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  • mesmontse 1:02 am el 28 April, 2022 Enlace permanente | Responder
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    MACRON II PARTE: ¿Cuánto tardará la cólera en volver a las calles de Francia? 

    Aux Armes, Citoyens!

    Una disección de las elecciones francesas

    La segunda presidencia de Macron fue tan calculadoramente preparada por la élite liberal de Francia como la primera. A medida que el cisma económico y geográfico del país se amplíe aún más, las protestas de los Chalecos amarillos de ayer parecerán una fiesta.

    PEPE ESCOBAR / THE CRADLE

    Al final, sucedió exactamente lo que el establishment francés diseñó: lo avancé en diciembre pasado en una columna aquí en The Cradle.

    Esto es lo esencial: el arabófobo reconocido Eric Zemmour, quien es de origen argelino, fue fabricado por el Institut Montaigne para cortar el paso a la candidatura populista de derecha de Marine Le Pen [dividiendo el voto]. Al final, el rendimiento electoral de Zemmour fue pésimo, como se esperaba.

    Otro candidato, logró una intervención milagrosa y fue aún más útil: el ambicioso, oportunista, egocéntrico, Jean-Luc Melenchon.

    «Le Petit Roi» Emmanuel Macron genera cero empatía en toda Francia. Eso explica la enorme abstención de votantes del 28 % en la segunda vuelta.

    Los números cuentan la historia: hay 48.803.175 ciudadanos franceses con derecho a voto. Macron obtuvo 18.779.809 votos. Marine Le Pen obtuvo 13.297.728 votos. La suma de la abstención/votos en blanco/anulados es de: 16.674.963 votos.
    Así que, el presidente de Francia fue reelegido por el 38.5 % de los votantes, mientras que el segundo lugar real, fue para la abstención/voto en blanco/voto nulo, que obtuvo el 34.2 %.

    Eso implica que aproximadamente el 42 % de los franceses con derecho a voto se molestaron en ir a votar básicamente para barrar el paso a Le Pen: una marca que sigue siendo tóxica en vastas franjas de la Francia urbana, pero no tanto como antes, a pesar de todo el peso de los medios de comunicación oligárquicos participando en el modo de campaña de odio en dos minutos. Las cinco oligarquías que dirigen el llamado «paisaje audiovisual» (PAF, según el acrónimo francés) de los mensajes de campaña son todos macronistas.

    ¿Quién, de hecho, es este Pequeño Rey ilusionista que en el mejor de los casos se puede definir como un mensajero de la plutocracia transnacional? Desde los intestinos del sistema, posiblemente el veredicto más agudo proviene de Mathieu Pigasse, conocido informalmente en París como «The Punk Banker» debido a su afición a la banda británica de punk-rock The Clash.

    Cuando Macron era un banquero de fusiones y adquisiciones en Rothschild & Company, Pigasse estaba trabajando para la oposición, Lazard Freres. Fue Macron quien convenció que los intereses de Nestlé debían ser manejados por Rothschild, mientras Pigasse representaba a Danone.

    Pigasse también es uno de los principales accionistas de Le Monde, que supo ser un gran periódico hasta la década de 1980, y ahora es una copia superficial de The New York Times. Le Monde es macronista hasta el núcleo.

    Pigasse define a Macron como «el producto más puro del elitismo francés, en términos del microcosmos parisino». Aunque Macron es un provinciano de Amiens, encaja perfectamente en el Beau Monde parisino [la «alta sociedad»], que es en sí mismo un universo bastante raro, y sí, igualmente provinciano, como un pueblo donde todos conocen a todos.

    Pigasse también identifica a los personajes del establishment que inventaron a Macron y lo colocaron en la parte superior de la pirámide, desde el polémico Jacques Attali hasta Serge Weinberg (ex CEO de Sanofi), Francois Roussely (ex-Presidente de EDF, compañía de electricidad de Francia) y Jean-Pierre Jouyet, ex ministro del deshonrado ex presidente Nicolas Sarkozy y luego número dos en el Elíseo bajo el supremamente incompetente Francois Hollande.

    Attali, por cierto, describe el macronismo como una «modernización proeuropea, comprometida, liberal y optimista. Eso corresponde a un centro derecha de la Francia moderna» , y «que no es necesariamente toda Francia «.

    «No necesariamente toda Francia», de hecho significa la mayoría de Francia, si uno se molesta en salir de algunos distritos de Paris para hablar con personas en Pas-de-Calais, Borgoña o el Var (en la Provença). Esta Francia identifica a la «economía de mercado social» ensalzada por Attali y promovida por Macron, como una farsa gigantesca.

    Sería demasiado fácil pintar la división nacional actual entre, por un lado, los ancianos y los muy jóvenes que llevan un diploma y viven con comodidad; y por otro lado, la gente de entre 25 a 60 años, sin educación superior que apenas llega hasta fin de mes. Es decir, las masas de clase trabajadora.
    Es más matizado que eso. Aún así, los dos factores más importantes en esta elección son que cerca de un tercio de los votantes ni siquiera se molestaron en aparecer o ir a emitir voto nulo (incluso en París). Y la crédula horda de Melenchon entregó su voto a Macron, con la ilusión de que su líder [Melenchon] se convertirá en Primer Ministro [en las elecciones al parlamento].

