos amarillos, organizó una manifestación frente a la corte de Westminster en Londres.

    En octubre del mismo año repitieron la acción y ahora los Chalecos amarillos han decidido ir al lugar de encarcelamiento de Julian Assange, cuyo estado de salud es muy preocupante, como lo demuestra un informe firmado en noviembre de 2019 por 60 médicos internacionales, así como un texto escrito por el Relator de la ONU sobre la tortura, quien describió las condiciones del encarcelamiento de Julian Assange como «inhumanas».

    La acción se desarrolló con calma, a imagen de las relaciones cordiales que se establecieron desde el principio entre los Chalecos amarillos franceses y la policía inglesa. Aunque respetando el marco legal británico, los participantes en la operación multiplicaron los intentos de enviar su mensaje de apoyo a Julian Assange. «Free Julian Assange», corearon durante horas los Chalecos amarillos durante sus múltiples vueltas alrededor del establecimiento de alta seguridad. Después de realizar operaciones de sensibilización con los automovilistas por la mañana, los Chalecos amarillos vieron como éstos repondían haciendo sonar el cláxon en señal de apoyo.

    «Lo que le está sucediendo a Julian Assange es parte de un sistema global que está matando todo»

    Los ciudadanos que apoyaban al fundador de WikiLeaks provenían de varias ciudades de Francia: Marsella, Nancy, Amiens o Lille. «Lo que le está sucediendo a Julian Assange es parte de un sistema global que está matando todo«, dijo la Chaleco amarillo Nicole, de Nantes. Sylvie, de Saint-Nazaire, cree que la prensa convencional no habla lo suficiente sobre lo que está pasando actualmente con el periodista australiano. Por su parte, Emmanuel, Chaleco amarillo parisino, considera que el trabajo realizado por Julian Assange es necesario para una «democracia real» en la que «los ciudadanos deben tomar decisiones informadas». «El papel de los medios es iluminar a los ciudadanos ”, dice con referencia a las revelaciones hechas por WikiLeaks.

    Los participantes en la acción explican los motivos de su presencia. «El desafío es que las verdades sean conocidas por el público en general», dijo Françoise Nicolas al micrófono de RT France. «Estoy realmente conmocionado por lo que está sucediendo […] Se están burlando de alguien que reveló libremente una verdad que los poderosos no querían que se conociera», explica el director de cine Laurent Bouhnik, denunciando la reacción sobre este tema del mundo artístico del cual forma parte. «Me enojo como artista porque veo al mundo artístico mirando el tema desde lejos».

    Una de las organizadoras de la operación frente a la prisión de Belmarsh, Corrine, una Chaleco amarillo de Nancy, explica que: “El objetivo es ejercer presión continuamente, no actuar sólo durante las audiencias. Un mes antes del final de las últimas audiencias de extradición, es muy importante hacer acciones concretas».

    «¿Cómo se puede permitir que la libertad de expresión muera en la cárcel?«,se pregunta el escritor militante Philippe Pascot, que participa en la acción de apoyo. Refiriéndose también a la salud de Julian Assange, Gina cree que el australiano «necesita apoyo más que nunca». «Hay que protegerlo a toda costa», explica esta Chaleco amarillo de Normandía.

    Viktor Dedaj -administrador del sitio de internet Le Grand Soir y experto en el desarrollo del caso Assange- recuerda que «Julian Assange es australiano, no estadounidense» subrayando que una extradición consiste en «enviar a alguien de vuelta al suelo donde ha cometido un delito» y Julian Assange operaba en suelo europeo [.. en ningún momento estuvo bajo la jurisdicción de los Estados Unidos. […] En mi opinión, es apropiado hablar de secuestro o entrega forzada«. Viktor Dedaj denuncia la «extraterritorialidad» de la ley estadounidense en este caso: «Los estadounidenses pretenden que sus leyes se apliquen a los extranjeros. Bajo un barniz legal, vienen a buscar un periodista que ha hecho su trabajo en el continente europeo , señala.

    Silencio en la prensa hegemónica

    Se notó la ausencia de medios no habían faltado durante acciones de apoyo anteriores. Además de RT France sólo había representantes de pequeñas estructuras independientes como el medio de los Chalecos amarillos. Por la tarde, llegaron los periodistas de Sputnik, Ruptly, al-Jazeera y Press TV.

    La acción de los Chalecos amarillos del otro lado del Canal, no atrajo a los medios franceses. Los medios tradicionales británicos también brillaron por su ausencia, hecho lamentado por los activistas ingleses que se unieron a la acción. «Sé que hay periodistas valientes en el Reino Unido, pero la mayoría de ellos parecen estar escondidos debajo de sus escritorios por temor a hablar del tema«, señaló un activista británico.

     
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