ALEMANIA, REFUGIADOS Y CORONAVIRUS: Los residentes en campos masificados denuncian la gravedad de la situación

Campo de refugiados de Halberstadt en Sajonia-Anhalt, con sus 800 residentes en cuarentena, vigilado por la policía

Aislar los campos de refugiados de la población alemana, suprimiendo la línea de autobús que los conecta con la ciudad más cercana – los campamentos están instalados en áreas rurales- parece ser la medida básica con que el Servicio Central de Inmigración de Brandenburgo (ZABH) pretende hacer frente a la expansión del coronavirus. El jefe del Servicio Central de Inmigración, dice que se ordenó suprimir el autobús para evitar la propagación del Covid-19. Sin embargo, poco se hace dentro del alojamiento en sí para proteger la salud de los residentes. Ciertamente, las condiciones en los campos de refugiados son las peores para contener la propagación, no ya del coronavirus, sino de cualquier patógeno. En las instalaciones, hay una cocina disponible cada 50 personas, las habitaciones son colectivas, y cientos de personas utilizan los pasillos y las escaleras. Unas 100 comparten un baño donde hay 5 duchas y 5 inodoros y los desinfectantes sólo están disponibles si se piden. Si los residentes en el campo permanecen fuera de las instalaciones durante más de 4 horas, tienen que estar en cuarentena durante 2 semanas, según explican algunos refugiados que se manifestaron el pasado 29 de abril frente a la sede municipal. Las organizaciones solidarias plantean que la solución es redistribuir a los refugiados de los alojamientos masivos en Brandeburgo para garantizar una protección efectiva contra la infección. “Aislar a los residentes configurando el autobús es la forma incorrecta de evitar la propagación del coronavirus. A los refugiados deben aplicarse las mismas condiciones que a todos los ciudadanos : poder estar seguros en la vivienda y también poder ir de compras de forma independiente», señalaron las organizaciones alemanas de solidaridad. Pero en otros campos de refugiados, la situación es aun peor, como informa un periódico digital de ámbito europeo, al cual se dirigió un refugiado anónimo del campamento de Ellwangen en Baden-Wurttemberg, al sur de Alemania. En un correo electrónico, el residente del campo escribió que “todos tienen miedo de comer algo debido a la aglomeración y no sabemos quién tiene coronavirus o no”. Casi la mitad de las 587 personas del campo de refugiados de Ellwangen han dado positivo por Covid-19, pero se ven obligadas a compartir instalaciones con todos los demás. Unas 250 personas padecen la enfermedad, un aumento masivo, ya que una semana antes había solamente 7 contagiados. El 5 de abril un hombre de Ghana de 32 años dio positivo para coronavirus por primera vez y todo el campamento fue puesto en confinamiento, con la policía vigilando la entrada para asegurarse de que nadie saliera ni entrara. El número de infecciones sólo ha aumentado desde entonces. El único punto de comunicación del campo con el exterior era la conexión de internet, y también se apagó recientemente, colocando a los residentes en un apagón informativo casi total. El director del Consejo de Refugiados de Baden-Wurttenberg, Sean McGinley, dijo el pasado 15 de abril, que el manejo del brote  que están haciendo las autoridades del campo de Ellwangen «es una receta para el desastre». Señaló que el Consejo de Refugiados había exigido una evacuación del campo unas tres semanas antes, una propuesta que las autoridades ignoraron. De los 587 residentes del campo de Ellwangen alrededor de la mitad son hombres. El resto son familias y mujeres solas. Provienen de lugares como Nigeria, Irak, Siria y Turquía. El campo está diseñado como un espacio comunitario y residencia para las personas que llegan por primera vez a Alemania en busca de protección internacional. Significa que comparten baños, duchas, inodoros y habitaciones. No se les permite cocinar y deben obtener su comida en el comedor general de las instalaciones. «Ni siquiera se les permite hervir una tetera para hacer café en sus propias habitaciones», dijo McGinley. Hay  historias similares de refugiados encerrados en medio de un brote de coronavirus en otros campos de Alemania.  Entre ellos se encuentra el campamento de refugiados de Halberstadt en Sajonia-Anhalt (al este de Alemania, antes parte de la RDA), en cuarentena desde el 27 de marzo. En Halberstadt, unos 100 de los 800 residentes del campo se declararon en huelga de hambre en protesta por el brote, la falta de higiene y la falta de espacio para mantener el distanciamiento social.

Coronavirus y campos de refugiados: «No le importa a nadie lo que nos pase a nosotros»

AVA MATHEIS / MARX21

El aislamiento del campamento en lugar de medidas preventivas adecuadas parece ser la realidad para los refugiados en Alemania durante la pandemia de Coronavirus. Marx21 entrevistó a uno de los refugiados, Bijan, que ha vivido en tres campos diferentes en los últimos meses. Bijan contó cómo se ha cancelado la única línea de autobuses que conecta el campamento con la ciudad, y que ven racismo en la respuesta de las autoridades al coronavirus.

