BRASIL: La sumisión de las FFAA a EEUU en el Plan de Defensa del gobierno de Bolsonaro

Brasil puede abrir la puerta a la invasión a otros países, señala el ex ministro de Defensa del gobierno de Dilma Rousseff

Por primera vez desde 1999, el Plan de Defensa Nacional habla de la posibilidad de conflictos en el «entorno estratégico»

LEANDRO MELITO – MARINA DUARTE DE SOUZA / BRASIL DE FATO

La actualización de la Política de Defensa Nacional presentada por el gobierno de Jair Bolsonaro al Congreso a fines del pasado mes de agosto encendió la advertencia sobre la posibilidad de emplear a las Fuerzas Armadas brasileñas en posibles conflictos en el “entorno estratégico de Brasil”, que, según el Ministerio de Defensa, encabezado por el general Fernando Azevedo e Silva, abarca Sudamérica, Antártida y el Océano Atlántico hasta la costa occidental de África.

“Con ese documento, podemos estar abriendo una puerta para justificar la participación en la intervención militar con el pretexto de que estamos ayudando a resolver un conflicto, que es totalmente contrario a la Constitución brasileña, a nuestras tradiciones diplomáticas y, por lo tanto, contrario a todo lo que se había dicho hasta hoy en la Política de Defensa Nacional ”, dijo en una entrevista con Brasil de Fato, el diplomático Celso Amorim, quien fue Ministro de Relaciones Exteriores durante los gobiernos de Itamar Franco y Luiz Inácio Lula da Silva,  y Ministro de Defensa de Dilma Rousseff.

Según el documento, el Ministerio de Defensa considera que América del Sur, la Antártida y los países de la costa occidental de África cuentan con reservas naturales que pueden “conducir a la ocurrencia de conflictos en los que prevalezca el uso de la fuerza o su apoyo a la imposición de sanciones políticas y económicas«.

Por primera vez desde la creación del Ministerio de Defensa, en 1999, el Plan de Defensa Nacional habla de la posibilidad de conflictos en el «entorno estratégico». Como Ministro de Defensa, Amorim participó en la actualización y entrega de documentos relacionados con la cartera al Congreso, en 2012 -procedimiento que se realiza cada cuatro años- y considera que el Plan deja espacio para que las tropas brasileñas actúen en conflictos internacionales y esto debe ser detenido por el Congreso Nacional.

“Esto hay que cambiarlo, porque puede abrir la puerta a la intervención militar, porque si dices que vas a contribuir a la solución de un conflicto, ¿cómo contribuyen las Fuerzas Armadas a la solución de un conflicto? Con  una acción militar”, apunta.

El Ministerio de Defensa también incluyó en la Política de Defensa Nacional (PND) y en la Estrategia de Defensa Nacional (END) la intención de que el presupuesto del sector alcance el 2% del PIB.

“Siempre he sostenido que Brasil debería tener el 2% del PIB invertido en las Fuerzas Armadas. No para pagar una pensión para la familia, extender beneficios, pagar horas extras, diferentes pensiones, etc., sino para equiparse ”, dice Amorim. El ex ministro de Defensa señala que las fuerzas armadas necesitan tener un submarino de propulsión nuclear, aviación de combate y artillería antiaérea. “Brasil hace búsquedas a ojo, si viene un misil o algo así, no tenemos nada”.

Brasil de Fato: ¿Cómo ve la perspectiva de que los militares se unan al gobierno, que a menudo se alinea con Estados Unidos de una manera muy servil? ¿Cómo se refleja esto para los militares en términos de su papel en la defensa de la soberanía del país?

Celso Amorim: Las Fuerzas Armadas, prefiero hablar de Fuerzas Armadas, porque si decimos «los militares» da la impresión de que estamos hablando de una corporación, como si fuera un sindicato. Lo que me interesa es la institución, la institución no son los militares, la institución son las Fuerzas Armadas. Las Fuerzas Armadas están para defender, la función fundamental de las Fuerzas Armadas es defender la soberanía nacional. Si fuera el caso de un militar  que quiere entrar en el gobierno, que es una opción personal, puede pasar a la reserva. Necesariamente tienen que pasar a la reserva, sobre todo los que tienen una función superior. El problema es que hoy, por el motivo que sea, están vinculados orgánicamente al gobierno. Primero, porque, hay muchos militares,  y muchos están en la dirigencia. No son sólo los 6.000 militares que se distribuyen, muchos con funciones en ministerios, sino otros muchos. Entonces, la ideología es inseparable del conjunto de ideas que los militares traen a lo que hace el gobierno. Es imposible separarlas.

