EL DESORDEN MUNDIAL: Conflictos graves en Oriente se suman al colapso del Imperio en Occidente

Más preocupante que el caos que puede traer el colapso del imperio estadounidense, es el desorden que deja EEUU en su intento pueril de convertirse en única potencia hegemónica tras la disolución del bloque del este. Además, de causar directamente diversos conflictos, y de activar todos los que estaban latentes -algunos desde hacía siglos- EEUU se encargó de destruir el papel moderador que ejercían otros actores internacionales, como Rusia o algunos países de Europa, en virtud de lazos históricos o culturales con zonas de tradicional inestabilidad. A eso hay que sumar la calculada destrucción que ha llevado a cabo EEUU de las herramientas y el papel de organizaciones internacionales (mediante la violación del Derecho internacional, desacato a las resoluciones de la ONU, ataque a organismos mundiales, etc), que aunque imperfectos, son los únicos instrumentos donde la humanidad puede hablar y llegar a un acuerdo antes de matarse a tiros. La política imperial de EEUU no sólo ha enviado a la Edad de Piedra a las naciones que ha bombardeado, sino que ha hecho retroceder civilizatoriamente a la humanidad, al menos 100 años, en cuanto a los instrumentos para la resolución pacífica de conflictos. Es probable que algunos piensen que el surgimiento de China como potencia global puede reordenar el desorden mundial que nos deja EEUU, pero esto no será suficiente ni mucho menos.

Detrás de grandes árboles en llamas hay un bosque oscuro y peligroso que puede incendiarse

El colapso del imperio estadounidense está creando varios vacíos que serán llenados por nuevos actores, pero no hay ninguna garantía de que esta transición sea pacífica. Por eso, mientras observamos arder algunos árboles muy grandes, no debemos olvidar que detrás de estos árboles hay un gran bosque que también puede arder, creando un incendio forestal mucho mayor.

THE UNZ REVIEW

A mediados de 2020, es bastante obvio que hay una serie de acontecimientos importantes que atraen casi toda nuestra atención, y con razón, ya que se pueden calificar como “terremotos” en el sentido de que son catástrofes, entendidas como cambios violentos y repentinos en una característica de la tierra. Los acontecimientos en cuestión son los siguientes:  

1. El inicio del colapso global del imperio estadounidense

2. La inmensa burbuja económica cuyo tamaño creciente es el mejor indicador de la magnitud de la gran explosión que inevitablemente provocará.

3. La implosión interna de la sociedad estadounidense debido a una combinación de varias y profundas crisis sistémicas (colapso económico, tensiones raciales, pobreza masiva, alienación social, falta de una red de protección social pública  de contención, etc.)

3. La pandemia de Covid-19 (de la que dijeron «¡es como la gripe estacional!») que sólo exacerba todos los demás factores principales enumerados anteriormente.

4. Las elecciones presideciales de EEUU: es difícil imaginar cómo serán las próximas elecciones presidenciales de EEUU, pero una cosa es segura: para noviembre ya tendremos una tormenta perfecta. Las elecciones sólo actuarán como una batería que la alimentará aún con más energía.

Sin duda, estos son acontecimientos verdaderamente trascendentales e históricos cuya importancia no es exagerado suponer. Sin embargo, no son los únicos acontecimientos muy serios que se están desarrollando. De hecho, hay varias áreas de tensiones políticas graves que también podrían dar lugar a una gran explosión, aunque «sólo» sea regional.

Destacamos sólo algunos, comenzando con el más visible:

TURQUÍA

Nuevamente, Erdogan no está haciendo nada bueno, y no es ninguna sorpresa. Que Erdogan, tiene el sueño de convertirse en el sultán de un nuevo Imperio Otomano, ya es un cliché, pero  no se puede negar que este cliché es cierto. La ideología neo-otomana está definitivamente viva y activa en Turquía y Erdogan claramente quiere subirse a ese carro.

