ESPAÑA – CRISIS POLÍTICA: Ha habido un intento de golpe de Estado, dice un prestigioso jurista

Nota más leída del mes de junio de 2020, destacando los lectores desde Argentina.

Pérez Royo: «‘Ha habido un intento muy fuerte de golpe de estado, pero ha fracasado»

Diario Público - Temas: Opinión

JOSEP CASULLERAS NUALART / VILAWEB

Entrevista al Dr. Javier Pérez Royo (Sevilla, 1944) catedrático en la Universidad de Sevilla, sobre la crisis política en España. Este jurista de prestigio, catedrático de Derecho Constitucional y gran conocedor de la dinámica política del Estado español, se declara preocupado por lo que se ha visto estos últimos meses a raíz de la crisis por la pandemia. Pérez Royo dice que hay un intento ‘muy fuerte’ de golpe de estado de la derecha, con la connivencia de varios poderes fácticos del Estado. Piensa que ha fracasado, pero está seguro de que continuarán intentando hacerlo prosperar, por la vía judicial, mediática o política. «Habrá muchas maniobras para tratar de reventar la situación», señala.

-¿Qué cree que ha pasado en esta crisis política en España?

-Percibo que ahora estamos en los últimos días de una cierta reconducción, pero no sé si lo veo porque es mi deseo de que sea así. Aquí ha habido una estrategia prácticamente de golpe de estado.

Ha habido un intento de golpe, de un golpe de estado como se puede hacer ahora, que ya no es con Tejero entrando en el Congreso de los diputados ni recurriendo al ejército. Pero sí que ha habido un intento de deslegitimar el gobierno y de reventar la situación política en el Estado.

De aquí viene todo esto del intento de la criminalización de la manifestación del 8-M (la derecha acusa al gobierno de haber contribuido a la dispersión del coronavirus al no prohibir la manifestación) y la colisión de Pérez de los Cobos y la jueza Rodríguez Medel, a la velocidad con que se ha hecho, contando con otras connivencias para reventar políticamente la situación.

Y lograr así que este gobierno no fuera el gobierno que permaneciera en el poder cuando empiece en la UE todo el proceso de reconstrucción, que será a escala continental y que será similar al de después de la Segunda Guerra Mundial.

-¿Quiere decir que querían que hubiera otro gobierno?

Que no fuera éste el gobierno que dirigiera España en el proceso de reconstrucción del país y de Europa.

Ha habido un intento muy fuerte, creo que muy fuerte, de dar un golpe , y creo que ha fracasado. Las últimas sesiones en el Congreso sobre la renovación del estado de alarma han sido significativas, y pienso que la gente vuelve un poco a la cordura y que quiere que se resuelvan los problemas y no que haya peleas. Me da la impresión de que estos últimos días ya se ha visto el cambio y ya no estamos en esa situación, a pesar de los gritos que pueda haber todavía.

-¿Quién ha orquestado este intento de golpe de estado?

Creo que hay una coalición, una confluencia de muchas cosas, aparte el PP y de Vox: hay jueces, hay guardias civiles, tal vez incluso empresarios, muchas partes de la Iglesia, sectores diversos que confluyen.

Una de las cosas que le pasa a la derecha es que el PP ha perdido el monopolio representativo que tenía de la derecha, que está muy fragmentada. Ahora los movimientos que hay tienen orígenes diversos. Vea las redes sociales si no, y los repiques de cacerolas que han intentado organizar, y las manifestaciones que finalmente no han llegado a prosperar … Y cuántas causas judiciales abiertas hay ahora, con el intento de arrastrar a Fernando Simón. (N.de la E.: Simón es el epidemiólogo responsable de coordinar la respuesta a la pandemia en España).
Y aun seguiremos viendo intentos, y ya veremos cómo irá la elaboración del presupuesto del Estado, en otoño. Es en esta batalla donde veremos si hay legislatura. Si se aprueba el presupuesto, se ha acabado (el acoso al gobierno): habrá muchos problemas pero habrá legislatura.

-Cuando enumerábamos quienes han presionado por el golpe de estado no ha mencionado el rey.

