EEUU – ELECCIONES: Los medios corporativos volvieron a equivocarse

Los resultados iniciales invalidan la escatología mediática que predestinó a Trump a una dura derrota

Aunque los principales medios de comunicación predijeron una gran victoria para Joe Biden, en última instancia, no lo es, señala Arnaud Benedetti, profesor asociado de la Sorbona y redactor jefe de la «Revista política y parlamentaria».

ARNAUD BENEDETTI / MARIANNE

La primera lección de una elección, que en esta etapa sigue siendo incierta, es clara: los principales medios de comunicación y los encuestadores saldrán fuertemente golpeados y dañados de la extraordinaria batalla electoral estadounidense. Sea cual sea el resultado de esta espectacular elección, el triunfo anunciado que auguraban para el candidato demócrata, negado de facto por la resistencia sociológica del «trumpismo», tiende a consolidar la desconfianza de la que son objeto continuamente desde hace varios años. Impulsará la idea de que existe un oligopolio cuyo objetivo es fabricar una realidad «virtual» que niega las tendencias profundas de la sociedad y sus fracturas.

Resistencia del Trumpismo

Las encuestas claramente no lograron capturar la dinámica electoral «trumpiana», incluso plantaron la idea en la opinión pública de un presidente condenado, un sentimiento difractado artificialmente por muchos comentaristas y medios editoriales. Este descrédito de los líderes de opinión, ya evidente desde hace muchos años en las democracias occidentales, se está acelerando bajo la prueba del duelo Trump / Biden. Refleja un desajuste cada vez mayor entre grandes segmentos de la sociedad, en particular las clases media y trabajadora, y las representaciones que los medios de comunicación dominantes intentan difundir, en forma de una narración editorial que sólo tiene éxito con dificultad, para ocultar su naturaleza al amparo de una relación de hechos a veces cuestionable.

El trumpismo, una forma comercializada de populismo, ha hecho de la denuncia del espectáculo de las élites mediáticas uno de estos ángulos de ataque. Toda su comunicación se basa en una crítica exaltada del «mainstream», que ha sorteado ampliamente a través de redes desintermediadas que asigna a la neopropaganda oligárquica. El objetivo implícito de estos últimos, a través de la crítica recurrente al «populismo» que implica, parece consistir en la mayoría de las veces en llevar al pueblo a un juicio ilegítimo permanente.

Gran parte de la cobertura previa a las elecciones estadounidenses ha tenido como objetivo desarrollar el mural de un rechazo masivo a Donald Trump después de cuatro años en el cargo.

La relación con la realidad, vocación reivindicada por los profesionales de la información, ha sido sustituida por un relato que proyecta tanto los valores como las aspiraciones de estos últimos.

Los primeros resultados invalidan la escatología mediática que predestinó al presidente saliente no sólo a la derrota, sino sobre todo a una aplastante y definitiva derrota. La esperanza latente en los medios era simbolizar una ruptura: la página del odiado «populismo» estaba a punto de dar vuelta cuando su emblemático inspirador sufría un indiscutible revés electoral. Puede haber una derrota, que aún no se ha demostrado, pero no será, ni mucho menos, una debacle.

La realidad no se resetea, no es un programa, y ​​no basta con apagar la computadora de lo real … para que lo real desaparezca. La vigorosa resistencia electoral del trumpismo es simplemente un recordatorio de que la democracia no es el dominio exclusivo de una visión única del mundo y de la sociedad.