KAZAJISTÁN: Un intento de recrear la guerra de Siria

EDITORIAL DE THE SAKER

La magnitud de la crisis en Kazajistán nos ha sorprendido a muchos. Algunos la han comparado con el Euromaidán en Kiev, pero esa es una comparación muy mala, aunque sólo sea porque el Euromaidán sucedió en una plaza de una ciudad mientras que la insurrección violenta -porque así fue- en Kazajistán comenzó en las regiones occidentales y rápidamente se extendió a todo el país (que es enorme). Sólo por la magnitud de la insurrección -alrededor de 20.000 combatientes bien organizados y entrenados en todo el país- y su extrema violencia (¡a algunos policías les cortaron la cabeza!), era bastante obvio que no era algo espontáneo, sino algo cuidadosamente preparado, organizado y ejecutado. La forma en que los insurgentes atacaron de inmediato todas las estaciones de televisión y los aeropuertos, mientras turbas más grandes destrozaban las calles y saqueaban tiendas, muestra un alto grado de sofisticación.

Esto es mucho más parecido a lo que sucedió en Siria en las ciudades de Daraa, Homs, Hama, Alepo, Damasco y muchas más.

Qué sabían los servicios de inteligencia rusos

Admito que mi reacción inicial también fue “¿cómo los servicios de inteligencia rusos y kazajos pudieron pasar por alto todos los indicadores y advertencias de que había una insurrección tan grande cuidadosamente preparada a punto de estallar?”

Luego llegó la noticia de que el presidente Tokaev apeló a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), que hasta ahora era una organización bastante laxa, y esa misma noche Rusia abrió un puente aéreo para trasladar fuerzas a Kazajistán, incluidas las subunidades de la 45ª Brigada Separada de Fuerzas Especiales; la 98ª División Aerotransportada de Guardias y la 31ª Brigada Aerotransportada de Guardias de Asalto. Los transportadores militares rusos también transportaron por aire pequeños contingentes de fuerzas especiales armenias, kirguisas y tayikas (todos miembros de la OTSC). Lo más interesante es que los bielorrusos también enviaron una compañía reforzada de su 103ª Brigada Separada Aerotransportada de Guardias de élite (esa es la famosa División Aerotransportada de Vitebsk, que fue una de las mejores Divisiones Aerotransportadas soviéticas).

Teniendo en cuenta las tensiones actuales con Occidente por Ucrania, la velocidad con la que se enviaron estas fuerzas a Kazajistán indica claramente que estaban prevenidos y no les tomó por sorpresa.

En otras palabras, al menos los rusos tenían una advertencia previa y estaban completamente preparados. Si fue así, dudo que hayan dicho algo a sus socios de la OTSC, con la posible excepción de los bielorrusos.
Si los rusos sabían, ¿por qué no hicieron nada para evitar lo que acaba de suceder? Para reponder debemos repasar lo que sucedió recientemente en Bielorrusia.

Tokaev, un «multivectorialista» como Lukashenko


El presidente Lukashenko tenía más o menos la misma política exterior que el presidente Tokaev, algo que ellos llaman una política exterior de «múltiples vectores» que se resumiría de la siguiente manera: extraer de Rusia toda la ayuda y el dinero posible, mientras se reprimen las fuerzas prorrusas dentro de su propio país, y tratar de mostrarle a Occidente que pueden ser comprados, pero «por el precio correcto», por supuesto (esto es también lo que Vucic está haciendo en Serbia en este momento).

Recordemos lo que sucedió en Bielorrusia. EEUU y sus Estados vasallos en la UE intentaron derrocar a Lukashenko, quien no tuvo más remedio que recurrir a Rusia en busca de ayuda y supervivencia. Rusia, por supuesto, accedió, pero sólo a cambio del «buen comportamiento» de Lukashenko y el abandono total de su política exterior «multivectorial». Lukashenko prevaleció, la revuelta fue aplastada y Rusia y Bielorrusia ya han dado pasos importantes hacia su integración.

Hay quienes acusan personalmente a Putin de que “mostró debilidad”, “dejó que EEUU y la OTAN reventaran países en la periferia rusa”, etc. Pero comparen Bielorrusia antes de la insurrección y después. Específicamente, desde el punto de vista ruso, ¿era preferible la Bielorrusia multivectorial a la Bielorrusia totalmente alineada de hoy o no? La respuesta es absolutamente obvia.

Ahora veamos el caso de Kazajistán. Potencialmente, este es un país mucho más peligroso para Rusia que Bielorrusia: tiene una frontera enorme de 7.600 km, abierta e indefensa ya que Kazajistán es miembro de la Comunidad Económica Euroasiática; es una fuerte de clandestinidad pan-turca (apoyada por Turquía ) y de clandestinidad yihadista igualmente fuerte (apoyada por varios actores no estatales e incluso estatales de la región); hay tensiones étnicas entre los kazajos y la minoría rusa, y temas de seguridad muy importantes con Rusia.

