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  • mesmontse 6:34 pm el 1 May, 2022 Enlace permanente | Responder
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    SERGEY LAVROV: La Operación de Rusia en Ucrania ayudará al mundo a liberarse de la opresión neocolonial 

    Lavrov: La Operación especial de la Federación de Rusia en Ucrania liberará al mundo de la opresión de Occidente

    FUENTE URA RU

    La operación especial de Rusia en Ucrania ayudará al mundo a liberarse de la opresión de Occidente, declaró el ministro de Relaciones Exteriores ruso Sergey Lavrov, en una entrevista con la Agencia de Noticias Xinhua.

    “Son obvios los intentos del Occidente colectivo para evitar el curso natural de la Historia, y por  resolver sus problemas a expensas de los demás que están condenados. […] Vemos cómo los estados de Asia, África y América Latina se están desarrollando dinámicamente. Todos tienen libertad de elección real, incluidas formas de desarrollo y participación en proyectos de integración. Nuestra Operación especial en Ucrania también contribuye al proceso de liberar el mundo de la opresión neocolonial de Occidente, densamente involucrado en el racismo y en un complejo de exclusividad «, dijo Lavrov.

    En su opinión, “Washington y sus satélites que se imaginaron a sí mismos ser el máximo destino de la humanidad”, están tratando de imponer “un modelo de orden mundial centrado en Estados Unidos». Lavrov enfatizó que Estados Unidos y sus aliados escriben las reglas y luego las imponen en todo el mundo.

    Según el Ministro, la Operación especial de la Federación de Rusia en Ucrania terminará sólo cuando sus objetivos se alcancen y cumplan. Lavrov dijo que si la Operación no finaliza es porque los países de la OTAN lo impiden.

    «Un ruso borracho privó a un cocodrilo de su almuerzo«

    En otra entrevista, ésta en el canal de noticias árabes Al Arabiya, Lavrov decidió responder a la pregunta sobre las acusaciones a Rusia de violar la Carta de la ONU con la Operación especial en Ucrania, con un chiste popular en Rusia, que ilustra la mala fe existente a la hora de juzgar las acciones de Rusia o de los rusos:

    “Frente a la piscina de los cocodrilos del zoológico de Estonia, una madre con un niño pequeño observaba los cocodrilos. Cerca había un muchacho que bebía cerveza. De repente, el niño se cayó dentro de la piscina de los cocodrilos. El muchacho saltó a la piscina, salvó al niño y se lo devolvió a su madre. Ella le agradeció, diciéndole “eres un valiente estonio”. El muchacho le respondió que no era estonio, sino ruso. A la mañana siguiente, los periódicos estonios publicaron en grandes titulares: «Un ruso borracho privó a un cocodrilo de su almuerzo”.

    En resumen, dijo Lavrov, «les pregunto a aquellos que acusan a la Federación de Rusia por los eventos en Ucrania, si les parece que los EEUU actuaron bien cuando crearon las guerras de Irak, Siria y Libia».

    Cuándo terminará la operación especial en Ucrania

    En otra entrevista con Al Arabiya, Lavrov dijo que la Operación especial «se completará tan pronto como los objetivos que ya hemos descrito se alcancen, y comentó sobre la posibilidad del final de la operación antes del 9 de mayo.

    Anteriormente, Sergey Lavrov ya había explicado que la Operación en Ucrania terminará cuando haya un acuerdo, y las condiciones del Tratado serán determinadas por la etapa de hostilidades en la cual se llegue a dicho acuerdo final.

    La Operación especial de Rusia en el territorio de Ucrania comenzó el pasado 24 de febrero. Ambas partes ya han celebrado una serie de negociaciones, pero ninguna tuvo éxito. El Kremlin dice que la dinámica de las negociaciones deja mucho que desear.

    Los participantes en el grupo de negociación de Ucrania ya admitieron, que están coordinando cada uno de sus pasos con sus aliados  occidentales.

    En una reunión en Estambul, Kiev dijo que renunciaría a intentar retomar Crimea y el Donbass por medios militares. Más tarde, el 6 de abril, Ucrania se desdijo de esa promesa, explicó el ministro Sergey Lavrov. Además, el 25 de abril, Kiev se negó a cambiar la Constitución para introducir un artículo estableciendo que no ingresaría en la OTAN. El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso señaló que Rusia ha perdido la confianza en la delegación ucraniana

     
  • mesmontse 9:43 pm el 19 April, 2022 Enlace permanente | Responder
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    UCRANIA: Las raíces de esta guerra están en el deseo de Occidente de gobernar el mundo, dice el ministro ruso Sergey Lavrov 

    El ministro de Relaciones Exteriores Sergey Lavrov anunció el comienzo de la siguiente fase de la operación especial de Rusia en Ucrania

    FUENTE LENTA RU

    Este martes 19 de abril, el Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, anunció en una entrevista exclusiva con el canal de televisión India Today, el comienzo de la siguiente etapa de la Operación especial rusa en Ucrania.

    El jefe de la diplomacia rusa destacó que la Operación especial está dirigida a la «liberación completa» de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk (RPD y RNL) con las fronteras que quedaron al proclamarse el referéndum nacional de 2014.

    Lavrov también habló sobre los motivos de la Operación especial de Rusia. Dijo, que éstos pueden buscarse en la complacencia y la permisividad de los países occidentales después del final de la guerra fría, así como en el deseo de usar a Ucrania como una cabeza de puente contra Moscú, para los intereses de Occidente.

    Recordó la posición de los países de la OTAN, que continúan insistiendo en que el bloque es defensivo y no amenaza la seguridad rusa. Pero, dijo Lavrov, la OTAN sólo tenía ese sentido cuando existía el Pacto de Varsovia. Sin embargo, después de la desaparición del Pacto de Varsovia, la Alianza «decidió avanzar la línea de defensa, haciéndolo cinco veces sin ningún motivo».

    «Nuestros colegas occidentales bajo el liderazgo de los Estados Unidos se consideraron los ganadores [de la guerra fría] y, en violación de las promesas que hicieron al liderazgo soviético, y ruso después, comenzaron a expandir la OTAN hacia el este. Todos estos eventos específicos están asociados con las acciones de Estados Unidos y el Occidente colectivo, con su deseo de dominar todo el mundo y demostrar a todos que no habrá multipolaridad, sino un poder unipolar»

    Uso de armas nucleares en Ucrania

    Lavrov también fue preguntado acerca de las palabras del presidente de Ucrania Vladimir Zelensky, que dijo que Rusia está dispuesta a usar armas nucleares de destrucción masiva durante la Operación especial.

    El ministro aclaró que en esta etapa, Moscú considera la posibilidad de usar sólo armas convencionales.

    «No puedo comentarle sobre lo que dijo Zelensky, no es la persona más adecuada. No se pueden discutir seriamente las declaraciones de Zelensky, ya que constantemente cambia su punto de vista», dijo Lavrov. El Ministro de Relaciones Exteriores señaló que las declaraciones provocativas del líder ucraniano dependen «de lo que bebe o fuma».

    El diplomático también negó la intención del lado ruso sobre cambiar el poder en Ucrania. Aseguró que Moscú respetará la libertad de elección de los ciudadanos ucranianos.

    «No vamos a cambiar el régimen en Ucrania, lo hemos dicho multitud de veces. Queremos que los propios ucranianos decidan cómo quieren vivir. Queremos que las personas tengan libertad de elección»

    Lavrov anunció la capacidad de Rusia de proporcionar a la India todo lo necesario en el campo de Defensa


    El ministro expresó el deseo de profundizar la cooperación en la esfera defensiva militar y declaró que Rusia está lista para proporcionar a la India «todas las armas modernas».

    «En cuanto a la defensa, podemos proporcionarle a la India todo lo que quiera. En cuanto a la transferencia de tecnologías en el campo de Defensa, el nivel de cooperación con India es esencialmente sin precedentes en comparación con otros socios de la India».

    Lavrov también llamó la atención sobre los intentos de los Estados Unidos de influir en la posición de la India, China y otros socios de la Federación de Rusia que no están de acuerdo con unirse a las sanciones económicas contra Rusia y prefieren continuar una cooperación mutuamente beneficiosa con Moscú. El Ministro declaró que esto demuestra problemas de modales y de mentalidad de Washington.

    «Cuando EEUU le dice lo que tienen que hacer, a India, China, Turquía, Egipto, países con su propia historia, con una civilización y una cultura milenarias, me parece que esto no es sólo un problema de modales, sino que algo no está bien en su mentalidad «, dijo el Ministro de Exteriores.

    Más declaraciones del canciller Lavrov

    Anteriormente, el pasado 11 de abril, el Ministro Lavrov fue entrevistado en el canal Rusia 24. En esa oportunidad, algunas de sus intervenciones fueron recogidas en The saker:

    «Nuestra Operación militar especial está diseñada para poner fin a la expansión y el curso imprudente de EEUU y el resto de países occidentales, hacia la dominación completa del escenario mundial».
    «Esta dominación se basa en violaciones graves del Derecho Internacional, y se hace bajo algunas reglas que ahora están considerando bajo distinto rasero, y que se aplican según convenga en cada caso».

    «Kosovo puede ser reconocido como independiente sin ningún referéndum. Pero, Crimea no puede, a pesar de haber celebrar un referéndum presenciado por observadores internacionales».

    «Irak está a 10.000 kilómetros de los Estados Unidos, pero se imaginaron que había cierta amenaza para su seguridad nacional y lo bombardearon. No encontraron amenaza. Y ni siquiera dijeron que lo lamentaban. Pero cuando en nuestra frontera crecen ultra-radicales neonazis, se crean docenas de laboratorios trabajando en armas biológicas, y encontramos documentos que lo prueban, nos dicen que no nos permiten reaccionar a esas amenazas».

    «El papel de la UE ha cambiado durante la crisis de Ucrania. Anteriormente, no actuaban como una organización militar luchando colectivamente contra una amenaza inventada [Rusia]. Lavrov dijo que el cambio de la UE es el resultado de la presión de Washington. Este es un cambio absolutamente grave de la política de la UE y Occidente bajo el liderazgo de EEUU. No hay duda al respecto. Es una política que refleja la ira, incluso la rabia, porque se termina la situación en que Ucrania era un punto de apoyo para la supresión final de Rusia»,

    Con respecto a José Borrell dijo: «Cuando un jefe diplomático … dice que un determinado conflicto sólo puede resolverse a través de la acción militar … Bueno, debe ser algo personal. O bien, él falla o habló sin pensar, haciendo una declaración que nadie le pidió que hiciera. Pero es un comentario escandaloso, «

    «La propaganda occidental presenta a Rusia como el mal puro y a Ucrania, como tan pura . El actual régimen ucraniano [según Occidente], es un faro de democracia, justicia y libertad que se siente atraído por los valores que Europa afirma defender «, dijo el ministro.

     
  • mesmontse 8:57 am el 4 January, 2022 Enlace permanente | Responder
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    ISLAS MALVINAS: La flota británica llevaba bombas nucleares en la guerra con Argentina 

    Reino Unido desplegó 31 bombas nucleares durante la guerra de Malvinas

    Malvinas, la guerra inútil de los 1.000 muertos
    El HMS Sheffield atacado por un misil Exocet argentino

    Los buques de guerra británicos desplegados en el Atlántico sur después de la toma argentina de las Islas Malvinas en 1982 estaban armados con docenas de cargas nucleares de profundidad. El príncipe Andrew sirvió en el HMS Invencible, que llevaba 12 armas nucleares.

    RICHARD NORTON TAYLOR / DECLASSIFIED UK

    La revelación está contenida en un nuevo archivo publicado en los Archivos Nacionales. Marcado como “Atómico de alto secreto”, muestra que la presencia de las armas nucleares causó pánico entre los funcionarios en Londres cuando se dieron cuenta de los daños, tanto físicos como políticos, que podrían haber causado.

    El régimen militar gobernante en Argentina en aquel momento, tomó las islas Malvinas el 2 de abril de 1982. El gobierno del Reino Unido bajo Margaret Thatcher envió fuerzas navales al Atlántico Sur para retomar las islas.

    Un acta del Ministerio de Defensa (MoD), de fecha 6 de abril de 1982, se refirió a la «gran preocupación» de que algunas de las «bombas nucleares de profundidad» pudieran «perderse o dañarse y el hecho se hiciera público». El acta agregó: “Las repercusiones internacionales de tal incidente podrían ser muy dañinas”.

    Las bombas nucleares de profundidad se despliegan desde barcos de la Armada para atacar submarinos sumergidos.

    El funcionario no identificado que escribió el acta continuó: “El secretario de Estado [John Nott] deseará continuar con la práctica establecida desde hace mucho tiempo de negarse a comentar sobre la presencia o ausencia de armas nucleares del Reino Unido en un lugar determinado y en un momento determinado”.

    Acalorados debates

    La existencia de las armas provocó una acalorada disputa entre el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Este último pidió al Ministerio de Defensa que «desarmara» las armas. La Marina se negó a hacerlo.

    El Ministerio de Defensa expuso los principales argumentos a favor de mantener las armas a bordo. Declaró: «En caso de tensión u hostilidades entre nosotros y la Unión Soviética al mismo tiempo que la Operación Corporativa [el nombre en clave dado a la recuperación de las Malvinas], la capacidad militar de nuestros buques de guerra se reduciría drásticamente».

    Un documento en el archivo dice que no hubo riesgo de una «explosión de tipo bomba atómica», pero existía la amenaza de «eliminación de material fisionable» si alguna de las armas resultaba dañada, lo que podría provocar hasta 50 «muertes adicionales» por cáncer.

    Incluso si no hubiera contaminación en caso de un arma nuclear dañada o hundida, los argentinos podrían hacerse con tecnología nuclear y “podríamos haber tenido que enfrentar una gran vergüenza en el campo de la no proliferación”, registró un funcionario del Ministerio de Defensa.