Marx21: Hola Bijan, gracias por hablar con nosotros. ¿Puedes contarnos un poco sobre ti y dónde vives en este momento?

Bijan: Vine a Alemania en 2019 y obtuve asilo en febrero de 2020. Tuve mucha suerte de obtenerlo porque casi nadie recibe asilo inmediato en Alemania en estos días. Al principio, vivía en el campo de Eisenhüttenstadt en el Estado de Brandeburgo (N.de la E. Brandenburgo es uno de los cinco Estados federados que están en territorio de la antigua RDA) y luego me transfirieron a Doberlug-Kirchhain (a 93 km de distancia). Ahora vivo en un campamento en Oberkrämer, entre Oranienburg y Hennigsdorf (en el Estado de Brandenburgo)

¿Cuál fue la reacción de la administración del campo cuando el coronavirus comenzó a extenderse?

Ya en enero, cuando aún estaba en el anterior campamento, planteamos el problema del coronavirus. El director del campo dijo que no había que preocuparse mucho, que 20.000 personas mueren a causa de la gripe cada año, por lo que el coronavirus no iba a ser algo importante.

Pero luego las cosas cambiaron y tuvieron que tomar medidas.

¿Qué medidas tomaron?

No sé exactamente qué sucedió en Doberlug-Kirchhain, porque me trasladaron a Oberkramër.

Aquí pusieron volantes en las paredes sobre las medidas contra la contaminación y pusieron jabón en los baños. Antes no había jabón.

Hay un desinfectante para manos en la entrada. Las horas de atención de  los trabajadores sociales se han reducido por una hora, son muy activos y serviciales. En estos días, prefieren dar ayuda solo por teléfono. Si hay una emergencia, se puede ir a su oficina, de lo contrario, sólo se puede hablar por teléfono con ellos. Sabemos que si hay muchas personas que den resultado positivo para coronavirus, cerrarán toda la instalación. Por lo demás, la situación es normal, como antes del coronavirus. No  ha cambiado mucho.

¿Se están haciendo pruebas a las personas cuando muestran síntomas?

No sé si las personas están siendo evaluadas. Descubrirlo requeriría hablar con todos en el campamento, pero en esta situación no se habla mucho. Todos están deprimidos, pocas personas se comunican.

¿Sigues manteniendo contacto con personas de tu antiguo campamento de refugiados de Doberlug-Kirchhain? ¿Cómo es la situación allí?

Allí la situación es más tensa,  ya que las personas están dando resultados positivos en las pruebas de coronavirus. Nadie sabe el número exacto de personas que dieron positivo. Mantienen a estas personas en un lugar  separado.

¿Existe información suficiente para todos sobre el virus en sí y las medidas de contención, así como las normas y multas?

Nadie nos informa sobre las nuevas reglas. Simplemente nos dicen: «Lávese las manos, lávese las manos».

Pero esto no es una norma. Las normas son limitaciones, y realmente debes conocerlas, ya que las multas son muy altas. Quizás el gobierno alemán ponga las reglas en algún sitio web, pero también deberían estar disponibles para hablantes no alemanes. No he visto nada.  Traté de hablar con el Consejo de refugiados  para impulsar una acción que obligara a los trabajadores sociales a dar información a los residentes en el campamento.

Algunas personas en el campo no se preocupan por el virus en absoluto. Continúan con su estilo de vida anterior, probablemente porque no tienen suficiente información. También hablé con la trabajadora social aquí y les pregunté qué harían si más de una persona da positivo. Me dijo: «Tendremos que confinar todo el campamento».

¿Hay acceso adecuado al sistema de salud en caso de que tenga un problema de salud no relacionado con el coronavirus?

El sistema es el mismo que antes. Tienes que contactar al trabajador social, pero el problema es que muchas personas no quieren hacer eso.

No quieren poner en peligro la libertad de todo el campo, si llegan a estar contagiados de coronavirus. Entonces, si alguien está enfermo, no lo dice.

¿Cómo se protege a las personas que pertenecen a los grupos de riesgo?

En Doberlug-Kirchhain, por ejemplo, hay un quinto piso donde mantienen a las personas enfermas, pero esto no tiene sentido.Significa que las personas que están en el quinto piso tienen que recorrer todo el edificio para desplazarse.

Entonces, ¿todavía tienen que ir a un comedor común, hacer cola y esperar la comida?

A las personas sólo se les da un subsidio de 150 euros al mes. Eso significa que no alcanza para comprar comida. Entonces, tienen que ir al comedor social a comer, al menos dos veces al día. Ahora todos los que van al comedor tienen que desinfectarse las manos antes de entrar. Antes del coronavirus,  tenía que esperar unos 30 minutos para obtener comida. Ahora el tiempo es mucho mayor, porque se les pide a las personas que  mantengan la distancia.

 ¿La gente todavía puede salir del campamento?

Técnicamente pueden, sí. Pero cerraron el servicio de autobús que iba del campamento al centro de la ciudad. No sabemos si fue una decisión de las autoridades o de la compañía de autobuses. Todos los demás autobuses están funcionando, sólo el autobús que va del campo de refugiados al centro de la ciudad,  no lo está.

