ENERGÍA: Durante 25 años Europa buscó sin éxito alternativas al gas y al petróleo de Rusia

En una entrevista en Asia Times, la ex ministra de Asuntos Exteriores de Austria, Karin Kneissl, señala que en los últimos veinte años, los dirigentes europeos no han entendido cómo se gestiona la política energética. Ese desconocimiento, señala Kneissl, ha quedado en evidencia en la actual crisis del gas, cuando algunos ministros europeos pensaron que bastaba con volar hasta Qatar para regresar con contratos de suministro de toneladas de gas bajo el brazo, pero el mercado de la energía no funciona de esa manera.

La ex ministra explica que desde hace más de 25 años la UE ha buscado alternativas al gas y al petróleo de Rusia, y no las ha encontrado. Y las que había fueron destruidas: la alternativa iraní, por las sanciones y la presión de EEUU, y la alternativa libia, por la destrucción del país tras la intervención liderada por Francia. Kneissl, también deja claro que la crisis del gas no empezó el 24 de febrero de este año, con la operación militar de Rusia en Ucrania, sino que es anterior, y en todo caso, era una crisis anunciada.  

Karin Kneissl (Viena, 1965), que se desempeñó como ministra de Asuntos Exteriores de su país entre 2017 y 2019, estudió Derecho y árabe en la Universidad de Viena; Relaciones Internacionales en la Universidad Hebrea de Jerusalén y en la Universidad de Jordania en Amman, y se doctoró en Derecho Internacional, en Francia. Es experta en Oriente Medio y en Economía de la Energía, y ha escrito 14 libros y numerosos artículos sobre el tema.

En 2018, siendo ministra de Exteriores de Austria, fue duramente atacada por los medios occidentales, debido a que invitó a Vladimir Putin a su boda con un empresario austríaco, y bailó un vals con el presidente ruso. El baile despertó las iras de la prensa europea que sigue llamando a Karin Kneissl, “la ex ministra que bailó con Putin” y la califica de “portavoz del Kremlin”. Kneissl, actualmente vive en Líbano, tras emigrar de Austria debido a recibir amenazas de muerte, según declaró a un reportero de The Washington Post.

El futuro de Europa en un mundo cambiante: Entrevista a la ex ministra de Asuntos Exteriores de Austria

Karin Kneissl en su etapa de ministra de Exteriores de Austria

ADRIEL KASONTA / ASIA TIMES

Adriel Kasonta: Según el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, la Unión Europea no sólo se disparó en el pie con las sanciones a Rusia, «sino que ahora está claro que la economía europea se ha disparado en los pulmones, y está jadeando para respirar». ¿Fue ésto, de hecho, un error de cálculo de Bruselas? Y si es así, ¿qué había detrás de esto?

Karin Kneissl: Durante unos 20 años, he estado dando conferencias sobre el tema de la energía, con un enfoque en el petróleo y el gas. Y mi audiencia no sólo eran jóvenes estudiantes y jóvenes colegas, sino que también eran funcionarios públicos. Y ya sea en los gabinetes del gobierno nacional o a nivel europeo, realmente estuve muy a menudo sorprendida e irritada, por la ausencia total de una idea amplia de lo que debería ser la política energética.

Durante 20 años, todos hemos estado atrapados en la política climática. Incluso renunciamos a la noción de tener un ministerio de Energía. Como resultado, el ministro de Economía también ejercía de ministro de Energía, lo cual está equivocado, porque la Energía como tal a nivel nacional es un tema altamente fragmentado.

El tema a menudo se divide entre los ministerios de Medio Ambiente, de Infraestructura, y de Asuntos Exteriores. A menudo, algunas competencias están en la oficina del Primer Ministro. Las competencias sobre la Energía como tal no se toman en serio. Se podría pensar que hay funcionarios que deberían saber más después de las crisis de 2006 y 2009, porque entonces ya había crisis en términos de seguridad en suministro y asequibilidad de Energía. Pero no, no han aprendido, realmente no estudiaron el panorama a un nivel mayor.