    Mantener el secreto

    La Marina rechazó un plan para descargar las armas en la base británica en la isla Ascensión en el Océano Atlántico Sur. Dijo que esto retrasaría el viaje de la fuerza naval hacia las Malvinas y que la operación no se mantendría en secreto.

    En lugar de eso las armas fueron transferidas de las fragatas y destructores a los portaaviones más grandes, HMS Hermes y HMS Invencible, donde podrían estar mejor protegidas. El príncipe Andrew se desempeñó como piloto de helicóptero en el Invencible durante la guerra.

    A mediados de mayo de 1982, el Hermes tenía 18 armas nucleares a bordo y el Invencible 12, mientras que el buque auxiliar de la Flota Real, Regent, tenía una, según el archivo. Los barcos estaban dentro de la «zona de exclusión total» impuesta por Gran Bretaña alrededor de las Islas Malvinas, dicen los documentos. El archivo no dice si alguno de estos participaron en rondas de vigilancia «inertes» utilizadas para monitorear el «desgaste de las armas», como lo expresó el académico Lawrence Freedman en su Historia Oficial de la Campaña de las Malvinas, publicada en 2005.

    Se utilizaron rondas de vigilancia y entrenamiento para probar las cargas de profundidad y ver cómo funcionarían. Eran idénticas a las armas activas, excepto que el material fisionable fue reemplazado por uranio empobrecido y sustancias inertes.

    Pero incluso la realización de rondas inertes causó alarma en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Su principal funcionario, Sir Antony Ackland, escribió a Sir Frank Cooper, su homólogo en el Ministerio de Defensa: “Me alegré mucho de tener su confirmación de que el HMS Sheffield no llevaba una carga inerte cuando fue alcanzado”. El destructor se hundió el 10 de mayo de 1982 tras ser atacado por un misil argentino Exocet seis días antes.

    Latinoamérica, zona libre de armas nucleares

    La Cancillería también se mostró preocupada por la presencia de armas nucleares prohibidas por el Tratado de Tlatelolco de 1967. Esto estableció una zona libre de armas nucleares en América Latina y las aguas circundantes, incluidas las Malvinas.

    Aunque Gran Bretaña ha firmado y ratificado los protocolos del tratado, otros países, incluida la Argentina, no lo han hecho. Según Freedman, Margaret Thatcher insistió en que ningún barco con armas nucleares entraría en las aguas territoriales de tres millas alrededor de las Malvinas, lo que constituiría una «posible violación» del tratado de Tlatelolco.

    El Ministerio de Defensa admitió en 2003 que los barcos británicos de la fuerza naval llevaban armas nucleares y que un contenedor de armas había sido dañado.

    Pero la cantidad de armas no se había revelado antes de que este documento fuera transferido a los Archivos Nacionales de Kew, al suroeste de Londres. Aunque el Ministerio de Defensa o la Oficina del Gabinete han eliminado varios documentos del archivo. Hay una nota intrigante fechada el 11 de abril de 1982, que comienza con “Los jefes de personal creen …” y ha sido censurada. No se nos permite saber lo que creían.

    ¿Qué esconde el gobierno británico sobre Gibraltar?

    Faltan muchos más documentos de un archivo separado, ahora desclasificado, titulado «Gibraltar: Impacto de la crisis de las Malvinas».

    Los gibraltareños, como los isleños de las Malvinas, habitaban un “Territorio de Ultramar” británico y estaban preocupados porque España apoyaba los reclamos argentinos de soberanía sobre las islas tal como reclamaba Gibraltar, la gran roca y base británica en el extremo sur de la península Ibérica.

    Los censores han retenido no menos de 73 documentos del archivo de Gibraltar, amparados por las exenciones de la Ley de Libertad de Información. Estos documentos cubren información cuya divulgación podría «perjudicar» los intereses del Reino Unido en el extranjero, «datos personales» e «información proporcionada en forma confidencial». También se han suprimido pasajes de otros documentos del expediente.

    ¿Qué tiene que ocultar el gobierno británico? Los documentos desclasificados anteriormente pueden ofrecer algunas pistas. Margaret Thatcher expresó repetidamente su preocupación por las implicaciones de la crisis de las Malvinas en el tema de Gibraltar.

    A pesar de la retórica pública, los sucesivos gobiernos del Reino Unido se han preparado para negociar sobre la soberanía de las Malvinas, y también buscaron un acuerdo de soberanía conjunto con España sobre Gibraltar en 2000 y nuevamente en 2002.

    El gobierno de Thatcher ofreció en secreto entregar la soberanía de las islas Malvinas dos años antes de la invasión de las fuerzas argentinas en 1982. El comité de defensa del gabinete aprobó un plan por el cual Gran Bretaña entregaría a Argentina la soberanía titular sobre las islas, que luego sería arrendada por Gran Bretaña por 99 años.

    Lord Carrington renunció como secretario de Relaciones Exteriores por la toma argentina de las Malvinas. Cuando el Comité de investigación le preguntó sobre el período previo a la invasión, dijo que la política británica había sido de negligencia y esperanza de que ocurriera lo mejor. “No teníamos cartas en nuestras manos”,explicó.

     
  • mesmontse 3:39 am el 4 January, 2022 Enlace permanente | Responder
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    EUROPA: La sumisión de la UE a la política de EEUU conduce a Occidente al desastre 

    El seguidismo triste y muy posiblemente fatal de Europa

    THOMAS HARRINGTON / VILAWEB

    «Creo que Estados Unidos ve a los dirigentes europeos como los vasallos flexibles y sin convicciones propias que han mostrado ser durante estas últimas tres décadas. Vasallos que no se quejan lo más mínimo ante políticas del imperio que les causan daños materiales y morales muy importantes».

    Los imperios son, por definición, impíos y brutales. Y es por eso que invierten cantidades ingentes de dinero y de energía en la propaganda, tanto en el frente doméstico, para mantener el espíritu moralista de la conquista, como en las sociedades que dominan, para esconder la naturaleza real de su proyecto depredador.

    Cuando era joven, en EEUU se hablaba constantemente de la tragedia de la “Europa ocupada”. La del Este, por supuesto, donde había tropas soviéticas. Y recuerdo muy bien que un amigo alemán me dijo: «Vosotros también tenéis un ejército de ocupación muy grande en mi país que condiciona completamente los límites de lo que se puede hacer en el sistema político». Debo decir, no sin una gran dosis de vergüenza retrospectiva, que en ese momento esa constatación me chocó enormemente. «No hay ni punto de comparación», le dije, como sujeto imperial bien adoctrinado que era. “Estamos aquí para ayudar y liberar, y los rusos para oprimir y controlar.”

    Hace tres o cuatro décadas, había una conciencia muy clara de la realidad [de la presencia estadounidense en Europa] sobre todo en los sectores de izquierda de la política continental. Sin ir muy lejos, se puede hablar de la controversia intensa ante el referéndum sobre la entrada del Estado español a la OTAN en 1986. Y este gran recelo popular a raíz de la presencia norteamericana continuada en España se reflejaba -no sin cierto sesgo proAlianza, en los diarios más importantes del país- por extensión en el espacio europeo occidental entero.

    Hoy, en cambio, tenemos a la dirigente de los Verdes de Alemania –un grupo político que nació y se forjó en medio de la resistencia popular a la presencia de las bases y armas norteamericanas en Europa– haciendo proclamas de agresividad pro-OTAN que rivalizan con los halcones estadounidenses de derechas más estridentes de la Guerra Fría.

    Incluso medios supuestamente progresistas hablan de «la alta incidencia de figuras del KGB en el gobierno de Rusia». Como si el presidente George Bush padre, no hubiera sido, antes de presidente, director de la CIA; o como si –como es evidente gracias a la investigación del fiscal especial John Durham (que no ha recibido ninguna cobertura en Europa)– el Estado profundo de EEUU no estuviera íntimamente involucrado en haber montado el escándalo “Russiagate” para hacer tambalear la presidencia del candidato “no aprobado” por ellos, Donald Trump, y como si el presidente del senado estadounidense, Chuck Schumer, no hubiera admitido públicamente que siempre opera con una conciencia muy clara de la capacidad que tiene el Estado profundo de castigarle si desobedece sus deseos. O, como si en el último ciclo electoral el Partido Demócrata no hubiera hecho un esfuerzo público y desacomplejado de incluir ex-miembros de la CIA y el FBI en las listas electorales.

    El discurso que dicta la OTAN desde Bruselas

    Hoy, básicamente, nadie de los partidos y medios más importantes del continente europeo, discrepa de las líneas maestras del discurso que emana de la sede de la OTAN en Bruselas, cuyos argumentos principales se pueden resumir así:

    1) Putin es un diablo completamente inmoral que piensa noche y día en cómo puede comerse a los países del ex bloque soviético. A pesar de que el dirigente ruso ha evidenciado una y otra vez que no tiene ningún interés en hacerlo y que el presupuesto militar ruso es minúsculo comparado con el de la OTAN, y que las fuerzas militares rusas están diseñadas muy claramente –y muy bien, según muchos expertos militares– para la defensa y el contraataque. En fin, cualquier declaración que haga Putin en relación con las preocupaciones de de los rusos sobre su seguridad, es pura mentira diseñada para cubrir sus numerosos planes de imponer el control ruso sobre los países del este de la Unión Europea.

    2) Que Rusia concentre tropas en su territorio junto a la frontera de Ucrania es un hecho abominable. Como si no hubiera habido un golpe de estado en Ucrania en 2014, ideado y ejecutado por agentes de EEUU, trabajando conjuntamente -entre otros aliados- con los neonazis ucranianos. Y como si la OTAN no hubiera estado enviando estos últimos meses unas cuantas misiones navales al Mar Negro. Imagínense qué habría pasado si los rusos hubieran instigado un golpe de estado en Canadá, y EEUU hubiera enviado tropas a la frontera. O, si fueran los rusos quienes hubieran enviado patrullas navales al Golfo de México.
    Dejando de lado el hecho evidente de que en casos parecidos EEUU nunca se limitaría a una táctica tan prudente y pacífica, ¿creen que el mundo político y mediático europeo hablaría al unísono de la terrible agresión norteamericana? Nunca jamás.

    3) Que el acuerdo para la unificación de Alemania negociado entre James Baker y Eduard Shevardnadze en febrero de 1990 no incluía un juramento muy explícito cuya existencia sí ha sido confirmada tanto por Gorbachov como por el embajador estadounidense en ese momento, Jack Matlock– diciendo que EEUU no expandiría la OTAN ni un centímetro más hacia el este. Como si los rusos no hubieran vivido como una traición brutal la decisión de ampliar la OTAN para incluir a tres de los países más importantes de la anterior zona de influencia soviética –Polonia, República Checa y Hungría– tan sólo nueve años más tarde. Y como si el hecho de que esto ocurriera justo en el momento culminante del saqueo a la economía ex-soviética por parte de los magnates rusos, que trabajaban con la ayuda imprescindible de los banqueros occidentales, no hubiera añadido un toque humillante más a la maniobra. Y como si la suma de Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia al pacto militar atlantista en 2004 no se hubiera vivido como la continuación de una campaña de humillaciones sin fin por parte de los estadounidenses y sus súbditos europeos de la OTAN.

    Podríamos seguir mencionando, entre otras muchas cosas, el bombardeo norteamericano a Serbia, uno de los aliados históricos más importantes de Rusia, en 1999; las revoluciones de colores de clara organización norteamericana en Ucrania en 2004 y en Georgia en 2003, y la decisión de este último país, operando con el apoyo logístico y propagandístico de EEUU, de atacar el territorio de la Federación Rusa en el verano de 2008.

    No se trata de retratar a Putin y el liderazgo de Kremlin como ángeles sino constatar simplemente que tienen un punto de vista sobre el mundo y, con ello, una serie de intereses, forjados por su visión de la Historia, que no se pueden ignorar si se quieren mantener con ellos unas relaciones pacíficas y mutuamente beneficiosas.

    Pero esto es precisamente lo que la clase diplomática y estratégica estadounidense, de una mediocridad intelectual y moral sin precedentes en la Historia de EEUU, se ha mostrado absolutamente incapaz de hacer. Se dice que todos los imperios decadentes se refugian en la caverna de su propia mitomanía y tozudez justo antes de morir. Y es la verdad.

    Pero, ¿qué excusa tienen los europeos pensantes para no reflexionar en serio, ni en la prensa, ni en los espacios cívicos, sobre la esperpéntica versión estadounidense de la realidad geopolítica europea? Una versión que casi todos los supuestos «cerebros» diplomáticos del continente reproducen sin reflexión ni alteración sustantiva.

    Ante el gran énfasis que el estamento político y militar de EEUU otorga a las guerras de información, estos europeos pensantes ¿han reflexionado sobre los porqués de esta suplantación casi total de voces críticas con la OTAN y la política exterior de EEUU en el Viejo Continente?

    ¿Han pensado en la necesidad de mirar más allá de las patéticas y previsibles palabras de títeres cien por cien comprados como Stoltenberg (el noruego secretario general de la OTAN) y el mayor número de expertos en los think tanks atlantistas sustentados por EEUU a la hora de calibrar la mejor forma de garantizar un futuro de paz y prosperidad para Europa?

    ¿Quieren realmente que Europa siga siendo el servicio de limpieza para un imperio que destruye países y civilizaciones –Libia, Siria, Irak– sin remordimiento alguno y los deja con enormes dificultades humanitarias causadas por sus salvajadas, dificultades que, lo quieran admitir o no, debilitan seriamente la cohesión social de sus sociedades?

    ¿Han examinado si realmente les interesa estar en conflicto perpetuo con Rusia? Esa Rusia que tiene el gas y el petróleo que necesitan urgentemente. Una Rusia que a su vez tiene un mercado potencial enorme para los productos agrícolas y manufacturados de Europa.

