VENEZUELA – UNIÓN COMUNERA: El socialismo sigue en el horizonte

La Unión Comunera, las ideas de Chávez en acción

La Unión Comunera es una organización de base que ha marcado a la sociedad comunera su horizonte estratégico. Desde hace dos años, la Unión trabaja en todo el país en un esfuerzo heroico por volver a politizar y reactivar las comunas venezolanas y proyectos relacionados. En esta entrevista hablamos con Juan “Juancho” Lenzo. Es cofundador de Tatuy Televisión, proyecto mediático comprometido con el movimiento de base chavista, y coordinador de comunicaciones de la Unión Comunera. Pueden seguir a la Unión Comunera en twitter.

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Chávez dijo que los proyectos socialistas (fábricas públicas, comunas, etc.) deben coordinarse entre sí. Dijo que no deberían ser «islas» socialistas en un océano capitalista, porque de esa manera solo serían «tragadas por el mar». Háblanos de la Unión Comunera como un esfuerzo por acercar y conectar las diversas iniciativas comunales. ¿Cómo surgió el proyecto y quiénes participan en él?

Desde 2019, varias organizaciones venezolanas que estaban capeando el temporal de la crisis comenzaron a reunirse y sondearse entre sí. Al hacerlo, estaban motivados por la necesidad de sobrevivir frente a la crisis, pero también estaban preocupados por la restauración [capitalista] que estaban imponiendo algunos sectores del gobierno. Así comenzó un proceso de construcción de una plataforma compartida en torno a un programa común de lucha.

La iniciativa de la Unión Comunera tomó forma cuando estas organizaciones reflexionaban sobre la comuna como un proyecto estratégico. La propuesta final surgió de una reunión realizada en la Comuna Che Guevara en el Estado de Mérida en diciembre de 2019, con la participación de varias comunas, entre ellas la Luisa Cáceres de Arismendi, de Anzoátegui; El Maizal, de Lara-Portuguesa; la 5 de Marzo de ; Sectores Unidos, de Lara y Pancha Vásquez, de Apure. Lo hicieron junto a organizaciones como el Frente Cultural de Izquierda y Tatuy.

Inspirada en las ideas de Chávez, la Unión Comunera nació como un espacio para vincular esfuerzos comunales en una gran organización nacional que nos permitiera romper con el mero localismo, superando el aislamiento de los diferentes proyectos de base venezolanos. De esta manera, la Unión Comunera busca crear un proyecto integral con visión nacional y con un plan de transformación del país.
Actualmente, más de veinte proyectos de diferentes regiones se están integrando en la Unión. Esto lo está haciendo la Brigada Argelia Laya, que promueve los vínculos en la organización, el intercambio, la producción, la comunicación y la defensa integral de los territorios.

-La Unión Comunera aglutina a gran parte del chavismo de base, aquellos que, en palabras de Ángel Prado, “se niegan a arrodillarse ante la oligarquía y el reformismo”. La Unión es rebelde y constructiva: frente a la restauración capitalista, pretende avanzar y no retroceder. Háblanos de esta dialéctica entre la restauración capitalista generalizada (por la crisis del modelo de acumulación, las sanciones y las tendencias reformistas dentro del gobierno) y la ofensiva comunal desde abajo y con el pueblo.

El chavismo es un movimiento heterogéneo, amplio, diverso y en ocasiones contradictorio que no se puede reducir al gobierno ni al partido de gobierno [PSUV]. Aunque diverso, hay amplios sectores del chavismo popular que se oponen a la agresión imperialista, pero disienten de la forma en que el proceso se ha alejado de sus orígenes: entienden la tendencia oficial actual como un abandono del proyecto de Chávez. Esta percepción se ve reforzada por los ataques directos, insultos y agresiones que ha recibido el movimiento popular por parte de sectores de la burocracia.

Ante esta situación, los sectores más conscientes y organizados del chavismo popular no sólo están cuestionando el curso de las cosas, sino que también están trabajando para acumular fuerzas y avanzar de una manera que permita la continuidad del legado de Chávez. Así, podríamos decir que hay dos frentes de batalla: uno contra el imperialismo, la oligarquía y la burguesía, y otro contra los sectores reformistas que han ido enterrando el proyecto bolivariano desde adentro.

El razonamiento de la Unión es rechazar una cualquier posibilidad de retirada táctica: hacerlo debilitaría nuestra posición de defensa y resistencia contra el imperialismo. También facilitaría la rápida restauración capitalista, que avanza en detrimento de los sectores populares y obreros en Venezuela.

-¿Entonces la Unión Comunera propone que el Proceso Bolivariano siga avanzando hacia el socialismo, incluso desde nuestro presente imperfecto y difícil?

A pesar de las dificultades, desvíos y retrocesos actuales, estamos convencidos de que el socialismo sigue siendo el horizonte estratégico de la Revolución Bolivariana. Como chavistas, estamos dispuestos a aportar todos nuestros esfuerzos, toda nuestra fuerza viva, para construir un futuro socialista.

El proyecto comunal tiene lo que necesitamos para insistir en nuestro camino hacia el socialismo: territorio, organización popular, propiedad social de los medios de producción, conciencia revolucionaria y voluntad de transformar la sociedad.

-¿Cuál es la actitud de la Unión Comunera hacia el poder? ¿Es un movimiento social? ¿Un espacio de resistencia? ¿Tiene una visión política estratégica para el país?