Por eso, a principios de este año existía una especie de convicción entre muchos tomadores de decisiones, de que se puede salir al mercado, volar hacia el Golfo, luego volar a otro lugar y firmar un contrato de importación de gas o petróleo algunas semanas después. Pero aunque se tratara de la industria textil y quisieran comprar un lino o algodón determinado, este tipo de productos no están disponibles en grandes volúmenes en el mercado, porque los contratos se realizan al menos un año antes.

Y en el negocio de la energía, tenemos que calcular para períodos mucho más largos, con intervalos mucho más largos. Y no se trata sólo de comprar el producto, sino también de transportarlo. ¿Tienen las tuberías? ¿Tienen los terminales?

Y esto no era un conocimiento secreto. Era de conocimiento común que las mercancías originadas en la Federación de Rusia (carbón, petróleo, gas, uranio u otros materiales raros que también necesita el sector de la energía renovable) no se pueden reemplazar fácilmente. En el caso del gas, se necesitan alrededor de tres a cinco años para reemplazarlo.

Hay un declive de la verdadera información realizada por los periodistas y el surgimiento de una comunicación dirigida y distribuida por empresas u oficinas gubernamentales.

Recuerdo que la persona más importante para el ministro de Asuntos Exteriores ya no era su jefe de gabinete ni su asesor de política extranjera, sino el jefe de prensa. Eso comenzó en 1988, cuando yo misma era parte del gobierno donde todo giraba sobre la comunicación, pero me abstuve de entrar en eso. Tenía un estilo diferente que no complació a los medios austríacos ni a otros, porque no trabajaba para la prensa. Quería resolver problemas. No estaba interesada en las encuestas. Estaba interesada en cómo podríamos obtener una solución a cualquier nivel, ya sea en un caso consular, o para resolver o tratar de mejorar la relación entre Turquía y Austria, por ejemplo. Esto no es algo que interese a las personas de los medios de comunicación, y hoy estamos en un mundo donde la política real es reemplazada por la comunicación.

Las agencias de comunicación se han apoderado del campo político, y ahora se trata de hacer un espectáculo.

Permítanme tomar un ejemplo concreto del ministro de Economía alemán, que también es ministro de Energía y Vicecanciller, Robert Habeck, que viajó en marzo a Qatar, y a otros países del Golfo. Los medios de comunicación, su oficina y su equipo de prensa, presentaron el tema como si todo hubiera sido cerrado y logrado. Pero, ¿acaso el Sr. Habeck regresó con toneladas de metros cúbicos de GNL [gas natural licuado] en su equipaje? Existe una falta de explicaciones, que hay una diferencia entre viajar allí y decir que estamos interesados ​​en diversificar nuestra cartera de importaciones con el GNL de Qatar, y realmente obtener el GNL.

La crisis del gas comenzó antes del 24 de febrero de 2022

Y no hay que ser un verdadero experto en el campo de la energía para saber que los clientes existentes del este ya han reservado todo su GNL. Ya vimos la crisis del gas entre abril y noviembre de 2021, cuando ya estaba presente. No comenzó el 24 de febrero de este año.

El año pasado, los buques de GNL de Qatar y América del Norte, y algunos en Rotterdam y otros puertos europeos, fueron hacia el este, porque los clientes asiáticos simplemente pagaron un mejor precio.

Y esto tiene que ver con este eurocentrismo profundamente arraigado. Creemos que somos tan buenos que nadie puede prescindir de nosotros, que pagamos el mejor precio, por lo que tenemos que obtener los volúmenes más grandes. Esto no tiene sentido. Pensar así ha sido una tontería durante al menos dos décadas. Es muy desafortunado observar que persiste esta ignorancia y arrogancia, lo cual es una combinación peligrosa.

AK: Usted es conocida por decir que «el nombre del juego hoy es energía asequible». Mientras hablamos, el precio del gas en Europa ha superado los 2.000 dólares por 1.000 metros cúbicos por primera vez desde principios de marzo. ¿Cree que el Viejo Continente pronto podría enfrentar una ola de disturbios sociales que afectarían significativamente a sus diversos paisajes políticos?