    ¿Realmente creen en la sinceridad de las palabras de indignación de sus portavoces oficiales y de su prensa cuando hablan constantemente de la situación de derechos humanos en Rusia y, al mismo tiempo, guardan un silencio sepulcral sobre lo que ocurre con el apartheid de Israel y en más países, como por ejemplo los que proporcionan hidrocarburos a Estados Unidos?

    En fin, ¿creen que, aparte de las sintonías culturales obvias que unen ambos lados del Atlántico norte, el estamento estratégico de EEUU realmente tiene respeto por sus homólogos europeos?
    Me temo que no. Les ven más cómo los vasallos flexibles y sin convicciones propias que han mostrado ser durante estas últimas tres décadas. Vasallos que no se quejan lo más mínimo ante políticas del imperio que les causan daños materiales y morales muy importantes.

    Por decirlo de otro modo, ¿es realmente posible respetar una clase política que no dice ni le importa cuando se descubre que Washington escuchaba cada llamada y leía cada mensaje del teléfono personal de la dirigente más importante del continente, Angela Merkel, y muy probablemente también los de todos sus homólogos de la Unión Europea?

    El final del imperio norteamericano se acerca mucho más rápidamente, creo, que lo que piensan muchos sabios profesionales. Y cuando las cosas aprieten, las palabras sobre los vínculos inquebrantables entre Europa y EEUU, repetidas tantas veces durante estas últimas ocho décadas, se convertirán, lo mismo que las garantías dadas a Gorbachov y Shevardnadze en 1990, en papel mojado.

    Ahora es el momento en que los europeos deberían intentar reimaginar Europa en el contexto de unos EEUU ausentes o muy debilitados. Pero, en vez de probarlo, los “dirigentes” europeos se han refugiado con más fervor que nunca en los temas de debate cada vez más delirantes de sus amos de Washington.

    Los ciudadanos del Continente pagarán un precio muy alto por haber permitido que sus “dirigentes” y la prensa que sigue dándoles una cierta aura de respetabilidad, les hayan traicionado tan descaradamente en una coyuntura tan crucial de su historia.

     
  • mesmontse 6:18 pm el 13 November, 2021 Enlace permanente | Responder
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    CONFLICTO DEL SAHARA OCCIDENTAL: Fruto del colonialismo y del exterminio de la izquierda marroquí 

    La guerra por el Sahara Occidental ha vuelto

    El movimiento anticolonial que luchó contra franceses y españoles, ha estado luchando contra Marruecos durante décadas.

    JÖRG TIEDJEN / JUNGE WELT

    Antecedentes olvidados del conflicto

    A fines del año pasado el conflicto por el Sahara Occidental -que había estado latente durante casi tres décadas- estalló nuevamente cuando el ejército marroquí avanzó hacia la llamada zona de amortiguamiento de guerra en el sur del Sáhara Occidental, el 13 de noviembre de 2020, para disolver una manifestación de activistas saharauis. Al hacerlo, violó un acuerdo de alto el fuego firmado en 1991 con el Frente Polisario (acrónimo de Frente Popular de Liberación de Saguia al-Hamra y Río de Oro). Este último declaró inmediatamente nulo el acuerdo y reanudó la lucha después de casi tres décadas. Marruecos recibió el apoyo del presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump,  quien en diciembre de 2020  reconoció como legítima la ocupación de facto del reino de Marruecos de la ex colonia española.  

    Cuando se trata de la lucha por la independencia del Sahara Occidental y del Frente Polisario , el trasfondo del conflicto generalmente sólo se explica de forma abreviada. Se olvida colocarlo en la historia de las luchas anticoloniales de la región. El norte de África siempre ha jugado un papel importante en esto. En Argelia, esto es más dolorosamente consciente que en otros países: cuando los argelinos celebraron la victoria contra la Alemania nazi en Sétif el 8 de mayo de 1945 y mostraron su bandera nacional, conscientes de que el dominio colonial también terminaría, fueron atacados por colonos franceses y su policía, y decenas de miles fueron enterrados en fosas comunes.

    Al igual que los argelinos, la mayoría de los marroquíes se habían opuesto duramente a todo gobierno extranjero desde el principio, durante siglos. Pero, al final, fue el propio sultán quien pidió ayuda a Francia en 1912 para evitar su violento derrocamiento por parte de insurgentes que querían evitar que el país fuera entregado. Así se firmó el Tratado de Protectorado de Fez, que otorgó a Francia amplios poderes.

    Otra peculiaridad era que Marruecos se había dividido en varias zonas desde el Tratado de Algeciras de 1904. La provincia del Rif quedó en manos de España, al igual que una franja de tierra en el sur. Las ciudades de Ceuta (19 km2)  y Melilla (12 km2) ya estaban bajo soberanía de Madrid, [desde 1580 la primera –antes estuvo bajo soberanía portuguesa desde 1415-  y desde 1496 la segunda].

    El Sáhara Occidental había sido adjudicado a España en la Conferencia Africana de Berlín en 1884/85. Tánger se convirtió en zona internacional.

    En la Guerra del Rif [las tribus del Rif se unieron contra las autoridades coloniales del protectorado español y francés] que duró de 1911 a 1927, los rifeños comandados por Mohammed ben Abdelkrim Al-Khattabi (1882-1963) resistieron durante cinco años tras aniquilar en 1921 a todo el ejército colonial en Anoual  (N.de la E.: se conoce como el Desastre de Annual, en el cual murieron 11.500 soldados españoles, 9.000 civiles españoles, y 2.500 rifeños que luchaban del lado español. Las fuerzas españolas eran de unos 36.000 hombres –entre civiles y militares – y las tribus rifeñas, unos 18.000. Según historiadores, España dedicó en 1920 la mitad de su presupuesto nacional al gasto militar).

    La República Confederal de las Tribus del Rif 

    Bajo el liderazgo de Abdelkrim Al-Khattabi (N.de la E.: sus tácticas guerrilleras fueron estudiadas por otros líderes como Hó Chí Minh, Mao Zedong y el Che Guevara) el ejército del Rif no sólo resistió a los franceses  – que se habían apresurado a ayudar a su vecino ibérico – durante cinco años, sino que también fundó la primera República Confederal de las Tribus del Rif. (N.de la E.: A partir de 1925, los franceses intervinieron de lleno en el conflicto, con 60.000 efectivos. Las fuerzas franco-españolas bombardearon con gas mostaza tanto al ejército del Rif como a la población civil).

    La historiadora María Rosa de Madariaga describió el resultado de esta guerra despiadada con la frase: «Si hubiera ganado Abdelkrim, España se habría salvado de Franco». Franco (y otros militares golpistas) que luego se alzaron contra la Segunda República, estaban al mando de tropas españolas en la Guerra del Rif.

    Abdelkrim, a quien se venera como un héroe en Marruecos, fue deportado por Francia a la isla de La Reunión, una posesión francesa de ultramar (N.de la E: a punto de ser derrotado, prefirió rendirse a Francia, antes que ser juzgado por España, que no desistió en su intento y reclamó a Francia durante años –sin éxito – su extradición). En 1947, durante un permiso para un viaje, en una escala en un puerto egipcio, Abdelkrim logró escapar y recibir asilo político en Egipto. En El Cairo, abrió la oficina del Magreb de la Liga Árabe.  Su plan era poner fin al dominio colonial en el norte de África mediante una lucha coordinada.  

    Régimen neocolonial

    Francia pactó una paz con Túnez y Marruecos para poder mantener Argelia. Al igual que en Argelia, en Marruecos apareció un Ejército de Liberación Nacional (ALN). Mejor dicho, eran dos: uno en el norte, que operaba desde la zona española, y otro en el sur, con bases en el Sáhara Occidental. Marroquíes y saharauis lucharon juntos y a través de territorios en una guerra de guerrillas contra las potencias ocupantes francesas y españolas. Al mismo tiempo, hubo organizaciones en las ciudades que llevaron a cabo ataques contra los franceses. Pero en Marruecos todas las esperanzas descansaban en el sultán Ben Youssef, quien encabezó el movimiento nacionalista urbano. Finalmente fue destituido por Francia en 1953 y deportado a Madagascar. A partir de ese momento, su regreso fue la principal demanda del Movimiento por la Independencia (Istiqlal), organizado principalmente por el partido del mismo nombre.

    Cuando el sultán regresó en 1955, lo acompañaba Mohammed Oufkir, un oficial de las tropas coloniales francesas que se destacó en Indochina y que más tarde se convirtió en ministro del Interior bajo el mando del hijo de Ben Youssef, Hassan. En los tratados con Francia y España, la liberación de Marruecos del estatus de protectorado fue regulada mientras se salvaguardaban los intereses franceses. Lo que el movimiento nacional se había olvidado de negociar era la participación en el poder. Había un parlamento presidido por Mehdi Ben Barka, un representante de la izquierda anticolonial. Pero la Cámara de Diputados estaba en gran parte fuera de su poder. Ben Barka intentó en vano hacerse con el control del ALN. Hassan y Oufkir, en cambio, formaron las fuerzas armadas reales, que junto con los servicios secretos, la policía y otras unidades son los pilares más importantes, si no siempre seguros, de la monarquía. En vista de la creciente concentración de poder en manos del sultán, que sólo se convirtió en «rey» después de la independencia -numerosos rituales de la corte no son tan medievales como aparentan- Ben Barka optó por la «Opción Revolucionaria» – el título de uno de los sus escritos. En 1965 fue secuestrado en París y luego torturado y asesinado por Oufkir. En ese momento Barka se encontraba en proceso de organización de la Tricontinental en La Habana. (N.de la E.: La Tricontinental (abreviatura de Primera Conferencia Tricontinental de La Habana de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina) fue un encuentro político internacional realizado entre el 3 y el 15 enero de 1966 en Cuba. Asistieron más de 500 delegados de 82 naciones de África, Asia y Latinoamérica para formar una alianza contra el colonialismo y el imperialismo militar y económico. Allí se creó la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL), que extendía el Movimiento de Países No Alineados, de 1955, y la Organización de Solidaridad de los Pueblos Afroasiáticos (OSPAA) de 1957).

    Los restos del ALN, que no quiso rendirse a la monarquía, fueron aniquilados por primera vez en el Sáhara Occidental con la ayuda de las fuerzas armadas españolas y francesas en la llamada Opération Ecouvillon. (N.de la E.: recomiendo leer el enlace). Mohammed V –nombre que asumió Ben Youssef desde la conversión del sultanato en reino – al igual que hizo el sultán en 1912, prefirió pedir ayuda a las potencias coloniales, antes que poner en peligro su poder. Su hijo Hassan estuvo personalmente involucrado en la guerra contra los «insurgentes» en el Rif. Sucedió a su padre en el trono en 1961 después de que su padre muriera repentinamente en una operación médica de rutina.

    El régimen de Hassan se volvió cada vez más tiránico y la izquierda en particular fue perseguida sin piedad. Se hicieron varios intentos para derrocar a Hassan. Durante el golpe de 1971, escapó por poco escondiéndose en un baño durante el asalto de los soldados a una fiesta; la segunda vez en 1972, los pilotos de combate que querían derribar su avión habían cargado las municiones equivocadas y dispararon al  Boeing pero no pudieron derribarlo. Mucho más tarde, Mohammed «Fqih» Basri, un confidente cercano de Ben Barka, reveló que la Unión Nacional de Fuerzas Populares (UNFP), socialista, que ellos cofundaron, había trabajado con el ministro del Interior Oufkir en el último golpe. El plan era  dejarle hacer el trabajo sucio a Oufkir y luego hubieran intentado tomar el poder ellos mismos.

    Los que intentaron derrocarlo, y también numerosos ciudadanos que no estaban relacionados con el golpe contra el monarca, así como los soldados rasos y la familia del general Oufkir, fueron asesinados o recluidos en mazmorras en el desierto.

    Allí sobrevivieron durante más de veinte años en condiciones inimaginables, inadvertidas por la comunidad internacional, hasta que en 1990 el periodista y escritor francés Gilles Perrault comenzó a hablar en su libro Notre ami le Roi (Nuestro amigo el rey) de los horrores de los años de plomo y el «jardín secreto de su majestad».

    Último intento  de derrocar la monarquía marroquí

    En la primavera de 1973 tuvo lugar uno de los últimos intentos de derrocar a la monarquía. El plan terminó en desastre. Fqih Basri había creado una organización armada (Tanzim) para la UNFP. Sus miembros estaban familiarizados con la lucha guerrillera en Palestina. También se había establecido una red de antiguos combatientes del ALN (Ejército de Liberación Nacional) en el Medio y Alto Atlas. Se suponía que los combatientes de Tanzim se infiltrarían a través de la frontera argelina y atacarían junto a la población local, la comisaría de policía de Moulay Bouazza. Con las armas capturadas allí, se ampliaría la guerra de guerrillas. Las células de la UNFP (Unión Nacional de Fuerzas Populares) habían preparado acciones  en las ciudades, con el objetivo de desencadenar un levantamiento que continuara extendiéndose.  Por último, pero no menos importante, hay que decir que esto fue un intento de liberación de los restos del colonialismo, un proceso que se interrumpió  al comienzo de la «independencia» cuando se estableció una monarquía.

    Pero salió mal todo lo que podría salir mal, como describe Alexander Mehdi Bennouna en su libro Héros sans gloire: Échec d’une révolution 1963-1973. (N.de la E.: Lamentablemente no está traducido al castellano. En francés pueden encontrarlo aquí. Alexander Mehdi Bennouna, nacido en Alemania Oriental es hijo del líder revolucionario marroquí Mohamed Bennouna, y de madre alemana).

