CUMBRE BIDEN – PUTIN: EEUU intenta reeditar la estrategia de Kissinger para tratar con Rusia y China

Entrelíneas de la cumbre Biden-Putin

Biden insinuó que Estados Unidos quiere que Rusia “vuelva al redil” pero Putin no abandonará el abrazo con China a corto plazo. En pocas palabras, aplicar el “divide y vencerás” de Kissinger para dar un cerrojazo a la unión estratégica Rusia-China, es un juego nacido muerto, cuando se trata de jugadores tan inteligentes como Putin y Lavrov.

PEPE ESCOBAR / THE SAKER

En Ginebra, Estados Unidos y Rusia emitieron una declaración conjunta diciendo: “reafirmamos el principio de que una guerra nuclear no se puede ganar y nunca se debe librar”. Al menos el mundo lo tiene por escrito, y tal vez pueda tener un suspiro de alivio si hay avances en este sentido. Eso no significa que el complejo militar-industrial estadounidense los  vaya a tolerar.

Moscú y Washington también se comprometieron a participar en un “Diálogo de Estabilidad Estratégica bilateral integrado, en un futuro cercano, que será meditado y sólido”. La cuestión es en qué  “futuro cercano” progresará ese diálogo. Un primer paso es que los embajadores regresen a ambas capitales.

Putin confirmó que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia y el Departamento de Estado “iniciarán consultas” tras la nueva extensión del tratado START-3 por cinco años.

Igualmente importante fue tratar sobre el Protocolo de Minsk. Ese fue uno de los impulsores clave para que la Casa Blanca solicitara la cumbre al Kremlin, y no al revés. El  establishment estadounidense se vio sacudido por el aumento relámpago de fuerzas militares en el territorio ruso contiguo al Donbas , que fue una respuesta a las provocaciones de Kiev. Sobre el tema, Putin dijo: “Realizamos ejercicios en nuestro territorio, pero no llevamos a cabo ejercicios ni traslado de equipos y armas a la frontera de EEUU”. El mensaje fue debidamente recibido. Parece haber un cambio de postura por parte de Estados Unidos sobre Ucrania, lo que implica que el Protocolo de Minsk está de regreso.

Pero todo eso puede ser, una vez más, un juego de sombras. Biden dijo: “Acordamos seguir la diplomacia relacionada con el acuerdo de Minsk”. “Seguir la diplomacia” no significa necesariamente cumplir estrictamente con un acuerdo ya respaldado por el Consejo de Seguridad de la ONU y que Kiev continuamente no está respetando. Pero al menos implica diplomacia.

Una lectura benigna revelaría que finalmente se están entendiendo algunas líneas rojas. Putin aludió al tema: “En general, nos queda claro de qué hablan nuestros colegas estadounidenses, y ellos entienden lo que decimos, cuando se trata de las ‘líneas rojas’. Pero debo decir francamente que no hemos ido tan lejos en cuanto a poner énfasis en los detalles, y distribuir y compartir algo”.

Así que no hay detalles, al menos no todavía.

Antes de abordar el Air Force One en Ginebra, un relajado Joe Biden haciéndose el que revelaba un secreto que no debería contar, dijo “Rusia se encuentra en una situación muy, muy difícil en este momento… China los está presionando. Quieren desesperadamente seguir siendo una gran potencia”. 

Esto revela una curiosa mezcla entre el desconocimiento absoluto sobre la asociación estratégica integral ruso-china, compleja y siempre en evolución, y el autoengaño estadounidense de que Rusia está “exprimida por China”, “desesperada por seguir siendo una potencia importante”.

(N.de la E.: “China los está presionando”, “quieren desesperadamente seguir siendo una gran potencia”, ¿no estaría Biden hablando de EEUU en realidad? ¿No será una proyección de lo que le pasa a EEUU y no a Rusia?)

Rusia es una gran potencia de facto. Sin embargo, la visión de Putin de la soberanía rusa completa sólo puede florecer en un verdadero mundo multipolar coordinado por un Concierto de Soberanos: un Equilibrio de Poder basado en la realpolitik. Eso contrasta frotalmente con la unipolaridad defendida por quien detenta actualmente el poder hegemónico, cuyo stablishment considera enemigo a cualquier actor político que reclame soberanía y multipolaridad.

En la cumbre de Anchorage, en Alaska,  el pasado 20 de marzo China fue convocada en un ambiente lúgubre y recibida con afrentas  en la mesa diplomática, respondidas por el formidable Yang Jiechi, ministro de Asuntos Exteriores de China. Muy diferente del ceremonial al estilo de Hollywood puesto en escena en Ginebra. La diferencia de trato ofrecido a China y Rusia vuelve a delatar el juego.