Éstas son algunas de las cosas que el gobierno turco ha estado haciendo:

En Siria Erdogan sigue apoyando ataques terroristas

Según el acuerdo que Erdogan hizo con Putin, los terroristas  deberían haberse ido hace mucho tiempo y la carretera clave de acceso debería haber estado bajo la protección conjunta de fuerzas rusas y turcas. Turquía cumplió algo de esto, pero no todo, y los  terroristas todavía están muy presentes en el norte de Siria. De hecho, recientemente intentaron atacar la base de las Fuerzas Aeroespaciales rusas en Khmeimim. Fallaron en la acción, pero los turcos tienen que dar explicaciones de por qué el ataque provino de una zona que está bajo su control. La protección de los terroristas a cambio de promesas de inmunidad para sus ataques, ha quedado demostrado innumerables veces que nunca ha funcionado. Tarde o temprano, los grupos terroristas siempre se escapan del control de sus amos e incluso se vuelven contra ellos. Esto ahora le está sucediendo a Turquía.

En Libia Erdogan ha entrado militarmente en la guerra civil

El gobierno de Erdogan también está profundamente involucrado en la guerra civil libia. De hecho, «profundamente involucrado» no es suficientemente explicativo: el ejército turco utilizó drones de fabricación propia con una efectividad devastadora contra las fuerzas del mariscal  Khalifa Belqasim Haftar, comandante del Ejército Nacional Libio con sede en Tobruk (que está respaldado por Rusia y Egipto). (N.de la E.: este ataque turco sobre las fuerzas de Haftar, frenó el avance aplastante que estaba llevando a cabo sobre el territorio controlado por el GAN, con base en Trípoli, ahora apoyado por Turquía). Sólo el despliegue rápido  -y bastante misterioso-  de defensas aéreas rusas y una serie de MiG-29 no identificados finalmente lograron derribar suficientes drones  turcos para obligarlos a hacer una pausa. Egipto ha dejado en claro que nunca permitirá que el GAN (Gobierno de Acuerdo Nacional)  tome Sirte o cualquier territorio  al este de Sirte. El Parlamento libio (de Tobruk) ha otorgado a Egipto la autorización oficial para intervenir directamente en Libia. Esto implica que habrá casi seguramente algún tipo de intervención militar egipcia.

La conversión en mezquita de la Catedral de Santa Sofía

Y para asegurarse de que haya suficientes fuentes de tensión, Erdogan   ha decretado que la Catedral Santa Sofía en Estambul ya no será un museo abierto a todos, sino que será una mezquita. El jefe de la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla –el Patriarca Ecuménico Bartolomé I- debería haber sido el oponente más oído en todo el mundo en defensa de la Catedral de Santa Sofía, pero sólo ha murmurado cosas irrelevantes. Bartolomé I, quien se ganó el poco honorífico apelativo de “títere de la CIA” al haber patrocinado la separación de la Iglesia ortodoxa ucraniana de la de Moscú, pasará a la Historia por no haber hecho nada para evitar que los otomanos se apoderaran de uno de los lugares más sagrados del mundo ortodoxo. Probablemente, no lo hubiera evitado -el movimiento de Erdogan se debe completamente a las próximas elecciones en Turquía- pero es seguro que podría haber intentado una defensa mejor. Lo mismo cabe decir para el Jefe del Patriarcado Ortodoxo Ruso.

(N.de la E. La Catedral de Santa Sofía –que en realidad, su denominación en griego quiere decir que está dedicada a la “sabiduría” y su nombre completo es Iglesia de la Santa Sabiduría de Dios – se inauguró en el año 360 y fue uno de los edificios más destacados del mundo en su época. Hasta 1453 fue la catedral de los cristianos ortodoxos de rito bizantino de Constantinopla (hoy Estambul). Tras la conquista de Constantinopla por los turcos otomanos en 1453, la catedral fue saqueada y los ciudadanos allí refugiados fueron asesinados o vendidos como esclavos. Los invasores la convirtieron en mezquita, y lo fue hasta 1931, cuando la cerró el presidente Kemal Atatürk, fundador de la República de Turquía, que pretendía crear un Estado moderno, democrático y laico. Kemal Atatürk, reabrió la catedral en 1935, convertida en museo. Lo fue hasta junio de 2020, en que Erdogan hizo retroceder el reloj de la Historia en Turquía).