Cuando la persona que fue jefe de Estado Mayor del Ejército, que es la función más importante después del comandante, pasó a la reserva, pero dejó esa función que ocupó hasta ayer y hoy ya es Ministro de la Casa Civil, ¡encima de la Casa Civil!. (N.de la E.: es el Jefe de Gabinete de la Presidencia,por sus atribuciones, en Brasil ocupa el lugar de la segunda persona en importancia en el poder), es imposible que separe una cosa de la otra, creo que es un gran error, que a mi juicio están cometiendo los militares, porque están permitiendo que las Fuerzas Armadas se contaminen con esta posición servil del gobierno. Es una posición subordinada de un gobierno que puede, un día, ser uno, y otro día ser otro … pero no es una posición que de alguna manera compartan.

No es para celebrar tener un militar brasileño en el Comando Sur de Estados Unidos

-¿Qué significa para el ejército brasileño designar al general Alcides Valeriano de Faria Júnior para ocupar la Subcomandancia de interoperabilidad del Ejército del Sur de los Estados Unidos?

El hecho de que tengamos un oficial general allí, hoy es un brigadier, sirviendo en el Comando Sur de los Estados Unidos, no es para celebrar. El Comando Sur es el ejército del patio trasero, como lo ven los estadounidenses. Y dicen que ser patio trasero no es peyorativo, hablan de él  estratégicamente. Es una forma de expresarse geopolíticamente. Para ellos es un patio trasero, tanto es así que tienen el Comando Sur y ahí ponen otros temas bajo la cobertura del combate al narcotráfico. En el Comando Sur hay una mezcla total de estas cosas, muy negativa y utilizada para justificar el intervencionismo en nuestra región.

De hecho, nuestros militares nunca antes aceptaron. Fui Ministro de Relaciones Exteriores con el gobierno de Itamar Franco, en ese momento no había Ministro de Defensa. Entonces, cuando el Secretario de Defensa de Estados Unidos vino aquí, visitó a los tres ministros, que eran ministros militares en ese momento, pero el anfitrión era yo. Era Will Perry, un hombre muy inteligente. Vino con la misión de que las fuerzas armadas brasileñas se ocuparan del crimen organizado. La Guerra Fría había terminado, la URSS ya no existía,  había desaparecido «la amenaza comunista».

El problema era el crimen organizado y nuestros militares se resistieron mucho a esa idea, porque su idea era defender al país, algo muy apropiado frente a amenazas externas, y no meterse en un asunto policial.

Mire, la no intervención, la autodeterminación de los pueblos, no son la definición de un canciller. No es porque uno u  otro lo diga, es porque está en la Constitución brasileña, artículo 4, son principios que rigen nuestras relaciones internacionales.

En el Comando Sur, obviamente están enfocados en intervenciones, incluso en Venezuela, y, se pone esa intervención o potencial intervención, bajo la cobertura de la lucha contra el narcotráfico.

Nuestras FFAA están haciendo cosas que no querían hacer, involucrarse en este tema de la lucha contra el crimen organizado, bajo la tutela estadounidense y su presencia, sirviendo allí para legitimar una posible intervención.

El oficial brasileño en el Comando Sur no tendrá opinión ni aportará ningún conocimiento, porque los estadounidenses lo saben todo, no necesitan a los militares brasileños. La presencia de los militares brasileños es para legitimar una intervención.

De hecho, el otro oficial latinoamericano incorporado al Comando Sur es colombiano, con la diferencia con Brasil, que Colombia tiene un historial de lucha contra las FARC [Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia], no diré que lo justifique, pero explica que haya una conexión más fuerte. Brasil, no tiene nada de eso, entonces, ¿por qué está?

Veo esto con gran preocupación, porque no sólo respeto, sino porque entiendo que es absolutamente esencial para Brasil contar con Fuerzas Armadas bien equipadas y con capacidad para enfrentar a los enemigos que puedan surgir. Puede que hoy no existan, pero resulta que el día que haya un conflicto, digamos, entre EEUU y China y tengamos que vigilar nuestro petróleo, y defenderlo de uno o de otro, tenemos que saber defendernos mediante la disuasión, tener la capacidad de causar bastante daño. No es preparse para ganar una guerra, pero sí poder causar  bastante daño. Ahora bien, esta capacidad es para posibles enemigos externos, no para recurrir a la política interna. Y ese es el gran error que se está cometiendo.

-¿Y la política exterior?

En los documentos militares todo el mundo habla de la conexión entre Defensa y política exterior. En política exterior, nuestro objetivo debe ser jugar en un mundo más multipolar. De ninguna manera podemos decir que estamos al servicio de un país, de una superpotencia, o de uno u otro. No puede ser estar al lado de ninguno de ellos. Fue lo que hizo Brasil y no es algo de los gobiernos del PT, claro que ahondamos más, pero ésta es una construcción histórica.

