BOLIVIA: Osvaldo Peredo, el último soldado del Che, guía moral del MAS

Julia Peredo, hija menor de Osvaldo Peredo, escribe sobre su padre, en el primer aniversario de su muerte, a causa del COVID. Osvaldo ‘Chato’ Peredo murió el 12 de enero de 2021, en Santa Cruz, Bolivia, a los 79 años. Era conocido como «el último soldado del Che» porque continuó la lucha armada en las montañas de Teoponte en 1970. Sus dos hermanos mayores, Inti y Coco formaron parte del grupo inicial del Che. Coco, había recibido instrucción militar en Cuba, y cayó muerto en combate 12 días antes que el Comandante Guevara. Inti, el mayor de los hermanos, y un pequeño grupo de guerrilleros, lograron romper el cerco del ejército, y cruzar a Chile, donde fueron acogidos por Salvador Allende, que entonces era senador, y los ayudó a llegar a Cuba. En 1969, Inti y unas decenas de combatientes, volvieron a las montañas bolivianas para formar otro foco, pero el intento fue rápidamente sofocado por el ejército. Inti fue herido, tomado prisionero, torturado y asesinado en La Paz. En 1970, Chato volvió a organizar las fuerzas guerrilleras en las montañas de Teoponte, junto al periodista chileno Elmo Catalán, a quien había conocido en Cuba. Otro chileno, el escritor Luis Sepúlveda, también formaba parte del grupo. En tres meses fueron asesinados casi todos. Chato fue herido, torturado y encarcelado. Sepúlveda se abrió paso a tiros y logró escapar a Oruro. En la cárcel, Chato ayudaba a todos los presos como médico, formación que había recibido en la URSS, en la Universidad Patricio Lumumba de Moscú. En la cárcel fue donde desarrolló la técnica y la teoría que luego expuso en su libro «El camino a casa», que consiste en un retorno a las situaciones límites que se vivieron en el pasado, para poder superarlas. Algunos libros para conocer mejor estas páginas de la Historia, son : «Chato Peredo. El último soldado del Che» (2017), «Cita mortal en Hamburgo» (2018) ambos de Tomás Molina Céspedes.

El 22 de diciembre de 2020, Osvaldo Chato Peredo dirigió una carta abierta a Evo Morales, que en sus párrafos más importantes decía:

«… lo que me guía no es el cosechar aprobaciones o desaprobaciones , es exclusivamente compromiso y consecuencia con este proceso dirigido en esta ocasión por el compañero Luis Arce y David Choquehuanca…
«Son comprensibles las variadas actitudes que se darán en un momento donde se requiere la máxima atención y nuestro mayor esfuerzo para dar continuidad a este proceso que debemos convertirlo en una revolución, es decir, en algo de permanente movimiento hacia los propósitos más altos del ser humano. El socialismo… requiere de proyectos y planes para facilitar su desarrollo, y el MAS – IPSP hace planteamientos para facilitar este desarrollo y en estos planteamientos surgen líderes y personajes que facilitan su comprensión, o que también pueden dificultarlo, enturbiarlo o jugar los dos roles según sea el momento. Esta carta pretende ser un facilitador para nuestro momento histórico. Por eso esta dirigida a Evo Morales, gran iniciador y extraordinario facilitador de este proceso histórico, y a quién como tal, quiero llamar la atención sobre sus actuales acciones que lo muestran como a un gobernante más, sobre los espacios en la estructura del gobierno.
«Evo Morales deberá situarse al margen de cualquier estructura gubernamental. Sus consejos y opiniones son valiosas, y lo serán más aún si toma la distancia adecuada para que no se confundan con órdenes o indicaciones de un gobernante, y para eso se requiere, en primer lugar, la humildad de un líder histórico y también la personalidad de los actuales mandatarios Luis Arce y David Choquehuanca, en los que el pueblo ha puesto su confianza y apoyo.»