KK: Sí. En el siglo XIX principalmente, la cuestión social se convirtió en un impulso desencadenante para todas las revoluciones que hemos visto: en 1830, 1845, La Commune en 1871, etc.

A lo largo del siglo XIX, los desencadenantes siempre fueron los problemas sociales, y los imperios se rompieron porque habían subestimado la cuestión social. Simplemente no lo habían entendido.
Alguien que lo había entendido y que era un hombre del siglo XIX fue Bismarck. Bismarck fue quien introdujo un sistema de seguridad social muy moderno, no por caridad. No fue la empatía lo que lo llevó a crearlo, sino el conocimiento de que si no haces algo al respecto, corre el riesgo de revolución. Esta es la conciencia que algunas personas están perdiendo hoy.

Como escribí en mi libro Die Mobilitätswende («Movilidad y Transición»), las revoluciones de hoy, ya no se tratan de «dadnos nuestro pan diario», se tratan de «dadnos nuestro automóvil diario», «dadnos nuestra energía diaria» y «dadnos nuestra gasolina diaria asequible». Y vimos eso en el movimiento de los Chalecos amarillos en el otoño de 2018, lo que provocó una tremenda incertidumbre para el gobierno francés. [N. de la E.: en el sur de la UE los reclamos son más básicos: «dadnos un trabajo decente», «dadnos salarios decentes», «dadnos una vivienda asequible». El movimiento de los Chalecos amarillos, si bien fue encendido por la «tasa ecológica» que el gobierno Macron quiso cargar sobre el precio del diésel -imprescindible para agricultores, taxistas, transportistas, y autónomos- la leña para el estallido se había acumulado en la grieta que deja la globalización, tanto entre la sociedad como entre los territorios de un país].

Recuerdo un debate en televisión en que participé el otoño pasado sobre esa pregunta [el posible estallido social en Europa por la crisis económica]. Entonces pensaba que el aumento general de los precios por la inflación, sería asumible para el ciudadano promedio. Pero viendo lo que ha sucedido y lo que aún sucederá, dada la mala gestión actual -en especial en Alemania y Austria- ahora no excluiría nada. Y no soy la primera persona en decirlo.

Siempre digo que se pueden canalizar los sentimientos de enojo a través de una elección. Puede haber un nuevo partido, algún tipo de movimiento que canalice esta ira. En el caso de Alemania, esta ira ya ha sido canalizada por franjas a la derecha y a la izquierda. En alemán se llama Wutbürger («ciudadanos enojados»). Y este movimiento Wutbürger comenzó con la crisis financiera de 2008-09. En Alemania se hizo un enorme esfuerzo para salvar el euro – lo que causó mucha angustia para el contribuyente alemán promedio- y la grieta norte-sur ya se podía sentir en 2010-11. [N. de la E.: Hemos informado anteriormenmente sobre la grieta social en Alemania y la pobreza record].

Y ese fue el momento en que Afd [Alternativa para Alemania] en el lado derecho y Die Linke en el flanco izquierdo, subieron.
El enojo siempre se puede canalizar. Lo que ya no se puede canalizar es la desesperación. No somos algoritmos. Y según lo que veo, ya estamos en tiempos de desesperación. La gente está desesperada.

La relevancia de Asia crece mientras Europa se vuelve irrelevante

AK: Según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía proporcionadas en ‘Perspectivas de Energía mundial en 2017’, el gas natural desempeñará un papel importante en el futuro como fuente de energía. Para 2040, el consumo de gas será un 40% más alto que ahora. Además, la población de la Tierra crecerá de 7.4 mil millones a 9 mil millones para ese momento.
Con una correlación entre la demanda de energía y el crecimiento de la población de dos tercios en Asia y un tercio en Medio Oriente, Latinoamérica y África, ¿cuáles son las perspectivas de Europa a mediano y largo plazo?

