EEUU: El Jefe del Estado Mayor Conjunto afirma que el mundo está entrando en una «guerra tripartita»

El pasado 3 de noviembre de 2021 en el Foro de seguridad de Aspen (Colorado), el jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, general Mark Milley (1958), dijo que el mundo ya no es unipolar -con EEUU como potencia hegemónica, se entiende- sino que ahora es «tripartito» (o tripolar) con tres potencias: EEUU, Rusia y China, y está entrando en una «guera tripartita».
Semejantes declaraciones -con los antecedentes de EEUU- son como para ponerse a temblar. Pero, por pocas nociones que se tengan de geopolítica actual, la «Doctrina Milley» es confusa.

El ingeniero y escritor Dimitry Orlov , (Leningrado, URSS, 1962), analiza qué habrá querido decir el general Milley. Orlov, es autor de una serie de libros que han sido muy populares, como «Lecciones Postsoviéticas para un Siglo Postamericano» (2005); «El sarcasmo de la historia: la URSS y los EEUU ante el colapso» (2006); «Reinventar el colapso: el ejemplo soviético y las perspectivas estadounidenses» (2008);   «Resistir a la era del declive industrial».

El orden mundial tripartito y la guerra mundial híbrida

DIMITRY ORLOV / THE SAKER

El jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, general Mark Milley, ha hecho pública recientemente una revelación propia: el mundo ya no es unilateral (con Estados Unidos como la hegemonía mundial incuestionable) o bilateral (como lo fue con Estados Unidos y la URSS, equilibrándose con la destrucción mutua asegurada). Ahora es tripartito, dice el general Milley,  con tres potencias principales: Estados Unidos, Rusia y China, entrando en una «guerra tripartita». Ese es el término exacto que, según se informa, utilizó en el Foro de seguridad de Aspen el 3 de noviembre de 2021.

Esto parece extraño, ya que ni Rusia ni China están ansiosas por atacar a EEUU, a la vez que  EEUU no está en condiciones de atacar a ninguno de los dos países.

Estados Unidos acaba de ser derrotado en un conflicto de dos décadas contra un adversario de cuarta categoría (Afganistán)  de la forma más humillante posible, dejando atrás 80.000 millones de dólares en material de guerra y abandonando a su suerte a miles de sus fieles servidores en una apresurada retirada que se convirtió en una derrota. Está a punto de sufrir un destino similar en Siria e Irak. Su armada acaba de ser humillada en una escaramuza menor con los iraníes por un petrolero. Claramente, Estados Unidos no está en condiciones de atacar a nadie.

Entonces, ¿qué habrá querido decir Milley? Puede que no parezca inteligente, pero es el hombre más poderoso del Pentágono. A lo largo de su carrera, Milley evitó cuidadosamente cualquier cosa que oliera a acción militar real y, por lo tanto, llevara consigo la posibilidad de una derrota, y en su lugar eligió concentrarse en cosas tales como producir un informe sobre el impacto del cambio climático en el ejército de los EEUU.

La doctrina de guerra híbrida de Rusia (Doctrina Gerasimov), tiene un parecido asombroso con la doctrina china de la guerra ilimitada, lo que indica que Rusia y China han armonizado sus estrategias defensivas. Estas doctrinas están diseñadas para ampliar las ventajas naturales de China y Rusia al mismo tiempo que colocan a Estados Unidos en la máxima desventaja. No está claro, si Milley es capaz de comprender tales asuntos; todo lo contrario, es probable que su seguridad laboral y su trayectoria profesional dependieran de su incapacidad para comprender cualquier cosa por encima de su nivel salarial. Sin embargo, dado que él es el portavoz, debemos al menos tratar de tomar sus palabras al pie de la letra y tratar de pensar en lo que posiblemente podría significar su “guerra tripartita”.

La doctrina de la guerra híbrida rusa y la doctrina de la guerra ilimitada de China dan una ventaja a los países con un liderazgo muy organizado y estructurado -es decir, China y Rusia- al tiempo que perjudican gravemente a EEUU que tiene una élite de poder difusa e internamente en conflicto, dividida entre dos partidos, entre muchas agencias gubernamentales, y entidades privadas que compiten con espionaje interno y externo, infiltración y filtraciones de medios.

