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  • mesmontse 1:51 am el 13 March, 2021 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: Japón; Fukushima   

    FUKUSHIMA 2011-2021: Diez años de encubrimientos, chapuzas y engaños 

    Fukushima diez años después: réplicas, mentiras y descontaminación fallida

    Los activistas marchan hacia el parlamento japonés en memoria del desastre de Fukushima en 2011, para exigir al gobierno japonés que abandone su peligroso programa nuclear. FOTO Noriko Hayashi / Greenpeace


    JOHN LAFORGE / COUNTERPUNCH

    John LaForge es codirector de Nukewatch, un grupo de paz y justicia ambiental en Wisconsin , EEUU.

    Han pasado 10 años desde la catastrófica fusión triple de reactores en la central nuclear de Fukushima, en Japón. El Dr. Joseph Mangano, del Proyecto de Radiación y Salud Pública, señaló hace tres años que «enormes cantidades de sustancias químicas radiactivas, como cesio, estroncio, plutonio y yodo, se emitieron al aire; las liberaciones de esas mismas toxinas en el Pacífico nunca se han detenido; y los trabajadores luchan por contener más de 100 sustancias químicas cancerígenas «.

    Muy pocos estudios de salud

    “Hasta ahora, sólo se ha examinado sistemáticamente una sola enfermedad en humanos en Fukushima: el cáncer de tiroides”, dice el Dr. Alex Rosen, presidente alemán de Médicos Internacionales para la Prevención de la Guerra Nuclear. Otras enfermedades, como la leucemia o las malformaciones, que están asociadas con una mayor exposición a la radiación, no se han investigado, dijo Rosen a la revista médica alemana Deutsches Ärzteblatt, el pasado 2 de marzo. Cinco estudios se han centrado no en enfermedades, sino en anomalías generales en las áreas más afectadas: se realizaron tres estudios sobre las tasas de mortalidad infantil, uno sobre recién nacidos con bajo peso, y uno sobre la disminución de las tasas de natalidad 9 meses después de marzo de 2011.

    El único estudio de enfermedades en la población fue una prueba de detección de cáncer de tiroides en 380.000 niños locales menores de 18 años. En enero de 2018, la revista Thyroid informó de 187 casos en cinco años. Una población típica de 380.000 niños produciría solamente 12 casos en cinco años, informó el Dr. Joseph Mangano, director del Proyecto de Radiación y Salud Pública. El aumento de cáncer entre los niños es «exactamente lo que se esperaría si [el accidente de ] Fukushima fuera el factor, ya que la radiación es más dañina para el feto, el bebé y el niño», dijo Mangano.

    Nuevos terremotos sacudieron los escombros

    Otro gran terremoto, de magnitud 7.3, se produjo el 13 de febrero de 2021, nuevamente frente a la costa del complejo del reactor de Fukushima, y ​​los 30 segundos de terror reportados fueron seguidos por 14 réplicas de hasta magnitud 5.

    El terremoto fue lo suficientemente severo como para que los operadores de Tokyo Electric Power Co. (Tepco) y los reguladores federales sospechen que causó daños adicionales a los reactores 1 y 3, donde los niveles de agua de refrigeración cayeron bruscamente, informó Associated Press. El terremoto del 13 de febrero se sintió en Tokio a 150 millas de distancia (241 km) . La agencia meteorológica de Japón dijo que se creía que era una réplica del terremoto récord de 2011.

    En una reunión del 15 de febrero, los reguladores del gobierno dijeron que el terremoto probablemente había empeorado el daño existente por el terremoto en los reactores 1 y 3 o que abrió nuevas grietas que causaron la caída del nivel del agua de enfriamiento, dijo AP.

    «Debido a que (el terremoto de 2011) fue enorme con una magnitud de 9,0, no es sorprendente tener una réplica de esta escala 10 años después», dijo Kenji Satake, profesor del Instituto de Investigación de Terremotos de la Universidad de Tokio.

    Ha habido seis réplicas importantes en el área de Fukushima desde marzo de 2011: el 7 de abril de 2011 (magnitud 7,1); 11 de abril de 2011 (6.6); 10 de julio de 2011 (7.0); 26 de octubre de 2013 (7,1); 26 de noviembre de 2016 (6,9); y 13 de febrero de 2021 (7.3).