Que Occidente tutelara Bielorrusia habría sido muy malo para Rusia, pero que lo hicera con Kazajistán habría sido aún mucho peor.

Sin embargo, como consecuencia directa -y pronostico que predecible- de la insurrección, Tokaev ahora sabe que su destino depende de Rusia, al igual que el de Lukashenko. Entonces, ¿es un mal o un buen resultado para el Kremlin?

Hay un ejemplo más: Nikol Pashinián de Armenia, era un rusófobo notorio hasta que los azeríes atacaron el país, momento en el que no tuvo otra opción que volverse a Rusia en busca de ayuda y, francamente, supervivencia.

Eso también es cierto para Erdogan, pero éste es un pérfido desagradecido en el que nunca se puede confiar, ni siquiera para asuntos menores.

Muchos sostenían que la OTSC es inútil, que los rusos dejaron que los azeríes derrotaran a Armenia sin hacer nada al respecto. Pero tan pronto como Rusia se involucró, la guerra se detuvo y los «invencibles» Bayraktars (drones de fabricación turca) dejaron de volar. ¿Es ese un resultado bueno o malo para Rusia?

Y ahora, oh ironía, el mismísimo primer ministro de Armenia Nikol Pashinián resulta ser el jefe formal de la OTSC (en realidad, como el Stoltenberg de la OTAN, un portavoz oficial sin autoridad real) y tuvo que anunciar la operación de la OTSC en Kazajistán.

Así que tenemos a Lukashenko, Pashinián y ahora Tokaev, todos ex políticos multivectoriales, rogando a Rusia por ayuda y obteniendo esa ayuda, pero al precio político obvio de deshacerse de sus antiguas políticas multivectoriales.

A todas luces, se puede ver como un triunfo de Rusia: sin ninguna intervención militar rusa o “invasión” -eso con lo que se asusta a los niños en Occidente por TV – Putin convirtió a tres notorios multivectorialistas y consiguió que fueran buenos, leales y muy agradecidos socios de Rusia.

Por otra parte, Rusia también tiene una influencia muy profunda en todos los demás países de la región cuyos líderes no son estúpidos y quienes, a diferencia de los periodistas y «expertos» occidentales, saben ver lo que es evidente.

El impacto de lo que acaba de ocurrir en Kazajistán repercutirá en toda Asia Central.

La operación militar de la OTSC

En primer lugar, las fuerzas rusas y bielorrusas (alrededor de 3000 rusos y 500 bielorrusos) son fuerzas verdaderamente de élite, de primera línea, aguerridas en la batalla, profesionales, altamente entrenadas y magníficamente equipadas (los otros contingentes más pequeños son más para «decoración de relaciones públicas ” que para cualquier otra cosa).

Oficialmente, su misión es sólo proteger las instalaciones oficiales clave, pero estas fuerzas serían más que suficientes para convertir en picadillo a cualquier yihadista o insurrecto entrenado en Occidente o Turquía, incluso si su número es mucho mayor que los 20.000 estimados. Y, en el peor de los casos, estas fuerzas retendrían el control de aeropuertos clave donde los rusos -y los bielorrusos- podrían enviar aún más fuerzas, incluidas al menos dos divisiones aerotransportadas rusas. Esa sería una fuerza militar que nada en Asia Central podría siquiera soñar con enfrentar.

También hay que mencionar que Rusia tiene una base militar grande y estratégicamente crucial en Tayikistán que ha sido entrenada para luchar contra el terrorismo yihadista durante décadas y que también podría apoyar cualquier operación militar rusa en Asia Central.

Objetivo de la misión de la OTSC

  • Liberar a las fuerzas militares y de seguridad de Kazajistán para sofocar la insurrección (lo que ya están haciendo)
  • Enviar un mensaje político de apoyo a las fuerzas de seguridad kazajas
  • Enviar un mensaje político a los insurgentes: «o dejan las armas, huyen al extranjero o mueren», que es lo que dijo Putin tanto en Chechenia como en Siria, por lo que no son amenazas vacías en aboluto
  • Enviar un mensaje político a EEUU y Turquía: Tokaev ahora es nuestro hombre; lo perdieron a él y a este país
  • Enviar un mensaje político a toda Asia Central y el Cáucaso: si Rusia te respalda, el gobierno permanecerá incluso si la CIA/NED/etc. organiza una revolución de color
  • Enviar otro mensaje a gente como Erdogan o Vucic: toda esa «multivectorialidad» terminará muy mal para ustedes, no para nosotros

Algunos han sugerido que el momento de la insurrección de Kazajistán es una especie de intento de EEUU/OTAN de golpear a Rusia en un punto débil y mostrarle que tiene que retractarse de su ultimátum a Occidente, ante unas negociaciones a punto de empezar. De momento no hay información si éste era el plan de EEUU, pero si lo era, no sólo colapsó, sino que resultó contraproducente.
Más bien pareciera que quienes gobiernan Occidente han entrado en un terreno donde había una trampa rusa cuidadosamente colocada y lejos de obtener el control de los países que pretendían, los perdieron en un futuro previsible.