Las ventajas de Rusia están en las armas avanzadas contra las que Estados Unidos no tiene contramedidas, como los misiles hipersónicos y los sistemas de guerra por radio, y en una base de recursos enorme, sólo parcialmente explorados, especialmente energéticos. La ventaja de China está en una fuerza laboral enorme y altamente disciplinada que produce una amplia gama de productos que Estados Unidos debe importar continuamente para evitar que toda su economía se cierre debido a interrupciones en la cadena de suministro.

Por su parte, tanto China como Rusia se encuentran en desventaja al enfrentarse a la gran y bien engrasada maquinaria que Estados Unidos ha desarrollado para su habitual intromisión en los asuntos de otras naciones y minado de su soberanía. Existe una variedad de mecanismos, desde exportaciones culturales hasta campañas publicitarias asociadas con marcas populares e iniciativas de redes sociales diseñadas para corromper las mentes de los jóvenes, con el fin de ejercer influencia sociológica en otras naciones.

¿Por qué concentrarse en una guerra híbrida / ilimitada en lugar de un conflicto militar convencional o nuclear absoluto entre los EEUU y China y/o Rusia? Esto se debe a que tanto el conflicto militar convencional como el nuclear entre cualquiera de estas tres naciones es una elección loca y suicida, y los responsables de definir la estrategia militar no son seleccionados específicamente por sus tendencias suicidas.

Ni Rusia ni China son conocidas por sus guerras de agresión, y si bien Estados Unidos es extremadamente conocido por su adicción a la guerra (ha llevado a cabo 32 campañas de bombardeo en 24 países desde la Segunda Guerra Mundial), es fundamentalmente un matón, solo escoge países débiles que no representan una amenaza.

Según la información disponible públicamente, tanto Rusia como China están ahora bastante por delante de los EEUU en el desarrollo de armas, hasta un punto en el que cualquier posible ataque directo contra cualquiera de las dos sería desarmado en el mejor de los casos, y en el peor, conduciría a un suicidio.

En el mejor de los casos (para la humanidad), Estados Unidos lanza un ataque que es repelido con éxito: bombarderos y cohetes derribados, barcos hundidos, bases militares estadounidenses e instalaciones portuarias destruidas, posiblemente también los centros de mando y control estadounidenses destruidos, como lo prometió claramente Putin. Estados Unidos se rinde. En el interior es posible que se organicen bandos de deplorables, despreciables, imponderables e indescifrables, que creen un caos sangriento entre lo que quede de las estructuras gubernamentales y de las élites del poder de Estados Unidos. Luego el control sería ejercido por una fuerza internacional de mantenimiento de la paz (siendo optimistas) o simplemente persistirían en un desorden duradero, la miseria y el aislamiento internacional.

El peor de los casos es la vieja destrucción mutua asegurada, el invierno nuclear y el fin de la vida en la Tierra, pero es poco probable por varias razones.

Primero, de la tríada de disuasión nuclear de Estados Unidos, sólo el componente submarino sigue siendo viable, e incluso está bastante desfasado.  Ninguno de los misiles Minuteman ha sido probado con éxito en mucho tiempo, y se trata de misiles balísticos que, una vez finalizada la fase de impulso, siguen una trayectoria inercial perfectamente predecible, lo que los convierte en blancos fáciles para los nuevos sistemas de defensa aérea de Rusia. (N.de la E.: el LGM-30 Minuteman es un misil nuclear intercontinental estadounidense de lanzamiento terrestre, fabricado por Boeing, al precio de 7 millones de dólares cada uno. Es el único tipo de misil intercontinental que queda operativo en Estados Unidos con base en tierra. La versión actual, el Minuteman III entró en servicio en 1970. EEUU posee 450).

De los Minuteman que lograran salir de sus silos y lanzarse en la dirección de Rusia o China, se desconoce cuántas de sus cargas útiles nucleares detonarían realmente, ya que todas son bastante antiguas y no se han probado en mucho tiempo. Es probable que ningún misil balístico intercontinental pueda penetrar las defensas aéreas rusas. En cuanto a las defensas aéreas chinas, hay que hacer notar que Rusia y China han integrado sus sistemas de alerta temprana y China ahora tiene cuatro divisiones de sistemas de defensa aérea rusos S-400 Triumph y planea agregar más.