Fuentes de inestabilidad histórica alrededor de Turquía

Agregue a esto todas las fuentes históricas de inestabilidad alrededor de Turquía, incluido el problema kurdo aún sin resolver  y sin visos de resolverse;  las tensiones entre Turquía e Irak; entre  Turquía e Irán; el apoyo discreto de Turquía a las facciones anti rusas en las diversas ex repúblicas soviéticas,  y la confrontación constante con Grecia.

Turquía es uno de los Estados más peligrosos del planeta, aunque la mayoría del público  lo ignora.

Es cierto que en los últimos años Turquía perdió gran parte de su poder, pero aún tiene muchos activos formidables (incluida una capacidad de fabricación de sistemas de armas domésticas muy fuerte) que puede utilizar para un amplio espectro de nefastas intervenciones políticas y militares a nivel global.

EGIPTO

Egipto es otro país que regularmente aparece en los titulares y luego desaparece del radar del público. Sin embargo, en este momento, Egipto se enfrenta no con una, sino con dos guerras posibles.

La guerra de Libia

En caso de un enfrentamiento abierto entre Turquía y Egipto en Libia, podría haber una rápida escalada en la que los enfrentamientos militares iniciales en Libia podrían ampliarse al Mediterráneo Oriental, y posibles ataques contra objetivos en territorio turco y egipcio.  La única buena noticia aquí es que hay muchos actores importantes a los que no les interesa una guerra de tiros en el Mediterráneo Oriental. Si hubiera una verdadera confrontación militar entre Turquía y Egipto, pueden estar bastante seguros de que la OTAN, el CENTCOM (el comando de EEUU para Egipto, Oriente Medio y Asia Central); Grecia, Israel y Rusia tendrían grandes preocupaciones. Además, es difícil imaginar qué tipo de «victoria» militar podrían esperar Turquía o Egipto. En este momento la situación es muy tensa, pero una solución negociada, incluso temporal, será mejor que una guerra a gran escala.

Etiopía regulará el caudal del Nilo que llega a Egipto

Egipto tiene un problema potencialmente mucho más grande que Libia con el cual lidiar: la construcción por parte de Etiopía de la «Gran Presa del Renacimiento Etíope (ERGE)» en el río Nilo Azul. (N.de la E.: el Nilo Azul nace en Etiopía, en un gran lago, recorre 800 km, entra a Sudán y llega a la capital del país, donde su une al Nilo Blanco (que procede de Uganda): ambas ramas forman el Nilo propiamente dicho. El Nilo Azul aporta el 80% del caudal del Nilo y también las crecidas anuales del río que hacen fértiles las tierras egipcias y permitieron el desarrollo de la civilización en el desierto).

Si bien nadie sabe realmente cuál será el impacto eventual de esta presa en Sudán y Egipto, está bastante claro que una civilización, como la egipcia, construida a lo largo del Nilo enfrentará una gran amenaza para su forma de vida si se altera la forma en que fluye el río de una manera importante, que es lo que esta presa en definitiva hará.

De los dos posibles conflictos, el segundo es el más preocupante, porque después de todo, ni Turquía ni Egipto decidirán al final lo que suceda en Libia, que es principalmente una especie de «tablero de ajedrez» de multi-jugadores donde los «grandes» (Estados Unidos, Francia, Rusia) decidirán el resultado. En el caso de la presa en Etiopía, los actores locales probablemente tendrán una opinión decisiva, especialmente porque ambas partes consideran que este es un tema existencialmente importante para ellos.

Visiones heréticas y no convencionales en ciencia y cultura

Si observan el mapa de la región, verán que la distancia entre la frontera egipcia y la ubicación de la presa en la frontera entre Etiopía y Sudán es larga (aproximadamente 1.200 km o 745 millas). Si hubiera una confrontación militar entre los dos países, esta distancia decidirá más o menos la forma de la guerra que veremos: principalmente ataques aéreos y de misiles. El principal problema aquí -para ambos lados- es que ninguno de los dos tienen el tipo de fuerza aérea o misiles que le permitirían atacar efectivamente al otro país. Sin embargo, esto podría cambiar muy rápidamente, especialmente si Rusia vende 24 de sus Su-35 a Egipto, y aún más si Rusia le da algunos misiles de ataque aire-tierra en el paquete de compra  (la entrega de los primeros Sukhois parece ser inminente). Luego está el «pequeño detalle» de que Sudán está en medio de los dos, y no puede mirar hacia otro lado si sus principales vecinos deciden luchar entre sí usando el espacio aéreo sudanés.