Algunas personas de We’ Come United («Venimos unidos», una asociaciación alemana de solidaridad) decidieron traer sus autos y ayudar a refugiados a comprar productos en la ciudad. Esto fue detenido por la policía en algún momento debido a las nuevas regulaciones por el coronavirus.  ¡La policía multó a algunos de los conductores que llevaron refugiados a los mercados!

 ¿Y cómo justificaron la cancelación de la ruta de autobús?

La dirección cree que -según escuché que el director le dijo eso a alguien- los refugiados  no necesita un autobús para ir al centro de la ciudad. Pueden caminar o usar bicicletas como otras personas en Alemania. Pero son cuatro kilómetros desde el campamento hasta el centro de la ciudad. El campamento está ubicado en medio del bosque. Algunas personas podrían usar bicicletas, pero ¿qué pasa con las personas mayores, las mujeres embarazadas y las personas enfermas?

Eso es indignante …

Creo que las nuevas reglas con respecto al coronavirus son muy borrosas y se da mucha libertad a las autoridades de cada municipio  para que puedan hacer lo que quieran. La conexión de autobús cancelada en Doberlug-Kirchhain es sólo un ejemplo. Quién sabe por qué lo hicieron y si eso es legal. No creo que sea justo.

Además, las personas que trabajan en el campamento van y vienen todos los días. No creo que les hagan pruebas regularmente. Están limitando sólo el transporte de los refugiados a la ciudad. Tal vez piensan que sólo los refugiados van a contagiarse con el virus.

Los refugiados del campamento de Doberlug-Kirchhain no aceptaron la situación … ¿Puede contarnos más sobre cómo resistieron?

Por supuesto. Como dije, la gente de (la asociación solidaria alemana) «Venimos unidos» decidió traer sus autos y ayudar a las personas con las compras en la ciudad. Funcionó bien la primera vez. La segunda vez que la policía detuvo a los conductores, les  impuso multas a algunos de los que llevaron refugiados a los supermercados. Luego, les pidieron a todos los refugiados que abandonaran la ciudad y que no regresaran por al menos una semana. Como le mencioné, la distancia entre el campamento y el centro comercial es larga. Fue duro que algunos de los refugiados tuvieran que caminar de regreso al campamento después de que la policía detuviera a los conductores.

Algún tiempo después, convocamos una protesta frente al ayuntamiento de Doberlug-Kirchhain y exigimos la reanudación inmediata del tráfico de autobuses.

Algunos refugiados también  también pidieron que los trabajadores en el campo sean examinados tan a menudo como los residentes. Porque, ¿es que acaso creen que el virus es transmitido sólo por personas de cabello oscuro?

Además de estas restricciones de movilidad, ¿cómo cambió la vida en el campamento con las medidas por el coronavirus?

Todas las actividades de ocio en el campamento en Doberlug-Kirchhain fueron canceladas. Una cafetería, los conciertos semanales, todo fue cancelado.  Además, no pueden venir a visitarnos. 

¿Qué sucede con las personas con resultados positivos  y sus contactos personales?

Las personas de contacto también son evaluadas, creo. Quien resulte positivo se mantiene en cuarentena dentro del campamento o se lo transfiere a otros lugares.

¿Cómo funciona eso en un campamento donde no puedes mantener la distancia?

A los que están aislados, les dan comida que no es de la misma calidad que la que generalmente se distribuye. Les dan medicamentos, pero los mantienen en completo aislamiento. Estamos preocupados por su salud psicológica.

 ¿Qué pasa con el personal del campamento que está en cuarentena?

Todos los que trabajan en el campamento deben hacerse la prueba regularmente. En este momento no la hacen.  Si ponen un campamento en cuarentena, significa que todos en el campamento deben ser puestos en cuarentena. No puede ser que los refugiados sean mantenidos prisioneros y los trabajadores vayan y vengan como de costumbre.

Porque así, funciona como una prisión. El virus también puede ser transferido por alemanes. Es  un  virus democrático. ¿Cómo se aseguran el gobierno y las autoridades de que los trabajadores sociales y las personas que trabajan en los campamentos no transfieren el virus a los refugiados?

¿Qué sería necesario para garantizar la seguridad de los refugiados?

Nuestra principal demanda son viviendas seguras, de modo que realmente se pueda hacer «distanciamiento social» correctamente. Si 400 ó 500 personas comparten cocinas y baños, no es posible hacer «distanciamiento social».

Creo que esto sería lógico, con tantos hoteles vacíos que hay. Según Flüchtlingsrat Brandenburg (Consejo de Refugiados, una organización no gubernamental que opera en todo Brandenburgo desde 1994) , hay 1.000 alojamientos vacíos en el estado de Brandenburgo. Pero nos dejan aquí. No les importa lo que nos pase. Dicen que el gobierno actual es razonable. ¡Imagínense lo que sucederá si AfD ( el partido de ultraderecha alemán) llega a gobernar!