KK: Bueno, Europa se está volviendo cada vez más irrelevante, demográficamente y -desafortunadamente- también políticamente . Actualmente, estoy escribiendo un libro con el título Requiem por Europa, porque la Europa en la que crecí y la Europa a la que me dediqué ha dejado de existir.

Volviendo a los hechos y cifras, el consumo de gas y los desarrollos demográficos, no se refieren a la ODCDE [Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo], sino a Asia, pero no se incluye Japón, donde durante los últimos 15 años se han utilizado más pañales de ancianos que pañales de bebés. Esto es muy revelador.

Es Asia, no la OCDE, donde hay una actividad demográfica y donde también habrá demanda, porque habrá algún tipo de clase media nueva, lo que sea que definamos como clase media en el futuro. Ya no será la definición que estudiamos hace algunas décadas, pero estará allí, y no está dentro de la UE, sino más allá de la Europa de la UE.

[N.de la E.: La OCDE es sucesora de la organización que se creó como resultado del Plan Marshall de EEUU para la recuperación de Europa occidental tras la IIGM. Fue fundada en 1961 con el objetivo de «coordinar las políticas económicas y sociales de los Estados miembros en vistas a maximizar su crecimiento económico». El principal requisito para ser miembro de la OCDE es liberalizar progresivamente los movimientos de capitales y de servicios. Además de los países de la UE, integran la OCDE, Australia, EEUU, Canadá, Chile, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Islandia, Israel, Japón, México, Oceanía, Suiza y Turquía].

La energía es una competencia fragmentada, pero nuestros tomadores de decisiones en Europa no han entendido completamente que no tienen el monopolio de este tema. Actualmente, no sólo toman parte [en la política energética] la oficina del Primer ministro, el Ministerio de Medio Ambiente, y el Ministerio de Economía, sino también compañías semi-estatales, compañías renacionalizadas (como la EDF en Francia), y mercados de intercambio privados que cotizan en bolsa.

Es todo un circo con el que hay que tratar si se quiere desarrollar una estrategia energética coherente.

Durante 25 años Europa buscó sin éxito alternativas a la energía de Rusia

AK: Muchos argumentan que fue un error para Europa depender del gas y petróleo de Rusia. Mi pregunta es, ¿cuál es la alternativa? ¿Hay alguna?

KK: Hubo esfuerzos en el pasado. Austríacos, alemanes e italianos, estuvieron buscando [gas y petróleo] en Irán durante al menos 25 años, si no más. Y hubo un tiempo entre 2000 y 2005 cuando Mohammad Khatami era presidente, que hubo proyectos que permanecieron sólo en eso, como el de Nabucco, en el cual personalmente nunca confié.

Hubo millones invertidos y se desarrollaron estructuras para eludir a Rusia, un objetivo que se declaró abiertamente.

Por ejemplo, hubo este famoso proyecto Nabucco, que siguió siendo un proyecto durante 15 años y nunca logró obtener un solo contrato de exploración, pero había mucho marketing a su alrededor. Fue promocionado enormemente por la Comisión Europea porque ya había un enfoque muy irracional hacia Rusia. Este es un gran tema. He observado con gran asombro lo irracionales que son las relaciones. Y eso comenzó mucho tiempo antes de 2014 [la anexión de Crimea] o de este año. Entonces estaba Irán en la agenda, pero luego asumió el Sr. Ahmadinejad y llegaron las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU de 2007-08, que expulsó a Irán del sistema Swift.

Y cuando se realizó el acuerdo nuclear JCPOA [Plan de Acción Integral Conjunto], las altas expectativas volvieron a muchas capitales de la UE.

Todos corrían hacia el mercado de la energía iraní: los franceses, los italianos y, por supuesto, los alemanes. Y después de un año, se dieron por vencidos porque todos se dieron cuenta de que la presión de Estados Unidos era demasiado intensa: a pesar de que las sanciones del Consejo de Seguridad se levantaron, todavía había sanciones de los Estados Unidos. Entonces todos se empezaron a retirar.