    Igual que París decía que Argelia no era una colonia, sino un departamento separado de Francia, que no quería abandonar bajo ninguna circunstancia, España seguía insistiendo en que el Sáhara Occidental era territorio de ultramar y se negaba a descolonizarlo. Después de que el área fuera adjudicada a España en la Conferencia Africana de Berlín, habían pasado décadas antes de que el poder colonial  la pudiera controlar. Tradicionalmente, los nómadas de origen árabe-bereber habían vivido en esa extensión de tierra.

    Los nacionalistas marroquíes, por otro lado, justifican su reclamo de la región haciendo referencia a la Historia. El Sahara Occidental había pertenecido al sultanato en varias ocasiones, sobre todo cuando las dinastías del sur se habían apoderado de la zona. El Sáhara Occidental tiene una larga tradición de lucha de liberación anticolonial: el erudito islámico y líder partidista Ma Al-Ainain (1830-1910), por ejemplo, organizó la resistencia allí contra el poder colonial francés y fundó la ciudad de Smara, que se convirtió en el centro religioso de los saharauis. En cualquier caso, cuando el sultán firmó el Tratado de Fez, Marruecos terminó aproximadamente dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente. Por su membresía en la ONU y la Unión Africana, Marruecos ha reconocido las fronteras coloniales así como el derecho de los pueblos a la autodeterminación. Sin embargo, hasta el día de hoy, los marroquíes reclaman territorios no sólo en las «provincias del sur», sino también en relación con Argelia (provincia de Béchar), España (enclaves e islas hasta Canarias), Mali (provincia de Tombuctú) y, sin olvidar, toda Mauritania.

    Escapar al frente de guerra

    Los acontecimientos de Moulay Bouazza fueron una réplica tardía de la lucha anticolonial. La lección que se aprendió del fracaso tan obvio, casi grotesco, fue que el levantamiento en Marruecos ya no tenía ninguna posibilidad. Fue diferente en el Sáhara Occidental. Los españoles habían sofocado un movimiento de liberación inicial. Pero el Polisario, fundado en 1973, se fortaleció. También creció la presión internacional sobre España para que liberara la colonia. Marruecos y Mauritania jugaron un papel decisivo en la inclusión del Sáhara Occidental en la lista recién creada de áreas no autónomas que se descolonizaron a principios de la década de 1960. Los residentes tendrían que poder determinar su suerte ellos mismos a través de un referéndum. Al mismo tiempo, sin embargo, el reino había encargado al Tribunal de Justicia de La Haya que emitiera una opinión sobre sus reclamaciones en el Sáhara Occidental.

    El laudo arbitral de La Haya se dictó en otoño de 1975 y fue desfavorable para Marruecos, algo que a menudo se mantiene en secreto dentro del país. Pero un poco después surgió una oportunidad única para que el rey marroquí pasara por alto la debacle y al mismo tiempo intentara limpiar el estigma de la monarquía, de haber traicionado al Sáhara Occidental al comienzo de la independencia.

    El dictador español Franco estaba en su lecho de muerte. Al igual que su padre antes, Hassan II se presentó como un héroe nacional y lanzó una enorme campaña de propaganda. Cientos de miles de marroquíes fueron llevados a la frontera con el Sáhara Occidental. Armados con banderas marroquíes y el Corán, se suponía que debían avanzar hacia el Sáhara Occidental en una «marcha verde» para «reunir» simbólicamente con el reino las «provincias del sur» perdidas.

    Antes de la muerte de Franco, Hassan II llegó a un acuerdo con su sucesor designado, Juan Carlos. En noviembre de 1975 se firmó el ilegal «Tratado de Madrid» entre Mauritania, Marruecos y España. En consecuencia, el Sáhara Occidental debería dividirse entre los dos primeros países. Los militares españoles se retiraron, pero se debían preservar los intereses de la antigua potencia colonial.

    El ejército marroquí llegó tras la «marcha verde» con bombas de napalm y fósforo. Numerosos saharauis huyeron a Tinduf, en Argelia, donde 170.000 viven en campos de refugiados hasta el día de hoy. Están bajo la administración del Polisario, que había logrado unir a gran parte de los saharauis detrás de ellos desde 1973. El movimiento revolucionario gozó de una amplia simpatía y se implementaron elementos de su programa de izquierdas. El Polisario inició una guerra de guerrillas contra los ocupantes. Después de unos años, el ejército mauritano fue expulsado. Había sufrido grandes pérdidas, hubo un golpe de Estado en Mauritania  y el nuevo líder firmó un tratado de paz con la República Árabe Democrática Saharaui (DARS).

    Marruecos intentó entonces ocupar la parte del Sahara Occidental reclamada anteriormente por Mauritania. Finalmente, con la ayuda de países como EEUU, Israel y Alemania Occidental, el reino comenzó a construir un gran muro para separar las áreas ocupadas por Marruecos del Sahara Occidental –especialmente las zonas costeras y las minas de fosfato de Bou Crâ – de las áreas liberadas por el Polisario para evitar su acceso a la zonas mineras.

    Este muro se extiende  2.700 kilómetros a través del desierto, desde el sur de Marruecos hasta el Atlántico cerca de la llamada zona de amortiguamiento de Guerguerat, donde el ejército marroquí rompió recientemente el acuerdo de alto el fuego celebrado en 1991 bajo la mediación de la ONU en noviembre. (N.de la E.: Guerguerat es un puesto fronterizo no reconocido internacionalmente  – una aduana junto a un muro en medio del desierto – que conecta el Sáhara Occidental con Mauritania.  Según el Acuerdo Militar firmado entre la ONU con Marruecos y el Frente Polisario, en la franja de Guerguerat no puede haber hombres armados de ninguno de los actores del conflicto. En 2017, Marruecos empezó a asfaltar el paso, que es fundamental para las exportaciones marroquíes a  África a través de Mauritania. El Polisario paralizó la carretera, instaló la bandera de su República y su propio punto de control. Marruecos envió a sus fuerzas armadas. Ante los llamamientos de la ONU, el Polisario se retiró para no incumplir los acuerdos firmados).

    A principios de la década de 1990, Hassan II estuvo bajo presión. Notre ami le Roi, el libro de Gilles Perrault, había sacudido su reputación. Marruecos se había hundido socialmente. Los disturbios eran brutalmente reprimidos  y hasta se desplegó la fuerza aérea en la ciudad de Tetuán, cuando la gente protestaba por el aumento de los precios del pan. La oposición fue eliminada en gran medida.

    En 1975, el mismo año en que comenzó la ocupación del Sáhara Occidental por parte de Marruecos, uno de los últimos grandes combatientes de la resistencia, el cofundador de la UNFP, Omar Benjelloun – ingeniero, abogado, periodista y sindicalista – fue asesinado por un comando de la “Juventud Islámica”, al que pertenecía el ministro Abdelillah Benkirane.  Un preludio siniestro años antes de Afganistán: los islamistas fueron manipulados por el «Estado profundo» para acabar con la izquierda. Luego se volvieron contra el propio Estado.

    Pueblos Potemkin

    Al final, Hassan II decidió dar un paso sorprendente: entregó el gobierno de la llamada Alternancia, al político de la USFP (Unión Socialista de Fuerzas Populares, organización sucesora de la UNFP) Abderrahmane Youssoufi. Cuando murió Hassan II en 1999 y Mohammed VI le sucedió, un Marruecos democrático parecía a su alcance. Pero lo que sucedió en cambio fue el establecimiento de aldeas Potemkin. (N.de la E.: Un «pueblo Potemkin» es una construcción falsa cuyo propósito es proporcionar una fachada para ocultar que las cosas van mal. El término proviene de una supuesta aldea portátil falsa construida por el ministro ruso Potemkin en 1787 para impresionar  a la emperaztriz Catalina II en un viaje por Crimea. Aunque los historiadores sostienen que el relato es ficticio y Potemkin sólo hizo engalanar los pueblos).

    En Marruecos hoy en día hay grandes centros comerciales, autopistas de Tánger a Casablanca y también hay un TGV (tren de alta velocidad). Al mismo tiempo, las aldeas rurales quedan aisladas en invierno y se las deja libradas a su suerte. Además de los oasis de lujo, unos pasos más allá hay pura miseria.  No hay elecciones libres y democráticas, como tampoco hay un poder judicial independiente. Sus ciudadanos tienen que temerlo todo de este Estado.

    Los puntos en los que todos deben creer están pintados en las cadenas montañosas para ser recordados permanentemente: Allah, Al-Malik, Al-Watan ( Dios, Rey, Patria). Esto naturalmente también incluye el Sáhara Occidental, del que es mejor no hablar en absoluto, así como uno debe guardar silencio sobre esa trinidad antes mencionada. En este sistema opresivo, ni siquiera los islamistas se atreven –actualmente, al menos nominalmente forman parte del gobierno –  a cuestionar decisiones gubernamentales que les resultan desagradables, como el reconocimiento diplomático de la ocupación israelí. Porque no son ellos los que tienen voz en el país, sino el gabinete real. La reforma constitucional surgida por revueltas populares del 2011 no hizo nada para cambiar eso.

    Estas informaciones  se pueden encontrar en numerosos artículos y libros de valientes periodistas como Omar Brouksy: El rey es el propietario de la OCP, la Office Chérifien des Phosphates (la minería productora de fosfatos) y gana dinero de la extracción de fosfatos en el Sáhara Occidental. De hecho, la mayoría de las empresas marroquíes le pertenecen al monarca de una forma u otra. A veces estas empresas reciben subsidios del Estado, de la misma forma que el Estado paga constitucionalmente el mantenimiento del soberano. El aparato de poder del rey determina a quién se le permite en última instancia abrir un negocio y cómo terminan las elecciones. El rey dirige personalmente a los militares. El servicio secreto tiene hoy a su disposición todo un arsenal de programas de espionaje en Internet para poder detectar y eliminar oponentes. Los partidos resultan ser títeres de la monarquía y periodistas e intelectuales son el blanco del aparato estatal. Uno de ellos es el profesor universitario Maâti Monjib, que fue arrestado porque  se había atrevido a tratar con imparcialidad la Historia de Marruecos y a tender puentes con los fragmentados restos de la oposición. (N.de la E: Maâti Monjib, es un profesor universitario, historiador  y escritor marroquí, que apoya al periodismo de investigación. En diciembre de 2020, fue arrestado acusado falsamente de “lavado de dinero y fraude” por el gobierno de Marruecos. Tras una huelga de hambre y la protesta internacional, fue puesto en libertad condicional en marzo de 2021).

    Si bien Marruecos se presenta al mundo exterior como un país progresista y muestra un rostro amistoso en ciudades como Rabat, como muestran las «filtraciones de Coleman» de documentos de diplomáticos marroquíes, hace todo lo posible para mejorar su propia imagen y la prensa Influir en consecuencia, se presenta sin rodeos en los territorios ocupados como la potencia colonial que es. (N.de la E.: Las Filtraciones de Coleman son un Wikileaks magrebí. Bajo la identidad de Chris Coleman, un internauta anónimo empezó en 2014 a divulgar cientos de documentos y correos de la diplomacia, la inteligencia y la Defensa de Marruecos, con gravísimas revelaciones. Las autoridades marroquíes no desmintieron la autenticidad de esas filtraciones, y en un primer momento acusaron veladamente a Francia de estar detrás de las mismas, más tarde acusaron a Argelia).

    Los saharauis, que han estado esperando su referéndum desde 1991, iniciaron una intifada, seguida de las protestas de Gdeim Izik en 2010. La respuesta siempre ha sido la represión, aunque los colonos marroquíes también han sido utilizados como matones durante años. En los juicios, los activistas son condenados a décadas de prisión con confesiones obtenidas mediante tortura y luego colocados en confinamiento solitario.

    En diciembre de 2020, poco antes del final del mandato del presidente de Estados Unidos Donald Trump, el reino aceptó un acuerdo: Reconocimiento de la ocupación israelí a cambio del reconocimiento de la ocupación marroquí en el Sahara Occidental.

    La operación militar en Guerguerat contra manifestantes saharauis el 13 de noviembre fue una violación deliberada del acuerdo de alto el fuego de 1991. Las consecuencias eran previsibles. Desde entonces, el Polisario ha estado atacando posiciones del ejército marroquí detrás del muro protector. Oficialmente, la guerra en Marruecos todavía está silenciada. Argelia ha demostrado su disposición a la guerra, realizando maniobras. Vale la pena recordar que poco después de la independencia de Argelia, Marruecos creyó que podía derrotar a los argelinos durante la Guerra de las Arenas (1963-1964) y fracasó.

     
  • mesmontse 4:29 am el 30 May, 2021 Enlace permanente | Responder
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    EEUU EN IRAK: Cómo enviar un país a la era pre-industrial 

    Estado en que quedó el Hospital Ibn Khatib tras el incendio

    El sábado 24 de abril por la noche, estalló un incendio en el Hospital Ibn Khatib al noreste de la capital iraquí, Bagdad, debido a un tubo de oxígeno que explotó en una sala del segundo piso. El hospital estaba destinado a tratar pacientes con Covid-19. El incendio causó la muerte de 82 personas, en ese momento, y 110 quedaron heridos, algunos de los cuales tendrán secuelas permanentes. El hospital carecía de un sistema de extinción de incendios, y las llamas alcanzaron a los demás tubos de oxígeno, que fueron explotando. Tampoco había salidas de emergencia.

    El primer ministro de Irak, Mustafa al-Kadhimi, respondió despidiendo a los principantes directivos del hospital y suspendiendo al ministro de Salud del país hasta que una investigación aclarara lo sucedido. De todos modos, el Dr. Hassan al-Tamimi, ministro de salud de Irak, renunció.

    Los reporteros estadounidenses de los principales medios no dudaron en señalar a «la corrupción endémica», «las infraestructras decrépitas», la «mala gestión» y «la negligencia» como causantes del siniestro. Un artículo del escritor estadounidense Nick Alexandrov, especialista en política exterior de EEUU, les recuerda quién convirtió la infraestructuras sanitarias -entre otras- de Irak en «decrépitas».