    Las clases trabajadoras serán literalmente exterminadas durante otros cinco años de neoliberalismo duro. El que era hasta hace poco un sistema de bienestar social estelar, terminará de ser diezmado. La edad de jubilación se extenderá a 65 años. Las pensiones más pequeñas apenas serán suficientes para vivir. Los super-ricos pagarán impuestos mucho más bajos, mientras que el trabajador común pagará los más altos. La educación y la atención médica serán privatizadas.

    Francia se pondrá al día rápido en el capitalismo del casino, que está en descomposición en Estados Unidos y el Reino Unido. Y no olviden, habrá más restricciones de viajes, escasez de alimentos y combustible.

    La islamofobia no se disolverá en un suave arco iris. Por el contrario: se instrumentalizará como el chivo expiatorio perfecto para la incompetencia y la corrupción macronistas en serie.

    Si tenemos en cuenta los resultados espectaculares de la abstención/voto en blanco/voto nulo, tenemos algo así como una mayoría silenciosa de 30 millones de personas que instintivamente sienten que todo el sistema está manipulado.

    Los ganadores, por supuesto, son los sospechosos habituales: BlackRock/McKinsey/ Foro Económico Mundial/la industria armamentística. McKinsey prácticamente dirige la política del gobierno francés, que bordea el fraude fiscal, un escándalo que los medios corporativos hicieron todo lo posible para enterrar. Por su parte, el CEO de BlackRock, Larry Fink, un «consultor» muy cercano al Elíseo, debe haber aparecido con algunas botellas adicionales de champán.

    Macron y los instructores franceses atrapados en Mariupol junto a los nazis: un escándalo que acabará por estallar en Francia

    Y luego, está Francia como gran poder: líder de grandes franjas de África (con un golpe en los dientes recién recibido desde Mali); líder de Asia occidental (pregúntele a los sirios y libaneses al respecto); líder de la gran UE, restablecido e incrustado en la máquina de guerra de la OTAN.

    Todo esto nos lleva a una historia invisible anterior a esta elección, que ha sido totalmente enterrada por los medios corporativos. Sin embargo, la inteligencia turca la recogió. Los rusos, por su parte, se han mantenido deliciosamente mudos, en su modo característico de «ambigüedad estratégica».

    Denis Pushilin, líder de la República Popular de Donetsk, confirmó una vez más a principios de esta semana que hay aproximadamente 400 «instructores» extranjeros de la OTAN, parapetados en las entrañas de la planta metalúrgica Azovstal en Mariupol, sin salir.

    La inteligencia turca sostiene que 50 de ellos son franceses, algunos de ellos de alto rango. Eso explica algo que ha sido confirmado por varias fuentes rusas, pero no reconocido en absoluto por París: Macron ha estado llamando frenéticamente a Putin para establecer un «corredor humanitario» para sacar sus «valiosos activos».

    La medida respuesta rusa ha sido, una vez más, un movimiento de judo geopolítico que ya es su marca registrada. No hay «corredor humanitario» para nadie en Azovstal, ya sean los neonazis de Azov o sus manejadores extranjeros de la OTAN, y no habrá bombardeo. Cuando tengan hambre, al final se verán obligados a salir y rendirse.

    La directiva de Macron, aún no confirmada pero plausible, es que no se rindan de ninguna manera. Porque rendirse significa dar a Moscú en bandeja de plata una serie de confesiones y todas las pruebas de una operación secreta ilegal [ante las leyes de Francia] realizada por el «líder de Europa» en apoyo a los neonazis.

    Todas las apuestas están abiertas cuando la historia completa estalle en Francia. Bien podría suceder durante el próximo Tribunal de crímenes de guerra que se establecerá probablemente en Donetsk.

    Aux Armes, Citoyens? Bueno, tienen cinco años más por delante para llegar a las barricadas. Pero puede suceder antes de lo que pensamos.

     
  • mesmontse 12:13 am el 27 April, 2022 Enlace permanente | Responder
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    FRANCIA – REELECCIÓN DE MACRON: El gobierno anuncia avanzar en sus reformas antisociales «sin importar lo que venga» 


    Sobre el presidente reelegido Emmanuel Macron se cierne la amenaza de perder la mayoría en el Parlamento

    RAPHAËL SCHMELLER / JUNGE WELT

    Aparentemente es una coronación. Con el 58.5 % de los votos emitidos, Emmanuel Macron ganó las elecciones a la presidencia francesa en segunda vuelta, este domingo claramente contra Marine Le Pen. El titular se conservará como jefe de Estado. Ha sido el primer presidente, desde que el mandato presidencial se acortó de 7 a 5 años, en 2000, que logra ser elegido para un segundo período. Sus predecesores Nicolas Sarkozy y François Hollande no tuvieron éxito.