Y luego, en mayo de 2018, Estados Unidos destruyó el JCPOA. Ahora están tratando de reiniciar el JCPOA, pero no creo que esto suceda.

No he estado en Irán desde hace cinco años. Aún así, diría que por mi observación lejana, – aunque ahora estoy en el Líbano, estoy un poco más cerca, y espero ir allí- creo que los iraníes están en una situación mucho mejor hoy. Tienen más libertad de movimiento. Sus alas ya no están recortadas como estaban hace siete años. Ahora tienen una alianza estratégica con China. Las sanciones que sí existen, nadie las implementa. Están exportando todo lo que pueden exportar.

Lo que necesitan, por supuesto, es tecnología para nuevas inversiones. Mi suposición es que no van a abrir las puertas ampliamente para decir: “Sí, por favor, por favor Alemania, vengan, conectémonos dónde lo dejamos hace 15 años para hacer algún tipo de proyecto de infraestructura de GNL a Europa», etc. No creo que esto suceda, porque no hay confianza. Hubo poca confianza de antemano, pero la confianza desde una perspectiva iraní ya no existe por completo en los últimos 15 años.

Y todos los iraníes saben que, como siempre digo, «las tuberías y las aerolíneas se están moviendo hacia el este». E Irán no es sólo el viejo poder del Golfo Pérsico. También es un poder de Asia Central, siempre lo fue, y es un poder de la cuenca del Mar Caspio. Por lo tanto, se ve tanto en el este, en particular con India, Pakistán y Afganistán, por supuesto, mientras analiza el Mediterráneo, desde el Líbano, donde actualmente vivo. Pero sus intereses reales, por supuesto, están en el Golfo Pérsico y Asia Central.

Es demasiado temprano para saberlo, pero mi instinto es que no sólo Irán sino también las petromonarquías sunitas árabes, no serán atraídas fácilmente a una nueva asociación con ningún consorcio de la UE. No lo creo. Y esto es por razones históricas.

Así que queda Rusia, y su gas no se puede reemplazar tan fácilmente.

También estaba Libia. Tomemos por ejemplo una empresa austríaca como OMV, que tenía el 25% de su cartera de petróleo y gas en Libia. Pero luego llegó la maravillosa operación de intervención humanitaria liderada por los franceses, que rápidamente derivó en un cambio de régimen en marzo de 2011. Por lo tanto, Libia podría haber sido un proveedor de gas ideal porque los campos de gas libios están relativamente sin explotar y muy cerca de Europa.

Y muchas personas ahora sueñan con el Mediterráneo oriental: la cuenca Levante. El problema aquí es la línea de demarcación marítima. En otras palabras, ¿quién obtiene qué? Están Israel, Chipre, Turquía, Líbano y Palestina. Hay un atolladero sobre la ley del mar, y muy pocos aquí realmente aplican la Convención de la ONU sobre la Ley del Mar. En su lugar, todos hacen pequeñas cosas en términos de acuerdos bilaterales. Y honestamente, si fuera una compañía a la que pidieran hacer la perforación, optaría por algún otro proyecto que sea un poco menos complicado de hacer, porque este es costoso y políticamente complejo. Y sobre todo ahora que tenemos estos altos precios. [N.de la E.: Hemos informado anteriormente sobre demarcaciones marítitmas bilaterales entre Turquía y Trípoli; conflictos en el Mediterráneo Oriental por el gasoducto israelí y por las exploraciones turcas de gas en aguas griegas].

Los precios del gas y del petróleo no volverán a niveles anteriores

Pero sabemos que la recesión está con nosotros, y no se detendrá a fin de año como si fuera un regalo de Navidad. Estará con nosotros al menos durante el año 2023. Y cuando tenemos una recesión tan dramática junto a inflación, hay una repercusión en los precios. No creo que regresen a donde estaban, por ejemplo a principios de 2021, debido a las líneas de suministro vulnerables y el conflicto en Ucrania.