Brasil siempre actuó de manera independiente. Fui embajador del gobierno de Fernando Henrique y en relación al tema de Irak actuamos con extrema independencia entonces. Brasil siempre ha tenido esta visión también en el área económica, y  en el área comercial. Brasil siempre ha actuado de manera independiente. Actualmente, Brasil hace una propuesta junto a EEUU contra China.

Lo que me preocupa es la gran misión de las Fuerzas Armadas, que es defender la soberanía nacional. En este momento estoy totalmente de acuerdo con el General Sergio Etchegoyen, precisamente en eso. Me preocupa mucho este deterioro por así decirlo del papel de las Fuerzas Armadas hoy.

Cuando se trata de un tema que no se comprende, se acaba convirtiendo en una manipulación de los militares, que de alguna manera legitiman ideas que son al menos dudosas.  Me impactó mucho ver el perfil de un general, por el que tengo mucha admiración, que enumera muchas cosas que ha hecho el ejército y en el medio está: «producción y stock de cloroquina». Cuando, de hecho, hasta el propio Trump abandonó la idea (de la cloroquina).

Me preocupa, porque veo una contaminación, lamentablemente, que está ocurriendo, algo que no sucedió cuando fui Ministro de Defensa, y aprobé los currículums, insistí en que hubiera temas de Derechos Humanos, que hubiera pluralidad de opiniones. Nunca metí ideología en la formación militar. Tienen que aprender la doctrina militar, cómo ganar una guerra si alguien viene a atacarnos.

Hoy en día me siento muy triste. Nunca vi tal sumisión, ni siquiera durante la dictadura militar. Me sorprende que exista esta sumisión, porque no hay forma de separar más.

Hay una cantidad de militares en puestos importantes, y con relación inmediata con los militares en activo, lamentablemente. Uno acaba de pasar a la reserva y es jefe de la Casa Civil, otro sigue en activo y es ministro de Sanidad. Creo que, lamentablemente, esta contaminación se está produciendo. Creo que esto es muy malo para el país, pero muy malo también para las Fuerzas Armadas. No estoy de acuerdo con las personas que optan por criticar sólo a los militares, creo que esto es un error. Se puede hacer un análisis  sociológico, para saber por qué están más a la derecha o más al centro -y creo que es un análisis válido y científico- pero creo que no podemos prescindir de las Fuerzas Armadas, tenemos que lidiar con ellas.

Creo que es importante que estén comprometidas, que su misión sea defender al país, no sólo las fronteras, sino estar para que Brasil tenga independencia y pueda actuar de acuerdo con las políticas que se definan y con los principios de la Constitución.

-¿Cómo evalúa la Política de Defensa Nacional presentada por el gobierno de Bolsonaro  al Congreso?

Una cosa fundamental que no vi en la versión actual de la Política de Defensa y en la Estrategia de Defensa que se envió al Congreso Nacional fue el énfasis que había en la primera versión, especialmente en la Estrategia, en la integración sudamericana que había en 2008 en la época del gobierno de Lula, cuando yo no era ministro de Defensa. Y la segunda versión, en la que participé mucho, que fue en 2012, se hizo la primera revisión y se envió al Congreso. En cualquier caso, en la segunda versión, esta integración sudamericana fue muy enfatizada en la estrategia. Ahora vi eso reemplazado por  “integración regional”.

Cuando hablan de la región, no se sabe seguro de qué están hablando, si es América del Sur, si es América Latina y el Caribe en su conjunto, o si también es América del Norte, donde hay dos países superdesarrollados. Uno de ellos es la potencia militar más grande del mundo. Eso ya me preocupó.Y me preocupé aún más, porque hay un punto en la  Política de Defensa que habla en contra de lo que antes se decía, de mirar a América Latina y América del Sur, principalmente, como una zona de paz y cooperación. Habla de las posibilidades de tener conflictos.

La primera noticia que se filtró en el Estado de São Paulo, es que el Plan hablaba de “crisis en la región”, la otra ya habla de  “conflictos”, que rebaja un poco la idea. Pero, de todos modos, habla de conflictos en la región y que Brasil puede ser llevado a intervenir. Ahora bien, Brasil siempre se ha sentido impulsado a intervenir de manera diplomática, y si ese fuera un documento del Ministerio de Exteriores estaría bien que el país participe contribuyendo a través del diálogo. Pero, el tema es de las Fuerzas Armadas y ¿cómo pueden las FFAA contribuir a la resolución y la desescalada de un conflicto, si están armadas por definición?