En teoría, Egipto también podría intentar lanzar algún ataque desde el Mar Rojo, pero en este momento la Armada egipcia no tiene las condiciones que le permitirían atacar efectivamente a Etiopía (especialmente con Eritrea, entre el Mar Rojo y Etiopía). Pero eso también podría cambiar, porque Egipto acordó comprar dos naves de asalto anfibio y porta helicópteros que, aunque no son ideales, definitivamente impulsarían las capacidades de la armada egipcia.

La presa etíope ERGE está defendida por sistemas de defensa aérea decentes, junto con unos pocos aviones decentes de la fuerza aérea etíope, aunque algo viejos, pero una presa es un objetivo bastante difícil de destruir: es grande, fuerte y tiene un gran volumen que, por sí mismo, también contribuye a la resistencia contra los ataques.

Por lo tanto, hay razones para esperar que se pueda evitar un conflicto, pero será muy difícil lograr que las dos partes acuerden compromisos sobre cuestiones que los dos consideran vitales para su seguridad nacional.

UCRANIA

La locura que comenzó con el Euromaidan no se ha detenido, ni mucho menos. Podemos resumir el desarrollo principal de los últimos meses diciendo que  Zelenskii ha perdido por completo el control del país, pero eso ni siquiera comenzaría a cubrir la realidad de la situación. Zelenskii es tan débil que el casi totalmente desacreditado Poroshenko, ha regresado con fuerza y está recabando apoyos. La última bomba informativa, que aunque parezca increíble es verdadera, fue lanzada por un miembro del parlamento ucraniano, Andrei Derkach, quien presentó  una grabación del estadounidense Joe Biden y el ex presidente Poroshenko discutiendo los pros y los contras de organizar un ataque terrorista en Crimea.

A la ultraderecha ucraniana le conviene una guerra con Rusia

No es el objetivo aquí discutir las complejidades tóxicas de la política interna ucraniana, pero hay que analizar uno de los principales peligros resultantes de esta dinámica: se habla de guerra con Rusia nuevamente.

Es cierto, que todos hemos escuchado los mismos rumores durante años, y sin embargo no se produjo ningún ataque ucraniano real contra la República Popular de Lugansk y Donestk, ni contra Crimea. Pero lo que escuchamos hoy es un poco diferente: un número cada vez mayor de opinólogos ucranianos e incluso polacos difunden el relato de que “Rusia atacaría este verano o en septiembre, posiblemente aprovechando maniobras militares para mover fuerzas a la frontera ucraniana y atacar». Dependiendo quien cuente el relato, tal ataque podría provenir de Bielorrusia y / o del centro de Rusia; algunos incluso hablan de una operación anfibia rusa contra la costa ucraniana y ciudades como Mariupol, Nikolaev, Kherson u Odessa.

Los nazis ucranianos son realmente asombrosos. Primero cortaron toda la electricidad e incluso el agua de Crimea, y creyeron que Rusia tendrá que invadir Ucrania  para retomar el control del suministro de agua. La idea de que Rusia resolverá el problema del agua de Crimea por medios pacíficos y tecnológicos es, aparentemente, bastante impensable para los líderes nazis ucranianos. En el mundo real, Rusia puede resolver de manera integral los problemas de agua de Crimea:  colocando tuberías de agua, mejorando el sistema de riego, usando tecnología para provocar la lluvia e incluso, puede crear una planta de desalinización. La simple verdad es que Rusia puede hacer que Crimea sea completamente independiente de cualquier cosa ucraniana.