    No sólo han sido el NYT, el Post y el WST quienes han culpado a los iraquíes de forjar su propia desgracia, otros medios en inglés han llegado más lejos en su cinismo, publicando cosas del estilo: «llegaron al hospital Ibn al-Khatib en busca de oxígeno, pero se quemaron vivos. El COVID-19 no los mató, su gobierno lo hizo». Nadie recuerda quién envió Irak a la «edad pre-industrial», según las propias palabras de funcionarios de la misión de la ONU que visitó el país tras la operacion «Tormenta del Desierto».

    «Necropolis Now»: el asalto de Estados Unidos a la atención médica iraquí

    Hospital Ibn Kathib

    NICK ALEXANDROV / COUNTERPUNCH


    Sgún los reporteros occidentales, el reciente incendio del hospital de Bagdad, es un problema «de los iraquíes». The Washington Post culpó a la «corrupción endémica» del país por las 82 muertes causadas por el incendio. The New York Times denunció la «mala gestión» y el «legado de infraestructura decrépita». Y The Wall Street Journal, citando al primer ministro iraquí Mustafa al-Kadhimi, hablo de «negligencia».

    Pero la atención médica iraquí no siempre estuvo rota. La OMS alguna vez llamó a sus instalaciones «de primera clase». En la década de 1980, según la ONU, Irak estaba «acercándose rápidamente a los estándares [de desarrollo social] comparables a los de los países desarrollados». Su sistema era la «joya del mundo árabe».

    Entonces llegó Washington. La Operación Tormenta del Desierto mató a decenas de miles de iraquíes, destruyendo «puentes, carreteras, estaciones de energía y agua». Cuando terminó, Martti Ahtisaari de la ONU encabezó una misión a Bagdad. Su equipo estaba «plenamente familiarizado con los informes de los medios sobre la situación en Irak», pero pronto se dieron cuenta de que “nada de lo que [ellos] habían visto o leído los había preparado para la forma particular de devastación” -“casi apocalíptica”- tras la visita de Washington. El bombardeo condenó a Irak «a una era preindustrial» y rompió la joya.

    “La destrucción de las redes eléctricas por sí sola incapacitó al sistema médico”, lo que convirtió las visitas al hospital en un lujo. El bombardeo de los sistemas de purificación y distribución de agua «provocó la muerte y el sufrimiento». Pero todo esto sólo anticipó la pesadilla que se avecinaba: las sanciones.

    The New York Times las llama «sanciones internacionales contra Saddam Hussein». Eran en nombre de la ONU, pero «en todo momento moldeadas por Estados Unidos», cuya «política coherente» era «infligir el daño económico más extremo posible en Irak». Sobre su gente, para ser precisos.

    Lo que los iraquíes llaman al-hisar (el asedio), «prohibió las ventas de petróleo, la principal exportación de Irak, y prohibió las importaciones de bienes», hasta el punto en que «las importaciones de alimentos y medicinas disminuyeron en un 85-90%». El bloqueo también prohibió a Irak «importar material para reparar su infraestructura rota».

    Unos 576.000 niños, según los cálculos de la ONU, murieron como resultado directo. Madeleine Albright creía que esta muerte masiva “valía la pena”, pero dos coordinadores humanitarios sucesivos de la ONU en Irak no estuvieron de acuerdo. Denis Halliday concluyó que las sanciones eran «genocidas«. Y su “violación consciente de los derechos humanos y el derecho humanitario” repugnó a Hans von Sponeck.

    Omar Dewachi estaba igualmente disgustado. Había sido médico residente en al-Madina, «el hospital universitario más grande de Irak», en 1997. La instalación fue una vez el «epicentro nacional de la atención médica especializada», alabado «como uno de los monumentos médicos más avanzados en Medio Oriente» en su inauguración en 1972.

    Pero cuando llegó Dewachi, el edificio “estaba irreconocible por la falta de mantenimiento, la canibalización de sus estructuras físicas y la ausencia de repuestos para su obsoleto equipo médico”. Sus médicos reutilizaban «tubos nasales [como sondas] para vaciar las vejigas», se vieron obligados a guardar «guantes desechables esterilizados y los restos de suturas quirúrgicas para que pudieran usarse en el siguiente paciente». El edificio, derrumbándose, se convirtió en una necrópolis: «Los ataúdes vacíos entraban en la morgue del hospital para salir llenos, acompañados de gritos de duelo».

    Las escenas espantosas eran la norma en todo el país. El asedio privó a las instalaciones de «iluminación, higiene, suministro de agua y eliminación de desechos adecuados». Los pacientes en invierno soportaron la “falta de calentadores, combustible para calefacción y mantas”, mientras que en una enfermería de Bagdad “hacía tanto calor en verano que ‘cualquier niño que [llegaba] … sin fiebre terminaba con una’”. Las enfermeras «reutilizaban equipos desechables intravenosos ” y “la atención posoperatoria y el manejo del dolor en algunos hospitales se limitaban a la aspirina”. Los quirófanos “sólo proporcionaron jabón de manos” como desinfectante; las clínicas «se limpiaban sólo con agua». Las ambulancias desaparecieron de los estacionamientos de los hospitales, dejando a los pacientes «dependiendo de taxis o autocares mal mantenidos».

    Incluso el cáncer se volvió más terrible. Un experto de la OMS, que visitó Irak en 1999, estaba consternado: “Un centro de cáncer sin un solo analgésico; una unidad de radioterapia donde cada paciente necesita una hora debajo de la máquina porque la fuente de radiación es muy antigua ”; salas donde «la disponibilidad de quimioterapia es esencialmente una lotería».

    Una lotería que los niños perdían cada vez con mayor frecuencia. En un hospital, debido a la escasez de medicamentos de quimioterapia, «las tasas de supervivencia [cayeron] al 25% [en 2002] en comparación con el 60% de 1988». Al mismo tiempo, de estas muertes tempranas, cuando empezaba el nuevo milenio, había «miles de iraquíes» que perecían «por desnutrición, enfermedades infecciosas» y «escasez o falta de disponibilidad de medicamentos esenciales».

    Pero tanto las sanciones como la Operación Tormenta del Desierto, presagiaron horrores futuros. La invasión de Washington en 2003 —el «mayor desastre cultural de Irak desde que los descendientes de Genghis Khan destruyeron Bagdad en 1258» – trajo más ruina a las instituciones médicas.

    «Alrededor del 7% de los hospitales resultaron dañados durante el combate [de 2003]», y las fuerzas estadounidenses arrasaron el Hospital de Emergencias Nazzal de Faluya en noviembre de 2004. Paul Hunt, un alto funcionario de la ONU, también acusó a los ocupantes de Faluya de “impedir que los civiles ingresen al hospital principal; impedir que el personal trabaje allí o reasignar suministros médicos a un establecimiento de salud improvisado; y disparar contra ambulancias que sospechaban que estaban siendo utilizadas para transportar insurgentes ”.

    Pronto, la muerte infantil, el cáncer y defectos de nacimiento (com paraplejia;o un recién nacido con dos cabezas), atormentaban a los residentes de Faluya con tasas superiores a «las informadas por los supervivientes de las bombas atómicas» en Hiroshima y Nagasaki.

    Mientras los soldados estadounidenses condenaban a los iraquíes a la enfermedad y la muerte prematura, Washington deshizo aún más el sistema de salud del país. La primera tarea de Paul Bremer, como administrador de la Autoridad Provisional de la Coalición, fue «despedir a unos 500.000 trabajadores estatales», incluido el personal médico.

    No es de extrañar que «18.000 médicos, que representan más de la mitad de los que permanecieron en el país, abandonaron Irak» en los primeros cinco años de la ocupación. La intensificación del conflicto sectario, una consecuencia directa de la «política de divide y vencerás» de Washington, puso a los médicos en la mira. Cientos de personas fueron secuestradas y asesinadas.

    Y cientos de millones de dólares, fondos destinados a reconstruir centros de salud, desaparecieron. El Inspector General Especial para la Reconstrucción de Irak descubrió, en 2006, que la USAID había administrado mal dos contratos. Uno, por 243 millones de dólares, era para decenas de nuevas clínicas, pero pocas fueron terminadas. El segundo fue para el Hospital Infantil de Basora, pero sus costos de construcción se triplicaron inexplicablemente, pasando de 50 a 150 millones de dólares. Pero para la prensa estadounidense, el problema es la «corrupción endémica» de Irak.

    Las instalaciones sedientas de recursos presenciaron escenas más espeluznantes. En junio de 2006, un corte de energía en un depósito de cadáveres detuvo los refrigeradores. “Los cadáveres se pudrieron debido a la falta de electricidad”, su “olor nauseabundo impregnó el edificio de la universidad” al lado, en una sala de conferencias llena de estudiantes.

    Para otros iraquíes, el estilo de vida de un estudiante era inconcebible. Unos «2,7 millones de personas fueron desplazados internos» en la primera mitad de la década de la guerra; y más aún huyeron años después a causa de ese producto de la invasión estadounidense: el ISIS. Los desamparados tenían poca seguridad, sus nuevas vidas desarraigadas eran tan precarias como su atención médica.

    Más de 2 millones de iraquíes, según un recuento de marzo de 2020, siguen desplazados. Dispersos entre los campamentos de refugiados de todo el país, acosados ​​por trastornos de estrés postraumático, depresión y ansiedad, y es posible que nunca reciban tratamiento. El norte de Irak, por ejemplo, tiene 28 psiquiatras y 26 psicoterapeutas para 6 millones de personas.

    No es nuestro problema, dicen los reporteros estadounidenses. Pero la historia sugiere lo contrario.

     
  • mesmontse 12:09 am el 28 February, 2021 Enlace permanente | Responder
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    EEUU: Los demócratas retoman la política exterior militarista de los neoconservadores 

    Política exterior estadounidense de Joe Biden: ¿regreso a la vieja normalidad?


    ROGER HARRIS / COUNTERPUNCH

    Roger Harris pertenece a la junta del Task Force on the Americas, una organización antiimperialista de derechos humanos fundada en 1985, dedicada a apoyar los movimientos de justicia social en Latinoamérica y el Caribe, y a educar a los estadounidenses sobre las realidades de las Américas y el papel que juega Estados Unidos allí.

    El presidente de los Estados Unidos, Biden, proclamó belicosamente, «Estados Unidos ha vuelto», en su discurso sobre las principales prioridades de política exterior en la Conferencia de Seguridad de Múnich el 19 de febrero. Repitiéndolo dos veces para dar efecto, Biden señaló el fin del interregno de Trump.

    No se podrían haber pronunciado más palabras tranquilizadoras para el ex secretario de Defensa de George W. Bush, Colin Powell, y los 70 y tantos funcionarios de seguridad nacional republicanos, que escribieron una carta abierta respaldando a Biden por temor a que Trump altere el consenso bipartidista de política exterior del cambio de régimen, las guerras para siempre, y la alianza de la OTAN.

    Los neoconservadores republicanos ahora se refugian en la gran carpa de los demócratas, el partido de la guerra de hoy.

    La principal diferencia con su predecesor es que el nuevo presidente de Estados Unidos promete una mayor confianza en la diplomacia multilateral y los acuerdos de cooperación internacional para lograr los objetivos imperiales de Estados Unidos. Biden se comprometió a permanecer en la Organización Mundial de la Salud y volver al Acuerdo Climático de París, aunque el cumplimiento de este último es voluntario y Biden defiende el fracking. Después de que Trump retiró a Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU hace tres años, Estados Unidos volverá a participar como observador. Y la «prohibición musulmana» de Trump se revirtió en el primer día de mandato de Biden.

    Independientemente del cambio de guardia en Washington, el objetivo imperial del «dominio de espectro completo» perdura de una administración a la siguiente. La red global de 800 a 1000 bases militares extranjeras no se cerrará.

    El hecho de que Estados Unidos pueda castigar impunemente a un tercio de la humanidad (39 naciones) con sanciones ilegales, lo que la ONU llama medidas coercitivas unilaterales, es un ejemplo de su posición hegemónica. Estas sanciones son una forma de «guerra híbrida», que puede ser tan mortal como la guerra directa.

    Aunque Biden está revisando la política de sanciones, considerando la pandemia de COVID-19, se espera que “siga usando el arma de las sanciones de Estados Unidos pero con una puntería más precisa”, según informó Reuters.

    El nuevo secretario de Estado, Antony Blinken, afirmó que sus políticas seguirían a las de su predecesor, pero «apuntarán más eficazmente» a enemigos oficiales como Venezuela y seguirán su intento de doblegar a Rusia. Siguiendo a Trump, Biden está apelando al Tribunal Superior del Reino Unido para extraditar a Julian Assange.

    «Estamos en un punto de inflexión»

    Biden advirtió, en su discurso de prioridades de política exterior, sobre la «competencia entre países que amenazan con dividir el mundo» causada por «dinámicas globales cambiantes».

    La amenaza de «dividir el mundo» que preocupa al presidente estadounidense es precisamente cualquier desviación del dominio estadounidense.

    Biden se refería al surgimiento de potenciales poderes rivales. Su advertencia afirma y amplía la doctrina de la Estrategia de Seguridad Nacional de 2017 de Trump de «competencia entre grandes potencias» y se aleja de la concepción anterior y posteriormente abandonada de Obama de «interdependencia internacional».

    La «dinámica global cambiante» de Biden es lo que el secretario de Defensa de Obama, Chuck Hagel, denominó «desafiar el orden mundial que el liderazgo estadounidense ayudó a construir después de la Segunda Guerra Mundial». En otras palabras, la única superpotencia del mundo se opone a un mundo multipolar emergente.