Occidente quería convertir a Kazajistán en un Afganistán para Rusia, el mismo plan que tiene para Ucrania, por cierto. Turquía, por su parte, quería convertir a Kazajistán en un Estado vasallo dirigido por Turquía. Los yihadistas, por la suya, querían convertir a Kazajistán en un emirato.

El Tratado de Seguridad Colectiva ha frustrado todos esos planes con una fuerza del tamaño de una brigada en sólo unos días.

Hay un punto más que relaciona lo que pasó en Siria con lo que ha ocurrido en Kazajistán. En Siria, Assad estaba rodeado de muchísimos funcionarios captados por la CIA/MI6/Mossad/etc., hecho que quedó bastante claro por la cantidad de altos cargos que respaldaron la insurrección , o incluso la dirigieron. Más tarde, la mayoría huyó Occidente y algunos fueron asesinados. El punto a señalar es que la estructura de poderes en Siria estaba bastante podrida. Lo mismo puede decirse de Kazajistán, donde se está llevando a cabo una gran limpieza, y el muy influyente jefe de los servicios de seguridad (¡y ex primer ministro!) ha sido arrestado por traición.

En términos sencillos, los agentes de contrainteligencia rusa ahora tendrán que ayudar a limpiar la casa, de la misma manera que lo hicieron alrededor de Lukashenko y de Assad -en este caso con la ayuda iraní-, en silencio y de manera muy efectiva.

Mientras EEUU clama que los rusos «difícilmente se marchan de un lugar una vez que entran», la realidad es que la mayoría de las fuerzas de la OTSC se irán muy pronto, ni habrá necesidad de mantenerlas en Kazajistán. ¿Por qué? Sencillamente, porque los terroristas e insurgentes tan duramente entrenados pronto estarán muertos; los alborotadores y saqueadores oportunistas pronto saldrán de las calles y esperarán no recibir una visita del Comité de Seguridad Nacional kazajo o de la policía; los traidores en el poder se irán rumbo a la UE o serán encarcelados, y las fuerzas militares y de seguridad kazajas recuperarán el control del país y retornará el orden.

Así, que ¿por qué tendrían que quedarse los paracaidistas y las fuerzas especiales rusas? Además, Rusia no tiene necesidad ni deseo de invadir o, menos aún, administrar países pobres, en su mayoría disfuncionales, con grandes problemas sociales y muy pocos beneficios reales que ofrecer a Rusia. Y ya saben que Lukashenko, Pashinián y Tokaev, en general, se “comportarán”. Cierto es que, estos países seguirán teniendo problemas de corrupción, nepotismo, y extremismo religioso en algún nivel, pero el Kremlin no los microgestionará, siempre que no representen una amenaza para la minoría rusa que vive en esos Estados y para los intereses de seguridad nacional de Rusia. Pero a la primera señal de un resurgimiento de la «multivectorialidad» (posiblemente inspirada por las muchas corporaciones occidentales que trabajan en Kazajistán), las sillas en las que estos líderes se sientan actualmente comenzarán a temblar de inmediato y sabrán a quién pedir socorro.

La posición de China

China es un actor muy importante en Kazajistán. En un nivel, China y Rusia son competidores económicos e incluso políticos en Kazajistán, pero China no puede permitir en absoluto que Kazajistán caiga bajo la tutela de la OTAN, los terroristas yihadistas o los panturcos. China no ha mostrado su fuerza militar (todavía), pero podría, y lo que es seguro es que desplegará su (inmensa) fuerza económica para evitar tal resultado.

Conclusión

Lo que acaba de suceder en Kazajistán fue tanto una insurrección a gran escala desencadenada por Estados Unidos como un intento de golpe de Estado. Existe evidencia abrumadora de que los rusos estaban al tanto de lo que se avecinaba y permitieron que el caos empeorara lo suficiente como para darle sólo una opción posible a Tokaev: solicitar la intervención de la OTSC. La extrema rapidez de la operación militar rusa tomó a todos por sorpresa y ninguna de las partes involucradas en esa insurrección + golpe (EEUU, los yihadistas y los turcos) tuvo tiempo de reaccionar para evitar el rápido despliegue de fuerzas de combate extremadamente capaces, que hicieron posible que las fuerzas militares y de seguridad kazajas se reagruparan y pasaran a la ofensiva.