    Plan estatal para construir carreteras con el suelo contaminado

    Los terremotos no son la única pesadilla recurrente que persigue a los sobrevivientes del terremoto récord que mató a 19.630 personas.

    Bags with nuclear waste in Obori, Namie-town inside the highly contaminated exclusion zone in Namie, Fukushima prefecture, Japan. 
© Christian Åslund / Greenpeace
    Bolsas de basura con desechos nucleares dentro de la zona de exclusión altamente contaminada en Namie, prefectura de Fukushima, FOTO :Christian Åslund / Greenpeace

    El tifón Hagibis azotó la ciudad de Tamura en octubre de 2019 y arrasó con un número desconocido de bolsas de escombros radiactivos que se habían apilado cerca de un río. Desde marzo de 2011, más de 22 millones de metros cúbicos de suelo contaminado, matorrales y otras materias de las zonas más afectadas se han recogido en grandes bolsas de plástico negras y se han apilado en montículos de almacenamiento temporal en miles de lugares.

    «Los residentes de Fukushima luchan contra el plan estatal para construir carreteras con suelo contaminado por la radiación», reproducía la agencia Kyodo News, de The Japan Times del 29 de abril de 2018. Sin embargo, el volumen es la punta del iceberg: según explica R. Ramachandran, en The Hindu del 31 de enero de 2020, «no se planean actividades de descontaminación para la mayoría de las áreas boscosas que cubren alrededor del 75 % de la principal área contaminada de 9.000 kilómetros cuadrados ”.

    Encubrimientos y desinformación

    Al informar el 14 de febrero sobre el último terremoto, AP señaló que Tepco «ha sido criticado repetidamente por encubrimientos e información tardía de los problemas». El 22 de junio de 2016, la presidenta de Tepco, Naomi Hirose, admitió públicamente que la prolongada negativa de la compañía a hablar de los «colapsos» que conocía en sus tres reactores, equivalía a un encubrimiento y se disculpó por ello.

    The Washington Post informó el 6 de marzo de 2021 que, «durante años, Tepco afirmó que el agua tratada almacenada en la planta contenía solo tritio, pero los datos en su sitio web mostraban que el proceso de tratamiento había fallado«. Los tanques ahora contienen casi 1,25 millones de toneladas de aguas residuales altamente contaminadas. “En 2018, [Tepco] se vio obligado a reconocer que el 70 % del agua todavía está contaminada con elementos radiactivos peligrosos, incluido el estroncio-90 -un radionúclido que tiene preferencia por los huesos y que puede causar cáncer- y tendrán que ser tratados nuevamente antes de su liberación ”, informó el WP.

    Harvey Wasserman informó para The Free Press sobre un terremoto de julio de 2007 que sacudió a Japón y forzó peligrosos cierres de emergencia en cuatro reactores en Kashiwazaki. “Durante tres días consecutivos [Tepco] se vio obligada a emitir disculpas públicas por declaraciones erróneas sobre la gravedad del daño causado a los reactores, el tamaño y la letalidad de los vertidos radiactivos en el aire y el agua, el peligro continuo para el público, y otras cosas. Una vez más, lo único que se puede esperar de los propietarios de reactores es que mientan».

    Partículas radiactivas recién identificadas

    El trabajo recién publicado en la revista Science of the Total Environment documenta nuevas partículas altamente radiactivas que se liberaron de los reactores de Fukushima destruidos. El estudio fue dirigido por los doctores Satoshi Utsunomiya y Kazuya Morooka de la Universidad de Kyushu. “Dos de estas partículas tienen la radiactividad de cesio más alta jamás medida para partículas de Fukushima”, halló la investigación. El estudio analizó partículas que se tomaron de suelos superficiales recolectados a 3.9 kilómetros del sitio del reactor.

    Hablando con Science Daily el 17 de febrero, el Dr. Utsunomiya dijo: «Debido a su gran tamaño, los efectos sobre la salud de las nuevas partículas probablemente se limiten a los peligros de la radiación externa durante el contacto estático con la piel». Según los informes, las partículas fueron arrojadas por las explosiones de hidrógeno que sacudieron los edificios del reactor y cayeron dentro de una zona estrecha que se extiende 8 kilómetros al norte-noroeste de las fusiones.