Cada vez que hay conflictos los precios del petróleo y el gas siguen siendo altos. Realizar inversiones ahora, sabiendo que en tres años enfrentarán otro nivel de precios, no es fácil de manejar para las empresas, que están bajo una tremenda presión de sus accionistas y de un sistema de sanciones impredecible. Antes de este año, las empresas ya necesitaban gran cantidad de consultores de Derecho Internacional para guiarlas a ver si podían o no podían, hacer una llamada telefónica a quienes están bajo sanciones.

AK: Como sabemos, Rusia ha estado durante mucho tiempo en el proceso de – entre otras cosas- un pivote de energía a Asia, con Moscú y Beijing actualmente en las etapas finales de construir la primera tubería que puede enviar gas desde Siberia a Shanghai. No parece que Moscú esté aislado a corto plazo, en lo que respecta a encontrar nuevos mercados para su energía. También me parece que Europa necesita a Rusia más de lo que Rusia necesita a Europa. Si tengo razón, ¿es lo mejor en cuanto a los intereses del Viejo Continente, tratar a Moscú como un enemigo y empujarlo más a los brazos de Beijing?

KK: La geografía es algo que nunca puedes cambiar. Y el continente europeo es muy difícil de definir porque no sabemos dónde termina o comienza. Están Gran Bretaña y las Azores. Soy una persona mediterránea, y para mí, el Mediterráneo es el centro del legado y el patrimonio europeo. [N. de la E.: Kneissl nació en Viena (Austria), y probablemente se considera «mediterránea» -una definición reservada a los países cuyas costas están bañadas por el Mar Mediterráneo- porque pasó su infancia en Amman (Jordania), donde su padre trabajó como piloto para el rey Hussein, y contribuyó a desarrollar las Aerolíneas del país].

Pero definitivamente estamos subestimando la tendencia general significativa.

Cuando me desempeñé como ministra de Asuntos Exteriores de Austria, me irritaba esta ausencia de pensamiento geopolítico genuino entre mis colegas. Y si no tienen capacidades de pensamiento geopolítico, al menos deberían tener asesores con ese entendimiento. Pero no tienen a nadie, y eso es un comportamiento ingenuo. Y ahora, se convierte en una situación muy peligrosa, porque tenemos un completo desprecio por la realidad, por la realidad geográfica, por una realidad básica, por el concepto básico de diplomacia.

En 2020, publiqué un libro titulado Diplomatie Macht Geschichte, que es un juego de palabras en alemán porque significa por un lado, «la diplomacia hace Historia», pero Macht también significa «poder», y también se refiere al «poder de la diplomacia en la Historia». Es un libro enorme. Lo escribí como un libro de texto para estudiantes universitarios. Pero puedo resumir esas 500 páginas en una oración que dice: «La diplomacia es igual a mantener canales de comunicación contra todas las probabilidades en todas las circunstancias». En otras palabras, «sigan hablando entre ustedes en todas las circunstancias». Los únicos que actualmente practican la diplomacia son los miembros del gobierno turco. [N. de la E.: hay que tener en cuenta que el gobierno turco (es decir, Erdogan) más que «diplomacia» lo que practica es el oportunismo a corto plazo].

AK: Como dijo Otto von Bismarck, «la única constante en la política exterior es la geografía». En ese sentido, ¿cuál debería ser la posición de Europa en el futuro? ¿La continuación de un atlantismo, en gran medida fallido, o tal vez otra cosa?

KK: Con respecto al objetivo de Europa, no olvidemos que hubo un buen momento de prosperidad cuando el continente estaba construido por pequeñas entidades. Cada pequeña entidad quería tener los mejores inventores, las mejores universidades y los mejores maestros. Entonces, Europa tenía que ver con la competencia, y las mentes más brillantes podían trabajar para esa entidad, y si tenían un malentendido, se iban a buscar el auspicio de otro gobernante. Había muchas entidades pequeñas bastante fragmentadas, y esta pequeñez era la ventaja de Europa porque creó la competencia y una gran cantidad de universidades. Eso es lo que hizo a Europa. Y Europa debería ser nuevamente un lugar de pluralismo y libertad, que ya no lo es.

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