Pasando a la parte aerotransportada de la tríada nuclear estadounidense, su pilar sigue siendo el Boeing B-52 Stratofortress, el más joven de los cuales tiene casi 60 años. Navega a 260 nudos (481,52 km/hora) a una altitud de 34.000 pies (10.363 metros) y es lo opuesto a sigiloso, lo que facilita el derribo a una distancia de varios cientos de kilómetros. Dado que esto lo hace perfectamente inútil para lanzar bombas, todo lo que queda son los misiles de crucero, que vuelan a una potencia positiva de 0.65 Mach, convirtiéndolos nuevamente en objetivos fáciles para las defensas aéreas modernas. También hay algunos bombarderos furtivos más nuevos, muy pocos y, han resultado, no demasiado sigilosos, colocándolos esencialmente en la misma categoría que el Stratofortress, y los misiles de crucero que pueden lanzar son también los mismos viejos subsónicos.

Por último, están los submarinos nucleares estratégicos, que son la única parte de la tríada nuclear estadounidense que aún es viable. Siguen siendo eficaces como elemento disuasorio y tienen la capacidad de acercarse para lanzar un ataque furtivo con una buena probabilidad de que al menos algunos de los misiles atraviesen las defensas aéreas, pero no es posible que tengan la esperanza de conseguirlo, y serían inevitables las represalias que causarían daños fatales e inaceptables en los Estados Unidos continentales. Esto los hace inútiles como arma ofensiva.

Añádase a esto la doctrina nuclear actualizada de Rusia, según la cual cualquier ataque contra el territorio soberano ruso o los intereses soberanos rusos, ya sean convencionales o nucleares, abriría la puerta a una represalia nuclear, lanzada tras una advertencia, y a la solemne promesa de Putin de contraatacar no sólo contra los lugares desde los que se lanza el ataque, sino también contra los centros de toma de decisiones. Teniendo en cuenta que los misiles rusos son hipersónicos y alcanzarán sus objetivos antes de que los de EEUU alcancen los suyos, y que Rusia tiene los medios para derribar misiles de EEUU mientras que EEEUU no puede derribar los rusos, si EEUU lanzara un ataque, aquellos que lo lanzaran resultarían exterminados  antes de que pudieran descubrir si su ataque tuvo éxito, o se habrían suicidado por nada.

Todo esto conduce a una conclusión inevitable: bajo ninguna circunstancia Estados Unidos atacará ni a Rusia ni a China, utilizando armas convencionales o nucleares.

Hay expertos que opinan que una guerra mundial podría estallar espontáneamente en cualquier momento sin que nadie lo desee, al igual que el mundo se deslizó hacia la Primera Guerra Mundial debido a una confluencia de desgraciados accidentes. Pero hay una gran diferencia: los líderes militares y civiles de los bandos en guerra en la Primera Guerra Mundial no tenían misiles hipersónicos apuntando directamente a sus cabezas. Pensaban que la guerra se libraría lejos de sus palacios, cuarteles generales y mansiones señoriales. En algunos casos, estaban bastante equivocados, pero éste fue su razonamiento original: “¿por qué no poner a prueba nuestra destreza industrial mientras sacrificamos las vidas de varios millones de campesinos inútiles?”

Ahora la situación es bastante diferente: cualquier provocación sustancial es un disparador automático de autodestrucción y todas las partes lo saben. Por supuesto, habrá provocaciones menores, como la Armada de EEUU navegando por el estrecho de Taiwán o por el Mar Negro cerca de las costas de Crimea, porque tienen que justificar su existencia y su salario de alguna manera. A su vez, los rusos y los chinos subirán un poco la apuesta periódicamente al ahuyentarlos con un mensaje de radio mal redactado, o con algunos disparos que no den en el blanco. Pero ambas partes saben cuán cuidadosos deben ser porque cualquier error grave desatará una escalada inmediata y puede implicar una gran pérdida de prestigio. Y eso, como dice el refrán, sería peor que un crimen: sería un error.

Es probable que las provocaciones de las que Estados Unidos todavía es capaz se debiliten cada vez más con el tiempo. Estados Unidos ha perdido la carrera armamentista contra Rusia y China y es poco probable que alguna vez se ponga al día.

