BIELORRUSIA: Mientras Lukashenko permanezca en el poder será una gran preocupación para Rusia

Belarus leader Lukashenko says new elections to be held following  constitutional referendum | CBC News
República de Belarús (Bielorrusia) y países limítrofes

Fuentes The Saker y otras

Tras la disolución de la URSS, Bielorrusia se declaró independiente el 25 de agosto de 1991. Las primeras elecciones presidenciales fueron en 1994, y resultó electo como presidente Alexander Lukashenko, que también ganó las elecciones de 2001, 2006, 2010, 2015 y las del pasado domingo 9 de agosto, que han desatado las protestas.

¿Quién es Alexander Lukashenko?

Alexander Lukashenko no es prorruso. Lukashenko es ante todo pro-Lukashenko. Tanto a Occidente como a Lukashenko, les gusta decir que «Bielorrusia es el único aliado real de Rusia». Eso es falso. Técnicamente, Rusia y Bielorrusia son Estados socios en una entidad supranacional. Lo cierto es que Lukashenko ha utilizado la identidad histórica entre los pueblos ruso y bielorruso para exigir que Rusia lo ayudara una y otra vez. Y hasta hace poco, Rusia lo hizo. El Kremlin quiso fomentar una reunificación con Bielorrusia, pero este proceso nunca se completó debido a los problemas habituales, e incluso a las crisis, entre Moscú y Minsk. Rusia invirtió inmensas sumas de dinero para evitar que la sociedad bielorrusa colapsara. Lukashenko dice que Bielorrusia sigue una política exterior “multivectorial” que en la práctica significa extraer tanto dinero de Rusia como sea posible, al mismo tiempo que buscar apoyo occidental.

Occidente llama a Lukashenko el «último dictador de Europa» pero ahora, aparentemente, Pompeo y sus aliados, han decidido hacer de él «nuestro dictador”.

Brevísima historia de Bielorrusia

Bielorrusia -o República de Belarús, según el nombre oficial en la ONU- tiene una población de alrededor de 10 millones de habitantes y una superficie 207 595 km² (un territorio un poco mayor que Uruguay). Las tierras de Bielorrusia fueron colonizadas por tribus eslavas hace 1.500 años, por escandinavos y bálticos más tarde, con los cuales formaron una entidad política tributaria de Kiev hacia el año 800. En el año 1200 sufrieron la invasión de los mogoles. Las tierras bielorrusas pasaron por dominio lituano y polaco, más tarde fueron repartidas entre el Imperio ruso, Austria y Prusia. En la Primera Guerra Mundial pasaron a dominio alemán.

El 1 de enero de 1919, un Gobierno Provisional de Trabajadores y Campesinos proclamó la República Socialista Soviética Bielorrusa (RSSB), dentro de la URSS, constituyéndose en Estado por primera vez. En 1922 se convirtió en una de las cuatro repúblicas soviéticas que firmaron el tratado fundacional de la URSS.

Con la invasión de la Alemania nazi en 1941, la RSSB fue el primer escenario de la guerra y la república soviética más castigada por los nazis, que perrmanecieron en ella hasta 1944, destruyendo más del 70% de las ciudades, un millón de edificios, el 85% de la industria y murieron entre 2 y 3 millones de personas.
En 1945, la RSSB junto con la Rep. Socialista Soviética de Ucrania fueron miembros fundadores de la ONU, por su contribución a la derrota del nazismo y el alto costo material y humano que sufrieron en la guerra.

¿Qué importancia tiene Bielorrusia para Rusia?

La popularidad de Lukashenko en Rusia, que nunca fue muy alta, ahora se está degradando rápidamente y muchos analistas que, en el pasado, elogiaron a Lukashenko por su política (supuestamente) «firme» hacia Occidente ahora están expresando abiertamente su disgusto. Un número cada vez mayor de rusos se está preguntando abiertamente qué es todo este concepto de «Estado de unión supranacional» (por el cual Bielorrusia obtiene ventajas de Rusia) .

Bielorrusia no tiene mucha importancia económica para Rusia, pero por razones de seguridad y, más aún militares, Bielorrusia es importante para la seguridad rusa. Bielorrusia es un aliado militar crucial que juega un papel central en los planes de defensa rusos. Si EEUU y la OTAN logran tomar el control del país, será una gran amenaza estratégica para la seguridad rusa.

Bielorrusia no solo está ubicada en un lugar estratégicamente crucial, sino que las fuerzas armadas bielorrusas están muy bien entrenadas y equipadas y representan un activo militar importante para el Kremlin. También hay fuerzas rusas desplegadas en Bielorrusia. La relación entre los militares bielorrusos y rusos es antigua y profunda.