-No me da la impresión de que la Casa Real haya intervenido. Ahora mismo está atemorizada, sabe que tiene una asignatura pendiente que le debe horrorizar y que tiene que ver con lo que pasará con el anterior jefe del estado (el emérito rey Juan Carlos) , y si hay investigación parlamentaria (por los escándalos financieros), que será difícil de detener. Por eso ahora la Casa Real sabe que se encuentra en una situación muy difícil y procura ser vista de vez en cuando en actos que no motiven tensión de ninguna parte. Creo que la Casa Real ahora no tiene interés en que haya tensión, porque se la juega. Se la juega si hay una derecha que se radicaliza definitivamente reventando todo, porque acabará reventando la monarquía también. Y el rey sabe que la monarquía depende del mantenimiento de la democracia española, y que se mantenga de una manera razonable.

¿El rey no se ha dejado querer demasiado por la extrema derecha?

-No. Yo creo que se siente enormemente incómodo. Los otros son unos frescos (caraduras, aprovechados) y unos chantajistas. El intento de apropiarse de la monarquía (por parte de la derecha) ha existido, pero no es la posición de la Casa Real. Al contrario, el rey sabe que el mantenimiento del gobierno de coalición y que la continuidad de la legislatura es la mejor garantía que tiene para que la institución sobreviva. Otra cosa es que él sea de derechas. Pero sabe perfectamente que se la juega.

-¿Hay algún sector del PSOE que haya flirteado con este intento de golpe de estado?

-No sé si hay personas a título individual, pero no hay un sector del PSOE. Una de las consecuencias de esta presión, de este intento de golpe de estado que se ha ido forjando estas semanas, es que ha cohesionado mucho el gobierno de coalición. En general, al PSOE le ha servido para cohesionarse. Ahora, es cierto que en el PSOE hay un sector españolista (conservador) y que no se puede menospreciar, pero que ahora mismo no es activo, porque lo han puesto en un compromiso, en el que ha visto que tiene que apoyar a Sánchez y llevar adelante la legislatura.

Le hago esta pregunta por la posición de la ministra (de Defensa) Margarita Robles, dejándose querer por la derecha.

-Sí, la han querido instrumentalizar. Pero la señora Robles creo que no sabe mucho de política. Ha sido una buena profesional (magistrada) pero políticamente no es nada. Ella no es portadora de ninguna idea política ni de ninguna visión destacada. No es un peso pesado dentro del PSOE.

En Cataluña ya conocemos estas maniobras. Sorprende que el PSOE o la izquierda española estén sorprendidos.

-Sí. Recuerdo una conversación que hace poco que tuvimos con Arnaldo Otegi, para pedirme que analizara un proyecto de reforma del Estatuto del País Vasco. Y hablamos de Cataluña, y me dijeron: «Mira, esto que les hacen ahora a los catalanes es lo que nos han hecho a nosotros durante muchos años». Y ahora es lo que le hacen a la gente del PSOE. ¡Ahora el PSOE descubre quién es Pérez de los Cobos! Los catalanes ya comprobaron quién era Pérez de los Cobos, y ahora lo han visto en Madrid. (N.de la E.: el coronel de la Guardia Civil Pérez de los Cobos -recientemente destituido por el ministro del Interior del gobierno de Sánchez- dirigió la operación policial en Cataluña que intentó impedir la celebración del referéndum de autodeterminación convocado por el gobierno catalán el 1 de octubre de 2017. La represión dejó casi mil ciudadanos heridos y unas imágenes que dieron la vuelta al mundo).

En 2007 usted ya decía en un artículo en El País que con la operación contra el Estatuto de Cataluña se cometía un golpe de estado judicial.

-Cuando se inhabilitó a Pablo Pérez Tremps como magistrado del Tribunal Constitucional ya dije que se había activado un golpe de estado para liquidar el Estatuto. Lo que hicieron era prevaricación. Pérez Tremps, al igual que yo, publicamos unos textos sobre la reforma del Estatuto de Cataluña, y dijeron que por eso perdía la imparcialidad. Todo el mundo sabía que no, de ninguna manera. Pero, sin embargo lo apartaron con aquella excusa de «pérdida de la imparcialidad».