Por otro lado, ni Rusia ni China tienen el menor interés de atacar a Estados Unidos. No hay ninguna razón para hacerlo, dado que pueden obtener lo que quieren (una pérdida gradual de la influencia de Estados Unidos) sin recurrir a una acción militar a gran escala. Mantener una postura defensiva fuerte mientras proyectan poder dentro de sus zonas de influencia en expansión, es suficiente para cualquiera de ellos.

Por lo tanto, todo lo que le queda a EEUU es una guerra híbrida: guerra financiera en forma de sanciones; impresión desenfrenada de dólares y lavado de dinero legalizado a gran escala; guerra informativa en internet; guerra médica utilizando nuevos patógenos, drogas y vacunas; guerra cultural en forma de promoción y defensa de sistemas de valores conflictivos; junto a actividades militares limitadas a fomentar golpes de Estado y guerras civiles; acciones de empresas militares privadas, etc.

Si Milley tiene sus esperanzas puestas en poder provocar un conflicto entre China y Rusia, es probable que se sienta decepcionado. Estos enormes países vecinos son sinérgicos. China tiene una enorme capacidad productiva para producir todo tipo de productos, pero tiene recursos naturales limitados, y por su situación geográfica tiene una capacidad limitada para interactuar con el resto del mundo, excepto a través del comercio y los negocios.  Rusia, por otro lado, tiene recursos naturales virtualmente ilimitados pero, con una población más pequeña -pero altamente formada-  distribuida en un terreno vasto e inhóspito, se ve obligada a concentrar sus esfuerzos en ciertos sectores estratégicamente importantes como la energía y las exportaciones -armas tecnológicas, energía nuclear, medicamentos, fertilizantes, plásticos y metales-  ya que su acceso a energía barata les proporciona una ventaja competitiva.

Rusia y China se complementan entre sí y es más probable que cooperen en lugar de enfrentarse  entre sí y con el resto del mundo. Ciertamente, éste no es el caso de Estados Unidos, ni con respecto a China ni a Rusia. Durante la década de 1990 mientras China se estaba transformando rápidamente en el centro de fabricación del mundo, y Rusia se recuperaba del revés que había sufrido por el colapso soviético, Estados Unidos pudo posicionarse como la nación consumidora indispensable global, reorientando el rumbo de los recursos y productos manufacturados del mundo para alimentar su apetito, pagando con dólares salidos de la máquina de hacer billetes (expropiando continuamente los ahorros del mundo mientras exporta inflación) y utilizando la amenaza de una acción militar contra cualquiera que desafiara este orden. Pero ahora la situación es diferente: la mayor parte del comercio de China ya no es con EEUU sino con el resto del mundo; Rusia está completamente recuperada y desarrollándose de manera lenta pero segura; la participación de EEUU en la economía mundial se ha reducido; ha disminuido considerablemente el apetito por los dólares impresos en forma de deuda del gobierno estadounidense; y en cuanto a su antiguo dominio militar de espectro completo, ya hemos explicado en los párrafos anteriores cuál es su situación.

Y, sin embargo, el general Milley desea librar una guerra tripartita contra dos polos que no se pelearán entre sí y que tampoco tienen ganas de pelear con Estados Unidos, sólo quieren que Estados Unidos haga las maletas, se vaya a casa y ya no complique las cosas alrededor de Eurasia. Como se explicó anteriormente, EEUU no está en posición de desafiar a ninguno de ellos o a ambos en un conflicto militar total, o arriesgarse a involucrarlos de una manera que lo provoque. ¿Qué puede hacer una burocracia gigante, en expansión, generosamente financiada, corrupta y disfuncional en tales circunstancias para justificar su existencia? La respuesta es obvia: participar en ‘pequeñas travesuras’, también conocidas como guerra híbrida, pero al hacerlo se encuentra, como ya he explicado, en desventaja.

La lista de ‘pequeñas travesuras’ es larga y resulta tediosa de leer. Lo mejor que se puede hacer con ellas es una comedia. Tomemos, por ejemplo, el embrollo -digno del Decamerón de Boccaccio- de Svetlana Tijanóvskaya, presidenta fantasma de Bielorrusia, que recientemente se unió al club de los presidentes autoproclamados, como el venezolano Juan Guaidó. (N. de la E.: en las elecciones bielorrusas del 9 de agosto de 2020, Tijanóvskaya obtuvo el 9,9% de los votos, pero inmediatamente declaró que no reconocía los resultados y se declaraba ganadora. El 11 de agosto se trasladó a Lituania, y desde allí afirmó haber ganado las elecciones presidenciales con entre el 60 y el 70% de los votos. El 10 de septiembre, Lituania la reconoció como «líder electa del pueblo de Bielorrusia». El 17 de septiembre el Parlamento de la Unión Europea -la UE no deja de hacer el ridículo- reconoció que el Consejo de Coordinación creado por Tijanóvskaya -una especie de gobierno en el exilio- tenía la «representación provisional del pueblo» de Bielorrusia. Fue premiada por la BBC entre las mujeres del año, y candidata al Nobel de la Paz 2021 presentada por Noruega).

