UCRANIA: Occidente ya se cansó de comprar banderitas para apoyar a Kiev

En una nota publicada en Forbes, se analizan los datos de las donaciones a favor de Ucrania recibidas en las sedes estadounidenses de organizaciones humanitarias como la Cruz Roja Internacional y Médicos Sin Fronteras (Doctores sin Fronteras, en EEUU), así como la compra de banderitas ucranianas en el Museo de Ucrania en Chicago. Los donativos han bajado en un 90 % y la asistencia al Museo ha bajado en un 40%; y ahora las banderitas se acumulan en las estanterías. La columnista de Forbes concluye que Occidente ya se cansó de apoyar a Ucrania. Era previsible que al público de Occidente, el enardecimiento le iba a durar poco, porque no surgía de convicciones propias sino de las emociones que mueve la propaganda. Y si la semana pasada el tema era Ucrania, ahora la preocupación son las vacaciones de verano, que cuando se trata de vacacionar, en Europa no hay crisis ni epidemias que valgan.

Por otro lado, no se conoce la dimensión del apoyo en Occidente a la otra parte del conflicto -es decir, a las Repúblicas Populares del Donbass y a sus aliados de la Federación de Rusia que acudieron en su auxilio tras reconocer su independencia, después de que Kiev incumpliera durante 8 años los Acuerdos de Minsk tras la guerra de 2014 (como decía Confucio, hay que nombrar las cosas por su nombre verdadero)- porque ha sido silenciado, cuando no, perseguido. El caso más vergonzoso para la libertad de expresión (y el sentido común) en Europa ha ocurrido recientemente en España, cuando un anciano fue detenido en Málaga por escribir en las paredes de su ciudad «Viva Rusia» y «Viva Putin». La policía de Málaga dijo que realizó una detallada investigación sobre el tipo de letra y de pintura para dar con el autor de las pintadas callejeras. Y lo encarceló porque se consideró un hecho de «alarma social» pintar leyendas a favor «de la invasión de Ucrania», aunque en las fotos que enseña la propia policía sólo se ve «Viva Putin» (tachado no sé sabe por quién) y el «Viva Rusia» aparece repintado y transformado en un «Viva Ucrania». ¿El que hizo las repintadas «correctoras» también habrá sido detenido? Además, éste es un claro caso de «brecha digital» y posiblemente socioeconómica: el abuelo de Málaga seguramente no domina el ciberespacio, ni tiene acceso a internet donde podría expresar sus opiniones que difieren de las versiones oficiales y despotricar a gusto. El anciano malagueño sigue la mejor tradición setentera y ochentera, cuando las opiniones se publicaban en las paredes y se llamaban «pintadas», no «grafitis».

Occidente está cansado de apoyar a Ucrania dice una columnista de Forbes

MAHABUBUR RAHMAN / OOPSTOP.COM

En solo cuatro meses, el apoyo financiero para Ucrania de Occidente ha caído a un nivel «decepcionante», afirma la columnista Jena Barnes. En un artículo escrito para Forbes, Barnes señala que si al comienzo de la escalada en Ucrania, la gente «buscaba apoyar» a Kiev, ahora están interesados ​​en eventos del mundo completamente diferentes.

La autora analiza datos de la organización Médicos sin Fronteras, según los cuales en el mes de mayo se hicieron 21.000 donaciones individuales a favor de Ucrania, mientras que en el mes anterior se hicieron 70.000. En marzo, la sede en EEUU de esa organización humanitaria recibió más de 80.000 donaciones de empresas e individuos. Pero ese número ha disminuido en un 90%. La Cruz Roja Internacional también informó de la reducción de los donativos para Ucrania.

La directora del Museo Nacional de Ucrania en Chicago, Maria Klimchak, dijo que el número de visitantes aumentó bruscamente en el primer mes de la Operación especial rusa, pero desde entonces la asistencia ha disminuido en un 40%. En los primeros días de la escalada de la crisis, la gente literalmente barrió con los recuerdos con banderas ucranianas, pero ahora las banderas están en los estantes.

Todos estos factores permiten a la columnista Barnes concluir que el tema de Ucrania ha dejado de tener el significado que tuvo en su comienzo. Y la directora del Museo de Ucrania, según la autora de la publicación, está comprensiblemente preocupada porque «el apoyo hacia su país está desapareciendo».