Entonces me preocupo, porque eso puede abrir una puerta. No quiero jugar con la intencionalidad, pero creo que eso tiene que cambiarse cuando pase el Senado. Es muy importante hablar de esto en la Cámara y el Senado. Esto tiene que ser modificado, porque puede abrir la puerta a la intervención militar, porque dicen que contribuirán a la solución de un conflicto. Pero, ¿cómo contribuyen las FFAA a la resolución de un conflicto, sino actuando militarmente?

Entonces puede generarse una situación, como casi pasó -porque de hecho no estamos hablando de nada abstracto- al inicio del gobierno de Bolsonaro, cuando Brasil participó prácticamente de una invasión a Venezuela, llamémosle a las cosas por su nombre. Eso fue una guerra, pero dicen que fue “una intervención humanitaria». Nuestro canciller se fue a la frontera en una camioneta para llevar suministros, que ni siquiera sé qué fue lo que llevó.

Es curioso, porque Venezuela se ve privada de comprar estas drogas por las sanciones, y luego resulta que se están ofreciendo insumos. Si (el canciller) entraba allí se hubiera desatado una guerra, le hubieran disparado. Así comienzan las guerras. Cuando un tipo de Bosnia le disparó al archiduque, Ferdinand de Austria, no pensó «bueno, estoy empezando la Primera Guerra Mundial». No pensó eso, pero las cosas se salen de control.

El caso es que con este documento de la Estrategia de Defensa podemos estar abriendo una puerta para justificar la participación en una intervención militar con el pretexto de ayudar a resolver un conflicto, lo cual es totalmente contrario a la Constitución brasileña, a nuestras tradiciones diplomáticas y, por tanto, contrario a todo lo se había dicho hasta hoy en la Política de Defensa Nacional. Esto me preocupa, desde un punto de vista inmediato, más que la Base Alcântara, y no es que ese tema no me preocupe.

La Base de lanzamiento espacial de Alcântara y el acuerdo con EEUU

-¿Y cuáles son sus preocupaciones sobre la base de Alcântara entregada a los Estados Unidos?

Estoy en contra, siempre he estado en contra. No estoy seguro de lo que sucederá con la Base de Alcântara. Ya ha habido varios intentos de revivir esa base. Cuando fui Ministro de Relaciones Exteriores y luego como Ministro de Defensa, siempre estuve en contra. La última vez que se trató este asunto, ya lo advertí. Creo que lo que pasa ahí es un gran lío. Nuestra Fuerza Aérea quiere recursos y creen que puede recaudar fondos alquilando la base, lo cual es un error porque nadie hace un programa espacial basado en dinero externo. Esto es algo nacional o no puede ser. Si lo organizan y después de tener todo bien configurado, quieren alquilarla de alguna manera es diferente. Pero si otro tiene  el control del programa, no es propia desde el principio.

Lo que veo es una limitación de soberanía, porque permitimos que los inspectores entren a lugares donde los brasileños, en teoría, no pueden entrar. Se investiga a los brasileños que pueden ingresar (a la Base), esto es un absurdo;  y hay una limitación de transferencia de tecnología y de obtención de tecnología, incluso con terceros países.

Otra cosa que hay es la posibilidad de que se expanda la Base, y que se convierta en una base estadounidense. Es un riesgo. Aunque esto todavía no está en el acuerdo.

Se trata de un acuerdo de no transferencia de tecnología exclusivo. Si en el futuro queremos llegar a un acuerdo con Rusia, China o Ucrania, y si quieren transferir tecnología a Brasil, no podemos, porque tenemos que presentar esto a los estadounidenses. Está en el acuerdo. Por otro lado, el convenio que se firmó estipula que los fondos obtenidos no podrán ser utilizados en los recursos del lanzador, ni en cohetes, que es algo que se encuentra retrasado en Brasil. Tecnológicamente, Brasil ya podría haberlo hecho, pero siempre faltaron recursos, es una lucha.

-¿Por qué deberían asignarse recursos a las Fuerzas Armadas y un programa espacial?

Luché duro por los recursos para las Fuerzas Armadas y no es fácil, pero ya se sabe que es un debate. Cómo voy a decir que el dinero de una u otra cosa irá a un programa espacial, es difícil de entender para la gente, porque no ha habido una amenaza inmediata.