    Pero la apariencia es engañosa: Macron podría convertirse en un «rey sin corona». Porque en Francia, a la elección del presidente sigue la del parlamento. El presidente tiene que asegurar una mayoría para su mandato para poder implementar sus planes. En vista de las nuevas condiciones políticas en el país, no es fácil para Macron ganar esa mayoría en las elecciones parlamentarias de los días 12 y 19 de junio.

    En el curso de las elecciones presidenciales, tres grupos aproximadamente igual de poderosos, surgieron en Francia: la facción liberal de Macron, una izquierda anticapitalista alrededor de Jean-Luc Mélenchon en La Francia Insumisa (LFI) y la extrema derecha de Le Pen. En 2017 todavía había un bloque conservador de derecha como cuarta fuerza, pero el hecho de obtener menos del 5 % de los votos en las elecciones presidenciales, indica que se ha disuelto casi por completo a favor de Macron y Le Pen. Para el partido hermano de la CDU alemana, Les Républicains (LR), las elecciones parlamentarias simplemente serán para decidir si continúa existiendo. La situación para LR es delicada, porque al menos programáticamente, el partido parece haberse vuelto superfluo: su política económica es prácticamente la misma que la de Macron, y en lo que respecta a la política con los extranjeros es igual a la de Le Pen.

    Dado que en Francia están prohibidos por la Constitución más de dos mandatos presidenciales [a diferencia de España y Alemania, donde no hay límites] los próximos cinco años serán los últimos de Macron al frente del Estado. Por lo tanto, los sindicatos temen que intente llevar a cabo sus «reformas» -porque ya no habrá castigo electoral posible– y en primer lugar el aumento en la edad de jubilación de 62 a 65 años. [N. de la E.: en España, desde 2013 la edad de la jubilación -que era de 65 años- se fue aumentando paulatinamente en meses por año, y llegará en 2027 a situarse en los 67 años, exigiendo más de 38 años trabajados. En Alemania, también se ha ido alargando la edad de jubilación, según el segmento de edad, así los nacidos a partir de 1964,se jubilan a los 67 años].

    La Ministra de Trabajo francesa Élisabeth Borne, dijo en una entrevista este lunes: «Tenemos que hacer la reforma de las jubilaciones», sin importar lo que venga. El Ministro de Economía, Bruno Le Maire, fue un paso más allá y prometió aplicar el artículo 49 Párrafo 3 de la Constitución Francesa, a través del cual se puede lanzar una ley sin debate o coordinación en el Parlamento.

    Pero la clave del asunto es que esto no puede ser iniciado por el presidente, sino por el Primer Ministro.

    El segundo «gran proyecto» de Macron es establecer que los desempleados que reciben un subsidio de asistencia social, deban realizar 20 horas de trabajo gratuito por semana. Los sindicatos critican que estos trabajadores baratos se destinarán a empleos que nadie haría por lo mal pagados que están.

    Aunque, como dijo Éric Zemmour, líder del partido de ultra derecha Reconquête (Reconquista) [N.de la E.: postulan el «nacionalismo francés; nacionalismo conservador; anti-inmigración; soberanismo; euroescepticismo suave; proteccionismo económico; nacionalismo económico], el domingo por la noche en su discurso, «el nombre Le Pen falló por octava vez» (cinco veces fue candidato Jean-Marie Le Pen, y tres su hija Marine), la líder de no deja la escena política. «Continuaré mi compromiso con Francia y los franceses», dijo Marine Le Pen en la noche de las elecciones. Su próximo objetivo es «la gran batalla electoral» por la mayoría parlamentaria. En vistas de ello, Zemmour pidió la «unidad de la derecha» y le gustaría aliarse con Le Pen. Pero Marine hasta ahora no quiere saber nada de eso. Ella quiere seguir su estrategia de «demonización», de modo que Zemmour es alguien que se interpone en el camino, según la estrategia actual de Rassemblement National (RN). Pero es cuestionable que Le Pen pueda conquistar una mayoría en la Asamblea Nacional sin los votos de Zemour.

    También será crucial para el campo de la izquierda superar la fragmentación que Mélenchon le cuesta al movimiento. El punto de partida actual es nuevo: Mélenchon claramente prevaleció con casi el 22 % de los votos en las elecciones presidenciales como líder de la izquierda. Es el resultado del mensaje de Mélenchon: «Les pido a los franceses que voten al Primer Ministro». Ahora, muchos pueden seguir esta consigna. El Secretario Nacional del Partido Comunista (PCF), Fabien Roussel, ya dejó en claro que se esfuerzan por un acuerdo con LFI. Actualmente hay conversaciones entre LFI, PCF y los Verdes. El Nuevo Partido Anti -Capitalista (NPA) negocia por separado. El Partido Socialista (PS) también está en la mayoría de las conversaciones. Sin embargo, un acuerdo aún está lejos, porque la condición de Mélenchon para hacer listas conjuntas es respetar el programa de la LFI. La crítica de la UE contenida en él, y la demanda de una salida de la OTAN no sólo será rechazada por el PS, sino también en gran parte por los Verdes. El resultado de las elecciones parlamentarias parece ser tan abierto como no lo ha sido durante mucho tiempo.

     
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