La huella de ‘Chato’ Peredo, el último soldado del Che, en el MAS de Bolivia

Osvaldo Peredo con el actual mandatario boliviano Luis Arce


JULIA PEREDO MIRANDA – DIEGO VON VACANO/ COUNTERPUNCH

La forma actual del MAS en Bolivia le debe mucho a Osvaldo «Chato» Peredo. El Movimiento al Socialismo no es sólo un partido, sino un movimiento social y un instrumento político. Su versión actual, bajo el liderazgo de Luis Arce, es en muchas maneras diferente a la del primer período liderado por Evo Morales. Gran parte de la autocrítica del partido que condujo a la elección de octubre de 2020, se inspiró en Chato Peredo.

Conocido como «el último soldado del Che», Peredo murió el año pasado en Santa Cruz, Bolivia. Su vida estuvo marcada por las luchas populares que sacudieron Bolivia a lo largo de décadas. Nació el 4 de febrero de 1941 en Beni, en las tierras bajas de Oriente, una región del país que a menudo se considera un bastión del conservadurismo, pero que también ha producido muchos de los importantes líderes e intelectuales socialistas del país.

Chato fue un verdadero revolucionario que, hasta el último momento de su vida, mantuvo su convicción en los principios revolucionarios. La prueba de esto es que pidió a sus hijos que se envíen sus cenizas a Cuba para descansar junto al legendario Che Guevara, y a sus hermanos Inti y Coco Peredo, que murieron en Ñancahuazú, Bolivia, con la guerrilla del Che.

El legado fundametal de Chato es que, a la vez que respaldó la revolución democrática y cultural que surgió alrededor de 2005, también fue un crítico áspero cuando el proceso tomó un giro incorrecto. Predijo la crisis de 2016, cuando Evo Morales ignoró un referéndum que rechazó su reelección, y predijo también el golpe de 2019 que llevó a la salida y exilio de Morales. A lo largo de sus últimos años, Peredo criticó a algunos grupos y facciones en MAS, que parecían querer retener el poder por cualquier medio, a pesar de la pérdida de la legitimidad y de responsabilidades democráticas.

Peredo fue muy escéptico de las motivaciones del vicepresidente de Morales, Álvaro Garcia Linera, un autoproclamado intelectual que Peredo consideró «un obstáculo» para la revolución socialista en Bolivia debido a su deseo de permanecer en el poder insistiendo en la reelección de Evo Morales. Chato creía que Linera quería esto para poder seguir siendo vicepresidente durante el mayor tiempo posible.

Peredo fue concejal por el MAS en Santa Cruz, pero abandonó el partido en 2015, cuando vio el atrincheramiento de Morales junto a la estrategia de Linera de sofocar otras alas del Movimiento e invitar a los miembros no revolucionarios, más interesados ​​en ver que sus negocios prosperaban bajo la dirección de Morales.

Peredo sintió que el «Proceso de Cambio» del MAS no se convirtió en un «proyecto histórico» hacia el socialismo real. Esto hubiera implicado una inversión seria en la educación pública gratuita y la atención médica, por ejemplo. Peredo vio que ciertos grupos en el liderazgo del MAS se estaban beneficiando económicamente, mientras que no había un cambio estructural para la mayoría. También fue crítico con la falta de independencia del poder judicial. Además, creía que el MAS permitía que la oposición reaccionaria se adueñara de algunas reivindicaciones legítimas, como una mayor autonomía y descentralización.

En 2020, Peredo regresó a las filas del MAS de las cuales se había retirado, porque creía que los principios con los que se había creado el Movimiento al Socialismo, habían reanudado su curso con el renovado liderazgo del presidente Luis Arce y el vicepresidente David Choquehuanca.

Apoyó la campaña de Arce en Santa Cruz, en la que confiaba, apoyaba y acompañaba porque lo vio como una versión del MAS que había regresado a sus ideales iniciales de trabajar principalmente para las clases pobres, es decir la mayoría de bolivianos, dado el éxito de Arce como Ministro de Economía de Morales.