Las Comunas son en sí mismas espacios de poder, ejercidos con mayor o menor fuerza según cada caso. En proyectos como la Comuna El Maizal, el ejercicio del poder en el territorio es muy similar a las formas de poder dual que operaron en revoluciones pasadas. Gracias a sus comuneros rebeldes, El Maizal ha ido acumulando fuerzas que trabajan para controlar el territorio y los medios de producción. Ha logrado avances en la organización popular y el poder simbólico, y puede desafiar la jurisdicción del gobierno en algunas áreas. Y así El Maizal, como espacio autogobernado, se ha convertido en una fuerza dentro del municipio de Simón Planas [Estado Lara], con frecuentes enfrentamientos y contradicciones abiertas con el poder constituido en el territorio.

Este tipo de experiencias nos ayudan a clarificar la visión de la Unión Comunera: es urgente construir algo visible a nivel nacional que demuestre la viabilidad, relevancia y necesidad del ejercicio del poder por y para el pueblo. Es por eso que la táctica del poder dual es relevante para la Unión.

Los comuneros deben construir su propio espacio de poder, que debe ser autónomo del poder constituido, no subordinado al partido gobernante. Debe ser independiente de ministerios, gobernaciones y alcaldías. Chávez enfatizó esto una y otra vez. Esta fuerza debe avanzar con sus propios pies hacia una nueva organización del poder a escala nacional que, a su vez, desmantelará progresivamente el viejo Estado burgués y será clave en la construcción del socialismo.

Hablemos de la Brigada Argelia Laya, que viajó en representación de la Unión Comunera por todo el país. ¿Cuales son sus objetivos? ¿Quién participa en la Brigada? ¿Cómo se mueve?

La Brigada Argelia Laya fue desarrollada para reconectar al pueblo involucrado en proyectos comunales y para acompañar sus luchas y batallas. Hemos estado visitando organizaciones comunales en todo el país desde 2019, viendo con nuestros propios ojos y tocando con nuestras propias manos estas iniciativas, mientras las alentamos a unirse como una sola fuerza bajo el paraguas de la Unión Comunera.

La Brigada nos ha permitido conocer y explorar la realidad sobre el terreno. Desde abril de 2021 nos enfocamos en fortalecer la organización de base y reactivar y consolidar el trabajo organizativo, productivo, formativo y comunicacional.

Crecer en número no sirve de nada para la Unión de Comunas si no fomentamos también el desarrollo cualitativo de sus Comunas. No queremos convertirnos en una organización burocrática que agrega “comunas de papel” [comunas que están legalmente reconocidas pero que no tienen trabajo real]. Queremos elevar el nivel organizativo de los espacios comunes, que, a su vez, se convertirán en ejemplos y brindarán un apoyo real al resto del movimiento popular.

La Brigada está formada por militantes de las comunas y organizaciones que forman parte de la Unión Comunera. Es apoyada por esas mismas organizaciones. La Brigada se encuentra actualmente desplegada en cinco regiones del país: Este, Llanos, Andes, Centro Oeste y Región Capital.

Los brigadistas se instalan en los territorios durante diez días, comen, duermen y conviven con los comuneros que allí habitan. Los miembros de la brigada trabajan con la gente en el análisis del contexto político. También hacen formación política y acompañan a los comuneros locales en el trabajo político y productivo.

Al hacerlo, la Brigada contribuye a fortalecer la moral de la gente: debido a la crisis, la negligencia institucional, el aislamiento político y la pérdida de perspectiva, a menudo están desmoralizados. Además, intentamos volver a politizar a las personas, promoviendo así una práctica muy diferente a las dinámicas clientelistas, oportunistas y corruptas que hoy prevalecen.

También fomentamos la activación o reactivación de la actividad económica comunal. Hacemos esto en base a lo que Chávez llamó el triángulo elemental del socialismo: propiedad social de los medios de producción, producción social organizada por los trabajadores y producción para satisfacer necesidades comunes.

En la situación actual, es fundamental activar o reactivar la vida económica de las comunas para garantizar su vida organizativa y política.

-El camino hacia la construcción del socialismo comunal apenas comienza. ¿Cuál ve como el próximo paso en este proceso que, sin duda, deberá desafiar el modelo que se está implementando en el país?

El movimiento comunal tiene varios desafíos importantes.


Primero es necesario construir una hoja de ruta programática. Esto nos permitirá tener una táctica y una estrategia concebida desde la comuna, nacida de los preceptos que nos legó Chávez, y alimentada por las vivencias de otros procesos históricos. El desarrollo de un programa autónomo obligará al movimiento comunal a fortalecer sus esfuerzos teóricos, sistematizar lo que emana de la práctica y alimentar la práctica con los insumos teóricos ya existentes. Todo esto debe ir acompañado de un gigantesco esfuerzo educativo que permita a todo el movimiento hacer realmente suyo el programa de lucha.

También es necesario construir autonomía política, para demostrar el potencial real de autogobierno, movilización, organización e integración del pueblo en el ejercicio de la política. Todo esto debe darse en un contexto de democracia popular, comunal, rompiendo con la dependencia institucional, la tutela y cooptación partidista, así como con dinámicas clientelistas y oportunistas.

También es esencial construir la autonomía económica, para consolidar la economía comunal de una manera que no sólo permita a las comunas sobrevivir a la volatilidad de la economía venezolana, sino que también sentar las bases de una economía socialista. En este sentido, la Unión Comunera también debe resistir y enfrentar la liberalización económica que está impulsando el gobierno. Eso viene junto con la dolarización, la hiperinflación, las privatizaciones, el deterioro de los salarios y la precariedad de los trabajadores, todo lo cual golpea más duramente a los sectores populares.

Sabemos que el camino por delante no será fácil. Pero lo cierto es que si el movimiento popular venezolano en general, y el movimiento comunal en particular, no logra consolidar un proyecto fuerte y autónomo, no se convertirá en una alternativa política y una solución revolucionaria a la crisis.