    El discurso de Biden concluyó: «Estamos en un punto de inflexión» causado por «nuevas crisis». Si bien Biden no lo identifica, se trata de un reconocimiento implícito de la inminente crisis de legitimidad del orden mundial neoliberal. Estados Unidos es el principal beneficiario, proponente y ejecutor de una economía política global que cada vez se considera más incapaz de satisfacer las necesidades de la gente. Las disparidades de clases durante una recesión económica son cada vez más evidentes en los EEUU e internacionalmente. En EEUU los multimillonarios agregaron 4 billones de dólares a su patrimonio neto desde el inicio de la pandemia.

    Regreso al atlantismo y la expansión de la OTAN

    Mientras aún era presidente, Trump habló contra el papel de Estados Unidos como gendarme mundial: «El plan es salir de guerras interminables para traer a nuestros soldados de regreso a casa, no ser agentes policiales en todo el mundo». Por una variedad de razones, las palabras iconoclastas de Trump nunca encontraron su camino en la política. Y, ciertamente, los redactores de discursos de Biden nunca le darán palabras similares para leer.

    Biden dijo en su discurso de política exterior que Estados Unidos está «plenamente comprometido con nuestra alianza en la OTAN» y «da la bienvenida a la creciente inversión de Europa en las capacidades militares». Se ampliará la misión de Estados Unidos en Irak y se enviarán más tropas estadounidenses a Alemania.

    Biden justifica el cerco militar a Rusia por parte de la OTAN, con insinuaciones de que Ucrania y Georgia pueden eventualmente unirse, por «la amenaza de Rusia». Sin embargo, las reacciones rusas a la realización de juegos de guerra hostiles e instalaciones con capacidad nuclear en su frontera son plausiblemente defensivas. Mientras tanto, la alianza militar liderada por Estados Unidos se ha separado hace mucho tiempo de sus fronteras centradas en el Atlántico, y se extiende a Afganistán, Australia, Colombia, Irak, Japón, República de Corea, Mongolia, Nueva Zelanda y Pakistán.

    África y Medio Oriente

    La nueva administración ampliará la presencia militar estadounidense en África a través de su Comando de África (AFRICOM), que en 2019 desplegó Fuerzas Especiales en 22 países y estuvo en combate activo en al menos trece de ellos.

    El ejercicio militar más grande de la historia de Estados Unidos en África, African Lions 21, está programado para este mes de junio con «naciones amigas».

    El Departamento de Estado de Biden aprobó una venta de armas por 200 millones de dólares a Egipto, un país encabezado por el hombre al que Trump llamó su «dictador favorito». Estados Unidos es y sigue siendo el mayor proveedor mundial de equipo militar, superando las ventas combinadas de los siguientes cuatro mayores especuladores de la guerra.

    El petróleo y el gas son recursos estratégicos y sus flujos internacionales son factores clave para el control imperial. Sin las ventas de petróleo y gas, que son el 60% de su PIB, Rusia sería una economía menor. Ahora que Estados Unidos es un exportador neto de petróleo, las monarquías del Golfo, ricas en petróleo, son tanto aliados como competidores potenciales.

    Trump extendió la «relación especial» de Estados Unidos en el Medio Oriente con Israel y Arabia Saudita. Biden continúa esta trayectoria.

    Biden no revocará el movimiento provocador de Trump de la embajada de Estados Unidos a Jerusalén, ni se reconocerán los derechos de los palestinos.

    Ignorando las armas nucleares de Israel, el equipo de Biden continúa la obsesión de Estados Unidos con el programa nuclear de Irán. Biden se ha comprometido a renegociar «un mejor acuerdo» con respecto a Irán después de que Trump se retiró del Plan de Acción Integral Conjunto, su acuerdo incluye la demanda de Trump de incluir toda la política regional de Irán.

    La nueva administración de Estados Unidos aumentará las tropas en Siria y ampliará y construirá nuevas bases militares allí.

    Damasco se encuentra debilitado por la pandemia, el bloqueo económico y las continuas hostilidades militares por parte de Estados Unidos y sus «socios».

    Biden anunció que Estados Unidos ya no apoyará las «operaciones ofensivas» en la guerra liderada por Arabia Saudita en Yemen, una catástrofe para los derechos humanos. Queda por ver qué implica continuar la ayuda letal «defensiva» a los saudíes. Los saudíes tienen el quinto ejército más grande del mundo, con un costo astronómico del 8% de su PIB. Algunas ventas militares estadounidenses a Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos se han suspendido temporalmente. En respuesta, el director ejecutivo de la industria militar Raytheon comentó: «La paz no va a estallar en el Medio Oriente pronto». Lo sabían, ya que el secretario de Defensa de Biden formaba parte de su junta directiva.

    El patio trasero de Estados Unidos y la Doctrina Monroe del siglo XXI

    El tratamiento de América Latina y el Caribe como el patio trasero de propiedad de los Estados Unidos, bajo la Doctrina Monroe de 1823, está siendo desafiado por una «marea rosa» creciente: recientes victorias electorales de izquierda en México, Argentina y Bolivia y una posibilidad en Ecuador en abril; movimientos populares en Argentina, Haití y otros lugares; y la resistencia continua de Venezuela, Cuba y Nicaragua.

    Biden, el día que asumió el cargo, tenía el poder de dar una orden ejecutiva para restaurar las aperturas de Obama a Cuba, que habían sido revertidas por Trump. Ahora, a más de un mes en el cargo, Biden no ha terminado con los límites a las remesas, las restricciones a los viajes u otras sanciones ilegales contra Cuba. Biden continúa con la política ilegal de forzar un cambio de régimen para Cuba de los doce presidentes estadounidenses anteriores: desestabilización, bloqueo y ocupación encubierta y abierta de Guantánamo. Las aperturas de Obama hacia Cuba, según su propia descripción, no fueron una desviación de la política anterior, sino un intento de lograr un cambio de régimen por diferentes medios.

    Venezuela ocupó un lugar destacado en los discursos de la campaña presidencial de Trump y Biden, y ambos promovieron el cambio de régimen. El falso presidente de Venezuela ungido por Estados Unidos, Juan Guaidó, ha perdido sus credenciales con la Unión Europea. Pero la farsa, iniciada en 2019 por Trump, está siendo continuada por Biden, quien se echó atrás en su promesa de campaña de posiblemente negociar directamente con el presidente elegido democráticamente, Nicolás Maduro.

    Biden, una vez en el cargo, ha deportado a miles de emigrados a Haití y otros países. Este es «un paso atrás decepcionante de los compromisos anteriores de Biden de romper por completo con las políticas de deportación dañinas de las presidencias de Trump y Obama», según la Unión Estadounidense de Libertades Civiles.

    Pivote a Asia

    La política exterior de Estados Unidos refleja las cualidades personales de la persona que ocupa la Oficina Oval, la afiliación a un partido y la constelación de poderes estatales y corporativos detrás de la administración. Eclipsando estos factores hay desarrollos geopolíticos más importantes, especialmente ahora con el surgimiento de China como la fábrica mundial.

    China es un próximo rival, pero se queda corto como par de Estados Unidos en términos de poder económico. El notable crecimiento económico de China se ha basado en su integración y, de hecho, en su dependencia del mercado capitalista internacional, dominado por Estados Unidos. Aunque China es el principal exportador mundial, solo un minúsculo 4% del intercambio internacional de divisas está denominado en yuanes chinos en comparación con el 88% en dólares estadounidenses. Es revelador que cerca de la mitad del comercio entre China y Rusia, dos países sancionados por Estados Unidos, aún se haga en dólares estadounidenses.

    Tras el «giro hacia Asia» de Obama en 2012, la política de Biden presagia una continuación de la hostilidad de Trump hacia China, y con una mayor intensificación.

    La acumulación militar de Estados Unidos para confinar a China incluye fuerzas terrestres, aéreas, marítimas e incluso espaciales con el Mar de China Meridional como un punto de conflicto.

    Trump negoció un acuerdo de paz entre los talibanes y el gobierno respaldado por Estados Unidos en Afganistán, ahora en su vigésimo año de guerra. La administración de Biden ha indicado que no cumplirá con el acuerdo, que requiere una reducción de las tropas estadounidenses en lugar del aumento anunciado por Biden.

    La República Popular Democrática de Corea está entrando en su 71 año de guerra oficial con Estados Unidos sin un final a la vista. Cuando Trump se reunió con el presidente de DRPK, Kim Jong-un, en 2019, los demócratas gritaron «traición». Sin duda, Biden no cometerá el error patriótico de intentar reducir la tensión entre los dos países.

    Política nuclear: 100 segundos antes de la medianoche

    Estados Unidos está rodeando a Rusia y China con «sistemas de defensa contra misiles», que habían sido ilegales hasta que George W. Bush derogó el Tratado ABM entre Estados Unidos y Rusia en 2002. Un «sistema de defensa contra misiles» está diseñado para protegerse contra una respuesta de represalia después de un primer ataque nuclear.

    El Congreso autorizó recientemente una nueva generación de misiles balísticos intercontinentales estadounidenses (ICBM).

    La política oficial de China es «no ser el primero en usar armas nucleares en ningún momento ni bajo ninguna circunstancia». La política rusa es usar armas nucleares sólo «cuando la existencia misma del Estado está amenazada». Por el contrario, Estados Unidos se reserva el derecho de «usar por primera vez» armas nucleares.

    Una modernización de armas nucleares de más de un billón de dólares, iniciada por Obama y continuada por Trump, es nada comparado con todo el arsenal nuclear de Estados Unidos programado para ser actualizado que tiene Biden por delante. Las consecuencias son riesgos mucho mayores de lanzar una guerra nuclear accidental y una carrera armamentista acelerada con Rusia y China.

    El jefe del Comando Aéreo Estratégico de Estados Unidos, el almirante Charles A. Richard, advirtió este mes que en un conflicto con Rusia o China «el empleo nuclear es una posibilidad muy real».

    Dado el estado de cosas internacional, el Bulletin of the Atomic Scientists fijó el reloj del fin del mundo de 2021 en 100 segundos antes de la medianoche. Aunque el Tratado de la ONU sobre la Prohibición de las Armas Nucleares se convirtió en ley internacional el 21 de enero, Estados Unidos no lo ha ratificado. En el lado positivo, Biden extendió el tratado de armas nucleares New START por cuatro años.

    Otro mundo es posible, otro Estados Unidos es necesario

    El “liderazgo estadounidense” del mundo, promocionado tanto por republicanos como demócratas, no es democrático. Nadie eligió a Estados Unidos como la niñera (ni el gendarme) del mundo.

    Las encuestas internacionales muestran que Estados Unidos está clasificado entre los países más temidos, odiados y peligrosos del mundo y la mayor amenaza para la paz mundial.

    Mientras tanto, el proyecto Vox Populi informa que la mayoría o pluralidad del pueblo estadounidense apoya la reducción del presupuesto militar, el logro de la paz evitando la intervención en el extranjero, la negociación directa con los adversarios para evitar la confrontación militar, la disminución de las tropas estadounidenses en el exterior y la limitación de la capacidad del presidente para atacar a un adversario extranjero.

     
  • mesmontse 7:41 pm el 6 December, 2020 Enlace permanente | Responder
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    BRASIL: Un acuerdo con EEUU sobre una base de lanzamiento espacial amenaza la soberanía del país 

    800 familias descendientes de esclavos amenazadas de expulsión por el acuerdo con EEUU

    La ampliación del Centro de Lanzamiento de Alcântara podría significar la eliminación de familias quilombolas y otra afrenta a la soberanía brasileña.

    DANIEL GIOVANAZ / GLOBETROTTER

    Antonio Marcos Diniz tenía sólo 13 años cuando su familia se vio obligada a abandonar su casa cerca de la costa atlántica de Brasil en 1983. Junto con otras 311 familias, tuvieron que trasladarse 60 kilómetros al oeste hasta Agrovila Perú para que el gobierno pudiera construir el Centro de Lanzamiento de Alcântara (CLA), en Maranhão, en el noreste de Brasil. Hoy, a la edad de 50 años, la vida de Diniz puede volver a cambiar por la expansión del mismo centro de lanzamiento.

    El Movimiento de Afectados por la Base de Lanzamiento (MABE) estima que unas 800 familias quilombolas, como la de Diniz, serán expulsadas si se produce la ampliación de la base. (El término quilombola se refiere a los descendientes de africanos y afrobrasileños que escaparon de las plantaciones de esclavos).

    La base de Alcântara tiene una de las ubicaciones más estratégicas del mundo para el lanzamiento de satélites. Fue construida en 1983 en el estado de Maranhão, que tiene el segundo peor Índice de Desarrollo Humano Municipal del país. Una de las razones para elegir la ubicación es la proximidad de la línea del ecuador terrestre, que permite ahorros de hasta un 30 por ciento en combustible.

    En marzo de 2019, un acuerdo entre los gobiernos de Brasil y Estados Unidos preveía la expansión de la base y autorizó los «lanzamientos desde un puerto espacial brasileño» y abrió las puertas para una mayor «cooperación aeroespacial entre las dos naciones», según SpaceNews.

    El Acuerdo de Salvaguardias Tecnológicas entre Estados Unidos y Brasil limita el uso extranjero de la base «con fines pacíficos». Sin embargo, según un artículo escrito en Brasil de Fato por el diplomático brasileño Samuel Pinheiro Guimarães, la ubicación de Alcântara es “ideal para los Estados Unidos desde el ángulo de sus operaciones político-militares en Sudamérica y África y de su estrategia global, frente a Rusia y China «.

    Estados Unidos tiene la intención de utilizar el CLA, operado por la Fuerza Aérea Brasileña, para 2021. Guimarães afirma además que Estados Unidos tiene suficientes bases de lanzamiento de cohetes, por lo que el objetivo principal del acuerdo para Estados Unidos es “ejercer su soberanía, fuera el alcance de las leyes y la vigilancia de las autoridades brasileñas ”.