Lukashenko acusa a Rusia de enviar mercenarios para matarlo

El 29 de julio pasado fueron detenidos en Bielorrusia, 32 miembros de la compañía de seguridad privada rusa Wagner. La policía bielorrusa dijo además, que tenía información “sobre la llegada de más de 200 rusos al país para desestabilizar la situación durante la campaña electoral». Según Lukashenko, tenían el objetivo de matarlo, y dijo que obtuvo oficialmente esta información de la SBU (inteligencia ucraniana).

En este relato hay dos puntos indiscutibles: Rusia no consideraría operaciones encubiertas contra Lukashenko o contra Bielorrusia; y por otra parte, la inteligencia bielorrusa (que aún se llama KGB) sabe todo lo que ocurre en Bielorrusia.

Una operación de la inteligencia ucraniana y (seguramente) de EEUU

Al parecer el servicio secreto ucraniano SBU (que no hace nada sin el permiso del Tío Sam) montó una compleja operación encubierta para intentar enfrentar a Lukashenko con Rusia. Toda la operación, incluida la contratación, la compra de billetes de avión, etc., se llevó a cabo desde Ucrania, un gran error porque los servicios especiales rusos tardaron menos de 24 horas en descubrir todo el plan.

El plan fue el siguiente: los ucranianos fingieron ser una empresa de seguridad que buscaba hombres rusos con experiencia de combate probada -solicitaban «especialmente aquellos que lucharon en el Donbass contra las fuerzas de Kiev»- para proporcionar seguridad en varios países (nombran a Sudán y Venezuela). Es obvio que los ucranianos querían especialmente a «los rusos que tenían experiencia de combate en el Donbass», para pedirle luego a Bielorrusia que los entregara a Kiev. Una vez reclutados, estos hombres fueron trasladados en avión a Minsk (capital de Bielorrusia), donde los retrasaron a propósito y les hicieron perder el vuelo hasta su destino final, enviándolos a un hotel cercano a la residencia presidencial mientras esperaban el siguiente avión. Mientras estaban allí, la inteligencia ucraniana, el SBU, contactó  a la KGB bielorrusa para «advertirles» sobre los «mercenarios  rusos” enviados por Rusia para matar a Lukashenko o, al menos, derrocarlo.

Así fue cómo, en medio de la noche, un equipo de élite de la KGB bielorrusa, con granadas y armas en la mano se presentó en el hotel y arrestó brutalmente a todos, a pesar de que ninguno de los sorprendidos rusos ofreció ningún tipo de resistencia. No se encontraron armas de ningún tipo, tampoco evidencia de planes encubiertos, pero las autoridades declararon que “esos individuos vestían con ropa de estilo militar, no consumían alcohol, no visitaban centros de ocio, e intentaban no llamar la atención”, esto era «una prueba clara de que estaban en una misión secreta».

Finalmente el 14 de agosto, los 32 miembros de la compañía Wagner con nacionalidad rusa fueron repatriados a Moscú.

Detención de periodistas rusos que cubren las protestas en Minsk

Por otra parte, el 9 de agosto, un periodista ruso que cubría las protestas en Minsk contra el presidente Lukashenko, fue detenido por la policía bielorrusa, sufriendo un traumatismo craneoencefálico como resultado de los malos tratos policiales. También fue detenido el fotoperiodista de la agencia oficial rusa RiaNovosti y dos colaboradores de Ruptly –la agencia de noticias en video de la cadena rusa Rtel destino de los dos últimos se desconoce desde el 9 de agosto. El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, exigió a Bielorrusia que libere cuando antes a los periodistas rusos que fueron detenidos en Minsk mientras cubrían la jornada electoral del pasado 9 de agosto, y aun permanecen detenidos.

La KGB bielorrusa: incompetente o infiltrada por extranjeros

De todo este asunto se deduce que la KGB bielorrusa o es irremediablemente incompetente o está penetrada por agentes occidentales. La segunda explicación parece la más probable. Si la inteligencia bielorrusa ha sido penetrada, es una muy mala noticia para Lukashenko, que podría terminar como Ceaușescu, traicionado por sus propios servicios secretos.

Lo último que se ha dicho de la KGB bielorrusa es que impidieron el asesinato de la principal figura de la oposición, Svetlana Tikhanovskaya (ahora refugiada en Lituania), lo cual podría ser cierto, considerando que la (despistada) Tikhanovskaya sería un perfecto chivo propiciatorio para desatar acontecimientos. También algunos sectores dentro de la KGB bielorrusa estarían cortejando a Tikhanovskaya para asumir un gobierno provisional. Ambas posibilidades son igualmente malas.