Para empeorar las cosas, el jefe de la Armada de Ucrania -que existe principalmente sobre el  papel-  ha declarado que un nuevo misil ucraniano, el Neptuno, podría llegar hasta Sebastopol, en Rusia. El problema no es el misil en sí –que es una versión modernizada de un antiguo diseño soviético, y es lento y, por lo tanto, fácil de derribar –  sino el ruido de fondo mental que crea el continuo relato sobre la guerra.

Desde un punto de vista puramente militar, Rusia ni siquiera tiene que mover tropas para derrotar a las fuerzas armadas ucranianas: sólo tiene que usar sus poderosas armas de largo alcance. La superioridad de Rusia en aire, agua y tierra es tal que los ucranianos no tendrían la menor oportunidad de sobrevivir a un ataque.  Todos los ucranianos saben que, su ejército completo ni siquiera puede lidiar con las fuerzas de la República Popular de Donestk y Lugansk, comparativamente  minúsculas e infinitamente más débiles, en comparación con las fuerzas rusas.

Un ataque a Crimea obligaría a Rusia a tomar represalias

Aún así, los ucranianos tienen una ventaja sobre Rusia: si bien sería extremadamente peligroso intentarlo, seguramente saben que a diferencia de la región del Donbass, si se atreven a atacar Crimea, el presidente Putin no tendría otra opción que ordenar un ataque de represalia de algún tipo. Cualquier ataque –ucraniano o de quien sea – en Crimea probablemente fracasaría con todos los misiles interceptados mucho antes de que pudieran alcanzar sus objetivos, pero incluso en este caso la presión que tendría Putin para poner fin a esto sería enorme. Lo que significa que no sería desacertado decir que quien esté en el poder en Kiev puede obligar a Rusia a intervenir abiertamente. Esto significa que en este caso específico, el lado más débil puede tener al menos algún grado de dominio sobre la escalada del conflicto.

Ucrania definitivamente no puede lograr una sorpresa estratégica e incluso es muy poco probable que logre una sorpresa táctica, pero, una vez más, el éxito real de cualquier ataque ucraniano en Crimea no requiere que se destruyan los objetivos designados. Todo lo que se necesitaría es la capacidad de hacer dos cosas: 1) Forzar a Rusia a intervenir abiertamente y 2) Elegir el momento, el lugar y el modo de ataque que cause más problemas a Rusia.

El Maidán que Occidente creó en Ucrania ha sobrevivido a pesar de la nula utilidad que les ha dado: la armada de EEUU no obtendrá una base en Crimea que ahora está perdida para siempre (ahora es uno de los lugares mejor defendidos del planeta), Rusia no ha intervenido abiertamente en la guerra civil, las fuerzas de los nazis ucranianos fueron completamente derrotadas por los antifascistas en el Donbass y en términos económicos Ucrania no es más que un gran agujero negro con un horizonte de inestabilidad cada vez mayor.

Lo que podría sugerir a algunos en las élites gobernantes de Estados Unidos que desencadenar una guerra perdedora de Ucrania contra Rusia podría ser el mejor y, posiblemente, el único, rendimiento que le podrían sacar al monstruo que crearon . ¿Por qué?

Por un lado, tal guerra será sangrienta, incluso si es corta. En segundo lugar, es muy poco probable que los rusos quieran ocupar una parte de lo que hoy es Ucrania, esto significa que incluso una derrota militar total no necesariamente resultaría en una desaparición completa de los nazis ucranianos. Aunque más regiones en el este y el sur podrían tratar de aprovechar esta oportunidad para levantarse y liberarse, y si eso sucediera, Rusia podría ofrecer el tipo de ayuda que ofreció en el Donbass, pero nadie puede creer seriamente que se verán tanques rusos en Kiev.  Por lo tanto, una pérdida militar contra Rusia no sería una derrota  total para los nazis ucranianos, incluso podría darles  algunas dinámicas beneficiosas. Esto significa que el baño de sangre inicial sería seguido por un conflicto militar de nivel bajo a medio entre Rusia y Ucrania que podría durar mucho tiempo y que también sería muy indeseable para Rusia.