La muerte del ex comandante guerrillero Chato, por COVID-19, enfermedad a la que se expuso mientras continuó haciendo campaña por Arce a pesar de ser un paciente de alto riesgo, demuestra el amor por su patria boliviana y su deseo de redirigir el camino de la revolución en el país.

La fuente de los principios de Peredo

Los hermanos mayores de Chato (Antonio, Emma, ​​Guido «Inti» y Roberto «Coco») fundaron el Partido Comunista Boliviano (PCB) en la ciudad de Trinidad, departamento del Beni. Inti y Coco fueron miembros legendarios del grupo de combatientes que acompañaron al Che Guevara en su campaña boliviana. Coco murió en combate el 26 de septiembre de 1967, unos días antes de que el Che fuera disparado por el ejército boliviano apoyado por la CIA. Inti fue uno de los sobrevivientes de esa experiencia, pero fue asesinado años más tarde, cuando trataba de organizar un nuevo foco guerrillero en las montañas de Teoponte.

Como él cuenta en su libro de 2001, Volvimos a las montañas -así empezaba el comunicado de su hermano Inti después de la caída del Che- la vida militante de Osvaldo Peredo comenzó cuando tenía 13 años. «Como era un niño, me decían que no podía participar», cuenta el Chato, y que su primera tarea en la Juventud Comunista era organizar a los hijos de los compañeros que eran miembros del Partido. Su hermano Inti llegó a un nivel muy alto de liderazgo en el PCB cuando tenía sólo 24 años. Junto con Coco, Inti participó en acciones para apoyar a grupos rebeldes de Argentina y Perú.

Las relaciones que el PCB mantenía con Cuba permitió que Inti se reuniera con el Che, que después de su regreso del Congo -y después de algún tiempo en Europa- decidió emprender una campaña en Bolivia. Chato conoció al Che en Madrid en 1965. (N.de la E.: De ese encuentro con el Che, Peredo habló en 2013 en una entrevista con un medio digital de Aragón: «Fue algo muy anecdótico, ya que yo estudiaba en la URSS, y cada fin de año salíamos a Europa Occidental… En el año 65, cuando se organizó la Tricontinental en Argelia, Ernesto Che Guevara hizo escala en España ya que Franco no rompió relaciones con Cuba, no cedió a las presiones norteamericanas. El Che hacía escala en Madrid en su viaje a Argel. ….. conocí a un fotógrafo ….hicimos amistad y buenas migas. Él trabajaba para un periódico y tenía encargo de ir a fotografiar al Comandante Che Guevara y me llevó a verlo. En una habitación de hotel estábamos unas 20 personas, representantes de periódicos etc. Yo le tomé una foto al Che Guevara que todavía conservo. La segunda vez que lo vi ya fue en Moscú, así como la tercera, que hizo escala, de ida y vuelta, con la misión cubana que fue a la República Popular China. Esa fue mi relación con el Comandante Che Guevara, diferente de la de mis hermanos, Inti y Coco, que entraron en contacto directo, político, y participaron de la guerrilla del Che. El Comandante decía que ambos eran cuadros revolucionarios. El 26 de septiembre del 67, cuando cae mi hermano Coco en una emboscada en la Quebrada de Batán, el Che anota en su cuaderno que es la pérdida más sensible que ha tenido la guerrilla»).

Tres años después de la muerte del Che Guevara, Chato repentinamente se encontró en una posición de liderazgo, que aceptó lentamente como obligación histórica y moral. Lideró un grupo rebelde que entró en las montañas de Teoponte, a unos 300 km al norte de La Paz, en gran parte compuesto por indígenas. Esta experiencia revolucionaria fue tan quijotesca como la del Che en Ñancahuazú. Sin embargo, Peredo sostuvo que, a pesar de la derrota militar, la acción en Teoponte permitió «la ruptura del pacto entre los militares y el campesinado indígena» en ese momento, se rompió el poder del ejército las zonas rurales de una vez por todas. Esto se comprobaría décadas más tarde, cuando los miembros indígenas del sindicato principal de campesinos (CSUTCB) se unieron al MAS en masa.