    Pero el Dr. Utsunomiya también dijo que la radiactividad de larga duración del cesio en “las partículas altamente radiactivas recién encontradas, aún no se ha desintegrado significativamente. Como tales, permanecerán en el medio ambiente durante muchas décadas, y este tipo de partícula podría encontrarse ocasionalmente en puntos calientes de radiación ”.

    Se encontraron partículas radiactivas más pequeñas de uranio, torio, radio, cesio, estroncio, polonio, telurio y americio flotando en todo el norte de Japón, según un informe de Arnie Gundersen y Marco Kaltofen publicado el 27 de julio de 2017 en Science of the Total Environment.

    Las partículas radiactivas se encontraron en polvos y suelos del norte de Japón. Se tomaron alrededor de 180 muestras de partículas de filtros de aire domésticos o de automóviles, polvo de la superficie exterior y de las bolsas de aspiradoras domésticas. 142 de las muestras (alrededor del 80 % ) contenían cesio-134 y cesio-137 que emiten radiación beta intensa y son muy peligrosos si se ingieren o inhalan. “La mayoría de estas muestras fueron recolectadas de lugares en zonas ya descontaminadas por el Gobierno Nacional de Japón y despejadas para ser habitadas”, revelaron los autores.

    Greenpeace informa de fallos en la limpieza y engaños

    Greenpeace Japón publicó dos informes importantes el 4 de marzo que también contradicen las afirmaciones positivas sobre la descontaminación y los derechos humanos de los ciudadanos del país después de 2011.

    “Los sucesivos gobiernos durante los últimos 10 años … han intentado perpetrar un engaño sobre el desastre nuclear. Han tratado de engañar al pueblo japonés tergiversando la eficacia del programa de descontaminación e ignorando los riesgos de l radiación ”, dijo Shaun Burnie, especialista nuclear jefe de Greenpeace East Asia y coautor del primer informe.

    Informe de radiación Fukushima 2011-2020

    • La mayor parte del Área Especial de Descontaminación (SDA) de 840 kilómetros cuadrados, donde el gobierno es responsable de la descontaminación, permanece contaminada con cesio radiactivo. … Se ha descontaminado un promedio general de sólo el 15%.

    • En muchas áreas no se logrará ningún nivel objetivo de descontaminación a largo plazo. Los ciudadanos estarán sujetos durante décadas a exposiciones de radiaciones superiores al máximo recomendado.

    • En las áreas donde se levantaron las órdenes de evacuación en 2017, específicamente Namie e Iitate, los niveles de radiación permanecen por encima de los límites seguros, lo que potencialmente expone a la población a un mayor riesgo de cáncer.

    Informe de clausura de la central nuclear de Fukushima Daiichi

    • El plan actual de desmantelamiento en el plazo de 30-40 años es imposible de lograr y es ilusorio.

    No se deben mover los desechos radiactivos creados en el sitio. Fukushima Daiichi ya es y debe seguir siendo un lugar de almacenamiento de desechos nucleares a largo plazo.

     
  • mesmontse 7:49 am el 28 December, 2019 Enlace permanente | Responder
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    FUKUSHIMA: Japón tirará al Pacífico el agua contaminada almacenada tras el accidente nuclear 

    Imagen relacionada
    Tanques con agua radioactiva almacenada en Fukushima

    El 11 de marzo de 2020 se cumplieron 9 años del accidente nuclear en la central de Fukushima, ocurrido tras un terremoto de magnitud 9 que provocó un tsunami con olas de hasta 40 metros de altura, en la costa noreste de Japón. El accidente provocó 3 fusiones nucleares, 3 explosiones de hidrógeno, liberación de radiación a la atmósfera, y vertido de grandes cantidades de agua contaminada al Océano Pacífico.

    En los informes de los comités establecidos por el Parlamento y el gobierno para investigar la causa del desastre nuclear de Fukushima, lo consideraron un «desastre provocado por el hombre». También señalaron que TEPCO (Compañía de Energía Eléctrica de Tokio) nunca consideró la posibilidad de que la planta de Fukushima perdiera todas las fuentes de energía eléctrica en caso de un terremoto o tsunami porque «se adhirió a un mito infundado de que la planta era segura».