En términos políticos cualquier guerra abierta contra Ucrania sería un desastre para Rusia. También sería un desastre para Ucrania, pero a los nazis ucranianos no les importan los ciudadanos de Ucrania.

En resumen, aquí hay un posible escenario que podría resultar en una catástrofe regional: quienquiera que esté en el poder en Ucrania comenzará a darse cuenta de que el proyecto del nazismo ucraniano ha fallado, y que ni la UE, ni menos aun, EEUU, están dispuesto a seguir arrojando dinero al agujero negro de Ucrania. Además, se darán cuenta de que ni Poroshenko ni Zelensii han producido al Imperio los bienes esperados.

Luego, los Estados de Europa de este, vasallos de EEUU, liderados por Polonia y los Estados bálticos, también se darán cuenta de que el dinero de la UE se está agotando y que lejos de haber logrado un progreso económico real, Ucrania también se está volviendo cada vez más irrelevante para la UE y EEUU. Los líderes políticos de estos Estados de Europa del este,  vasallos estadounidenses, se dieron cuenta hace mucho tiempo de que una guerra entre Rusia y Ucrania sería una oportunidad fantástica para recuperar algo de valor a los ojos de sus señores imperiales.  Para las personas que piensan como ellos, incluso un intento de ataque contra Sebastopol con el misil ucraniano Neptuno, sería una forma rápida y bastante razonable de forzar la mano de Putin.

RUSIA

Uno podría pensar que después de la victoria masiva que el Kremlin ha logrado con la votación de los cambios a la Constitución rusa, la situación política en Rusia sería idílica, al menos en comparación con Occidente que se hunde como el Titanic. Por desgracia, esto está lejos de ser el caso.

Estos son algunos de los factores que contribuyen a una situación potencialmente peligrosa dentro de Rusia:

Como he mencionado en el pasado, además de la oposición oficial en la Duma (Parlamento ruso), ahora hay dos oposiciones distintas al sistema, muy opuestas a Putin: los antiguos liberales (una especie de quinta columna ) y los -relativamente nuevos- «rosa-nacionalistas» que odian a Putin (Ruslan Ostashko los llama «Emo-marxistas», y eso es también es una descripción exacta). Ambas corriente se odian entre sí, y odian a Putin aún más. Las dos corrientes opositoras  creen que es literalmente imposible que Putin obtenga un apoyo electoral tan alto, por lo tanto, la única explicación es que las elecciones deben estar manipuladas. Si bien la suma total de ambas corrientes opositoras probablemente no constituyan verdaderamente una amenaza a Putin, el Kremlin debe tener mucho cuidado en cómo se maneja con estos grupos, especialmente porque las condiciones  de la sociedad rusa se están deteriorando claramente.

Rusia tiene problemas objetivos, reales, que no pueden ser obviados sin más. La mayoría de los rusos claramente preferiría un Estado mucho más intervencionista social y económicamente.  La forma en que el Kremlin y el mundo ruso de los negocios están enredados es preocupante para muchos rusos, y hay que darles la razón.  Además, las sanciones occidentales hicieron un gran trabajo debilitando a Rusia en la crisis actual; y Rusia no opera en un entorno tan favorable, los ingresos han bajado en muchos sectores y la pandemia de Covid- 19 también ha tenido un efecto devastador en las pequeñas empresas rusas.

Y aunque la cuestión del Covid -19 no se ha politizado tanto en Rusia como en Occidente, muchos rusos dicen que sienten que el Kremlin y las autoridades de Moscú han manejado mal la crisis. (N.de la E.: seguramente no hay un solo país en el mundo, donde los ciudadanos estén conformes con la gestión de la pandemia que han hecho gobiernos ni organizaciones mundiales ).