Ya circulan falsos rumores difundidos por los medios polacos acerca de que Lukashenko habría huido de Bielorrusia en su avión, con la intención de crear un paralelismo a lo que ocurrió con el presidente de Ucrania, Yanukovich, pero Lukashenko es un hombre mucho más duro de lo que jamás fue Yanukovich. De todos modos, la magnitud de la campaña mediática emprendida ahora por los medios occidentales -en especial polacos y británicos- hará que sea muy difícil para Lukashenko recuperar el control del país.

Lukashenko no está libre de sospecha en la conspiración ucraniana

El primer paso lógico hubiera sido que Lukashenko llamara a Putin y pidiera una explicación. O bien, el jefe de la KGB bielorrusa podría haber llamado al jefe del FSB ruso y pedirle aclaraciones. Pero, en lugar de hacer eso, la KGB bielorrusa organizó la detención de los «mercenarios rusos”  mientras estos últimos dormían en su hotel y no tenían ni idea de lo que estaba pasando.

En lugar de comunicarse  con los rusos, Lukashenko dio una larga entrevista a uno de los periodistas más populares del Reino Unido, Dmitrii Gordon, que se declara agente de la SBU ucraniana. Lukashenko aprovechó la oportunidad para lanzar una larga perorata contra Rusia. Incluso llegó a sugerir que Bielorrusia podría extraditar a Ucrania a algunos de los rusos detenidos.

De estas acciones quedó claro de inmediato para los rusos que Lukashenko estaba jugando un juego sucio en los últimos días anteriores a las elecciones presidenciales que tuvieron lugar el 9 de agosto. Lukashenko, después de acusar a Rusia, ahora dice que habló con Putin y obtuvo «un documento de 5 páginas que lo explica todo».

No osbtante, Lukashenko es un maquiavelo y sus últimas andanzas  han demostrado al Kremlin que el presidente bielorruso es en gran medida parte del problema, no de la solución. El propio Lukashenko es claramente deshonesto y sin principios, y mientras permanezca en el poder, Bielorrusia será una gran preocupación para Rusia.

La visita de Mike Pompeo a Bielorrusia

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, viajó a Bielorrusia en febrero de este año en busca de «normalizar» los lazos con Minsk.
Los lazos entre Occidente y Bielorrusia mejoraron en 2014, cuando Minsk no reconoció la incorporación de Crimea a Rusia.

En su viaje Pompeo anunció que Washington nombraría pronto a un nuevo embajador en Minsk, que abrirá una «gran embajada» y «fomentará lazos económicos más estrechos». A continuación, EEUU retiró a Bielorrusia de la lista de países bajo prohibición de viajar. Pompeo dijo a Lukashenko «nuestros productores de energía están listos para entregarle el 100% del petróleo que necesita a precios competitivos», en alusión a la situación creada porque Moscú les cerró el grifo del suministro de petróleo subsidiado a partir del 1 de enero de este año.

Pero EEUU no sólo quiere vender petróleo a Bielorrusia, en el mes de julio ya ha enviado a uno de sus funcionarios más capaces y peligrosos a Minsk, Jeffrey Giauque, que va a encabezar la misión diplomática estadounidense hasta que llegue el embajador de EEUU. Luego se quedará como vicejefe de la misión diplomática. Giauque era responsable de proporcionar a Pompeo, asesoramiento sobre las políticas a seguir con la Unión Europea, los Balcanes y países de la ex URSS. Giauque desempeñó misiones en Croacia, Nicaragua, Serbia y Turkmenistán. En Washington, ha trabajado en el Centro de Operaciones del Departamento de Estado y en la Oficina de Asuntos de Israel y Palestina, entre otros cargos.

El difícil papel de Rusia

Si Lukashenko permanece en el poder, será sólo gracias a su aparato represivo (en su mayoría muy efectivo) que podría ser suficiente para silenciar a la oposición, pero sólo por un tiempo muy limitado, dada la crisis económica y la (falta de) gestión de la pandemia.

Si Lukashenko es derrocado, ya sea por un complot de su propio servicio de inteligencia, o por una insurrección violenta al estilo del Maidan ucraniano, quienquiera que llegue al poder estará monitoreado por EEUU y será rabiosamente antirruso.

Que Bielorrusia entre en la esfera de influencia de la OTAN, sería realmente un problema importante para Rusia.

Lukashenko no renunciará por las buenas, por lo que Rusia necesita encontrar una herramienta para obligarlo a hacerlo. Seguramente, Rusia tiene influencia y recursos más que suficientes en Bielorrusia para forzar un cambio. Será difícil y peligroso, pero no hacerlo podría dar un resultado mucho peor.