ZELENSKY: Lo votaron como ‘presidente de la paz’ y consiguió una guerra suicida para el país

Imagen de la serie

El 23 de julio de 2019, Indian Punchline, publicaba una interesante nota -traducida a continuación- sobre la victoria electoral de Zelensky, cuya lectura conduce inevitablemente a preguntarse quien torció los puntos principales del programa electoral con el cual llegó al poder: cumplir los acuerdos de Minsk, terminar con la guerra en el Donbass, mejorar las relaciones con Rusia.

¿Fue brutalmente presionado, tanto, que de nada sirvió su amplia mayoría parlamentaria, ni el apoyo que hubiera tenido de la segunda fuerza parlamentaria, ni el de la opinión pública? ¿Fue comprado? ¿O simplemente, se valió de sus dotes teatrales y dijo lo que la ciudadanía quería oír y él no pensaba cumplirlo? ¿Es de fiar un humorista que crea un partido político con el nombre de la serie, de la cual era guionista, productor y actor, y con los empleados de su productora de programas de entretenimiento? Tras la victoria electoral, la mayoría de las figuras principales de la productora de programas de Zelensky, entraron a su administración ocupando altos cargos. Uno de ellos fue nombrado jefe adjunto del Servicio Secreto de Ucrania. Evidentemente, esto no podía salir bien.

Ucrania en la cúspide del cambio

La victoria de Volodymyr Zelensky del partido Servidor del Pueblo, asegurándole una mayoría absoluta de 253 diputados (43,16% del voto) en un Parlamento de 450 miembros, se puede ver como un cambio tectónico en el panorama geopolítico de Eurasia. La segunda formación, la plataforma Por la Vida, de tendencia pro- rusa y socialdemócrata, obtuvo  44 escaños (13,5%). Ambas formaciones se acababan de constituir para esas elecciones.

Todos los partidos pro-occidentales sufrieron una aplastante derrota. El partido Solidaridad Europea del ex presidente POROSHENKO, obtuvo el 8,10% de los sufragios.

Occidente debe ver, que lo que ha expresado la opinión ciudadana en Ucrania es favorecer  la reconciliación del país con Rusia, y su oposición a las “revoluciones de colores” como la patrocinada por Estados Unidos en 2014.

Las fuerzas pro-occidentales habían planteado la campaña electoral del 21 de julio de 2019 como  “renovación contra revancha”. Es decir política pro-occidental -como la del régimen tras el golpe de 2014- contra acercamiento a Rusia (la «revancha»). Ganó la última opción con rotundidad. Pero enseguida, el gobierno de EEUU, a través de Radio Europa/Radio Liberty, pronosticó que habría “tensiones tras los resultados electorales”.

En términos concretos, la mayoría parlamentaria le permitirá a Zelensky consolidar su programa político: purgar el personal de la época de POROSHENKO de los altos cargos oficiales, la mayoría de los cuales son reconocidos pro- occidentales; tener un parlamento que cooperará con su agenda legislativa y reformadora; y hacer esfuerzos robustos para terminar con la guerra en el Donbass  y mejorar las relaciones con Rusia.

Moscú tiene todas las razones para sentirse satisfecho con los resultados de las elecciones  del 21 de julio en Ucrania. ¿Moscú había previsto estos resultados electorales? Posiblemente, pero la magnitud de la victoria de Zelensky puede haber superado sus expectativas. El presidente Putin se había mostrado optimista en la víspera de las elecciones diciendo que ambos países estrecharían sus lazos. El presidente ruso dijo: «nosotros [Rusia y Ucrania] tenemos muchas cosas en común, podemos usar esto como una ventaja en alguna forma de integración. El acercamiento es inevitable». De hecho, Moscú ya ha comenzado a notar que el gobierno ucraniano no tiene una actitud hostil hacia Rusia. El Kremlin señaló que los representantes recién designados por Kiev en el grupo de contacto que trabaja en el Donbass, están teniendo una actitud cooperativa y constructiva, evitando el negativismo de la era de Poroshenko. Además, Zelensky también ha señalado que se preparaba la liberación del editor jefe de la agencia de noticias estatal rusa, Ria Novosti, el periodista ucraniano Kirill Vyshinsky, que estaba detenido. [Vyshinsky había sido arrestado en Kiev por el Servicio de Seguridad de Ucrania en 2018, con cargos de “alta traición”, acusado de estar involucrado en una «guerra de información híbrida» contra Ucrania. El representante de la OSCE y el Ministro de Exteriores portugués, condenaron la detención. Vyshinsky estaba en espera de juicio en Ucrania. El 28 de agosto de 2019 fue liberado y enviado a Rusia en el contexto de un intercambio de prisioneros con Ucrania].

Se puede esperar que Zelensky haga un giro radical en la política doméstica y exterior. Ha dejado en claro que repudia el legado de la presidencia de Poroshenko. Zelensky busca abolir la inmunidad general disfrutada por los parlamentarios. Estos son movimientos enormemente populares, que además debilitarán seriamente a las fuerzas pro-occidentales.

La presentación que hace Zelensky de sí mismo, como ‘presidente de la paz’ refleja el profundo anhelo de una gran mayoría de los ucranianos de que finalice la guerra en el Donbass. «Estamos preparados para hacer todo lo requerido por los acuerdos de Minsk», dijo recientemente en una entrevista con Deutsche Welle. Zelensky parece dispuesto a hacer concesiones a los independentistas (según lo previsto en virtud de los acuerdos de Minsk), tales como la autonomía regional, el derecho a opinar sobre la política exterior y de seguridad y el uso de la lengua rusa, entre las principales medidas.  Si se mueve en esa dirección, es posible que cambie el clima de las relaciones entre Ucrania y Rusia.

Sin embargo, la complejidad de la cuestión del Donbass no debe ser subestimada. En el conflicto hay poderes multidimensionales y externos, como las potencias occidentales que están profundamente involucradas en Ucrania. El golpe de Estado de 2014 está en la raíz del problema. ¿Occidente dejará que Ucrania se deslice fuera de su control? ¿Occidente le permitirá a Zelensky seguir un camino independiente hacia el este? Estas son hoy las preguntas clave. Las actitudes rusas estarán condicionadas en gran medida por eso. Por el momento, parece, sin embargo, que Ucrania está en la cúspide del cambio.