Los países que tienen proyección en el mundo tienen un programa espacial, India, que se había quedado muy atrás, ya envió un cohete a Marte, y Brasil no puede enviar un cohete para colocar un satélite. Y no podremos usar los recursos de la Base de Alcântara para el programa de lanzamientos. Usted se preguntará cómo nuestro embajador en ese momento en Washington nos dijo: «eso no es problema, ellos pagarán este dinero y lo usaremos para otra cosa, y tomaremos el dinero que se destinaba a esa otra cosa y lo pondremos en el lanzador». ¿Cree que los senadores estadounidenses son estúpidos, que no se darán cuenta de que estamos haciendo esta maniobra y que no nos presionarán de inmediato?

Creo que el gran error es no tener un programa espacial, un programa nuclear, un programa cibernético, y eso tiene que ver con el dinero que tiene el país. ¿Es caro? Sí, cuesta.

Creo que es un momento extremadamente inoportuno para hablar de eso, pero siempre he argumentado que Brasil tenía que tener el 2% del PIB invertido en las Fuerzas Armadas. No para pagar una pensión a los familiares, prórrogas de prestaciones, horas extras, o tener una pensión extraordinaria, etc., sino para equiparse. Tener un submarino de propulsión nuclear, una aviación de combate capaz de defender realmente el país, una artillería antiaérea que Brasil no tiene. Si llegara un misil o algo así, no tenemos nada (para pararlo). Queríamos hacer esto con Rusia para equilibrarlo. El submarino con Francia, satélites con China.

Buscábamos crear con Rusia una defensa antiaérea con la participación de los militares. Por eso digo que estoy un poco sorprendido, porque nunca he visto resistencia. Podría tener una resistencia específica ubicada mucho más en función de los lobbies y un cierto confort en algunos sectores,  que una resistencia institucional para cooperar de diferentes formas.

De la misma manera, que no hubo resistencia -al contrario- vi incluso momentos en que se hablaba del tema en positivo. Creo que tenemos que tener cuidado de no categorizar definitivamente a los militares como una fuerza negativa, creo que tenemos que hablar con ellos, ahora ellos también tienen que estar dispuestos a hablar.

Todos tenemos que defender nuestros recursos naturales, tanto brasileños, como venezolanos, argentinos, bolivianos, colombianos, etc. De hecho, en Bolivia, está claro que el litio fue una motivación para el golpe allí.

De nada sirve decir que no tienes ideología (como dicen los militares) y cuando surge un problema, inclinarte siempre hacia un lado, como sucedió por ejemplo con Lula y el juicio político. Entonces creo que (los militares) tienen que estar convencidos de una cosa, que Brasil hoy no es lo que fue hace 50, 60, 70, o 100 años. Es diferente. El ejército fue una de las pocas fuerzas organizadas y jugó un papel muy importante en varios momentos de la vida brasileña. La República, la abolición de la esclavitud, el tenentismo (N.de la E.: fue la rebelión de jóvenes oficiales en la década de 1920 que exigían reformas contra el poder de la oligarquía). Todo esto es cierto, pero hoy en día ya no es eso.

Los militares no deberían estar allí para vigilar o decir a dónde tenemos que ir.

-¿Cuáles son las consecuencias y los riesgos de que el país coloque estos recursos relacionados con la subordinación a los Estados Unidos?

Brasil debe tener Fuerzas Armadas bien equipadas, debe tener una defensa cibernética bien equipada. Debe haber un submarino nuclear. Ahora bien, esto implica varias cosas, y no es con un oficial incorporado al Comando Sur como ganaremos credibilidad internacional, sino al contrario. ¿Cómo vamos a conseguir cooperación en los BRICS si tenemos un subcomandante en el Comando Sur allí, aceptando la posición de ser un aliado estratégico preferido? ¿Para qué queremos eso? ¿Creen que los estadounidenses nos van a dar tecnología punta por eso? Claro que no. No seamos pueriles, ¿qué ganó Argentina con esto?

Las Fuerzas Armadas deben estar bien equipadas, bien entrenadas, para defendernos de posibles adversarios externos y defender el país, nuestra riqueza. Al hacerlo, también tiene un papel en el desarrollo nacional, porque la industria de Defensa, que es algo muy importante, tiene un papel fundamental en el desarrollo tecnológico de un país, es así en Estados Unidos, es así en cualquier país. Saben muy bien que la investigación realizada para la NASA, por ejemplo, tiene una inmensa repercusión en el resto de actividades. Internet en sí se ha desarrollado a través del uso de las Fuerzas Armadas, en resumen.

Ahora, dentro de un concepto de soberanía nacional, no entiendo cómo pueden estar defendiendo la soberanía nacional y permitiendo la enajenación de la forma en que, afortunadamente, no se materializó en Embraer. O la contradicción de permitir que Petrobras sea descuartizada. El general Geisel debe estar temblando en la tumba.