Cuando un tribunal prevarica no lo hace en vano; era la forma que tenían de decir que librarían aquella batalla hasta el final y que no estaban dispuestos a perderla. Y la batalla era la composición del Tribunal Constitucional que debía decidir sobre la reforma del Estatuto de autonomía de Cataluña. Fue ese el golpe de estado, y lo hizo el PP mediante el Tribunal Constitucional, alterando los equilibrios (que alcanzaron en su día los) constituyentes para la integración de las nacionalidades. Y punto. Y por eso todo tiene una salida tan difícil, porque hubo un golpe de estado. De un golpe de estado, se sabe cómo se entra pero no cómo se sale. Se ha roto el pacto constituyente, la integración de las nacionalidades en España. Ahora ¿cómo se sale, de ahí? No se sabe, y seguimos teniendo este problema.

(N.de la E. En 2006 el PP denunció al Estatuto de Cataluña -que había sido aprobado por el Parlamento catalán, el Congreso de los diputados en Madrid, y votado por los ciudadanos de Cataluña- ante el Tribunal Constitucional. Era la época en que Rajoy -entonces en la oposición- hacía campaña contra los catalanes recorriendo España y juntando firmas contra el Estatuto de Cataluña. En 2010, el Tribunal declaró ilegales los artículos principales del Estatuto catalán, muchos de los cuales eran idénticos a los de Estatutos de otras autonomías, que nadie cuestionó)

-Entonces, ¿lo que hemos vivido estos años es consecuencia de aquel golpe de estado?

-Son derivaciones, que continuaron con la mayoría absoluta del PP y luego, cuando la perdió en 2015. Y ahora Sánchez lo quiere reconducir, pero no sabe cómo hacerlo y se encuentra con todo esto (el intento de golpe de Estado)

-Pero usted dice que este último intento de dar un golpe de estado ha fracasado.

-De momento. Pero yo creo que continuarán probándolo. Hasta la aprobación del presupuesto, es decir, hasta el otoño, habrá nuevos envites. No sé por dónde saldrá, cómo se lo inventarán, ahora han sacado un audio de la ministra Irene Montero sobre el 8-M … Los intentos serán algo permanente.

-¿Puede tener éxito la vía judicial para tumbar el gobierno español?

-No lo sé. Esto también lo iremos viendo. Porque que los jueces se tendrán que dar cuenta de lo que está pasando, y tampoco son un bloque unitario..

En Cataluña un juez solo demostró hasta dónde podían llegar.

-Sí, y eso es lo que hemos visto con la jueza Rodríguez Medel y Pérez de los Cobos en (la acusación al gobierno) en el caso de manifestación del 8 de Marzo. Es un caso clarísimo. ¿Qué más saldrá? Pueden buscar cualquier cosa.

Hasta que no se hayan aprobado los presupuestos del Estado y, al menos, no se haya puesto en funcionamiento el procedimiento de la UE para encarar la crisis, veremos muchas maniobras de desestabilización política para reventar la situación.

Sánchez puede llegar a aprobar el presupuesto, pero el problema estructural de los poderes fácticos del Estado continuará.

-Que hay una resistencia en el poder real, en la Iglesia, en el poder judicial, etc., eso lo sabemos. Y con esto tiene que contar este gobierno. Hay una Audiencia Nacional y un Tribunal Supremo que son lo que son, un Consejo General del Poder Judicial que ya veremos si es capaz de renovarse … Son problemas que está claro que están ahí. Es la España en que vivimos.

La de un Tribunal Supremo que prohíbe exhibir símbolos en edificios públicos, como la estelada catalana, la bandera canaria, o la LGTBI.

-Este es el terreno en el que debe jugar este gobierno, que es el primero de coalición desde los años treinta. Y no pararán. Después ya veremos cómo se va reconstruyendo todo, y en qué medida se pueden cambiar cosas como ésta. Mi impresión, sin embargo, es que el primer envite se ha detenido y que ahora estamos en un momento de más serenidad. Pero es claro que sigue habiendo mar de fondo.