    Impactos de la expansión

    Mapping Cultural Assets, Resources and Opportunities In Afro-Brazilian and  Quilombo Communities

    Antes de que Brasil aboliera la esclavitud en 1888, los barcos de esclavos llevaban a personas esclavizadas de África a las plantaciones de azúcar y café de Brasil. Quienes escaparon de estas plantaciones formaron comunidades secretas e independientes, lo que llevó al establecimiento de los asentamientos de quilombo. Actualmente, estos asentamientos están siendo desarraigados para construir y expandir el CLA. Los quilombolas, que son los habitantes de estos asentamientos, no son migrantes: son refugiados en su propia tierra.

    Agrovila Perú, donde Diniz ahora trabaja como campesino, no forma parte del plan inicial para ampliar la base, pero si se permite la implementación de este plan, toda la composición de la región se verá afectada. El pescado que come, por ejemplo, proviene de comunidades quilombolas vecinas al borde del Océano Atlántico, que son objeto de una inminente expulsión. La yuca que planta, igualmente, se vende a los quilombolas que ocupan la costa del otro lado de la base.

    Una de estas comunidades vecinas es Canelatiua, que es el hogar de Neta Serejo. Fue una de las fundadoras de MABE en 1999. “No podemos confiar en Estados Unidos. Sabemos lo que pasa cuando deciden entrar a otro país ”, dice Serejo. Brasil fue uno de los seis países de América del Sur que tuvieron dictaduras militares apoyadas por Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX.

    Las fuerzas armadas de Brasil: más subordinadas a EEUU hoy que durante la dictadura

    La política exterior del presidente brasileño Jair Bolsonaro ha sido criticada por su sumisión y alineación con Estados Unidos. En entrevista con Brasil de Fato, el ex canciller Celso Amorim dice que las fuerzas armadas están más subordinadas a Estados Unidos y al gobierno hoy que durante la dictadura militar (1964-1985).

    Mientras tanto, el Acuerdo de Salvaguardias Tecnológicas también ha encontrado apoyo con el gobierno municipal de Alcântara y el gobierno del Estado de Maranhão. El argumento utilizado por ambos es que el acuerdo aumentará las perspectivas de desarrollo económico de la región. Sin embargo, el MABE afirma que los quilombolas nunca tuvieron acceso a investigaciones o documentos oficiales que demuestren que la expansión de la base o su uso por parte de Estados Unidos generará ingresos para los residentes actuales.

    La expulsión de quilombolas de Alcântara, por ahora, ha sido suspendida por una orden judicial desde mayo de 2020. Pero Danilo Serejo, asesor legal del MABE, dice que la decisión puede revertirse en cualquier momento, aunque la Constitución de 1988 les garantice a las comunidades quilombolas el derecho a poseer su tierra.

    Los dos argumentos para suspender los desalojos fueron la pandemia de coronavirus y la necesidad de un “proceso de consulta previa, libre e informada de las comunidades afectadas”. Tal consulta está prevista en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo.

    Danilo Serejo agrega que esta prerrogativa ya fue violada: “El consentimiento previo significa que debe garantizarse antes del acuerdo con Estados Unidos, y no después”.

    David y Goliath

    Los residentes alrededor de la base de Alcântara describen la lucha por permanecer en el territorio como «una batalla entre David y Goliat». Las familias quilombolas dependen de la agricultura y la pesca para su subsistencia, y la mayoría de ellas reciben prestaciones de la seguridad social, que son su principal fuente de ingresos. Sus casas son sencillas, improvisadas y podrían destruirse en un solo día. En el otro lado está la mayor potencia económica del planeta, con carta blanca del gobierno brasileño.

    La amenaza a la soberanía radica precisamente en la falta de transparencia sobre el acuerdo y el proyecto de expansión. Diniz considera que esta brecha es reveladora: si los quilombolas fueran vistos por ambos gobiernos como personas de derechos, estarían “merecedores” de esta información, dice. No parece ser el caso. Según Diniz, no se les ha ofrecido la oportunidad de dar su opinión sobre el proyecto y, sin embargo, se espera que acepten lo que se haya decidido en el «piso superior», sin opinar sobre las decisiones que afectan significativamente sus vidas, la misma condición a la que fueron sometidos sus antepasados ​​durante 300 años.

    Danilo Serejo agrega que el gobierno brasileño es racista y no respeta a los descendientes de esclavos. En 2017, Bolsonaro declaró que visitó un quilombo y «no hacen nada», y agregó que no creía que fueran «mejores para la cría».

    Los gobiernos de Brasil y Estados Unidos nunca se han pronunciado sobre la posibilidad de remover a las familias quilombolas como resultado de la expansión de la base de Alcântara. Neta Serejo dice que el MABE mantendrá viva la lucha “en todos los casos posibles” para asegurar que los quilombolas sigan viviendo en su territorio.

    Daniel Giovanaz es periodista y máster en Historia por la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC). Fue corresponsal de Brasil de Fato en India en 2020.

     
  • mesmontse 9:28 pm el 6 November, 2020 Enlace permanente | Responder
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    EEUU: Los planes militares estadounidenses no cambian con los presidentes 

    Las elecciones y el imperio


    RON JACOBS / COUNTERPUNCH

    Al examinar las actividades de las fuerzas armadas estadounidenses, es esencial mantener una visión a largo plazo. En otras palabras, a pesar de la práctica de observar las actividades del Pentágono en períodos de cuatro años, el mandato de un presidente de los Estados Unidos, la realidad es que el ejército opera en su propia línea de tiempo. Esto no significa que lo que sucede en las arenas legislativa y ejecutiva no afecte las acciones de los militares. Sin embargo, sí significa que los movimientos de tropas, las guerras y la adquisición de armas tienen una trayectoria propia.

    Nada en los últimos tiempos prueba esto más que los conflictos de décadas en Afganistán e Irak. Ambas naciones han sido escenario de un conflicto militar que involucró a las fuerzas estadounidenses durante bastante tiempo, desde finales de la década de 1970 en el caso de Afganistán y desde 1991 en Irak. Esas fuerzas incluyen operativos de la CIA, Fuerzas Especiales militares estadounidenses como los Boinas Verdes, SEALS y Rangers, tropas regulares y mercenarios privados contratados por el Pentágono.

    Además de estos dos países, hay otros lugares en el mundo donde la presencia militar de Estados Unidos es hostil. Estos incluyen el Golfo Pérsico, donde la Marina de EEUU mantiene una presencia grande y constante; el sur de Corea; algunas naciones de Centro y Sudamérica; y varias naciones del continente africano. Además, decenas de miles de efectivos estadounidenses también están estacionadas en condiciones más amigables en Europa, Japón y otros países latinoamericanos. La presencia de tropas en estas últimas zonas suele estar relacionada con la necesidad percibida de mantener a raya a los llamados enemigos: Rusia en Europa; Venezuela y Bolivia en Sudamérica; Nicaragua y Cuba en América Central.

    Incluso un examen superficial de la situación mundial muestra que ninguna de esas naciones es enemiga. Sin embargo, son competidores por ciertos mercados y recursos o, en el caso de Venezuela, Cuba, Bolivia, Irán y posiblemente Nicaragua, ejemplos de una forma alternativa de gobierno que no está en deuda con el imperio estadounidense.

    Desde que Donald Trump terminó en la Casa Blanca, algunos han insistido en que es una especie de presidente pacifista. Señalan el hecho de que no ha comenzado ninguna guerra nueva e incluso ha retirado algunas fuerzas regulares de Irak y Afganistán (la mayoría fueron luego transferidas a otro terreno en el extranjero). Estas mismas personas no reconocen el aumento de muertes de civiles a causa de las fuerzas lideradas por Estados Unidos en Irak y Afganistán, al igual que ignoran la presencia de al menos una base militar estadounidense en Siria, una nación a la que Estados Unidos no fue invitado y cuya guerra civil podría decirse que es el resultado de la actual intervención encubierta de Estados Unidos en la política interna de ese país que se intensificó en 2011, cuando Obama era presidente y las protestas sacudieron al mundo árabe. Tangencialmente, estos mismos campeones de las políticas militares de Trump parecen haber olvidado sus acciones agresivas contra Irán (más notablemente el asesinato de Suleiman) y el bombardeo criminal de Yemen por parte de la coalición liderada por Arabia Saudí, desde bombarderos fabricados en Estados Unidos y con bombas fabricadas en Estados Unidos. Además de los aviones y las armas; las fuerzas estadounidenses operan sobre el terreno en Yemen en apoyo del ataque saudita.

    Si uno cambia su mirada hacia el sur de Estados Unidos, no sólo descubrirá que los barcos de la Armada de los Estados Unidos acosan regularmente a los petroleros que transportan petróleo hacia y desde Venezuela, sino que también verán que cientos de tropas y agentes de inteligencia estadounidenses tienen su base en Colombia. Aunque no se conoce con exactitud el papel que juegan estas fuerzas en la subversión contra el gobierno venezolano elegido por el pueblo, es seguro asumir que es parte del intento en curso de Estados Unidos de derrocar a los gobiernos de Caracas y La Paz. El golpe de 2019 fue rotundamente derrotado en Caracas, y las elecciones recientes, derrotaron el golpe en Bolivia, pero la posibilidad de otro golpe de derecha no puede ser ignorda.

    Según el Centro de Recursos Humanos de Defensa del Pentágono, el Pentágono tiene tropas regulares en más de 150 países de todo el mundo, con aproximadamente 165.000 de su personal en servicio activo asignado permanentemente fuera de Estados Unidos y sus territorios. (Centro de datos de Recursos Humanos de Defensa, 7 de agosto de 2020). Estas cifras no incluyen a las tropas en Irak y Afganistán. Además, hay alrededor de cuarenta mil soldados de las fuerzas especiales en misiones clasificadas en lugares ocultos al pueblo de Estados Unidos. Como reveló un joven que recientemente salió del ejército: eso significa que Estados Unidos tiene 40.000 soldados entrenados para patear traseros y matar gente haciendo exactamente eso, con poca o ninguna responsabilidad para con los ciudadanos de los países en los que se encuentran ni con los ciudadanos de los Estados Unidos. Continuó, diciéndome que incluso las buenas personas a las que no les gusta golpear o matar a personas inocentes terminan haciendo exactamente eso bajo las circunstancias. Otros conocidos en el ejército o recientemente despedidos, han revelado su trabajo en naciones africanas estableciendo bases de drones, realizando registros nocturnos de hogares donde la gente dormía profundamente y arrestando a niños de diez años por estar en el «lugar equivocado en el momento equivocado».

    Cuando Ronald Reagan estaba en la Casa Blanca, las guerras llevadas a cabo se llamaban «conflictos de baja intensidad». Parece obvio que estos conflictos no fueron de muy baja intensidad en las regiones donde tuvieron lugar. De hecho, decenas de miles de civiles nicaragüenses, salvadoreños, guatemaltecos, hondureños y otros perdieron la vida debido a la participación financiera y militar de Estados Unidos. También se reconoció el uso de tropas de combate estadounidenses durante la breve y gratuita invasión de Granada. En cuanto al resto del mundo, el gabinete de guerra de Reagan financió, asesoró y participó en la guerra contra las fuerzas gubernamentales afganas y soviéticas en Afganistán. Igualmente importantes fueron los gastos en armamento, que se duplicaron en los primeros cuatro años de Reagan en el cargo, y no disminuyeron durante su último mandato.

    Aunque los conflictos en Centroamérica se habían calmado cuando el ex jefe de la CIA George HW Bush asumió la presidencia en 1988, el apoyo de Estados Unidos a la sangrienta guerra de Irak con Irán convenció al líder iraquí Saddam Hussein de que tenía margen para invadir Kuwait. Antes de esa invasión, Bush padre invadió Panamá y capturó a su mandatario. Cabe suponer que esta acción estuvo relacionada con la complicidad de Bush en las operaciones de contrabando de cocaína y el fin del Tratado del Canal de Panamá.

    Volviendo a Irak y Kuwait, es obvio que Hussein estaba equivocado. Papá Bush ordenó que decenas de miles de soldados estadounidenses ingresaran a la región y el 16 de enero de 1991 atacó Bagdad y otras ciudades de Irak. Esto inició la ocupación, la intimidación y la guerra en curso en Irak.

    El mandato de Bill Clinton en la Casa Blanca estuvo relativamente libre de acciones militares. Sin embargo, además de lanzar misiles de crucero a Irak y Sudán, fue la Fuerza Aérea de Estados Unidos la que realizó sobrevuelos del territorio iraquí y bombardeó esas naciones al menos una docena de veces.

    Todo eso fue sólo un preludio de la invasión de Afganistán en 2001 y la invasión de Irak en 2003 por parte de la Casa Blanca, con George W. Bush. Como se señaló al comienzo de este artículo, ambos conflictos continúan.

    De hecho, la Guerra Global contra el Terrorismo de Bush es ahora una trampa para cualquier operación militar ofensiva de las fuerzas estadounidenses. Barack Obama usó esa razón para matar a cientos a través de drones armados. Fue durante su Administración, cuando las fuerzas estadounidenses fueron enviadas a Libia y Siria, junto con otros lugares conocidos y desconocidos.