Cada vez más rusos, incluidos los partidarios de Putin, se frustran con lo que perciben como una política exterior rusa manca  y francamente débil. No significa necesariamente que estén en desacuerdo con la forma en que Putin aborda los grandes problemas (por ejemplo, Crimea, Siria o el belicismo de Occidente), pero se sienten especialmente frustrados por lo que perciben como respuestas rusas poco convincentes contra pequeñas provocaciones. Por ejemplo, el Congreso de EEUU y la administración Trump han seguido produciendo sanciones y estúpidas acusaciones contra Rusia casi a diario, y Rusia realmente no está haciendo mucho al respecto, a pesar de que hay muchas opciones en su política. Rusia tiene un “Kit de herramientas» para hacer que los Estados Unidos paguen realmente por esa actitud. (N.de la E.: es cierto que la Federación Rusa no es la URSS ni en extensión ni en potencial, pero los líderes soviéticos hace mucho que hubieran dado alguna respuesta al acoso constante de Occidente).

Otra cosa que irrita a los rusos es esa manera arrogante, condescendiente y abiertamente grosera con la que los políticos occidentales -y los periodistas pagados en Rusia- intervienen constantemente en asuntos internos rusos sin venir a cuento. Algunos personajes y organizaciones particularmente desagradables han sido expulsados ​​de Rusia, pero no los suficientes como para enviarle un mensaje claro al enemigo.

Para empeorar las cosas, hay algunos problemas serios entre Rusia y sus supuestos aliados, específicamente Bielorrusia y Kazajstán. Todavía no ha sucedido nada verdaderamente crítico, pero la situación política en Bielorrusia está empeorando día a día (gracias a las políticas ineptas del presidente bielorruso Lukashenko  y al resurgimiento del nacionalismo kazajo, aparentemente con la aprobación de su gobierno).

La desestabilización de los dos grandes aliados rusos no sólo es algo malo en sí mismo, sino que también plantea la cuestión de cómo Putin puede lidiar, por ejemplo, con Turquía o Polonia, cuando Rusia ni siquiera puede estabilizar la situación en Bielorrusia y Kazajstán.

En gran medida, muchas de estas frustraciones están justificadas y parece que ya fuera hora de que el gobierno ruso muestre una postura mucho más proactiva hacia el Occidente eternamente hostil.

El problema con la oposición interna rusa “emo-marxista” es que odia a Putin mucho más de lo que ama a Rusia, y lo muestran cuando parecen apostar por una revolución, un levantamiento popular o cualquier otro evento sangriento que Rusia simplemente no puede permitirse. Rusia está en guerra contra el imperialismo estadounidense, y aunque esta guerra sigue siendo aproximadamente informativa e ideológica en un 80%; un 15% económica y sólo aproximadamente hay un 5% de movimientos militares, sigue siendo una guerra total, de supervivencia para Rusia.

Existen, por supuesto, muchos otros puntos potenciales de inflamación en el planeta, incluidos India, Pakistán y China, el Mar del Sur de China, el Golfo Pérsico, la Península de Corea y muchos otros. Por lo tanto, lo anterior es sólo una muestra de una lista mucho más larga.

Los grandes cambios que tienen lugar ante nuestros ojos son reales y enormes, pero no deberíamos seguir el ejemplo de los medios corporativos y centrarnos en sólo uno o dos temas candentes, especialmente cuando hay muchos peligros muy reales. Dicho esto, no hay duda de que lo que sucederá en los próximos meses dentro de EEUU es, con mucho, un evento muy importante, y no se trata de la elección -totalmente simbólica- entre Biden o Trump. EEUU ya se enfrenta a un colapso interno que probablemente empeorará a medida que la crisis económica desencadenada por la pandemia explote por completo. Hasta ahora, los efectos de esta crisis se han atenuado de alguna manera mediante una combinación de 1) la negación sobre la naturaleza de la amenaza («¡es como la gripe estacional!»);  2) la distribución masiva de dinero (lo que sólo ha ayudado temporalmente);  3) la existencia de una enorme burbuja financiera que sólo empeorará las cosas, pero que temporalmente puede crear la ilusión de que las cosas no son tan malas como realmente son.

El colapso del imperio estadounidense está creando varios vacíos que serán llenados por nuevos actores, pero no hay ninguna garantía de que esta transición sea pacífica. Por eso, mientras observamos arder algunos árboles muy grandes, no debemos olvidar que detrás de estos árboles hay un gran bosque que también puede arder, creando un incendio forestal mucho mayor.

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