Pero usted dice que hay que dar más pasos, que ahora estamos donde estábamos en 2018.

-Sí, claro. Y aquí es donde el nacionalismo catalán es la pieza clave.

-¿Por qué?

No hay posibilidad de ningún gobierno de izquierdas en España sin el nacionalismo catalán.

-¿Pedro Sánchez ha entendido eso?

-Sí. Segurísimo. Es que no hay nada nuevo.

La democracia en España funciona gracias al nacionalismo catalán y al nacionalismo vasco. Si la derecha española fuera homogénea en todo y con su matriz – que es básicamente castellana- también estuviera en Cataluña y en el País Vasco, no habría habido democracia. Pero no cuentan con Cataluña ni el País Vasco y por eso no tienen mayoría en el conjunto del Estado.

Sánchez ahora se acerca a Ciudadanos.

-Pero eso está bien. A Ciudadanos, lo han de sacar de donde está. No debe ser un partido como el que terminó siendo. Ciudadanos se enloqueció con la moción de censura (a Rajoy) y desde entonces se fue muy a la derecha. Hay que intentar que no haga un papel que sea el de Vox y el del PP.

-Dígale eso a Ciudadanos en Cataluña…

Es que Ciudadanos tiene el problema de Cataluña, lo que hizo en Cataluña de la manera tan brutal contra el nacionalismo catalán. El problema es que el antinacionalismo vasco y catalán lleva a salirse de la democracia, lleva a posiciones no democráticas.

Y Ciudadanos, ha terminado como han terminado, fuera de la política, y ahora buscan encontrar otro lugar, saliendo de donde estaba, y eso le va bien a todo el mundo. Y claro que la presencia que tendrá en Cataluña ya no será la que fue. Ciudadanos ya no será nunca más lo que fue en Cataluña. Aquella oportunidad la ha perdido definitivamente. Puede que evolucione, encuentre su espacio y debilite el PP paulatinamente.

En España habrá poderes fácticos a los que les guste más que Ciudadanos sea el socio preferente de Sánchez.

-Pero Ciudadanos no tiene suficiente fuerza para ello. Y no podrá estar en muchos de los pactos que se tendrán que hacer.

Porque el nacionalismo catalán es imprescindible, sigue siendo imprescindible para la izquierda española. El nacionalismo catalán es el que tiene ahora mismo la clave más importante en España.

Y Cataluña tiene que hacer política en España, con muchas singularidades, pero debe hacerlo. No puedes decir que sólo quieres hacer política en Cataluña. También se debe hacer en España, y tienes que decidir qué quieres hacer. El problema es que hay gente que no quiere saber nada de España, como (el ex presidente del gobierno catalán) Puigdemont. Pero no puedes no querer saber nada. No puede ser.

-¿Por qué no puede ser?

Porque Cataluña es demasiado grande y el nacionalismo catalán es demasiado grande para que se mantengan al margen. Si fuera así, España no funcionaría. La democracia española no funcionaría, y si fuera así sería muy probable que tuviéramos una opción de extrema derecha al frente del Estado. Muy de extrema derecha, y mucho de un nacionalismo español de la «España una, grande y libre».

-Pero el nacionalismo catalán lo ha intentado todo, y se ha estrellado contra este nacionalismo español del que usted habla.

-Una de las cosas que hay que repensar es precisamente la integración de Cataluña en el Estado español. Esto se debe hacer, es una asignatura pendiente. Es un problema de la democracia española desde siempre, desde 1932, de lo que decía Azaña en el debate del Estatuto, que es un problema que se debe resolver. Y esto sigue así. Se perdió la oportunidad de la reforma del Estatuto de Cataluña, en la que el nacionalismo catalán aguantó el recorte tan brutal que hizo la Comisión Constitucional del Congreso, del Estatuto que había salido del parlamento de Cataluña. Y aún así el PP dijo que no, que había que humillarlos, y lo hizo con el Tribunal Constitucional.

Hay que encontrar una manera, que es la difícil, que el nacionalismo catalán participe, y que lo haga autogobernándose. Este es el secreto de la democracia española. Funcionará, si esto funciona y no funcionará si esto no funciona.