Sólo nueve guerrilleros de los sesenta y siete sobrevivieron a la guerrilla de Teoponte. Sin embargo, a lo largo de la experiencia, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) -nombre del grupo guerrillero- se conoció en todo el país como un movimiento revolucionario que no estaba dispuesto a mentir en sus comunicados. A través de esto, los miembros de ELN, conocidos como Elenos, adquirieron una reputación casi mítica por la veracidad y el mantenimiento de una postura moral, a diferencia de algunas ramas marxistas ortodoxas de la izquierda revolucionaria de la época. (N.de la E.: La guerilla de Teoponte es poco conocida fuera de Bolivia. Mantuvieron unos 100 días de combate en la sierra de Teoponte. El grupo organizó la ejecución en Hamburgo, del Coronel Quintanilla -entonces cónsul boliviano en la ciudad alemana- quien participó en la ejecución del Che y dio la orden de cortarle las manos).

El ELN, alimentó el legado del Che de una forma ética del socialismo en Bolivia. Su capacidad para reunir el apoyo de campesinos, que durante mucho tiempo fueron vistos como reaccionarios, fue un paso clave para el socialismo en el país. Más tarde, los cultivadores de coca de la región de Chapare seguirían el modelo de la organización socialista militante. Uno de sus líderes a principios de la década de 1990 fue Evo Morales.

Cuando Morales finalmente llegó al poder, honró a los luchadores de Teponte al exhumar sus cuerpos y entregar los restos de algunos de los caídos a sus familias. De esta manera, un período largo y silencioso en el pasado de Bolivia cobró vida.

Fue en La Higuera, donde el Che fue asesinado, que Chato conoció a Evo. Entonces, Chato decidió unirse a las filas del naciente «instrumento político» que luego se convertiría en un «movimiento hacia el socialismo». Chato consideró a Morales un verdadero líder revolucionario indígena, a diferencia de otros como Felipe Quispe o el indigenista García Linera.

Evo Morales había llegado a La Higuera, después de participar en el Primer Encuentro Mundial Ernesto Che Guevara, en Vallegrande, en el 30 aniversario de su muerte en 1997. «Fue el inicio de la convergencia de la izquierda», dijo Peredo, uno de los organizadores de ese evento. Chato ayudó al líder cocalero y participó activamente en el proceso que lo llevó al poder en 2005.

Después de un gran éxito de diez años en el poder, Morales cometió algunos errores estratégicos, como Peredo predijo. Al escuchar el consejo de Linera para buscar la reelección e ignorar los resultados del referéndum de 2016, Evo Morales y el MAS perdieron mucha legitimidad, incluso entre sus anteriores partidarios. Otros asesores de Evo, como Juan Ramón Quintana, erosionarían aún más la base moral del MAS insistiendo en un enfoque monolítico para el liderazgo del partido.

Ahora que Luis Arce y David Choquehuanca están en el poder, es imperativo que la voz ética de Peredo siga siendo escuchada. Ningún líder o dirigente de la izquierda, por carismático o exitoso que sea, debe tratar de permanecer en el poder a toda costa. Las voces disidentes dentro del movimiento no deben ser silenciadas. Y el sueño de Chato de verdadero socialismo, lo que significa igualdad política, y acceso libre y de calidad a la educación y la salud para todos, no debe abandonarse sólo para beneficiar a algunas elites del partido. Bolivia ha comenzado a participar en una transformación estructural de su economía a través del desarrollo de sus reservas de litio y gas por parte del Estado, ahora este sueño socialista finalmente puede realizarse, pero sólo si se hace en el espíritu de los Elenos.