Habiendo visto que con Tijanóvskaya no llegaban muy lejos, el Departamento de ‘pequeñas travesuras’ de EEUU intentó organizar un escándalo en torno a una atleta bielorrusa durante los Juegos Olímpicos de Tokio, cuyo nombre es ¡Timanovskaya! , un apellido con sospechosa similitud –más aun para quienes no son de habla rusa – con Tijanóvskaya, la “líder electa” en el exilio. (N. de la E.: la atleta bielorrusa Kristina Timanovskaya se clasificó para representar a su país en los Juegos de Tokio de 2020 –celebrados al final en julio de 2021 por la pandemia- en las carreras de 100 y 200 metros, pero durante los Juegos, acusó a los funcionarios del Comité Olímpico de Bielorrusia de obligarla a competir en la carrera de relevos de 4 × 400 metros sin su consentimiento. El Comité Olímpico de Bielorrusia la retiró de la competición. El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) rechazó la solicitud de Timanovskaya de anular la decisión del Comité Olímpico bielorruso de impedirle participar en los Juegos Olímpicos de Tokio, afirmando que no podía probar su caso. Timanovskaya dijo a los periodistas que tenía miedo de regresar a Bielorrusia y que tenía la intención de solicitar asilo, ya que su abuela la había llamado y le había dicho «no puedes volver a casa porque en la televisión dicen muchas cosas malas de ti, que tienes algunos problemas mentales”. Timanovskaya pidió asilo en Polonia –ariete de EEUU en Europa – donde fue recibida por las autoridades polacas al pie del avión).

Otro intento más de ‘pequeñas travesuras’ se produce en el tema de derechos humanos y democracia. El tema de los derechos humanos individuales se desplegó con bastante éxito contra la URSS, deformando las mentes de varias generaciones de intelectuales rusos para que se avergonzaran de su propio país (y casi ignoraran por completo los crímenes de lesa humanidad mucho más espantosos cometidos por el Occidente colectivo). Los chinos, por su parte, apenas se desviaron de su perspectiva tradicional -sea confuciana o comunista- que equilibra los privilegios con las responsabilidades y deja muy poco espacio para frivolizar sobre derechos individuales. Pero en las últimas décadas, los rusos han logrado abrirse camino hacia una comprensión más equilibrada de su propia historia y una mayor conciencia de las múltiples atrocidades perpetuadas por quienes los critican. La extrema hipocresía de aquellos que usaban la táctica de ser “campeones de la libertad”, se ha vuelto flagrantemente obvia con el encarcelamiento ilegal de Julian Assange y el exilio de Edward Snowden.

Ha habido otros intentos, a una escala mucho mayor, de ‘pequeñas travesuras’, igualmente torpes e igualmente espectaculares en su fracaso.

En lo que respecta a la democracia, el concepto es valioso pero se entiende de manera diferente en cada nación, en función de sus valores y tradiciones únicos. La calidad de la democracia estadounidense se mostró en las últimas elecciones presidenciales: aproximadamente la mitad del electorado siente que fue engañado. La UE, por su parte, está dominada por una Comisión Europea, formada por cargos no electos. La “democracia” que se “exportó” a Afganistán, Irak y otras naciones invadidas y destruidas por Occidente, ha hecho mucho para desacreditar el concepto.

El presidente de  EEUU Joe Biden, que está trabajando para convocar a una asamblea virtual de naciones que considera democráticas -haciendo una lista y revisándola dos veces, asegurándose de excluir a cualquiera que no considere suficientemente democrático -es demasiado senil para comprender el simple hecho de que perdió todo derecho a apelar al concepto de democracia dado el cuestionamiento a su elección en su propio país y la entrega de Afganistán a los talibanes.