    Donald Trump no ha cambiado mucho este escenario, si es que lo ha hecho. Además, continúa la preparación para una posible guerra con Rusia o China. Recientemente, el Secretario de Estado Pompeo discutió un nuevo acuerdo con el gobierno griego para construir una base naval en Creta. Una razón probable para esta base es ser parte de un plan estadounidense en curso para recuperar una estrategia que hubo entre las dos últimas guerras mundiales, sobre crear una alianza de países que se extendería desde el Mar Báltico, por encima del Mar Negro, hasta el Mar Egeo, con Polonia como miembro principal. Conocida como Intermarium, esta alianza serviría como bloque de poder alternativo entre Alemania y Rusia. Esto podría ayudar a explicar la creciente presencia del ejército estadounidense en Polonia. («Intermarium in the 21st Century. ¿Un nuevo camino para Europa?»; Cohen, Nick; noviembre de 2019; consultado el 2/11/2020)

    El propósito de la línea de tiempo anterior es acentuar el hecho de que Estados Unidos es una nación belicosa. Incluso durante los períodos en los que hay pocos o ningún conflicto militar, Washington se está rearmando. Este es el significado del enorme aumento de los gastos militares durante la presidencia de Reagan. Una situación similar existió bajo Trump; los presupuestos militares aumentaron dinámicamente cada año de su mandato, y la mayoría de los aumentos se destinaron a la fabricación de armas. Su papel, como el de tantos presidentes antes que él, fue mantener y expandir el arsenal de Estados Unidos, que a su vez se utiliza para mantener y expandir el Imperio de Estados Unidos.

    Las elecciones no van a cambiar esto. Todos sabemos que los capitalistas y sus gobiernos harán cualquier cosa para proteger el capitalismo. La única restricción posible a la continuación de las guerras mencionadas aquí y cualquier conflicto futuro es un sentimiento contra la guerra consistente, articulado y organizado fuera de los dos partidos políticos principales, los cuales tienen un propósito único cuando se trata del Pentágono y el imperio. Construir este movimiento para expresarlo no sólo es una buena idea, es esencial para resolver la multitud de otros problemas que enfrenta la raza humana.

    Ron Jacobs es el autor «Capitalismo: ese es el problema»

     
  • mesmontse 12:39 am el 14 January, 2020 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: África; Burkina Faso;Sankara, , imperialismo   

    ÁFRICA- TOM SANKARA: El revolucionario asesinado en 1987 vueve a inspirar a los jóvenes de Burkina Faso 

    Sankara gobernó Burkina Faso de 1983 a 1987, poniendo en marcha con éxito una revolución económica, social y antiimperialista pionera en el continente, y propuso al resto de África no pagar la deuda externa. Con la única ayuda de la Cuba de Fidel, en 4 años Sankara consiguió para su pueblo unos logros a una velocidad sólo comparable a los de la revolución cubana. Fue asesinado hace 33 años. Burkina Faso, tiene una extensión similar a Ecuador y una población de 19 millones de habitantes (datos de 2017). Fue colonia francesa desde 1898 hasta 1960. Es uno de los países más pobres del mundo.

    En 2020 se cumplen treinta y tres años del asesinato de Sankara

    XAVIER MONTANYÀ / VILAWEB

    El 15 de octubre de 1987, el capitán Thomas Sankara, presidente revolucionario burkinés, fue asesinado víctima de un golpe de estado, encabezado por su mejor camarada y amigo, Blaise Compaoré. Tenía treinta y ocho años. Detrás del complot criminal se cree que estaban Francia, Costa de Marfil, la ‘Françafrique’ – como se conoce la política intervencionista de Francia en sus ex colonias africanas- y Libia, quizá también mercenarios de Charles Taylor y la CIA.

    Sankara gobernó de 1983 a 87, poniendo en marcha con éxito una revolución social y cultural antiimperialista pionera en el continente que hoy es admirada por la juventud. Se enfrentó al imperialismo, el neocolonialismo y propuso al resto de África de no pagar la deuda externa. Los poderes fácticos no lo podían tolerar y lo liquidaron.

    En 2014, veinte y siete años después de haber sido asesinado, su nombre y su liderazgo fueron referentes de una revuelta en Burkina Faso que liquidó el poder del traidor Blaise Compaoré. El ejército francés lo protegió y le ayudó a exiliarse en Costa de Marfil, concretamente en la capital, Yamusukro, ciudad natal del difunto dictador Félix Houphouët-Boigny, fiel a Francia, que en sus delirios convirtió a su pueblo en una fastuosa y fantasmal capital.

    En Yamusukro vive exiliado Blaise Compaoré, el hombre que lo sabe todo sobre la muerte de su amigo y camarada Sankara, y sobre multitud de historias sucias de la ‘Françafrique’ en ese territorio. Sobre él ya pesa una demanda de extradición y detención internacional emitida por un juez de Burkina Faso. Si Blaise habla, caerán cabezas del Estado y de los servicios secretos franceses y estadounidenses, en Libia, en Burkina y en Costa de Marfil. Como el hombre sabe demasiado, empieza a ser incómodo y peligroso.

    Desde la revuelta de 2014 y el exilio de Blaise Compaoré, en Burkina algunos testigos del crimen han ido perdiendo el miedo de hablar. La justicia nacional e internacional avanza lenta pero segura. Tras muchos años de lucha judicial, un juez en Burkina Faso que tiene el proceso bastante avanzado y Francia se ha comprometido a desclasificar documentos secretos y su Parlamento también ha pedido una investigación.

    Thomas Sankara es una figura de la importancia de Nelson Mandela, Amílcar Cabral, Patrice Lumumba, Julius Nyerere o Kwame Nkrumah. El llamado Che africano luchó contra el neocolonialismo y fue asesinado, pero se ha convertido después de muerto en un referente para los jóvenes africanos.


    Tom Sank, líder antiimperialista y precursor de las luchas actuales


    El capitán Thomas Sankara tomó el poder en 1983 por la vía de la insurrección junto a otros jóvenes militares pro-marxistas. Su lugarteniente y amigo Blaise Compaoré estuvo siempre a su lado hasta que cuatro años después encabezó la conspiración que puso fin a su vida.

    La primera medida de Sankara marcó un antes y un después simbólico respecto del colonialismo. Cambió el nombre del país, Alto Volta, por el de Burkina Faso, que el la lengua mayoritaria del país significa ‘la Patria de los hombres íntegros’. Y sustituyó los suntuosos coches oficiales por modestos Renault-5 negros.

    En poco tiempo, el capitán Tom Sank -como le llamaba el juventud- se hizo muy popular: jugaba al fútbol y tocaba la guitarra por la televisión, cantaba las cuarenta a los dirigentes sumisos con Francia, hasta al mismo general Gadafi, a quien expropió un Boeing porque «Libia ya tenía muchos y Burkina Faso cero». Después de haberse dado cuenta de que en todo su país no había nadie con capacidad para pilotar el aparato, abrió sus puertas para que los burkineses pudieran conocerlo por dentro y, finalmente, lo devolvió a su propietario, con una sonrisa de oreja a oreja. Sankara tenía sentido del humor, pero Gadafi, no. (N.de la E. Sankara se distanció de Gadafi por la intervención de Libia en la guerra del Chad, entre 1978 y 1987).

    En sólo cuatro años, la revolución hizo milagros. Combatió la desertificación, plantando diez millones de árboles en quince meses. La tasa de escolarización pasó del 6% al 22%. Hizo campañas titánicas de vacunación que le valieron la felicitación de la OMS: dos millones y medio de niños vacunados en quince días. Sin ayudas de potencias extranjeras, y desafiando la negativa de ayuda del FMI, construyó cien kilómetros de vía férrea a mano, con la colaboración de la gente de los pueblos por donde pasaría el tren. Fidel Castro le ayudó. Suprimió los alquileres durante un año, implicando a todos en tareas de rehabilitación y construcción de viviendas. Defendió los derechos de la mujer como nunca nadie lo había hecho en África. Nombró ministros cuatro mujeres y aleccionó a la población contra la mutilación genital femenina, los abusos y la violencia machista. Tom Sank demostró que se podía reconstruir una África más libre, más justa y más africana, liberándose del yugo neocolonial de las ex metrópolis, el FMI y el Banco Mundial. Y por eso era peligroso.

    Además, era inmensamente popular y simpático, la gente lo quería con devoción. Su fama cautivaba también a la juventud de Togo y Costa de Marfil, causando inquietud en los dictadores.

    Trató con Fidel -de quien era amigo-, con Gadafi, Gorbachov, Mitterrand y con todos los líderes con quienes podía discutir y establecer alianzas de futuro. Hizo discursos radicales en la ONU en Nueva York, en París, y en la Organización para la Unidad Africana (OUA). Cada día era más molesto para las altas esferas del poder neocolonial y la ‘Françafrique’.

    Lo consideraban tan nocivo que, después de haberlo asesinado se aseguraron de cortar toda conexión de sus ideas con el pueblo. Un ejemplo triste es lo acontecido con los llamados «alumnos de Sankara»:

    Fidel acogió para estudiar en Cuba a muchos chicos y chicas burkineses. Sankara le envió los más pobres, los huérfanos, los más desvalidos. El asesinato les sorprendió a Cuba. Fidel se los notificó y los consoló. Al finalizar los estudios, llegó a Burkina un avión lleno de flamantes peritos agrícolas, veterinarios, maestros, médicos, técnicos … Podrían haber aportado mucho a su país, pero el dictador Blaise Compaoré nunca permitió que trabajaran para poner en práctica lo aprendido en Cuba. Ser «alumno» de Sankara y haber estudiado en Cuba era un estigma.

    A pesar de tanto como se ha hecho para silenciar a Sankara, sus discursos hoy se revelan como premonitorios de las luchas actuales: contra la corrupción, la desertización, en favor de los derechos de la mujer y los niños, contra la deuda externa y el neocolonialismo, en favor del comercio justo, la vivienda, la educación y la salud pública. Él lo decía y lo hacía. Y con éxito.

    Era un hombre con una sólida formación política marxista y anticolonialista. Sus escritos deberían ser de lectura obligada tanto para los jóvenes africanos, que ya los leen, como para los europeos antiglobalización, los anticapitalistas y los ecologistas. Muchas de las luchas de Sankara, hoy son luchas globales.

    La negativa a pagar la deuda externa fue su condena a muerte


    François Mitterrand gobernaba con la derecha de Jacques Chirac, que volvió a delegar los asuntos africanos en el siniestro Jacques Foccart, el ‘monsieur Afrique’ de De Gaulle. Presumiblemente, Foccart y Houphouët -el dictador que gobernaba Costa de Marfil- conspiraron para atraer y dominar a Blaise Compaoré, y usarlo para eliminar Sankara, una maniobra en la que se supone que también estuvieron implicados la CIA, Libia y los mercenarios de Charles Taylor (N.de la E. Taylor es un «Señor de la guerra» de Liberia, condenado en 2012 por la Corte Penal Internacional de La Haya a 50 años de reclusión por crímenes de lesa humanidad) . Tenían que montar un buen operativo: se trataba de matar al presidente y además, de cambiar toda una revolución y el sentimiento de un pueblo que había recuperado el orgullo y la confianza, y trabajaba por su futuro con más entusiasmo que nunca.

    En julio de 1987 en una cumbre de la Organización para la Unidad Africana en Addis Abeba (Etiopía) Sankara hizo un discurso magistral contra la deuda externa, pidiendo a todos los países africanos reunidos que se negaran rotundamente a pagarla. Entre otras cosas dijo:

    «No podemos reembolsar la deuda porque no tenemos con qué pagar. No podemos reembolsar la deuda porque no somos responsables de la deuda. No podemos pagar la deuda porque son los otros los que nos deben lo que las potencias más ricas no podrían pagar nunca: la deuda de sangre. Es nuestra sangre la que se ha derramado».

    Sankara era un gran orador. En ese discurso, en un momento determinado, sonrió y pidió que lo hicieran todos los países «porque si lo hace sólo Burkina Faso, os puedo asegurar que en la próxima cumbre de la OUA yo no estaré». Y así fue.

    Cuatro meses después, un pelotón lo asesinó junto con doce de sus oficiales y colaboradores en el Palacio Presidencial. Era el fin de la revolución.

    Blaise Compaoré revirtió las medidas revolucionarias y se puso nuevamente a las órdenes de la ‘Françafrique’ y el neoliberialismo. Campaoré fue presidente durante veinte y siete años, hasta que en 2014, el fantasma de Sankara comenzó a despertar, arraigado en los sueños e ilusiones de las nuevas generaciones burkinesas.

    La verdad de un asesinato neocolonial: el proceso judicial hasta hoy

    En 1997 los abogados de la familia Sankara pusieron en marcha varios procedimientos judiciales en Burkina Faso. En abril de 2014 los jueces del Tribunal Superior se declararon incompetentes. Sólo les pedían una orden para comprobar si el cuerpo de Thomas Sankara está en la que se considera su tumba.

    En otra línea de acción jurídica, el Comité Internacional de Justicia para Sankara recurrió al Comité de Derechos Humanos de la ONU en 2006, que aceptó la demanda. Pero en 2008 el mismo comité decidió de cerrar el caso sin haber comenzado ninguna investigación.

    El mismo año la justicia de Burkina Faso propuso una indemnización a la familia, sin ni siquiera rectificar el certificado de defunción ‘por muerte natural’. La familia no lo aceptó.

    Entonces, el Comité Internacional de Justicia para Sankara solicitó la apertura de una investigación internacional independiente. Se apoyan en testimonios de compañeros de Charles Taylor, ex caudillo de Liberia, que contaba haber participado, acusando también Francia y la CIA de estar involucradas en un complot internacional.

    Diputados franceses también ha pedido una investigación parlamentaria en Francia sobre el asesinato de Sankara.

    En 2015 el nuevo gobierno de transición burkinés autorizó a la justicia a hacerse cargo del proceso. El juez del Tribunal militar inculpó a diecisiete personas, entre las que se encuentran el ex dictador Compaoré y su jefe de estado mayor, Gilbert Diendéré. Los seis miembros de la fuerza que asaltó el Palacio Presidencial a tiros ya se sabe quiénes son. Falta la parte más delicada: saber quién dio las órdenes. En 2016 el juez burkinés pidió la extradición de Blaise Compaoré y que se levantara el secreto de los documentos clave de los archivos franceses. Macron ha prometido que todos los documentos serán desclasificados.

    La verdad sobre el asesinato de Sankara pondría definitivamente en jaque toda la retórica imperialista que él combatió y de la que fue víctima.

     
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