    El 80% de las emisiones atmosféricas fueron a parar al Pacífico depositadas por los vientos. Además el agua contaminada que se usó para enfriar el reactor durante los trabajos de emergencia se descargó varias veces en el océano. También hubo varias fugas accidentales de los tanques de almacenamiento y descargas intencionales hasta 2013 para almacenar más agua contaminada.

    Actualmente, las instalaciones alrededor de la central contienen más de 1 millón de toneladas de agua contaminada, almacenada en 1.000 tanques, pero a mediados de 2022 ya no habrá más espacio y el ministro de Medio Ambiente de Japón, anunció en una conferencia en Tokio, que «la única opción» será lanzar esa agua, otra vez, al Océano Pacífico.

    El agua almacenada está más contaminada de lo que se esperaba porque ahorraron en filtros

    En octubre de 2018, The Asahi Shimbum -el segundo diario en importancia de Japón- publicó que el operador de Fukushima, la Compañía de Energía Eléctrica de Tokio –Tepco- había revelado que el sistema de filtrado para descontaminar el agua no había podido eliminar elementos radiactivos como el estroncio 90 y el yodo radiactivo.

    Esto significa que alrededor del 80% del agua tratada de la planta, en 2018 todavía tenía niveles de radiación superiores a los permitidos para el vertido en los océanos. Según la propia empresa TEPCO, tenían 65.000 toneladas de agua ya tratada, que continuaba con niveles de estroncio 90, cien veces superiores a los estándares de seguridad. En algunos tanques, los niveles de contaminación superaban 20.000 veces el estándar.

    Estas fallas –según explica TEPCO– se deben a que no reemplazaron con la debida frecuencia los filtros absorbentes para eliminar los radioactivos del agua, para “mantener el sistema funcionando el mayor tiempo posible”. La compañía informó de los hechos a un subcomité del Ministerio de Industria a cargo del problema del agua radiactiva y simplemente pidió disculpas.

    No hay excusa para no haber reemplazado los filtros que limpiaban el agua radioactiva: cualquiera sabe que un filtro utilizado más allá de su vida útil no cumple su función. ¿Quién puede creer que los ingenieros y técnicos operadores del proceso de limpieza de Fukushima pensaran que unos filtros ya inservibles funcionarían igual? Detrás de tal decisión, obviamente se esconden intentos de abaratar los costes de la limpieza del desastre, que han sido estimados por una agencia del gobierno de Japón, en unos 660 mil millones de dólares.

    En 2016 cuando TEPCO -que aun ocultaba a la opinión pública que no habían eliminado ni el estroncio 90 ni el yodo radioactivo- comunicó al gobierno lo que costaría filtrar el tritio (que se suponía que era el único contaminante que iba quedando), Japón consideró que el método era demasiado caro. Eliminar el tritio del agua cuesta 1.000 millones de dólares en instalaciones y cientos de millones de dólares anuales para operarlas.

    TEPCO dijo a finales de 2018 que iba a filtrar el agua contaminada nuevamente para reducir los niveles de materiales radiactivos por debajo de los estándares de seguridad. Es difícil de creer que desde 2018, hayan tenido tiempo de refiltrar correctamente toda el agua y eliminado el estroncio 90 y el yodo radioactivo -cuyos niveles superan los permitidos para lanzar el agua al mar- y sólo quede el tritio (que no piensan eliminar, no está de más repetirlo).

    El vertido del agua al Pacífico

    En medio de este escándalo -que los medios occidentales han obviado y sólo han mencionado al tritio, señalando que es «inocuo» para los humanos- llega la noticia de que a Japón se le acaba el espacio para almacenar el agua contaminada y va a usar el Pacífico como basurero. Las críticas no han tardado en hacerse oír, porque el vertido del agua contaminada con tritio -suponiendo que sólo contenga este contaminante- dañará la vida marina hasta Corea del Sur.

    Precisamente eso, que «el mar no es un basurero», delaró Jan Hakervamp, experto en energía nuclear de Greenpeace, al conocerse la noticia. Los ambientalistas señalaron que la «única opción ambientalmente aceptable» sería continuar almacenando el agua en tanques y filtrarla para ir eliminando cada contaminante, pero el gobierno japonés considera que esta opción es demasiado cara. Es «demasiado cara», siempre que se suponga que convertir al mar en basurero sale gratis.

     
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