Las élites gobernantes de Estados Unidos están totalmente paralizadas por la asociación estratégica ruso-china. Entonces, el principal objetivo estadounidense  en esta cumbre sería seducir a Putin para que pensara que Washington quiere que Rusia “vuelva al redil”, alejando a Moscú de Beijing.

En pocas palabras, aplicar el “divide y vencerás” de Kissinger para dar un cerrojazo a la unión estratégica Rusia-China, es un juego nacido muerto, cuando se trata de jugadores tan inteligentes como Putin y Lavrov.

¿Qué pasa con la estabilidad regional?

No hubo filtraciones sustanciales de Ginebra.  No sabemos si Lavrov y Blinken realmente hablaron mucho cuando estaban en la sala de la biblioteca sólo ellos, más los traductores (N.de la E. :traductores que el ministro Lavrov no necesita ya que además de ruso, habla inglés, francés, maldivo, y cingalés, una de las lenguas oficiales de Sri Lanka donde Lavrov fue diplomático en los años 70, uno de sus primeros destinos tras egresar del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú).

En la reunión más amplia, tenía un sitio en la mesa Victoria Nuland, (N.de la E.: desde enero de 2021 Nuland es Subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos en el equipo de Antony Blinken; durante el gobierno de Obama fue portavoz del Departamento de Estado);  quien siendo Subsecretaria de Estado, junto al embajador de EEUU se presentaron en la plaza Maidan de Kiev, Ucrania, a repartir pan y galletas en apoyo de los manifestantes “europeístas”.  (N.de la E.: aquella serie de manifestaciones y disturbios heterogéneos violentos, desembocaron en el golpe de Estado que derrocó al presidente electo Víktor Yanukóvich. Los principales organizadores de las protestas en Kiev e instigadores de la violencia, fueron el grupo paramilitar fascista Sector Derecho, y un partido político ucraniano de extrema derecha. A estos actores políticos mostró Nuland su apoyo en diciembre de 2013).

La presencia de Nuland en la mesa podría implicar que incluso si Estados Unidos y Rusia acuerdan la estabilidad nuclear, la estabilidad regional permanece en gran parte fuera de la mesa. Putin dijo : “¿Qué hay de estable en apoyar a un golpe en Ucrania?”.

Biden se refirió vagamente a Estados Unidos y Rusia posiblemente trabajando juntos en ayuda humanitaria a Siria. Eso significa Idlib, donde la Turquía de la OTAN apoya activamente a los yihadistas del tipo de al-Nusra. No hubo ni una palabra sobre la ocupación ilegal estadounidense del territorio sirio, con el contrabando de petróleo y el hecho de que la verdadera crisis humanitaria en Siria es un resultado directo de las sanciones estadounidenses.

Hubo una palabra de pasada sobre Irán, otra palabra de pasada sobre Afganistán, pero ni siquiera una mención de Gaza.

Putin, en pleno dominio de los hechos e insistiendo en la lógica, fue claramente complaciente, enfatizando el “sin hostilidad” y “la voluntad de entenderse”. Biden, para su crédito, dijo que los desacuerdos no se abordaron en una “atmósfera hiperbólica” y que su “agenda” no está dirigida contra Rusia.

Putin entró en mucho detalle al explicar cómo Rusia está “restaurando la infraestructura perdida” en el Ártico. Dijo que está “profundamente convencido” de que Estados Unidos y Rusia deberían cooperar en el Ártico. 

Con respecto a la ciberseguridad, insistió en que Moscú proporcionó toda la información sobre las solicitudes de Estados Unidos sobre ataques cibernéticos, pero nunca recibe respuestas de los estadounidenses. Hizo hincapié en que la mayoría de los ataques cibernéticos se originan en Estados Unidos.

Sobre DDHH recordó que: “Guantánamo sigue funcionando, no cumple con ningún derecho internacional”. Y “la tortura se utilizó en las cárceles estadounidenses, incluso en Europa”.

Muy importante fue que tocaron, “casualmente”, el tema de la  guerra de las vacunas, y se mencionó  la “posibilidad” del reconocimiento mutuo de las vacunas.

Para que conste: los principales medios de comunicación estadounidenses fueron invitados a la rueda de prensa de Putin, y se sintieron libres de presentar “preguntas” acusatorias fieles al guión de “comportamiento deshonesto del Kremlin”, mientras que no se permitió en absoluto ningún medio ruso en la rueda de prensa de Biden.

Putin, en su rueda de prensa, dijo: “No me hago ilusiones, y no puede haber ilusiones”. Más tarde, se le preguntó al portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, si Ginebra llevaría a que EEUU fuera eliminado de la lista de naciones hostiles de Rusia, y respondió : “No … todavía no hay motivos”.

Aún así, hay destellos de esperanza. Han sucedido cosas geopolíticas más extrañas. Si se deja de lado a los belicistas, el 2021 podría incluso terminar como el Año de la Estabilidad Estratégica.